LAS OPERACIONES MILITARES
10. EL DESPLIEGUE DE MÁS EFECTIVOS EN LAS ISLAS MALVINAS. EL TEATRO DE OPERACIONES DEL ATLÁNTICO SUR (TOAS)
10.3. La estructura de fuerzas para la defensa de las islas
INICIALMENTE, O BIEN, RESOLVER ANTES DIPLOMÁTICAMENTE EL CONFLICTO EN EL OESTE.
Por lo tanto, el hecho que la FAS haya revestido el carácter de Comando Estratégico dependiente de la Estrategia Militar, y no un Comando de Componente Aéreo del TOAS, tuvo su racionalidad. El error provenía de la estrategia nacional, que pensaba afrontar dos conflictos simultáneos opuestos geográficamente.
pudo lanzar sus torpedos. El submarino San Luis de sus cuatro motores, tenía uno fundido y otro con reparaciones de emergencia. El 1 de Mayo lanzó tres torpedos que no funcionaron124. La presencia de submarinos nucleares británicos fue determinante para el dominio del mar, que se perdió cuando el Reino Unido declaró una zona de exclusión de 200 millas marinas alrededor de las islas. Este era un dato de la realidad que la conducción naval argentina sabía de antemano y había advertido. Lo curiosos es que mucho niveles de conducción tomaron esta Zona de Exclusión como límite del Teatro de Operaciones.
El Crucero General Belgrano el 26 de marzo de 1982 estaba en dique seco en reparaciones generales con calderas y turbinas desmontadas. Salió a navegar el 17 de Abril por primera vez en ese año.
La Fuerza Aérea tenía una confianza ilimitada en la destreza y valor de sus pilotos, que fue demostrada en la guerra, pero no tenía los medios necesarios y suficientes para actuar contra fuerzas navales en combate aire-mar. Debido a la distancia del continente, sus aviones solamente tenían 10 minutos de sobrevuelo sobre las islas, y luego debían regresar, a menos que se los reabasteciese en vuelo.
Las bombas existentes no eran las más aptas para el ataque a buques, ya que eran aire – tierra. Su mayor dificultad estaba, no en las bombas, sino en el tipo de espoletas y en los retardos empleados en las mismas al principio. Este factor fue solucionado con el cambio de espoletas y con la colocación de un cono de madera en la nariz de las MK 17 para darle menor penetración en el impacto. A partir de allí se tuvo mayor eficiencia en los ataques, pero a un alto precio.
Los misiles aire-aire con que se contaba eran los Matra 550 “Magic”, infrarrojos, mientras que los británicos fueron autorizados por la OTAN y por EUA y pusieron a su disposición los Sidewinder -en su última versión 9L- considerada la 3ra generación de Sidewinder, cuya característica principal era su capacidad “todo aspecto” (capacidad de detectar la emisión de calor en cualquier punto del avión enemigo) lo que permitía ser lanzado de frente y no ya sólo de “cola” como los anteriores y a una velocidad de 2 veces la del sonido (Mach 2). Estos misiles provocaron un cambio fundamental en la defensa aérea de las islas y por lo tanto en la Superioridad Aérea británica sobre las mismas. Este tipo de misiles produjo en la guerra del Golfo de 1991 al menos 11 derribos.
124 Idem 46, págs. 152 a 159.
Sin embargo, el entusiasmo hizo pasar cosas inadvertidas, como después confirmaría el Comandante de la FAS en el Informe Rattenbach, Tomo I Declaraciones, Fs. 176, donde reconoce que el armamento de los aviones no era el más adecuado
“Se hace la planificación así y luego viene la prueba del armamento porque todo el armamento que disponía la Fuerza Aérea era para ataque a tierra – era más para el conflicto con Chile que con Inglaterra – y nos dimos cuenta que a las bombas teníamos que introducirles retardos, para permitir que los aviones en ese vuelo tan bajo que..”
O que la Fuerza Aérea no estaba preparada para el ataque a buques, Fs.188 al decir
“P: ¿Puede usted dar su opinión si, respecto a esas tareas la FAS tenía adecuado adiestramiento previo para ejecutarlas? D: Para la exploración y el reconocimiento, sí;
para el atraque eventual a buques, no; y para la interdicción, sí, Pero en lo que hace…”.
“…y de ahí fuimos variando los procedimientos y las metodologías, y aprendiendo como podíamos hacerlo. Es decir, nosotros fuimos con una carencia total de conocimientos de lo que era atacar a a una fragata misilística”
O que la los medios de exploración y reconocimiento eran insuficientes
“P: con respecto a los aviones de exploración, usted estima que eran los adecuados?
D: no, no eran los adecuados para esa tarea, porque nos estábamos valiendo de radares que son de equipo meteorológico, que si bien tienen una función del tipo
“maping” – pueden determinar la posición de los barcos, etcétera – no tienen contramedidas electrónicas, no pueden buscar al enemigo, determinar el tipo de radar, si es un radar de predicción de tiro o qué es; nada de eso. Es decir fueron bastante primitivas la exploración y el reconocimiento, ya que como dije antes, la inteligencia era cero”
El Ejército fue el más afectado. Suele decirse que para el Ejército, el enemigo más cruel y despiadado es el ambiente geográfico. Es por ello que las tropas deben estar organizadas, equipadas e instruidas para cada ambiente geográfico diferenciado. La adaptación al ambiente geográfico lleva tiempo. El Ejército desconocía el ambiente geográfico de las Islas Malvinas.
