Estimado lector:
Hemos visto cómo este libro agrega valor para la huma-nidad a través del conocimiento que aporta, por lo tanto, con mucho agrado empleo también este medio digital. Esta es una versión completa y actualizada del libro en 2009, sin costo durante este año como forma de contri-buir en la solución de la crisis que nos afecta a nivel mundial.
La serie de libros aporta motivación, conceptos, técnicas y herramientas que han probado ser efectivas en cien-tos de casos narrados en los mismos texcien-tos. Observará que grandes avances fueron logrados justamente en alguna otra crisis. Esas soluciones tuvieron siempre, al menos, algo de conocimiento y una dosis de esfuerzo personal sereno, responsable y con fe.
Le saluda cordialmente, Juan Bravo C.
Doctor por la Universidad de Lleida
Presidente Evolución Centro de Estudios Avanzados www.evolucion.cl
E
L
E
NCANTO DE LA
C
OMUNICACIÓN
Segunda Edición
Porque el vínculo con nuestros seres queridos es lo único que realmente cuenta…
JUANBRAVOCARRASCO, 1998 Inscripción Nº 106.395, noviembre de 1998 Derechos reservados. I.S.B.N.: 956-7604-06-1
[email protected]. Segunda Edición: Junio de 2007 Edición revisada y actualizada en mayo de 2009
Valor versión digital: $ 5.000 (Chile) ó US$ 7 (sin costo en 2009) Puede complementar bajando los Modelos de la Gestión de
Proce-sos y la Revista de Responsabilidad Social (www.evolucion.cl).
EDITORIAL EVOLUCIÓN S.A.
www.evolucion.cl, [email protected] Alameda 171 of. 307, fono (56-2) 6389717
A Sonia, mi esposa, con todo el amor del mundo. Porque juntos hemos conversado y practicado gran par-te de los mensajes de espar-te libro, porque sus palabras de
estímulo han resultado decisivas y por ser mi ejemplo favorito de amplia superación personal, de lo cual
Prólogo a la Segunda Edición
Es muy grato para mi ver que el libro mantiene su vi-gencia nueve años después de la primera edición. Es verdad, la comunicación es un tema central en nuestra vida y parece ser cada vez más importante con los de-safíos de la vida actual.
Veo que el libro nos ayuda porque de alguna forma nos invita a detenernos, reflexionar y actuar. Ha sido intere-sante retomarlo, porque confirmo que no se trata de una investigación académica sino que de experiencias de vida, organizadas de tal forma que nos sirvan para pen-sar, cambiar y lograr una vida más plena.
En cuanto al contenido, esencialmente el libro se man-tiene similar al primero, solamente agregué algunos casos, corregí detalles y actualicé alguna información contingente. De todas formas, en comentarios al pie de página hago algunos alcances cuando es necesario. Lo que sí enriquece esta nueva edición es el testimonio de Sonia, mi esposa, quien quiso compartir una vivencia relacionada con la comunicación con uno mismo (en la primera versión no incluí sus palabras porque este libro fue una sorpresa para ella).
Por mi parte, me despido y les deseo éxito en las accio-nes que seguramente derivarán de la lectura.
Palabras de Sonia Zamora
Quiero compartir con ustedes una experiencia personal relacionada con la comunicación interior. Es que la co-municación con uno mismo nos permite escuchar la voz de la intuición.
A fines del 2000, tuve un sueño donde me veía mis piernas heridas. En ese entonces tenía que realizar un viaje a España con Juan e inconscientemente comencé a retardar día a día la búsqueda de mi pasaporte. Mi intuición me decía “no viajes”, el mensaje era muy fuer-te, hasta que lo tomé como un aviso, porque no me agradaba la idea de tener un accidente lejos de casa y de mis seres queridos. Juan comprendió y viajó solo. A los dos meses, en diciembre de 2000, tuve un acci-dente donde me dañé una pierna. Al hacerle caso a mi intuición, el suceso ocurrió en Chile, rodeada de mis seres queridos.
Hacía sólo cuatro días que había terminado de dictar en Cenfa un curso de desarrollo personal, donde uno transmite y recibe fuerza, energía y pensamientos posi-tivos. Eso me sirvió de mucho porque quedé impregna-da de muy buenas energías.
Al evaluar mi situación y viendo que podría haber sido peor, me dije a mi misma: Ah., es sólo una pierna, me voy a sanar y a recuperar. Sin saber que el diagnóstico de mi accidente era grave, que habían varias complica-ciones, así es que el proceso de sanación fue más largo de lo que pensaba.
Sin embargo, tuve una buena recuperación, gracias a la excelente atención del IST en Viña del Mar y al trabajo de joyería realizado por el Doctor José Pedro Simonetti. También me ayudó sentir el inmenso cariño de mis fami-liares, amigas, compañeras de Cenfa y de personas a quienes había ayudado en terapia o en cursos de desa-rrollo personal. Por supuesto, el cuidado y atención de Juan y de mis hijos fue muy importante.
También me ayudó el pensamiento positivo, el cual es-timula la espiritualidad de la persona y de su recupera-ción.
Al año retomé mis actividades y en una sesión en Cenfa tuve un insight, sentí una enorme angustia, no sabia lo que me pasaba.
Pedí hora con una sicóloga que me quedara cerca de casa, rogaba a Dios que me tocara un buen profesional, que fuera acogedora y que me ayudara a salir de ese estado. Dios me escuchó y me envió a Tania Rajcevic, un ángel tremendamente empático y acogedor, quien con dos preguntas se dio cuenta que el insight estaba relacionado con mi accidente, el cual estaba bloqueado en mi mente, donde muchos sentimientos luchaban por aflorar a la superficie.
Realicé con Tania una larga terapia, fue cerca de un año y salí muy fortalecida. Me ayudó, por ejemplo, a escuchar e interpretar sueños que han resultado ser muy significativos en mi vida.
¿Qué mensaje recibí de este accidente? Que la vida nos manda muchas lecciones, en este caso el mensaje fue
“un frenazo brusco en mi andar en la vida” (las piernas representan nuestro andar). Estaba realizando muchas cosas en la vida y no me daba tiempo para detenerme y reflexionar.
Me he convertido en un ser muy reflexivo y valoro la meditación, la lectura, el estudio y la comunicación con otras personas que nos lleva a mayor conocimiento.
Tal como dice Brian Weiss: “A través del conocimiento se llega a Dios”.
Espero les sirva mi testimonio y que la lectura de este libro les ayude en su propio proceso de superación per-sonal.
Reconocimientos
Agradezco los aportes de los amigos que revisaron y comentaron diferentes versiones del libro: Patricia Va-lenzuela, Sima Nisis de Rezepka, Rolf Achterberg, Juan Carlos González, Sergio Valenzuela, Manuel Videla, Jorge Israel, Alberto Israel, Isaías Aguayo, Eugenio Díaz, Rodolfo Ramírez, Christian Andrews y Patricia Barraza. Realmente su ayuda enriqueció el libro y si después de tantas revisiones todavía quedó algún error, es de mi exclusiva responsabilidad.
He tenido el privilegio de realizar talleres sobre comuni-cación en muchas empresas, el aprendizaje ha sido mutuo. A sabiendas del riesgo de dejar fuera a personas extraordinarias de esas empresas, quisiera agradecer a: Giancarlo Gandolini Ambrosoli y Bernardo Cienfuegos de Industrias Ambrosoli; Claudio Nitsche, Carlos See-mann, Gustavo Chamorro y Jaime Valdés de Tecsa S.A. Quinta Región; María Isabel Ibarra y Francisco Javier Ibarra, de la empresa Modella; don Paco, Pedro Medina y familia de Autoservicio Maipú; Jorge Domingo y su hijo Mauricio de Molino El Puente; Patricia Valenzuela y Marcela Astorga de Plásticos Chorrillos; Rodolfo Ramí-rez, Juan Ferrari, Luis González, Rodolfo Ayala y Juan Bugueño de Enami; Verónica Juliá y Patricio González. La portada de la primera edición (Madame Recamier) fue diseñada en conjunto con Bernardo Cienfuegos Areces, a quien además debo agradecer sus comentarios sobre el texto, su apoyo y contagioso entusiasmo.
