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Perfil de las inversiones chinas en Brasil

Presentación

1. Cuadro general de las relaciones económicas entre Brasil y China en los años 2000

1.2 Perfil de las inversiones chinas en Brasil

Los datos arriba presentados permiten señalar que la industria bra- sileña se ha visto impactada por la creciente presencia china bajo la forma de importaciones en casi todos los sectores. Entre tanto, es- ta presencia todavía está limitada en términos de participación en la oferta industrial interna; más allá de mostrarse bastante distinta en- tre los sectores, generalmente se concentra en el inicio de la cadena productiva.

China tiende, por tanto, a generar presión en el sentido de una mayor especialización y de una menor densidad del parque industrial brasileño. Este proceso que inicia tiende a afectar a todos los secto- res, aunque con diversos impactos, pero no parece tener capacidad de, por sí solo, llevar a una desindustrialización, especialmente si to- mamos en cuenta la dimensión del mercado interno brasileño, su nivel de cohesión industrial y el amplio abanico de políticas macro y microeconómicas adoptadas por el gobierno y por los dos agentes económicos (Jenkins y Barbosa, 2012).

El patrón de comercio descrito arriba debe ser analizado de ma- nera conjunta con el perfil de las inversiones externas chinas en Brasil, que han aumentado de manera significativa.

Como veremos abajo, al contrario de buena parte de los países de América del Sur, en donde las inversiones chinas se concentran en productos primarios y algunos segmentos de infraestructura, en Bra- sil, en virtud del potencial y dimensión de su mercado interno y de las posibilidades de ganar espacio junto con otros players globales, los inversionistas chinos, generalmente de gran porte y con tecnolo- gías cada vez más sofisticadas, se han concentrado en algunas ramas en la industria, en varios segmentos de infraestructura en que exis- te un marco regulatorio en proceso de redefinición, con el objetivo de abrir más espacio al sector privado —que estimula apuestas a lar- go plazo y no sólo se enfoca en la rentabilidad a corto plazo—, y más allá de algunas commodities, especialmente el petróleo.

sería utilizar los divulgados por el Ministerio de Comercio de China (MOFCOM). Mientras tanto, los datos de MOFCOM son subestimados por el round tripping, la ida y vuelta de recursos hacia Hong Kong o la utilización de paraísos fiscales.

El presente trabajo utiliza, por tanto, datos divulgados por el Consejo Empresarial Brasil-China, que se regulan, a su vez, por los anuncios de inversiones divulgadas por los noticieros, entrevistas con empresas y análisis de informes financieros de empresas (CEBC, 2011); estudios recientes de la RED ALC-CHINA sobre las inversiones chinas en el 2013, que parte del análisis de la UNCTAD y Thomson- Reuters; además de otras fuentes secundarias. Con todo, merece la pena resaltar que muchas inversiones anunciadas pudieron no ser confirmadas y que otros anuncios se refieren a transferencias de con- trol accionario.

Hasta el 2010, el volumen de inversiones anunciadas por las empresas chinas no sobrepasaba la marca de 3.03 mil millones de dólares. Sin embargo, en ese año, el volumen llegó a 35.45 mil millo- nes de dólares, marcando un cambio significado en la relación entre los dos países (Oliveira, 2012). A pesar de esto, el estimado de la CIBC es que el valor efectivamente invertido por las empresas chinas en operaciones en Brasil, en el 2010, había sido de 12 690 mil millo- nes de dólares. Así, si se substraen las operaciones que significaron compra de activos, el estimado caería apenas a 1 522 mil millones de dólares (CEBC, 2011).

Por otro lado, de acuerdo con los datos de la RED LAC-CHINA, en- tre el 2000 y el 2011, Brasil recibió cerca de 14.614 mil millones de dólares, convirtiéndose en el principal destinatario de IED chinas en América Latina, con 6.41% de los flujos (Dussel Peters, 2013). Otro estudio, realizado por la Heritage Foundation y el Rodhia Group, se- ñala que Brasil, a pesar de que ha visto descender su participación en el periodo posterior, estuvo en el 4° lugar del ranking mundial de IED chinas, entre el 2005 y el 2010 (Llores, 2013).