Todo era intransitable, salvo por caminos. El suelo era uno desconocido hasta ese entonces, la turba. La turba es una masa esponjosa y ligera, que absorbe agua con facilidad. Tomaba
alrededor de 3 horas caminar un kilómetro. Las obras de fortificación se llenaban de agua con facilidad. El clima invernal era riguroso, y fue más riguroso ese año. No se contaban con medios de visión nocturna.
En segundo lugar, la tropa estaba mal equipada. Impericia en los mandos hizo que en 1970 se eliminase la mochila y cada soldado debía tener un bolsón portaequipo. Esto se implementó por experiencia ajena del ejército de EUA en Vietnam, olvidando que tal cambio obedeció a la ilimitada capacidad de transporte del ejército de EUA. Aun así, el ejército de EUA conservó el uso de la mochila, lo que no hizo el Ejército Argentino. Caminar por la turba helada cargando el bolsón portaequipo era una tarea difícil y lenta, que dejaba agotada a la tropa. El Ejército no poseía visores nocturnos.
Las cocinas de campaña para cocinar funcionaban a leña, algo inexistente en las islas Malvinas. Se diseñó un sistema de latas de alcohol que se demostró insuficiente por su lejanía a la olla de cocción, debiéndose inventar una rejilla de circunstancia para acercarla. De cualquier forma, las ollas de las cocinas de campaña deben estar rodeadas de glicerina para mantener la temperatura, y la glicerina se consume con las sucesivas cocciones.
Con la restricción de no entrar en Puerto Stanley para respetar los derechos de sus habitantes, quedaban pocos lugares de acantonamiento para las tropas del Ejército. Los acantonamientos solo eran posibles en las cercanías del aeropuerto. Esa es la razón por la cual las tropas debieron ser desplegadas en el terreno desde su inicio, sin poderlas replegar hasta que se produjese los primeros contactos con el enemigo. Aunque se hubiesen podido concentrar en las pocas instalaciones disponibles para acantonar, ello hubiese significado blancos muy rentables a partir del 1ro de mayo.
Un obstáculo insalvable fue la incorporación de la tropa. A diferencia de la Infantería de marina, que incorporaba por “cuartos” anuales, y por lo tanto sus fracciones estaban 100%
entrenadas e integradas, el Ejército hacía una incorporación anual. Los soldados debían primero hacer su período individual, de duración 2/3 meses, para capacitarlos como soldados individuales. Posteriormente le sigue la instrucción de los conjuntos, donde se los entrenaba integrándolos en las fracciones básicas, comenzando con el grupo de tiradores y finalizando el año como Compañía y Regimiento. Allí recién se inicia el conocimiento mutuo de los hombres, y el trabajo en equipo. Al mes de Abril de 1982, los soldados de la clase incorporada recién se encontraban desarrollando el período individual.
El equipamiento de defensa aérea era antiguo, e incompleto. Los radares SkyGuard habían sido adquiridos sin IFF (abreviatura en inglés de Identification Friendo or Foe). Así ocurrió que aviones propios fueron derribados, estos tampoco tenían IFF.
En suma, las tropas del Ejército estaban mal equipadas, eran abastecidas con dificultad, y no habían completado la denominada “instrucción de conjuntos”. El problema se agravó cuando se decidió la defensa de las islas Malvinas, donde se movilizaron efectivos de cuadros y tropa.
Según dice el Informe Rattenbach en su párrafo 157 indica que “ese mismo día, por Decreto del PEN N° 688, se convocó en forma total o parcial al personal de la reserva de las Fuerzas Armadas (Ver Anexo III/12), pese a que, anteriormente, esta actividad había sido considerada innecesaria”.
De ello resultó que en las fracciones que movilizaron cuadros responsables de conducir, tomaron su primer contacto con la tropa en plena guerra. Las fracciones que se completaron con tropa de otras clases, no tenían ni conocimiento mutuo, ni trabajo en equipo.
Todas estas deficiencias no las podía solucionar el nivel táctico. Tampoco el nivel Operacional.
Era una responsabilidad del planeamiento de la estructura de fuerzas, de la Estrategia Militar.
Por su parte, Jofre y Aguiar (1990) concluyen que “la concepción de la defensa fue influida por la situación de aislamiento, al no contar con apoyo desde el continente y, además apreciar que el enemigo podía hacer demasiadas cosas” además que “tanto el comandante del Teatro de Operaciones Atlántico Sur como el posteriormente CEOPECON, no dispusieron de medios para operar en apoyo de la zona de combate terrestre”125.
Los aspectos que se menciona arriba deben ser comparados con los que menciona Barry Watts en su obra sobre la fricción de Clausewitz. 126 Allí se menciona que la sobreestimación de las propias capacidades es una de las causas de la fricción de Clausewitz.