La portada de esta edición es diseño de mi hijo Juan Pa-blo junto con mi esposa Sonia.
También reconozco que gran parte de lo aprendido pro-viene de una extraordinaria comunicadora, alguien que siempre practicó intuitivamente “El arte de amar”, me re-fiero a mi madre. Una mujer a la que he visto amar en la adversidad, buscar siempre el ángulo positivo de toda persona, vivir el perdón, mantener su mente limpia y guardar en secreto los secretos que le confían y, aun acogiendo todos los comentarios, detener un rumor a través de un silencio comprensivo.
He disfrutado estos últimos tiempos de la cercanía y apo-yo de mi padre. Asimismo, resulta enriquecedor compartir con mis hermanas Yoly, Laly, Silvia y Olga y sus respecti-vas familias, sobre todo después de la muerte de mi her-mano Jaime a comienzos de 1998. A propósito, escribir acerca de Jaime en mi libro sobre sistemas de ese mismo año fue una verdadera terapia sobre pérdidas. Allí detallé sobre la búsqueda del sentido de su muerte, que creo haberlo encontrado… en la vida. Se aprecia, por ejemplo, en reconciliaciones, oportunidades de dar, reencuentros y propósitos de avance personal que surgieron producto de su partida.
De Sonia, mi esposa, me declaro el más profundo admi-rador, al mismo tiempo que le ofrezco todo mi recono-cimiento. La veo llena de una gran vitalidad, sensibili-dad, una capacidad de acogida extraordinaria y sobre todo, de amar. Abocada a su desarrollo y a su familia. Además de su título de Educadora de Párvulos, agregó el de Consejera Familiar en CENFA (Centro Nacional de
la Familia), dicta cursos y talleres sobre temas de la familia y de superación personal, incursiona en temas como la educación sexual en adolescentes, las escuelas para padres y la consejería a través de un programa en la radio de Quilpué. Ella pone en práctica su dicho: no
temas ir despacio, sólo teme no avanzar. El cambio ha
sido grande, aunque, ¿no será que ella ha estado siem-pre ahí, con la misma potencialidad y que sea mi propio cambio el que me lleva a verla diferente, a una revalori-zación?.
Nuestros hijos, Juan Pablo, Daniel y Mauricio, han sido fuente de inspiración para esta obra. Sin embargo, sus aportes llegan mucho más allá, en la forma de vivencias y reflexiones conjuntas que han ido modelando buena parte del libro. Sobre todo, debo agradecer en ellos el aprendizaje que me han brindado sobre el comporta-miento natural humano y me sorprenden, como cuando Daniel prefiere privarse él para darle prioridad a su her-mano mayor en tener computador, Mauricio practica lo de escuchar y ser escuchado, buscando las palabras precisas y repitiendo con sus palabras el mensaje de la otra persona, o Juan Pablo se ofrece a grabar el pro-grama de su madre en la radio1.
JBC
1
Nota 2ª edición: Aunque Sonia ya se retiró de Cenfa, continúa con su proceso de desarrollo personal y sigue contribuyendo en el mun-do. Juan Pablo ya se tituló en la universidad y Daniel y Mauricio están cursando sus estudios superiores.
Contenido
RECONOCIMIENTOS 10
CONTENIDO 13
PRÓLOGO 15
INTRODUCCIÓN 20
CAPÍTULO 1.SOMOS COMUNICACIÓN 28
La comunicación es magia 30 La comunicación es seducción 33 Estilo colaborativo de interacción 35 Comunicación en libertad 41
La comunicación es energía 43 Un ambiente cálido y acogedor 48 La cultura del grupo 50
Siempre comunicamos 54 Negociación efectiva 57
CAPÍTULO 2.COMUNICACIÓN ES TRANSFORMACIÓN 62
Avanzar, en línea con el bien común 63 El momento de la verdad 64
¡Tenemos libre albedrío! 68 Disfrutar el tiempo presente 70
Cambios en nuestro estado de ánimo 72 Armonía 74
Emoción e intensidad 77
El cambio, adaptación e innovación 80 Revisar soluciones antiguas 85
CAPÍTULO 3.LA TRANSFORMACIÓN COMIENZA POR UNO MISMO 88
Transformación personal permanente 91 Buscar el significado 93 Personalidad y propósito 95 Estar alegres 97 Armonía interior 98 Autocontrol 102 Automotivación 103 Autoobservación 106 Educación total 108
CAPÍTULO 4.EN LA DIRECCIÓN DE LOS SUEÑOS 111
¿Cómo se gesta una visión? 115 ¿Cómo se materializa un sueño? 117 Hacer el cambio 119
CAPÍTULO 5.CULTIVAR RELACIONES DE CONFIANZA 124
La confianza es un puente de plata 126 Compromiso 127
Participación total 129 Respeto 133
Pensamiento positivo 139
Humanidad y colaboración solidaria 141
CAPÍTULO 6.ESCUCHAR CON TODO, A LAS PERSONAS Y A LA VIDA 142
Saber escuchar 143 Empatizar 151
Saber decir 154
Seguimiento y cumplimiento de los compromisos 159 ¿Cómo resolver el conflicto? 161
Comprensión 164 Perdón 166 Proceso de compensación 169 Hacer silencio 172 CAPÍTULO 7.EL AMOR 173 Formación Integral 177 Cultivar las virtudes 180
Haciendo feliz a los demás 183 Querer el cambio 187
¿Quién puede ser líder? 192
Trate a los demás como le gustaría que le trataran 194 Fe y optimismo 197
Prólogo
Algunas admiradas y queridas personas, totalmente inmersas en el tema de lo humano, Sima Nisis de Re-zepka, Patricia Barraza, Jorge Israel Russo e Isaías Aguayo han tenido la extraordinaria gentileza de aportar algunas palabras para enriquecer la presentación de este libro. Intentar una catalogación es un reduccionis-mo que nunca reflejará la amplitud de sus intereses, por tanto, junto con mis disculpas, intentaré un modesto acercamiento, sólo como una breve presentación a los lectores. Sima es una destacada educadora que valora en mucho haber estudiado personalmente con maestros de la altura de Carl Rogers, Viktor Frankl, Reuven Feu-erstein y Humberto Maturana. Patricia es enfermera y orientadora familiar, con muchos cuestionamientos y reflexiones cercanas que ayudan en la superación per-sonal. Jorge es un destacado consultor de Naciones Unidas, extraordinario profesor y director de un diplo-mado en el Instituto de Ciencias Políticas en la Universi-dad de Chile. Isaías es un maestro inspirador, formador internacional de capacitadores en educación, liderazgo y comunicación.
Sima Nisis de Rezepka
El título es este libro “El encanto de la comunicación”, refleja lo que su autor Juan Bravo ha expresado a través de los temas elegidos como ¿qué es la comunicación?, avanzar en línea con el bien común, cultivar el amor, saber escuchar, confiar, visionar, la transformación
co-mienza por uno mismo, etc. Estos interesantes temas, elegidos como piedras preciosas, están incrustados con pensamientos muy bellos, seleccionados de autores que han dejado huellas profundas en sus lectores por haber sido capaces de descifrar el alma humana.
Lo que el autor logra en forma muy sencilla, ágil y honesta, es mostrar como en un hermoso arcoiris, sus preocupaciones personales por conocer «su alma» a partir de su experiencia en la vida cotidiana, con sus alumnos y familia, contactándonos con la apasionante aventura del “Encanto de la comunicación”, que sin du-da, es el arte más sublime a que un ser humano puede aspirar.
Lo logra, invitándonos a elevar nuestra preocupación por la esencia de lo humano, al hacer crecer nuestra alma al infinito.