Dadas las dificultades para medir el volumen invertido de China en Brasil, el análisis de los datos se divide en tres periodos —antes del 2010, el año de 2010 y después del 2010— ya que se observan patrones distintos en cada uno de ellos.

Entre 1999 y 2009, los principales sectores de inversión fueron el electrónico (24%) y el automotor (18%). En el 2010 el principal sec- tor de inversión fue energético (petróleo y gas), con 22% del total,

seguido por el minero, con 18% del total, y el agropecuario, con 13%.

En el 2011, el sector automotor volvió a predominar con 37% del total de la cantidad de proyectos (gráfico 7).

De acuerdo con Holland y Barbi (2009), el mayor aporte de recur- sos de parte de China a Brasil ocurrió en mayo del 2009, cuando el Banco de Desarrollo de China invirtió 10 mil millones de dólares en Petrobrás (éste también fue el mayor aporte realizado para un país Latinoamericano). El acuerdo establecía la exportación de 150 mil barriles de petróleo al día a Sinopec, la estatal de petróleo de China, a partir del 2009, y 200 mil barriles al día entre el 2010 y el 2019.

Cabe señalar también a la ZTE, empresa de tecnología, que con un apoyo de 2 mil millones de dólares del Banco de Desarrollo de China obtuvo el financiamiento para la compra de operadoras brasileñas de telefonía fija y celular; y las operaciones firmadas entre el Ban- co de Desarrollo de China e Itaú BBA, el brazo de inversiones del Banco Itaú, el mayor banco brasileño privado, con un valor de 100 millones de dólares, y entre el Banco de Desarrollo de China y el BNDES, el banco de desarrollo estatal de Brasil, con un valor de 800 millones de dólares —ambas operaciones— llevadas a cabo en el 2009.

Gráfico 7

Sectores de entrada de los proyectos de la IED china en Brasil en el 2011 (%, número de proyectos)

Fuente: CEBC apud Oliveira, 2012, elaboración, Oliveira, 2012.

37; 37%

11% 16%

10%

6%

5%

5%

5% 5%

Automotor Electrónicos Telecomunicaciones Energía (petróleo y gas) Máquinas de construcción Agropecuario

Ferroviario Fibras de vidrio Minero

Con respecto al determinante de ingreso y al modo, entre 1999 y 2009, 71% fue market seeking y el modo de ingreso predominante fue greenfield (71% de los proyectos). En el 2010, 67% fue motivado por el resource seeking, que alcanzó 50% de los proyectos anuncia- do en la forma de greenfield, pero 67% del volumen de recursos anunciado se generó por fusiones y adquisiciones. En el 2011, 80%

fue market seeking y la forma de ingreso fue 58% de los proyectos como greenfield (gráficos 8 y 9).2

Además, vale la pena resaltar que la presencia de dos inversiones de empresas estatales chinas fue dominante en todo el periodo de análisis. Por lo tanto, entre el 2000 y el 2011, 87% de la IED china en el mundo vino de empresas estatales, lo que fue acompañado por un valor mayor de transacción: 1 027 millones de dólares contra 100 millones de dólares en el sector privado (Dussel Peters, 2013). Casi la totalidad de estas inversiones estuvo dirigida a las commodities y al sector energético.

Gráfico 8

Forma de ingreso de la IED china en Brasil en 2011 (%, número de proyectos)

Fuente: CEBC apud Oliveira, 2012, elaboración, Oliveira, 2012.

2 La información analizada no considera el monto total de inversiones y por ello deben ser analizados tomando en cuenta esta limitación

58%

21%

21%

Greenfield

Fusiones & Adquisiciones Joint Venture

Gráfico 9

Determinantes de ingreso de la IED china en Brasil en 2011 (%, número de proyectos)

Fuente: CEBC apud Oliveira, 2012, elaboración, Oliveira, 2012.

