O.G. Conocer los impactos sociales inmediatos que tiene la implementación del Plan de Comunicación y Educación Sanitaria del Programa Nacional de Saneamiento Rural en las familias del centro poblado de La Esperanza, distrito de José Crespo y Castillo, provincia de Leoncio Prado de la región Huánuco.
Un impacto inmediato posterior a la ejecución del plan de Comunicación y Educación sanitaria del PNSR, es la valoración positiva de la educación sanitaria por parte de los beneficiarios del proyecto y otros involucrados.
La educación sanitaria es un concepto que asume una serie de recomendaciones para mejorar las prácticas higiénicas en el hogar y de manera individual, y con ello garantizar una mejora en calidad de vida y de salud de los beneficiarios.
Las personas solían contraer enfermedades diarreicas, de la piel u otras relacionas al consumo de agua contaminada o insegura de la cual disponían en su comunidad, esto terminaba por afectar el desarrollo persona de sus familias. Pues en enfermedad la capacidad de acción se limita, por lo que los padres no pueden trabajar y los niños estudiar, esto significa un grave problema, ya que si los padres no pueden trabajar no podrán sostener la vida de su hogar, y si los niños no estudian sus probabilidades de salir del círculo de la pobreza se limitan.
En la investigación de Lima & Britto, (1996, p. 21) se plantea que existe una necesidad del desarrollo social, la misma que será posible con la adopción de políticas estatales enmarcadas en conceptos de la higiene y de medicina social. La enfermedad es una categoría fundamental para exponer las causas del “atraso” que permitió la politización de los problemas sanitarios durante la primera etapa de la República. Al mismo tiempo, posibilito la progresiva conformación del área de salud pública como un
campo profesional legítimo, relativamente autónomo y diferenciado de la medicina.
La investigación de la referencia, expone los procesos de desarrollo de la sanidad en Brasil, la misma que resulta parcialmente similar a los procesos que el Programa de Saneamiento Rural implementa, a razón de que el programa social responde a un estrategia de salud pública en el sector rural y a su vez es una estrategia de cierre de brechas respecto al acceso a un servicio esencial.
En la comunidad de La Esperanza las experiencias vividas con la EDAS y otras enfermedades que se dan a causa del agua insegura y malas prácticas sanitarias, ayudaron a que los beneficiarios del proyecto valoren de manera positiva las recomendaciones sobre educación sanitaria proporcionadas durante los talleres ejecutados por en PNSR.
Aunque una valoración positiva es el impacto más visible posterior a una intervención, esto no determina rigurosamente un proceso de cambios real y puede en muchos casos ser fuente de lecturas erradas sobre los avances en las comunidades rurales.
Una valoración son procesos subjetivos que realiza cada individuo, en estos procesos las personas terminar dando un grado de verdad y aceptación a una determinada información o hecho. La educación sanitaria como idea planteada, pudo tener rechazo o aprobación, ser valorada como necesaria o innecesaria para la vida digna en el hogar y de manera individual. Ambas posibilidad pudo resultar posterior a la intervención.
Los beneficiarios asumieron una valoración positiva, ellos mayoritariamente consideran que es necesario e importante aprender sobre educación sanitaria y consideran también que es necesario practicar las recomendaciones proporcionadas en los talleres, pues son conscientes que la salud de su familia y de ellos mismos puede mejorar mucho con una adecuada practica sanitaria en el hogar.
El investigador Alfaro, (2014, p. 120) logro encontrar que el impacto del diseño del servicio de agua potable del programa agua para todos del PRONASAR (programa antecesor del PNSR) ha sido positivo, tiene una relativa aceptación, sobre todo en los lugares más pobres, donde este servicio se ha puesto en práctica.
La valoración por parte de los beneficiarios en la investigación de Alfaro es positiva, al igual que lo encontrado en la comunidad de La Esperanza. Aunque se tenga esta valoración positiva aun es necesario asumir que existen factores que impiden que esta valoración termine recayendo en prácticas cotidianas. Estos factores pueden ser de carácter económico, cultural y social.
Estos hallazgos también se puede contrastar con lo encontrado por Robladillo, (2016, p. 52) quien expone que:
(…) en el Distrito de Daniel Hernández, Provincia de Tayacaja – Huancavelica, la población ha participado de manera más vinculante con el desarrollo de estos servicios para evaluar la pertinencia de estos servicios y los costos que ha de asumir en el proceso de su instalación.
En consecuencia, adquirir servicios básicos es importantes en el uso y consumo diario, más aún cuando estos servicios contribuyen en la mejora de su calidad de vida, lo que se traduce a garantizar el correcto desarrollo de los miembros de la familia y por ende de la comunidad.
Que a su vez implica conocer la calidad del servicio, el producto y la inversión que se realiza para implementarla, de manera que la población sea consciente los costos que ha de asumir para financiar la ejecución y la instalación de estos servicios. El nivel educativo, la posición socioeconómica y la actividad económica diaria, son factores que limitan el paso de una valoración a la práctica recurrente de hábitos saludable. Estas condiciones son determinantes al momento de tomar decisiones y de asumir nuevas prácticas.
El compromiso que asumieron los beneficiarios en la experiencia estudiada por Robladillo también denota una valoración subjetiva positiva de la intervención del Programa Social, tal y como se evidencio en la comunidad de La Esperanza.