Patricia Barraza
Me llenó de emoción que Juan me pidiera formar parte del grupo de revisores del libro, porque de alguna forma me transmite su confianza y la confianza es un estu-pendo ingrediente para afianzar los lazos de amistad… Con respecto al libro, a medida que iba avanzando en la lectura, ésta comenzaba a formar cuerpo y a emerger en su profundo sentido; en el sentido de ser persona, en el sentido humano, en el profundo sentido que tiene tomar consciencia de que “somos con otros”. Esto me conectó con el “descubrimiento” más grande que he hecho a lo largo de toda mi carrera y que tiene ver con considerar al otro “como un legítimo otro en convivencia
con uno”. En eso he estado trabajando por largos años y creo que no terminaré de trabajarlo hasta el final de mis días.
Lo más valioso que le encuentro al libro es justamente que permite este tipo de reflexiones que ayudan a cre-cer y desarrollarnos en lo que es propio nuestro, lo humano.
Jorge Israel Russo
Ha sido un privilegio conocer a Juan Bravo. Espíritu in-quieto y muy estudioso. Autor de muchos trabajos que con pasión y no pequeña cuota de sacrificio convierte en libros de gran utilidad para la formación de las per-sonas, actividad que es una de sus vocaciones.
Este nuevo libro es una vivencia del autor. Es una de-mostración de amistad con el lector. Una invitación a compartir con él sus experiencias, sus reflexiones, sus lecturas. Nos conduce a leer no solamente a especialis-tas en gestión, sino también a mensajeros del espíritu. Y cada vez más necesitamos esa integración sistémica para darle humanidad a la gestión. La comunicación lo es casi todo y tiene que ser permanentemente cultivada, con una visión amplia y elevada. Por eso, temas como: somos comunicación, el arte de amar, en la dirección de los sueños y cultivar las virtudes, nos motivan a ser me-jores para hacer meme-jores a los demás.
Sus sugerencias son tan ricas y sus citas tan pertinen-tes que nos invitan a seguir nuevas rutas incursionando en nuevos conocimientos.
Un documento de gran valor, que junto con sus otros libros, aporta nuevos escenarios para la construcción de una sociedad mejor, misión en la que Juan Bravo está comprometido. Y nosotros también.
Isaías Aguayo
A modo de reflexión… ¿Qué hace el que algunas per-sonas brillen con luz propia en este complejo mundo de las cosas, objetos materiales y también de lo intangible, lo espiritual, los sentimientos y la emoción? ¿Es que acaso están llamados a producir un gran Big Bang en la sociedad para romper con lo clásico, lo tradicional, cre-ando un caos que llevará mayor orden a nuestro mun-do?
Así es Juan Bravo Carrasco, una persona que crea una exquisita inestabilidad y que se vale del Encanto de la
comunicación, que aflora espontáneo de sí mismo, para
abrirnos las puertas al visionamiento, al liderazgo que demanda esta nueva época. Lo hace con la sabiduría de un monje Taoísta y con el encanto de un infante… lo que inevitablemente me lleva a evocar unos versos que aprendí de niño y que tan bien reflejan su personalidad de maestro:
¿Quién es ese del cabello cano como la piel del armiño que juntó su candor de niño con experiencia de ancia-no?
Cuando se tiene en la mano un libro de tal varón abeja es cada expresión, que volando del papel deja en los labios la miel y pica en el corazón.
Este texto está llamado a cambiar muchas conductas, a remover muchas conciencias, a alertar a muchos para enfrentar mejor preparados el nuevo milenio. Profeso-res, alumnos, empresarios, profesionales en general, padres e hijos, encontrarán en él una fuente inagotable de inspiración y orientación. ¡Déjate picar por la sabidur-ía de esta abeja y sentirás en tus propios labios y vida, la miel que escurrirá a tu corazón y transformará tu exis-tencia!…
Introducción
“No seremos nunca segadores de frutos dorados y maduros si no hemos sido sembradores
que han regado con lágrimas los surcos”.
E
ste es un libro orientado a las personas.Está dirigido a todas las personas que quieren comuni-carse mejor con quienes les rodean, personas que intu-yen el cambio personal como relevante para incremen-tar la calidad de vida.
Me desempeño como consultor de empresas desde hace doce años, orientándome cada vez más hacia sus componentes más vitales… las personas.
Comencé trabajando en el área informática y llegué a ser gerente del área en una empresa. Descubrí que la solo aplicación de la tecnología no es suficiente para lograr el cambio en las empresas… ni en las personas. Después de mucho conversarlo con mi esposa y, no obstante tentadoras ofertas de mayor renta, me inde-pendicé el día de mi cumpleaños número treinta, fue mi principal regalo, la idea era armonizar la calidad de vida personal y familiar con mi apoyo a las empresas.
Así, poco a poco, fui experimentando y preguntándome ¿qué realmente funciona para elevar la productividad dentro de las empresas? Además debía ser fácil de aprender y estar claramente alineado con el bien común. Con el tiempo, quedó claro que el camino prin-cipal es a través de las personas.
Así surgieron las orientaciones sobre comunicación con-tenidas en este libro, las que no pretenden ser verdades ni palabras finales, sino que tan solo muestran las mejo-res mejo-respuestas que hasta ahora encontré.
Algo que también influyó en mi decisión de hacer este libro, fue apreciar que la mejora de las comunicaciones en la empresa tiene un inmediato efecto en la vida fami-liar y social. Es más, en asesorías y cursos a empresas, muchas personas se han acercado a comentar que los mensajes y vivencias han tenido un impacto profundo en sus familias, trayendo una mejor calidad de vida. Nada mejor que compartir algunos de esos testimonios:
—Bernarda: “Este curso me ha servido mucho, me
sien-to un poco distinta a como era antes, tansien-to en mi hogar con mi familia y también en mi trabajo, me ha servido para crecer y aprender”.
—José: “El curso me ha permitido ordenar mi forma de
actuar con mis subalternos. Es decir, he entendido que lo estaba haciendo bien y que ahora con seguridad lo haré mejor. Reconozco que no lo he hecho bien con mi esposa, pero me comprometo a manejar un mejor trato con ella”.
—Graciela: “Lo que más me gustó del curso es la
mane-ra de explicar, la entrega entre profesor y nosotros”.
—Roberto: “Una motivación muy rica en sabiduría. Le
doy mis sinceros agradecimientos por esta enseñanza que me motiva a superarme cada día más. Los temas expuestos son muy bien recibidos ya que con esto me honra mi fe y espíritu de grandeza en mi familia”.
—Catherina: “Para mi, el curso ha sido una experiencia
realmente positiva, he podido aprender a conocer valo-res importantísimos que estaban dentro de mi, los cua-les he podido aplicar tanto dentro de mi trabajo como en mi hogar con mis familiares”.
—Adolfo: “El curso me pareció estupendo, muy claro
con respecto al objetivo deseado. Personalmente esto me ayuda mucho en mi vida familiar (esposa e hijos). En mi vida laboral me abre nuevas expectativas ya que deseo seguir avanzando en mis metas que me he pro-puesto”.
—Evelyn: “El curso me ha servido mucho para entender
a las demás personas y ponerme en el lugar de ellas. Lo que más me gustó es que me sirvió para entender a mi hijo Brian”.
—Luis: “Don Juan, le doy las gracias por usar un
len-guaje simple que es muy bueno. Es una cosa que debi-era ser lo primero, muy provechoso en lo que a uno en lo personal respecta. Esto me ha ayudado a hacer un alto en el camino y meditar unas cositas que descuida-damente estaba pasando por alto”.
Tampoco se trata de apurar, el cambio tiene su propio ritmo y es diferente para cada persona. En esto debe-mos ser comprensivos con nosotros misdebe-mos, moldea-dos por muchos años de una “educación” fría y mecani-cista, con poco espacio para la buena comunicación. El viejo dicho que usa mi esposa es muy aplicable No
te-mas ir despacio, solo teme no avanzar, esas palabras
han guiado mi propio avance.
