Introducción
4. Conclusiones
de subcontratos con proveedores de componentes argentinos son también muy limitadas considerando la falta de socios potenciales y el tamaño limitado del mercado doméstico en un negocio en donde las economías de escala son cruciales y el ritmo de cambio tecnológi- co muy veloz. Las limitaciones en cuanto a disponibilidad de capital humano en áreas como ingeniería también ponen obstáculos para la generación de encadenamientos locales. Las mayores posibilidades de que la firma despliegue una cadena de valor más densa localmente parecen radicar en el área de servicios especializados (e.g. software, diseño) —donde ya se dio un primer paso con la instalación de un centro de servicios compartidos para la prestación de servicios de contabilidad— y en la provisión y transferencia de tecnología a clientes y socios locales. Pero aún la real viabilidad de este posible avance no parece clara al momento de esta investigación.
seeking, la respuesta es no. La inversión china no parece, al menos en el lapso que lleva operando las concesiones petroleras, mostrar rasgos significativamente diferentes de los que han tenido otras ope- radoras de otros orígenes. En parte, esto tiene que ver con el hecho de que la actividad petrolera se encuentra altamente regulada y por ende debe ajustarse a los parámetros y normas fijados por la auto- ridad que otorga la concesión del área, pero quizás también con el hecho de que las empresas chinas en este sector, al menos por ahora, no son generadoras de nuevas tecnologías sino que más bien bus- can acrecentar su expertise técnico vía la internacionalización y la asociación con otros operadores. En este sentido, ya hemos dicho tam- bién que no se observan cambios significativos que permitan pensar en un nuevo modelo productivo o en cambios de envergadura en los procesos y tecnologías utilizados.
Finalmente, la relación de las empresas con los contratistas y las firmas proveedoras locales ha sido históricamente débil y compleja.
Ya hemos visto que en el caso de Pan American se están llevando a cabo programas que apuntan a resolver gran parte de los problemas pero estos programas anteceden a la llegada de los capitales chinos.
Lo mismo vale en gran medida para la industria electrónica, que en nuestro caso es de tipo market seeking. La firma estudia- da, Huawei, llegó al país con objeto de abastecer el mercado domés- tico con equipos de comunicación producidos en China, y solo la emergencia de una política promocional para el ensamblado de equi- pos electrónicos en la isla de Tierra del Fuego llevó a la producción local de celulares, la cual se hace, al igual que en el caso de todas las empresas de electrónica allí radicadas, en condiciones de tipo maqui- la, con mínima integración local, y, a diferencia de casos como el de México, sin intención de exportar los bienes allí producidos (se trata de una estrategia de sustitución de bienes finales importados por parte del gobierno argentino cuyo principal efecto es la generación de empleo en Tierra del Fuego). Sin embargo, Huawei ha comenzado a exportar servicios de contabilidad desde la Argentina (siguien- do tendencias bastante extendidas en años recientes en el país al calor de la existencia de mano de obra calificada con salarios relativa- mente baratos en dólares y en el contexto del boom del outsourcing de servicios a escala global). Es precisamente en el campo de los servicios (e.g. desarrollo de software) en donde la firma podría co- menzar a expandir eventualmente su presencia exportadora, ya que
no resulta viable por el momento pensar en la producción de equi- pos de comunicación más complejos en el país.
En tanto, siendo Huawei el principal productor de equipos de comunicación a escala global, se trata de una firma que se ha ve- nido acercando a la vanguardia tecnológica, aunque por el momento, dada su inserción local, la transferencia hacia el medio doméstico se limita a la venta y asistencia post venta de sus equipos, siendo que los convenios con universidades locales son, por el momento, más una estrategia de responsabilidad empresaria que parte integral del modelo de negocios de la empresa en Argentina.
En suma, desde el punto de vista productivo-tecnológico y de sus impactos locales, no parece que la IED china sea cualitativamen- te diferente a la de otros orígenes. Es probable, sin embargo, que, en la medida en que la industria petrolera global se expande hacia métodos de producción menos convencionales y altamente deman- dantes de recursos financieros, la enorme capacidad financiera de China pase a jugar un rol aún más preponderante en este sector y que las inversiones provenientes de este país se acrecienten incluso en mercados en los que hoy están apenas tímidamente presentes mediantes participaciones pequeñas en empresas. Es más dudoso que ello se replique en el caso de la industria de comunicaciones, ya que Argentina no es un país que, al menos en el futuro previsi- ble, pueda convertirse en un centro productivo relevante, aunque habría espacio para avanzar en la provisión de servicios de diverso tipo, incluido, eventualmente y avances sustanciales mediante en la disponibilidad de capital humano del más alto nivel a nivel local, el desarrollo de actividades de I+D.
Para finalizar, digamos que posiblemente, una de las principales diferencias de la IED china con relación a la proveniente de otros orígenes radique en la brecha cultural que es preciso romper para establecer relaciones comerciales sólidas entre ambos países y, por otro lado, en el hecho de que gran parte de estas inversiones —es- pecialmente en el caso de las firmas petroleras— corresponden a empresas públicas chinas. Al respecto, un trabajo de Dussel Peters (2013) sobre la IED china en América Latina advierte sobre un reto no menor al que se enfrentan los países de la región ante la llegada de los capitales asiáticos y que tiene que ver con el hecho de que gran parte de las inversiones provienen de empresas de propiedad esta- tal, por lo que estas inversiones probablemente no responderán a
cuestiones microeconómicas como la integración de nuevos merca- dos o la búsqueda de ganancias sino que podrían obedecer a cuestio- nes de índole estratégica de muy largo plazo que no necesariamente son compatibles con la racionalidad económica que guía a otro tipo de inversiones.
Cerramos repitiendo que este trabajo es un primer paso hacia la comprensión de las características específicas de la IED china en Argentina, tema que seguramente requerirá de nuevos y más amplios estudios, que a su vez enriquecerán sus conclusiones con el propio avance y maduración del proceso inversos y con mayor apertura de las firmas chinas a compartir sus visiones con los investigadores académicos.