• No se han encontrado resultados

El adelantamiento de la operación

In document Investigación Malvinas 31OCT13.pdf (página 145-149)

LAS OPERACIONES MILITARES

8. LA PLANIFICACION DURANTE EL DESARROLLO DE LAS OPERACIONES

8.2. El adelantamiento de la operación

Busser (1987), Comandante de la Operación Rosario, indica que el 24 de marzo el Comité Militar había decidido no retirar a los obreros que se encontraban desarrollando tareas en Grytviken y, por el contrario, “desembarcar a un grupo armado para que los protegiera, proveniente del buque de transporte “Bahía Paraíso” que navegaba no lejos de las Georgias haciendo la campaña antártica. Pero hizo algo más, requiriendo una información importante, en virtud del ultimátum británico. Dado que los planes de desarrollo consideraban que una acción militar nunca se haría efectiva antes del 15 de mayo, pidió a la Comisión de trabajo que

para el día 26 le informara respecto de la fecha más próxima y más aceptable par ala ejecución de lo que después se llamaría “operación Rosario”, a fin de analizar el tema. A raíz de este pedido de planificación de detalle de recuperación de las Islas Malvinas, que mantenía ritmo lento, se reactivó rápidamente”, al tiempo que el Canciller argentino le hizo saber a su par británico que no retiraría los operarios a quienes se les ofreció se trasladaran a Grytviken para sellar las denominadas “tarjetas blancas”. Asimismo, la Cámara de los Comunes pidió al Gobierno destacar una fuerza naval en las Malvinas y que se declarará que la soberanía no sería “transferida”. El 26 de marzo, el “Bahía Paraíso” zarparía de Leith luego de desembarcar los obreros y “una dotación de 14 hombres de la Armada para su protección. Todos ellos con elementos y víveres suficientes para una permanencia prolongada”. Ante esto los británicos procurarían retirar por la fuerza a los obreros y, “mientras los refuerzos británicos no llegaran a la zona, la Argentina estaba en posición relativa favorable para actuar en las Malvinas y Georgias, situación que desaparecería cuando llegaran tales refuerzos”, frente a lo cual “no había planes listos para afrontar un conflicto de carácter internacional con Gran Bretaña, a pesar de los realizado por la Comisión de Trabajo, que había propuesto la Directiva Estratégica Nacional que acababa de aprobar el día 23106 (de marzo).

Asimismo, se obtuvieron informes de inteligencia de que los buques de apoyo británicos John Biscoe y Bransfield, había partido desde Punta Arenas y Montevideo, respectivamente, llevando pertrechos y la dotación de relevo de Royal Marines a las Islas. Por otro lado, llegaron informes periodísticos sobre el despliegue hacia el sur de un submarino nuclear y una fragata británica, con lo que se asumía la pérdida de sorpresa estratégica.

Ante estas circunstancias, a las 00.05 de la madrugada del 25 de marzo, mientras el comandante de la Brigada de Infantería IX se encontraba en Sarmiento con el Jefe del RI 25 ajustando detalles de la operación, recibió la orden de presentarse en Bahía Blanca ante el Jefe del V Cuerpo. Llegó a las 9 de la mañana y se reunió con los Comandantes de Operaciones Navales, el Comandante de la Flota de Mar, el Comandante de la Infantería de Marina, y el Comandante de la Aviación Naval, y se le notificó de la decisión de embarcar las tropas el día 28 de marzo, para realizar el desembarco el 1/2 de abril.

Las órdenes para la ejecución de la operación consistían en que el comandante de la IX Brigada de Infantería, el jefe del Regimiento de Infantería 25 con una Compañía de esta unidad y elementos de comunicaciones del V Cuerpo de Ejército, embarcarían el 28 de marzo

106 Busser, Carlos A. (1987), Motivos y Circunstancias. La Recuperación de las islas Malvinas. Boletín del Centro Naval Nro 748.

en Puerto Belgrano, mientras que el resto del RI 25, la Compañía de Ingenieros 9, y elementos del Comando de la IX Brigada, serían trasladados por modo aéreo el día mismo del desembarco desde Comodoro Rivadavia.

Ese mismo día, el Jefe del RI 25 viajó a Comodoro Rivadavia, y allí fue informado por el Comandante de Brigada que la operación de recuperación de las Islas Malvinas se iba a producir el primer día del mes de abril. De tal manera, se debían acelerar los preparativos del alistamiento de la unidad ya que su misión era, como ya se había establecido, participar en forma activa en el operativo de recuperación y quedarse posteriormente en las Islas Malvinas, como seguridad de la capital del archipiélago. Al día siguiente, 26 de marzo, el Comandante de la Brigada de Infantería IX y Comandante de las Fuerzas terrestres del TOM puso en conocimiento de su Estado Mayor el plan “Ocupación Islas Malvinas”.