Mi propio avance
Escribir este libro fue para mi una oportunidad de cues-tionamiento. Reconozco que no he llegado a ninguna parte, aunque noto con mucha satisfacción que tengo una vida más plena y aprendo a dar mejores respuestas
a los desafíos habituales del medio, son pequeñas se-ñales, como mis éxitos del día a día en controlar mis reacciones, tener más claridad en lo que quiero hacer, el reencuentro con mi familia, los grandes amigos que me rodean, las palabras de personas que “me encuen-tran cambiado” o más sereno, aunque también hay per-sonas que esperan que yo esté aplicando siempre todo lo dicho en este libro.
Por otro lado, el libro no tiene la pretensión ni la riguro-sidad de una investigación científica que refleje el
esta-do del arte en el tema de la comunicación, tampoco es
la intención presentar una revisión bibliográfica acaba-da, comparativa o siquiera representativa. Es un testi-monio de mi vida, familiar, profesional o social, si fuera posible hacer esas distinciones.
Incluyo en el libro referencias a las palabras de quienes considero destacados maestros, porque la lectura o exposición resonó en mi interior, tuvo un significado que me ayudó en mi transformación. La lectura de un buen libro es un privilegio, porque es una forma de comunica-ción con un autor que tal vez dedicó su vida a profundi-zar en el tema. Esas citas, y otras observaciones, van en párrafos con margen izquierdo más amplio y letra más pequeña. Son comentarios que pueden ser omiti-dos en una primera lectura sin perjudicar la compren-sión del tema. ¿Por qué los incluyo en forma aparente-mente caótica? Porque siguen el orden natural como tratamos los temas en la vida diaria. ¿Ha visto como salta el hilo de la conversación en una reunión? Es lo más parecido a la vida.
En fin, yo me encuentro viviendo mi propio sueño. Algu-na vez fue para mi uAlgu-na loca fantasía escribir un libro, hablar en público o asesorar a una gran empresa, y más lejano aun considerando una timidez muy arraigada o la pobreza de mi familia. Igual he cumplido esos sueños y muchos más, por ejemplo, la acogida que me brinda mi esposa o las largas caminatas con mis hijos son tam-bién sueños realizados.
¿Quién soy? Es una pregunta recurrente sin respuesta definitiva porque me considero un ser humano en cons-trucción más que un producto terminado. Busco una vida plena y en armonía con los demás, me gusta la tranquilidad y la vida doméstica, de ahí que trabajo prin-cipalmente en casa. Me gusta compartir con personas colaborativas. Disfruto de comenzar a trabajar temprano y luego hacer algo de ejercicio, ojalá cerca del mar. Co-operar en el desarrollo de las empresas que atiendo es una labor social sumamente útil, por la repercusión en el empleo y en la calidad de vida de toda la comunidad. Me siento tranquilo, realizado y he llegado a disfrutar la incertidumbre de la vida, porque la naturaleza es así, impredecible y llena de sorpresas. Al comenzar un nue-vo año, me veo con una sonrisa pensando en qué me deparará la vida, ¿qué clientes?, ¿qué proyectos abor-daré? Es un sabor dulce, que genera un cosquilleo de satisfacción, como en la víspera de un paseo.
Este camino no ha sido fácil, igual he perseverado en trabajar la calidad de mi hacer y de mis interacciones, hasta ir descubriendo el encanto de la comunicación.
El encanto de la comunicación
La comunicación es encanto, porque hay magia y se-ducción. Es magia porque al comunicarnos nos trans-formamos, nosotros mismos y los demás. Es magia que se muestra en todo su esplendor cuando al menos una
persona cree en nosotros, y entonces nos ponemos al
nivel de esa fe. Es seducción porque hay atracción, mis-terio y mucho agrado en hacer feliz a los demás y por ende a nosotros mismos.
En esencia, comunicación es amor, más bien, la buena comunicación es la principal manifestación del amor, sino ¿de qué otra manera tendríamos la motivación para tratar de comunicarnos cada vez mejor con nuestra pa-reja, hijos o compañeros de trabajo?.
Somos comunicación, es decir, el resultado de todas
nuestras interacciones. Nada hay de relevancia que no haya sucedido en el espacio relacional, así aprendemos y cambiamos, por eso la comunicación es
transforma-ción. Transformación que comienza por… uno mismo,
en la medida que nos abrimos al cambio y permitimos que la fluidez de la vida se manifieste en nosotros. Por otro lado, podemos influir en el cambio y orientarnos hacia donde sea nuestro genuino interés, es decir, en la
dirección de los sueños.
En este camino de vida, vamos acompañados de mu-chas personas con quienes nos comunicamos una y otra vez, incluso, hasta las relaciones que creemos oca-sionales influyen y a veces vuelven. Por lo tanto, el asunto es cultivar relaciones de confianza, donde ten-gan un lugar destacado el respeto, la cortesía, el
reco-nocimiento y, por supuesto, escuchar con todo, a las
personas y a la vida. En el fondo, cultivar el amor.
El espíritu de este libro es que nos sirva de guía práctica en esta tarea de toda la vida destinada a comunicarnos mejor. ¿Por qué? Porque nos conduce a una mejor cali-dad de vida personal y social. Porque estamos vivos, y lo más característico de la vida es la transformación. Y por-que el vínculo con nuestros seres por-queridos es lo único que realmente cuenta, lo demás es ilusión, falsas seguri-dades que nuestra inesperada muerte, un terremoto o una crisis pueden demoler. A propósito, en la dura crisis económica de 1982 presencié varias crisis matrimoniales que terminaron en separaciones. Evidentemente esas relaciones no estaban construidas sobre la roca de la buena comunicación sino sobre la arena de lo material. Harold S. Kushner es un destacado escritor y rabino judío, en su libro Cuando nada te basta, cómo dar
senti-do a tu vida, dice estas bellas palabras: “Todas las
co-sas de nuestra vida, las complicadas estructuras en las que volcamos tanto tiempo y energías, se alzan sobre cimientos de arena. Lo único perdurable es el vínculo con nuestros semejantes. Tarde o temprano vendrá una ola y echará por tierra todo lo que tanto nos costó cons-truir. Cuando eso ocurra, sólo el que pueda tomar a otra persona de la mano será capaz de sonreír”. Son pala-bras que han calado hondo en mí y quise que fueran la primera cita.
Capítulo 1.
Somos Comunicación
“Cuando amas a una persona de verdad, ese amor despierta el amor a tu alrededor. Te sensibiliza para amar y comienzas a descubrir belleza y amor a tu
alre-dedor”.
C
recemos y aprendemos en la comunicación.En la comunicación nos realizamos como personas, es donde realmente podemos darnos y disfrutar del amor, ¿dar que? Lo que somos y tenemos, porque, aunque parezca una obviedad, no podemos dar lo que no tene-mos. Todo comienza por tener dentro de nosotros mu-chas cosas para dar. Eso es cultivarnos, eso es supera-ción personal.
LA PERSONA QUE AMA, SE AMA A SÍ MISMA
Leo Buscaglia fue un reconocido educador, escritor y orador internacional. Se le llamaba cariñosamente doctor Amor, desde cuando creara una cátedra uni-versitaria sobre el amor. En su primer y más conocido libro, Vivir, amar y aprender, dice: “creo que lo más importante en la persona que ama, es que se ama a sí misma… una persona que se quiere a sí misma por-que comprende por-que sólo se puede dar lo por-que uno tie-ne, y más vale que nos propongamos tener algo. Si deseamos ser los individuos más educados, brillantes, versátiles y creativos del mundo es porque así pode-mos entregar todo eso”.