Oliveira (2012) destaca que los tres periodos mencionados de entrada de inversiones chinas en Brasil poseen características dis- tintas. Entre 1999 y el 2009, la inversión china, de volumen todavía bajo, estaba concentrada en los sectores electrónico, automotor y de telecomunicaciones, siendo predominante el modo de entrada greenfield y la motivación market seeking. Las propiedades de los inversionistas fueron tanto de empresas privadas como de empre- sas estatales chinas. El mismo perfil se repitió en el 2011, pero con un sensible aumento en el volumen de inversión. A su vez, en el 2010, las inversiones chinas se destacaron por priorizar las fusiones y las adquisiciones en sectores como el energético, el minero y el agro- pecuario, con motivación resource seeking principalmente de parte de empresas estatales chinas (Oliveira, 2012).

Otros estudios, como el realizado por el banco Credit Suisse, señalan a China como el mayor inversionista en fusiones y adquisi- ciones en Brasil, entre el 2009 y el 2012, con 16.5% del total, delante, incluso, de Estados Unidos, con 15.6% (Fraga, 2013).

El caso brasileño parece diferenciarse del resto de América Latina, debido a la dimensión de su mercado interno y del potencial de sus exportaciones. De ahí que la penetración en sectores como el de

80%

10%

10%

Market seeking Resource seeking Strategic asset seeking

las telecomunicaciones y la generación de energía eléctrica (State Grid) y de electrónicos (Lenovo), en los que la presencia china en Brasil parece adquirir un mayor volumen comparada con los de- más países de la región. Las empresas chinas tienden a ocupar los espacios abiertos a partir del marco regulatorio existente. Y, asimis- mo, cuando se realizan nuevas inversiones, generalmente se hacen, en cierta medida, apoyadas en plantas ya existentes, bajo control de empresas nacionales o transnacionales, para lanzar, a partir de esta posición inicial, una estrategia de penetración más agresiva.

Al analizar estos periodos conjuntamente, puede observarse que la inversión directa china se ha dividido en tres frentes de desem- peño. El primero se refiere al desempeño de empresas de petróleo como la China National Petroleum Corporation (CNPC) y la China National Offshore Oil Corportation, que adquieren juntas 20% de los derechos de exportación del campo de Libra. Paralelamente, sociedades entre Petrobrás y la China Petrochemical Corporation (Si- nopec) están siendo negociadas para la implantación de refinerías en Brasil. O sea que la misma inversión en commodities puede llevar a un aumento de valor en el territorio nacional.

El segundo está relacionado con el sector industrial, en donde las empresas del sector automotor, “estimuladas” por el impuesto adi- cional de 30% de IPI sobre los vehículos importados, deciden realizar inversiones en el país, al cumplir los requisitos de contenido local establecidos por el gobierno brasileño —de 65 a 80% de los automó- viles producidos—, para evadir esta tasación. Después de Chery y de JAC Motors, con inversiones ya en fases avanzadas, la próxima en la lista es Geely.

Finalmente, en el sector de infraestructura, además de Strate Grid, analizada en el presente estudio, existen posibilidades de participa- ción china en el sector ferroviario y en otras actividades relacionadas al Plan de Inversión Logística (PIL) del gobierno federal.

Estas áreas de desempeño revelan el apetito chino por ocupar nuevos mercados por medio de IED, generalmente por adquisiciones de activos de empresas transnacionales o nacionales, o por medio de sociedades con empresas estatales brasileñas y otros grupos trans- nacionales. Pero también se deben a la diversificación del mercado interno brasileño, en donde los sectores industrial, del petróleo y de infraestructura, cuentan con significativas posibilidades de creci- miento, que son definidas por medio de las directrices de la política

industrial, del desempeño de empresas estatales, de las concesiones en el área de infraestructura y del crecimiento de las inversiones pú- blicas en sociedad con el sector privado.