Del Plan de Campaña Esquemático, en donde se establecían las misiones para las distintas fuerzas armadas durante la recuperación de las Islas Malvinas, era el aprobado por cada uno de los Comandantes en Jefe a de ellas el día 6 de marzo de 1982 y por el Comité Militar el 16.

Era notoria la injerencia del nivel Estratégico Nacional con el nivel Táctico.

Se dispuso que a las 19.00 del Día D-1, los elementos del Regimiento 25 de Infantería; la Compañía de Ingenieros 9, y la Sección Morteros 120mm, integrada por personal del Grupo de Artillería 9, se desplazarían hasta Comodoro Rivadavia, mediante una marcha administrativa, ocupando una zona de reunión en las inmediaciones de la Base Aérea, para su posterior embarque y transporte a las Islas Malvinas el Día D en aviones C-130 de la Fuerza Aérea. El 28 de marzo los elementos logísticos y pertrechos, que serían transportados por mar, abandonarían la Guarnición Sarmiento y se dirigirían a su puerto de embarque en Puerto Deseado en el transporte naval ARA “Isla de los Estados”.

Como Plan de Engaño, para no despertar sospechas por la movilización de efectivos, vehículos y pertrechos, se decidió referenciar los mismos a una ejercitación conjunta sobre la frontera con la República de Chile.

En tanto, en Bahía Blanca, a las 16.00 del día 28 de marzo, el comandante del V Cuerpo asumía el comando del Teatro de Operaciones “Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur”, aunque el Decreto pertinente tenía fecha 1 de Abril y se designó un Comandante de la Fuerza de Desembarco107.

107 Contraalmirante de IM Carlos Busser.

Debido a las ya mencionadas tensiones entre las fuerzas armadas producto de la situación política interna imperante, se quiso revestir a la operación de un carácter conjunto. Para ello, se designó al Comandante del Vto Cuerpo de Ejército108 como Comandante del Teatro de Operaciones, pero que carecía de Estado Mayor de Teatro y medios de comunicaciones, y al Comandante de la Brigada de Infantería IX109 un Comandante de las Fuerzas Terrestres, a la que pertenecía el RI 25.

Lo atípico de esta estructura de teatro era que:

1) El Comandante de TO no tenía Estado Mayor;

2) la Operación Azul (o Rosario posteriormente), había sido planificada por el Comandante de Operaciones Navales, del que dependía el Comandante de la Flota de Mar, y a su vez de éste el Comandante de la Fuerza de desembarco;

3) El Comandante de Operaciones Navales no se consideraba subordinado al Comandante de Teatro, sino que se consideraba superior directo del Comandante de la Flota de Mar, y de la Fuerza de desembarco;

4) El real comando de la Operación Azul (o Rosario) lo ejercía el Comandante de Operaciones Navales en Puerto Belgrano, ya que el General García Comandante de Teatro carecía de medios de comunicaciones.

Cabe destacar que el Gobernador Militar designado110 y los comandantes de los componentes terrestre y aéreo111 no estuvieron embarcados.

La operación planificada era la recuperación de las islas, el repliegue de la fuerza al continente, dejando un destacamento a cargo del gobernador militar. No había sido prevista ninguna operación de defensa de las islas.

Con las indicaciones obtenidas de este análisis, va surgiendo que aunque se lo llamara Teatro de Operaciones Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur, y a las maniobras calificadas como

“estratégicas”, en realidad solo se trató de una operación ofensiva táctica, vale decir, se eludió el nivel operacional de la guerra que hubiese resultado de considerar un estado final operacional deseado al término del uso del componente militar del poder nacional. Si se

108 General de Brigada García.

109 General de Brigada Américo Daher.

110 General de Brigada Luciano B. Menéndez.

111 Brigadier Castellanos.

hubiese tratado de un Plan de Campaña, debió haberse considerado dos fases, una ofensiva y otra defensiva. También, desde el inicio debió haberse considerado un solo Teatro de Operaciones, bajo un solo comando.

Se dice que el plan consideró supuestos erróneos. El primero que se menciona es que Estados Unidos no se opondría, o se consideraría neutral; el segundo, que el Reino Unido no estaba interesado en las islas, y por lo tanto no intentaría recuperarlas. No se pensó en uno muy obvio, devenido del contexto internacional: el mundo se encontraba en plena Guerra Fría, el Reino Unido era el principal aliado de Estados Unidos en esta guerra, y bajo ninguna

circunstancia podía permitir que su principal aliado contra el Pacto de Varsovia fuera derrotado militarmente por una potencia militar muy inferior.

El contexto erróneo quedó en evidencia muy pronto, y la conducción estratégica y los planes no fueron flexibles para adaptarse al nuevo contexto.

In document Investigación Malvinas 31OCT13.pdf (página 145-149)