Ese es el sentido del libro, la comunicación como trans-formación, como amor, no como a veces se entiende: una exposición llena de mecanismos tecnológicos que aleja al auditorio. Es cierto que ocasionalmente son una buena ayuda, sin embargo, lo importante no está ahí, sino en la entrega del expositor, en su coherencia, su
integridad, sus valores. Tengo el privilegio de haber parti-cipado en muchas conferencias y seminarios, y, haciendo un recuento con toda honestidad, puedo decir que las exposiciones que más me llegaron, y ayudaron en mi propio cambio, han sido las de grandes maestros que han cautivado al auditorio solamente con su palabra, sin apuntes, sin ayudas audiovisuales, sin escenografía, solo ellos mismos y su palabra, tal como lo hicieran grandes maestros de la antigüedad: Jesús, Confucio, Aristóteles, Mahoma, Buda o Salomón, solo por nombrar algunos, con el debido respeto.
Por eso y mucho más es que la comunicación tiene
en-canto, porque es magia y seducción.
La comunicación es magia
Es magia porque la comunicación es el crisol donde se transforma nuestro espíritu y luego la conducta. Todo lo que decimos, pensamos y creemos acerca de los de-más, condiciona nuestra acción y la reacción de ellos. ¡Los pensamientos no son neutros! Ellos ayudan a for-mar nuestro entorno. Lo mismo es válido para cualquier proyecto, si usted cree, se puede. Por eso Henry Ford decía “si usted cree que se puede o que no se puede,
siempre tiene razón”.
Mi estimado amigo y gran comunicador, Alberto Israel, al concederme el privilegio de revisar un borrador de este libro, me aportó estas palabras tomadas del libro de John Adair, El arte del pensamiento creativo. Dice el autor: “La comunicación forma parte de la tendencia
humana de completar un círculo inconcluso. La mente, ciertamente conecta cosas en formas increíbles. Para Leonardo da Vinci, los mundos de la ciencia y el arte estaban profundamente interconectados. Sus libretas de notas científicas estaban llenas de cuadros, colores e imágenes, su libro de bosquejos de pinturas abundaba en geografía, anatomía y perspectivas. El escribió: «Pa-ra desarrollar una mente completa estudie la ciencia del arte; estudie el arte de las ciencias. Aprenda a ver. Comprenda que todo se conecta con todo lo demás». Todo pensamiento creativo proviene de ver o hacer co-nexiones, pero nuestra mente no siempre puede obser-var los círculos. Por eso en la comunicación es tan im-portante la palabra. Una palabra es como el centro de una tormenta, donde están irradiándose interminable-mente significados, sonidos y asociaciones, tal como lo hacen las ondas en un estanque. Eso es lo que produce la magia de la comunicación”.
En la comunicación ocurre que se tiende a ver lo que se
quiere ver. Entonces, una conclusión evidente es evitar
la calificación negativa de las personas, sobre todo si tienen poca edad, porque van a tender a parecerse a esa expectativa, o descalificación —incluso la califica-ción positiva es discutible, porque es una forma de ma-nipulación que dificulta a la persona llegar a ser su pro-pia potencialidad y singularidad.
Por ejemplo, un spot de televisión mostraba como poco a poco se destruía la personalidad de un niño cuando sus padres le decían: “no tiene dedos para el piano” o “no tiene cabeza para el estudio”, al mismo tiempo que
en la pantalla se borraba una parte de su cuerpo hasta dejarlo convertido en… nada.
Incluso, la forma en que pensamos acerca del dolor condiciona lo que sentimos, es más, en diferentes cultu-ras hay dolores que “no se sienten” y otros que tal vez no imaginamos. Por ejemplo, diferentes culturas asu-men de diferente manera el parto de un hijo, algunas con dolor y otras como plenitud, y la forma de asumirlo influye sobre la percepción del dolor.
CAMBIANDO EL DOLOR
El doctor David B. Morris, en su libro La cultura del
do-lor, escribe: “El dodo-lor, después de todo, sólo existe
mientras lo percibimos. Anule la mente, y el dolor tam-bién se detendrá. Cambie la mente (con fuerza bas-tante) y muy posiblemente también cambie el dolor. Cuando reconocemos que la experiencia del dolor es temporal y cambiante, producto de períodos específi-cos y de culturas determinadas, podemos reconocer también que podemos actuar para cambiar nuestro fu-turo o influirlo”.
El Profesor Paul Watzlawick es austríaco, conocido co-mo uno de los mejores expertos en comunicación, es autor de 15 libros, entre ellos, la “Teoría de la
comuni-cación”. En un seminario en Viña del Mar recomendó visionar: “Imagine que ya no hay problema, ¿cómo se
siente?”, es una técnica que él denomina “como si”, pa-ra crear escenarios mentales que luego se tpa-ransfor- transfor-marán en realidad, porque la comunicación es magia.
SUS ACTITUDES SON SUS PENSAMIENTOS
El Profesor Wayne W. Dyer (Ph.D.) es uno de los tores más conocidos en la superación personal y au-toayuda. Con su libro Tus zonas erróneas marcó un hito al ayudar a muchas personas. El Dr. Dyer ha dado testimonio con su propia vida del desarrollo personal. En su libro Lo verá cuando lo crea, dice: “sus actitudes ante la vida son en resumidas cuentas sus pensa-mientos sobre la vida… sus relaciones con la gente de su vida no son sino pensamiento… la idea del éxito es realmente el pensamiento del éxito”.
El doctor Watzlawick también señaló la importancia de la simpatía, creatividad, empatía y el buen humor, que practicó durante el evento. Es que, la comunicación también es seducción.
La comunicación es seducción
También el encanto de la comunicación es seducción, en el sentido de sentirnos atraídos y sumamente gratos con todas las personas que nos rodean. Si logramos dejar contentas a esas personas, estarán más proclives a crecer como personas, comprar nuestros productos, aceptar nuevos proyectos, actuar con respeto o satisfa-cer nuestras necesidades, aunque, no se trata de cau-sa-efecto ni de intentar comprar o usar a alguien, sino de fortalecer y cultivar cada relación.
El asunto es elevar el nivel de satisfacción de las perso-nas que nos rodean, hasta lograr que sean felices ¿por qué? Porque dar es una de las conductas más genui-namente humanas y porque, en el fondo, nuestra
felici-dad depende de la felicifelici-dad de quienes nos rodean, sin necesidad de fomentar permisividad u otras conductas discutibles. Esa es la esencia del amor. Así, resulta evi-dente la importancia de las relaciones.
Relaciones
En todo grupo humano se puede apreciar dos grandes ocupaciones de las personas, las tareas y las
relacio-nes, éstas, nos damos cuenta, son la gran motivación.
De hecho, la calidad de la tarea mejora grandemente cuando las relaciones están bien.
Por ejemplo, al término del primer día de trabajo de una vendedora en mi empresa, me llamó por teléfono a otra ciudad en la que yo me encontraba para contarme que había logrado una venta. Se le notaba muy contenta. Evidentemente la felicité con entusiasmo (yo realmente me sentí muy contento). ¿Me llamó sólo para darme una información que podría haber seguido un conducto re-gular? Por supuesto que no. Ella está viviendo y el gru-po que está recién integrando coopera en ofrecerle in-teracciones humanas indispensables, en este caso, re-conocimiento y empatía.
Las personas tenemos una gran reserva energética que puede ser liberada y guiada en beneficio de todos. ¿Cómo? A través de la comunicación y el énfasis en el estilo colaborativo de interacción.
Estilo colaborativo de interacción
El estilo colaborativo de interacción entre las personas es la forma auténticamente humana de comunicación. Es más que permitir la participación de las personas en la familia u organización, es ayudarles a encontrar sus verdaderos intereses, darles autonomía, fomentar un ambiente creativo, acoger y dejar que las personas asuman sus responsabilidades. Es el único esquema donde es posible el necesario clima de confianza, base de la creatividad y de la superación personal.
Así como desde el punto de vista ético y moral la cola-boración es la forma esencial de comunicación, también lo es desde un punto de vista evolutivo en los seres humanos. Podríamos decir que nuestro cerebro fue evo-lucionando por capas, progresivamente más ricas y va-riadas. La raíz funciona principalmente según una es-tructura de dominación y sometimiento; sin embargo, muchos millones de años de evolución formaron en nuestro cerebro la neocorteza, rica en comunicación, percepción, acogida, creatividad, reflexión y colabora-ción. Esta misma secuencia evolutiva, desde lo más elemental a lo complejo se reproduce en nueve meses en cada ser humano, durante el período de gestación. Cuando nos dejamos llevar por nuestros impulsos agre-sivos o por la competitividad, estamos descendiendo en la escala evolutiva y dejando de lado las posibilidades netamente humanas, mediante las cuales podemos ac-ceder a una vida productiva y de plena realización. El Dr. Maturana dice que “la competitividad nubla la mirada
y cierra la inteligencia, mientras que en la colaboración la vista se amplía y la inteligencia se abre”.
Humberto Maturana Romecín es el más destacado bió-logo chileno, galardonado en 1994 con el Premio Nacio-nal de Ciencias Naturales, se encuentra propuesto al Premio Nobel por la Universidad de Bruselas. En un seminario realizado en Santiago, destacó que la Tierra es como un acuario, un ecosistema formado durante miles de millones de años cuyo equilibrio es la conser-vación de la vida y donde se da una fuerte dinámica interna, una red interconectada entre todos los seres vivos; agrega que nuestro origen es común a las plantas y animales y que en la medida que afectamos nuestro entorno, nos afectamos nosotros mismos. Reitera que el ser humano es plenamente tal en la interacción con los demás y con su entorno.
Indicó que la identidad de un sistema humano, está da-da por el modo en que nos relacionamos. Somos co-herencia entre la corporalidad y las relaciones, persona y entorno van cambiando juntos. A continuación se pre-guntó: ¿por qué no nos deja indiferente el sufrimiento de otro ser humano o el daño ambiental, cuando nos permi-timos verlo? (esto de “cuando nos permipermi-timos verlo” tiene que ver con el amor, como al decir “no ves que estoy a tu lado, no me quieres”), concluye que estamos hechos para la colaboración, no para la competencia. Hace unos tres millones de años comenzó la evolución independiente del ser humano, como así también la del ser chimpancé, ambos con una "madre" común.
De hecho, agrega, tenemos una constitución genética similar a la de ellos en algo así como un 97% ¡Pero nuestros respectivos comportamientos son muy poco comparables! ¿Qué hace la diferencia? La dominación en el caso del ser chimpancé y la colaboración en el ser humano.
Durante millones de años de evolución en las sabanas africanas, viviendo en grupos pequeños muy unidos, practicando la recolección (por eso el éxito de los su-permercados), compartiendo mucho, cuidando a los niños a través del juego (tanto hombres y mujeres es-tamos armados genéticamente para enseñar y disfrutar con nuestros hijos), acariciándonos (nuestras manos están especialmente acondicionadas para eso), con un estilo de sexo frontal que estimula lo estético, aprendi-mos a comunicarnos de forma mucho más avanzada y diferente de lo exclusivamente instintivo, al principio con toda una estructura de gestos y sonidos transmitidos de generación en generación, hasta llegar a la estructura actual de múltiples emociones, gestos y lenguaje habla-do y escrito.
Termina señalando que el lenguaje surge de una super-emoción, el amor, al cual define como dominio de
aque-llas conductas en las cuales el otro surge como legítimo otro, en convivencia con uno. Se refiere a la biología del
amor, a la recuperación fisiológica que se produce en el niño cuando la madre acaricia la zona magullada des-pués de una caída, al aumento de la inteligencia, al su-perior rendimiento producto de la consensualidad y a la colaboración.
¿Cómo se avanza hacia la colaboración? Siempre me sorprende que diferentes personas, de variadas organi-zaciones y realidades lleguen a la misma conclusión, la
educación, o lo mismo, un fuerte desarrollo personal
basado en profundas reflexiones y búsqueda de opcio-nes. Educación no es lograr una destreza específica, eso es capacitación. Educación es formación que con-duce a un proceso de transformación, porque, quien en verdad aprende, cambia.
La verdadera educación sucede solamente en un am-biente de acogida y colaboración.
LA INTELIGENCIA EMOCIONAL
Tal como dice Daniel Goleman en su conocido libro La
inteligencia emocional, se requiere el desarrollo
armó-nico de las personas, en todas sus formas de expre-sión: emocional, corporal e intelectual. Incluso, un es-tudio completado en 1998 en la Universidad de Nijme-gen confirmó algo que ya intuíamos, la inteliNijme-gencia emocional —que se refiere a comunicación, autorres-peto, simpatía, empatía, autocontrol y otras habilida-des sociales— es más importante para el éxito que el coeficiente intelectual (a su vez, una pequeña parte del intelecto).
Podríamos decir que, gracias a la colaboración, asisti-mos a una revolución de las comunicaciones, de todo tipo, comenzando por nosotros mismos hasta llegar a Internet. Así queda en evidencia la interconexión entre todos los seres humanos.
La evidencia de la interconexión
La mayor comunicación es un anhelo entre las personas que evidencia la interconexión natural entre nosotros. Entre muchos otros beneficios, abre las puertas a una mejor calidad de vida y a conductas de socialización, sin hablar de los males que evita.
La comunicación entre diferentes poblaciones, lo que hoy denominamos globalización, genera el comercio y se produce un fenómeno mágico: la riqueza de todas las poblaciones que participan se incrementa. Me refiero a toda forma de comercio: entre personas, organizacio-nes, ciudades, naciones o regiones.
INTERCONEXIÓN ESENCIAL CON TODA LA HUMANIDAD
Riane Eisler, antropóloga, socióloga y abogado, es conocida a nivel mundial por su brillante visión de nuestro pasado, en su obra El Cáliz y la espada, dice: “este tema de nuestra interconexión —que Jean Baker Miller llama afiliación, que Jessie Bernard denomina el “ethos femenino de amor/deber” y que Jesús, Gandhi y otros líderes espirituales han llamado simplemente amor— hoy también es un tema de la ciencia. Esta “nueva ciencia” en desarrollo, de la cual la teoría del “caos” y los estudios feministas son partes integrales, por primera vez está centrándose más en las relacio-nes que en las jerarquías. Como escribe el físico Frit-jof Capra, este enfoque más holístico es una desvia-ción radical de gran parte de la ciencia Occidental, la cual se ha caracterizado por un enfoque jerárquico y con frecuencia mecanicista”.
La comunicación tecnológica, como Internet, telefonía satelital, radio, etc… acerca a las personas y se produce una nivelación cultural que luego se traslada a lo económico en la forma de mayor equidad. Tal como ya ha sucedido en territorios cada vez mayores, la comuni-cación produce una nivelación de la riqueza, una distri-bución natural.
El conocido futurólogo Alvin Toffler, en su libro El shock
del futuro, nos dice: “lo que afectó a algunas personas
en el pasado, hoy nos afecta a todos debido a la inter-dependencia total. ¿Resistir el cambio? Es no ver la realidad, evadirse y envejecer antes de tiempo”. Agrega que “debemos aprender a navegar en un nuevo mundo de cambios rápidos, si no, al vernos sobrepasados se nos produce una sobrecarga de los sistemas síquicos y físicos de adaptación, lo cual afecta especialmente el proceso de toma de decisiones”.
A propósito, el señor Toffler ofreció una conferencia en Chile (Casapiedra, octubre de 1998) donde hizo hinca-pié en la extraordinaria comunicación en la humanidad, señala hechos ocurridos en lugares remotos con una repercusión global casi inmediata, en base a un comple-jo encadenamiento de sucesos imposible de seguir en detalle. Esto explica los rápidos avances mundiales de la crisis asiática, la democratización, nuevos medica-mentos para combatir viejas enfermedades o la sor-prendente difusión del Viagra.
Así está nuestro querido mundo. Yo encuentro excitante y un gran privilegio estar viajando juntos en él.
La interconexión queda de manifiesto cuando se abren espacios de libertad entre las personas y la comunica-ción se incrementa rápidamente.
Comunicación en libertad
Podríamos decir que la comunicación requiere tanto de la libertad como nosotros del aire. Libertad para interac-tuar y crear. Libertad para tomar el control de uno mis-mo, con responsabilidad.
En libertad asumimos riesgos y renunciamos a las “se-guridades” de las dependencias. También se da a la inversa: con la “seguridad” renunciamos a la libertad, seguridad entre comillas porque es algo muy relativo.
UNA RELACIÓN PLENA EXIGE LIBERTAD
David Viscott, psiquiatra, autor del conocido libro El
lenguaje de los sentimientos, en otro de sus libros, Te amo, sigamos juntos, dice: “Una relación plena exige
que ambos esposos se sientan libres. Cuando uno le cuestiona al otro el derecho a obrar con libertad, se crea un enorme resentimiento. Los seres humanos no somos propensos a perdonar a quien se aprovecha de nuestra debilidad para coercionarnos. Pero lo peor es que el rencor que uno siente hacia sí mismo por ser débil y renunciar a su derecho a menudo se transfor-ma en un sentimiento de rebeldía y en una necesidad exagerada de demostrar que se es independiente. Una persona libre no necesita hacer cosas para de-mostrar que lo es”.
Comunicación en libertad incluye apertura y
transparen-cia. La apertura permite que las personas tomen
mejo-res decisiones. Es como si estuviéramos en una habita-ción en penumbras que poco a poco comienza a ilumi-narse y podemos ver los objetos en su interior. Transpa-rencia es permitir la fluidez de la información, en una organización o familia, significa acceso a personas y datos que alguien considere de interés.
No basta con las palabras para crear un ambiente de libertad, apertura y transparencia, es necesario empren-der acciones concretas para asegurar a las personas que no se verán penalizadas cuando ofrezcan ideas o expresen opiniones distintas a las de la “autoridad”. Mu-chas situaciones terminan en una catástrofe cuando alguien no informa las señales evidentes que la antici-pan, porque han “aprendido” que eso es peligroso para ellos, debido a que “la autoridad” se “molesta” cuando le traen noticias negativas o hacen observaciones a sus planes. En esos casos, consciente o inconscientemente, los padres “enseñan” a sus hijos —o un gerente a sus colaboradores— a guardar silencio y comportarse con temor.
Un aspecto clave en la comunicación es que los
mensa-jes siempre existen, el oscurantismo (la falta de
transpa-rencia) hace que sean rumores y supuestos despropor-cionados, la apertura hace que sean información válida. Me explico, si en la oficina la gerencia quiere mantener en secreto los datos del balance, lo más probable es que las personas exageren en varias veces el dato que se quiere ocultar. Lo mismo sucede con las
especula-ciones respecto a qué hace un integrante de la familia cuando se empeña en aislarse.
ENTREGARNOS A LA VERDAD
La sicóloga y consultora Susan Campbell, en su libro
Del caos a la confianza, nos indica a su vez que al
permitirnos sentir cosas desagradables, como al reci-bir una crítica o una mala noticia, éstas: “pueden con-tener la información indispensable para tomar la deci-sión de soltarnos. El intento de evitar esos sentimien-tos nos mantiene alejados de la realidad y nos impide cambiar y aprender”. Luego agrega: “¿Cómo apren-demos a sentirnos mejor con los sentimientos que no nos gustan, para así tener acceso a la información que nos ofrecen? La mayoría de las veces, cuando al-go nos causa dolor, suponemos que no es bueno para nosotros y lo evitamos. Sin embargo, la única forma
de salvarnos de una verdad desagradable es en-tregándonos a ella”.
Solamente en libertad la comunicación se manifiesta en activar vida, porque es energía.
La comunicación es energía
La energía de la comunicación se aprecia en la creativi-dad, las visiones, la emoción y la colaboración, entre otras características de la vida.
Podemos comparar la energía de la comunicación con otras formas de energía, como la energía solar o la energía eléctrica y apreciar muchas similitudes. Por ejemplo, esas formas de energía pueden ser
converti-das en movimiento, luz o calor. La comunicación tam-bién es energía que conduce al movimiento y a la ac-ción. Con la comunicación iluminamos nuestra vida y nuestro horizonte, además, al comunicarnos aprende-mos de nuestro entorno y “comenzaaprende-mos a verlo”, es el fuego de Empédocles —filósofo de la Grecia clásica— que sale por nuestros ojos. La comunicación nos ofrece calor humano, allí donde hay comunicación hay amor. Como la comunicación es energía, no existe la “causa-efecto”, como cuando doy algo y espero recibir algo preciso a cambio, por eso las mujeres dicen: no es cosa
de apretar botones. A lo más existe la multicausalidad,
es decir, muchas posibles causas que explican una ma-yor probabilidad del efecto. Esto explica en parte los fracasos de la terapias que se orientan a la búsqueda de causas cuando hay un problema de comunicación. Por ejemplo, Marta tenía algunos problemas de relación con su esposo y, con la intención de solucionarlos, inició una búsqueda de las causas que motivaban esas acti-tudes, pasó por explicaciones astrológicas, siguió por buscar las raíces en la infancia, continuó en el sicoanáli-sis y derivó hacia la religión. Mientras tanto, el abando-nado problema se agravó hasta llegar a una separación matrimonial. Gracias a esta crisis, tuvo la motivación de un cambio de actitud, reflejada en acciones de cambio concretas, que le permitieron reiniciar su matrimonio con mejor calidad de vida.
La energía también se aprecia en el principio sistémico:
Se aprecia, por ejemplo en terapias sistémicas2, cuando se reconoce a un integrante “problema” de la familia como un síntoma de un problema mayor que afecta a toda la familia. En un caso, el “problema” era Benjamín, un adolescente de 15 quince años, quien logró superar “sus” carencias gracias al involucramiento de toda la familia, quienes también realizaron su parte en los cam-bios. Con cariño y creatividad toda la familia obtuvo me-jor calidad de vida.
Si la comunicación es energía, ¿qué es la energía?.
¿Qué es la energía?
La energía es una fuerza similar a la gravitación, atómi-ca o el electromagnetismo. No hay una representación física de la energía en la comunicación, no obstante, se manifiesta en la forma de interacciones en el ser huma-no, familia o empresa. La energía es potencia que nos ayuda a permanecer saludables y generar el cambio. También facilita el surgimiento de todo tipo de elemen-tos intangibles y recursos materiales que ayudan a lo-grar nuestros sueños y a llevarnos a la plenitud de nues-tras posibilidades. Wayne W. Dyer, en su libro La fuerza
de creer, lo dice poéticamente: “Calcular el número de
semillas en una manzana es muy fácil. Pero, ¿cuántos de nosotros pueden llegar a establecer el número de manzanas latentes en una semilla?”.
2
En mi libro Análisis de Sistemas hay un detalle mayor acerca del enfoque sistémico.
La energía surge del movimiento, es captada desde la energía vital del universo. por eso, a mayor comunica-ción, mayor energía. Una clave que uno puede apreciar es que las personas, familias y empresas más desarro-lladas están plenamente relacionadas con el medio.
¿Cómo se incrementa la energía? Sin que sean res-puestas definitivas y sólo en carácter de ejemplo, por-que mi respuesta es el libro completo, la energía se in-crementa a través de:
• Mantener despejados los canales de comunicación. • Tener apertura al mundo y mantener relaciones
in-tensas en confianza.
• Mantener armonía en general, en particular, co-herencia entre la intención, el decir y la acción.
• La emoción, que conduce a la motivación. En su esencia y raíz etimológica, ambas palabras se refie-ren al movimiento, a actuar, a crear o usar energía. • La firmeza en la conducción ética del movimiento, o
del hacer.
• Del respeto, disciplina, confianza, seguridad, calidad, productividad, colaboración, creatividad, etc…
• Soñar, hasta llegar a tener una visión, ojalá grupal, como los matrimonios exitosos que aprendieron a soñar juntos.
• La limpieza de pensamiento y lenguaje, de aquí la importancia que hoy se le da al pensamiento positivo, porque influye rápidamente sobre la “realidad”.
Sin que sea una definición formal, para mí, hacer cosas, con cariño y mucho entusiasmo, es activar vida, crear o usar la energía presente en el universo, producir una
fluctuación. Mi representación mental de ese hacer,
per-sonal y gráfica, es un elástico tenso que levanto al me-dio y luego suelto ¡pruébelo! durante algunos momentos el elástico vibra y se ve como si hubieran muchos elásti-cos danzando. Esa vibración es como activar vida. Por ejemplo, al dar vida a este libro, me doy cuenta que mu-chas cosas sucederán, aunque no sé cuales. Su propia lectura es una forma de comunicación entre nosotros que necesariamente le transformará, ¿en qué? No lo sé. Sí comprendo que la dirección general de los sucesos será positiva, o de bien común, porque estos siguen la dirección valórica que uno le imprime al hacer.
DIRIGIR LOS ESFUERZOS A LOGRAR LO QUE SE QUIERE
Russell Ackoff es científico y autor de 21 libros utiliza-dos en las principales universidades del mundo. El doctor Ackoff enseña acerca de estrategia, síntesis y energía. En su libro Rediseñando el futuro, dice: “Hay que dirigir los esfuerzos a lograr lo que se quiere, no a pretender eliminar lo que no se quiere”. Agrega que: “Los errores más graves no están en lo que se hizo mal, sino en el no hacer”.
La energía en las comunicaciones no puede ser vista en forma aislada, así que nuestro enfoque es síntesis, es decir, avanzar hacia la comprensión, o entendimiento global del sistema. Aquí no se trata de dividir el objeto de estudio, sino observarlo en su contexto. Por ejemplo, la familia debe ser observada como parte del sistema
social del que forma parte. Otro ejemplo: en la película
E.T., El Extraterrestre, de Steven Spielberg, Elliot, un niño de 10 años defiende a E.T. de los científicos que quieren “estudiarlo”, es decir, dividir el objeto de estudio.
Sin embargo, Elliot lo ama y lo ve como un ser vivo que tiene un lugar en el universo, eso sería algo cercano a lo que entendemos por síntesis.
Una de las principales manifestaciones de la energía es el ambiente físico y cultural que uno crea, en casa o en el trabajo, evidentemente, debiéramos buscar que sea un ambiente cálido y acogedor.
Un ambiente cálido y acogedor
El ambiente es todo lo que rodea a la persona, lo que se ve y lo que no se ve. Lo que se ve es todo lo que se percibe a través de los sentidos y que está diseñado dentro de los límites de lo humano. Podríamos decir que es la parte “física” del ambiente, incluye:
• Calidad de la construcción, con diseños apropiados a las necesidades humanas.
• Iluminación apropiada, temperatura aceptable, bajo nivel de ruido, aire limpio, etc…
• Máquinas dispuestas de tal forma que armonicen con las necesidades de las personas y con apropiada mantención.
• Decoración con colores que llamen a la acción o a la reflexión, según sea el caso.
• Texturas convenientes al tacto de la piel humana. • Aromas y esencias según el lugar.
• Limpieza y orden del entorno.
• Silencio o música de fondo según el tipo de labor, igual con opciones grupales o personales.
AROMATERAPIA
En cadenas hoteleras, tiendas y centros terapéuticos ya es habitual que el ambiente se llene de aromas apropiados a la ocasión, algunos sirven para crear una sensación de agrado, otros son estimulantes y los más usados ayudan a la relajación. Son decenas de miles de posibilidades que tienen las más variadas aplicaciones, como en la mantención y recuperación de la salud. Esto es claramente un nuevo avance en humanidad, porque prácticamente estamos recupe-rando el sentido del olfato.
MUSICATERAPIA
Ya existe todo un mercado que provee la música ade-cuada a la estimulación o el estado de ánimo que us-ted quiere lograr, por ejemplo, si desea mayor capaci-dad de concentración para realizar trabajo intelectual, la música de Mozart es apropiada. Para efectos románticos los valses son recomendados, así como la música suave. Incluso hay toda una serie de compro-baciones respecto a los efectos sanadores de la bue-na música.
El ambiente también incluye lo que no se ve, el tempe-ramento, la calidad de las interacciones, la energía o la calidez de la acogida, lo cual es una responsabilidad para ayudar en la motivación y el desarrollo de todas las personas que ahí habitan.
El destacado sicólogo Carl Rogers, quien revolucionó la sicología desde los años 50 con su “terapia centrada en la persona”, de línea humanista y no invasiva, con énfa-sis en acoger empáticamente al cliente y crear un am-biente de aceptación. En su extraordinario libro El
pro-ceso de convertirse en persona, dice: “Me ha gratificado
en gran medida el hecho de poder aceptar a otra perso-na. Cuanto más me abro hacia las realidades mías y de la otra persona, menos deseo «arreglar las cosas» y puedo confiar en mi experiencia… gozo al encontrar armonía en la experiencia… he aprendido que mi per-cepción de una situación como organismo total es más fidedigna que mi intelecto… la evaluación de los demás no es una guía para mí”.
El ambiente que se logra queda reflejado en la cultura del grupo.
La cultura del grupo
Todo grupo humano forma una cultura propia: hay re-glas, costumbres, ritos, ceremonias, señales, valores, principios, creencias y particulares modalidades de ac-tuación. La cultura incluye cosas que se sienten, aunque no se ven, como la armonía, intensidad y energía.
Es como las diferencias entre las familias: en algunas tienen por costumbre acostarse temprano y participan todos en los quehaceres domésticos, en otras la disci-plina es férrea, en aquella son alegres y desinhibidos, en esta son muy sociables, en esa otra gustan de la buena mesa. En el fondo y sin pretender catalogar, bien sabemos que no hay una familia igual a otra.
Para ayudar en el cambio del grupo, lo mínimo es apre-ciar su cultura y alinear con ella nuestras acciones. Por-que, precisamente por el efecto de comunidad, el grupo tiende a rechazar aquello que es ajeno a su cultura y
preserva lo que armoniza con ella. Este es un mensaje fundamental: el contenido del cambio y la forma de
im-plementarlo, deben armonizar con la cultura del grupo.
Podríamos decir que la cultura del grupo es una acumu-lación de interacciones en la forma de energía que influ-ye sobre la conducta de todos los integrantes, a eso se le llama aprendizaje a través de campos morfogénicos.
Aprendizaje a través de campos morfogénicos
En los sistemas sociales predominan las conductas más fuertes, las que pasan a formar parte de la cultura. Si nos aseguramos que sean positivas, como la calidad, disciplina o buen servicio, el aprendizaje ambiental ju-gará a nuestro favor.
La teoría de los campos morfogénicos explica este tipo de aprendizaje. Señala que cuando una o un grupo de personas aprende algo, eso facilita al resto el mismo aprendizaje, también opera cuando dos personas están prácticamente pensando lo mismo, investigando acerca de materias similares u obteniendo conclusiones muy parecidas, algo que ocurre con frecuencia entre los in-vestigadores. También los campos morfogénicos expli-can la unión entre todas las cosas del universo.
Por ejemplo, si ocho niños aprenden a andar en bicicle-ta, resulta obvio que al noveno niño se le simplifica por-que observó como se hace y por último, sabe por-que es posible. ¿Y como explicamos que al décimo niño se le simplifique igual, aunque no sabe que los otros nueve niños aprendieron? Lo explicamos a través de los cam-pos morfogénicos.