Los beneficiarios del proyecto valoran positivamente la educación sanitaria. Ellos son conscientes que una adecuada práctica sanitaria ayudara a sus familias a vivir mejor y a prevenir enfermedades. Tienen un concepto positivo de como las recomendaciones sobre educación sanitaria ayudara también a sus hijos a poder desempeñarse mejor en el escuela y garantizar un proceso adecuado de enseñanza -aprendizaje.
Aunque de manera prematura se puede ver impactos en la comunidad intervenida por el PNSR, en lo que se refiere a la valoración de la educación sanitaria, aún no se puede afirmas si esto recaerá en un cambio social permanente. Ello va depender de la continuidad que le otorguen otras instituciones al fortalecimiento de capacidad en lo que se refiere a prácticas saludables.
Un resultado de la investigación es: Los beneficiarios valoran positivamente la educación sanitaria y consideran que aquello ayudara en la mejorar de sus condiciones de salud e higiene en sus hogares entendiendo que ello posibilitara que sus niños tengan menos riesgo a contraer EDAS, anemia, DCI o infecciones en la piel.
Otro de los impactos inmediatos que ha tenido la implementación del Plan de Comunicación y Educación Sanitaría del PNSR ha permitido que los beneficiarios posean y manejen nuevos conocimientos sobre adecuadas prácticas sanitarias dentro de su hogar.
Estos conocimientos impartidos por el PNSR mantienen una intención de garantizar cambios de hábitos en grupos poblacionales que solían poner en riesgo su salud y la de su familia al consumir agua no segura y al tener hábitos antihigiénicos.
Las recomendaciones que el personal técnico del PNSR brindo en los talleres del plan EDUSA, responden a las manuales diseñados por el mismo programa asocial y a su vez aprobados por el Ministerio de Vivienda Construcción y Saneamiento. Estos documentos que el PNSR socializa con sus Gestores y Supervisores Sociales contienen todas las recomendaciones con las que se diseñó los instrumentos orientados al regojo de información, por decirlo de otro modo, son los protocolos oficiales en materia de educación sanitaria en el ámbito rural. Entonces el conocimiento está comparando a las recomendaciones que el PNSR brinda.
Los beneficiarios de la comunidad de La Esperanza conocen las técnicas adecuadas del lavado de manos, conocen los momentos del lavado de manos, conocen las recomendaciones para el almacenamiento del agua en el hogar, conocen la recomendación de consumo de agua segura y saben usar adecuadamente su UBS.
Los resultados encontrados son favorables pero aún existe el problema de la falta de monitoreo de estos logros. El PNSR le hereda esta responsabilidad a la JASS local y ATM para que sigan el trabajo durante los años posteriores y pueda garantizar que los resultados se mantengan, esa es una de las diferencias que posee el programa del MVCS en comparación a otras propuestas de intervención.
Los beneficiarios del proyecto ejecutado por el PNSR en La Esperanza muestran un conocimiento adecuado sobre los momentos adecuados del lavado de manos. Estos conocimientos responden al modelo estandarizado por el programa social.
Para el programa social del MVCS una persona debe de lavarse las manos después de ir al baño, antes de preparar los alimentos, antes de consumir los alimentos, después de estar en contacto con animales, después de realizar cualquier trabajo y después de cambiar el pañal al bebe si fuera el caso.
El lavado de manos en los momentos adecuados puede prevenir un sin número de enfermedades que son trasmitidas por el contacto con el exterior a la que exponemos a nuestro cuerpo, y siendo las manos un medio de interacción es también un agente contaminante si no se previene con un lavado de manos.
Otro impacto en el conocimiento que se buscó saber en la investigación tiene que ver con las técnicas adecuadas del lavado de manos.
Para el PNSR un lavado adecuado de las manos es cuando se usa un agente desinfectante (jabón, detergente, ayudin o ceniza), agua necesaria y un toalla limpia para secarse.
Los beneficiarios entrevistados muestran un manejo adecuado de los conocimientos referentes a la técnica adecuada del lavado de manos, sus respuestas coinciden con el modelo estandarizado por el PNSR.
Para en PNSR y otras instituciones, el lavado de manos si no se hace de una manera adecuada no garantiza la salud de la persona; para que se tenga la seguridad de que nuestras manos estén limpias se debe de cumplir con las recomendaciones dadas. Si se logra generar hábitos de una técnica adecuada el lavado de manos en la personas se podrá garantizar mejores condiciones de salud para la persona y su entorno. El lavado de manos es una técnica preventiva muy efectiva.
El almacenamiento del agua para consumo humano dentro del hogar también es una práctica que pone en riesgo la salud de las personas al no cumplirse ciertas recomendaciones.
El PNSR propone que el agua almacenada entro del hogar debe de cumplir una serie de pautas para garantizar sus seguridad. El agua debe de almacenarse en baldes limpios con tapas, los baldes con el agua deben de guardarse en lugares alto, los baldes no deben de estar a la intemperie, se debe de usar una jarra con asa para sacar el agua de los balde evitando que
las manos toquen el recurso y el agua no debe de guardarse por más de tres días.
Se pudo identificar un grupo de beneficiarios que muestran un adecuado conocimiento sobre el almacenamiento del agua en el hogar y también existen beneficiarios que poseen conocimientos limitados sobre el tema. Este conocimiento es uno de los que menos resultados positivos han obtenido la intervención. Aunque un grupo mayoritario conoce sobre la manera correcta de almacenar agua en el hogar, el grupo que no maneja esta práctica sigue poniendo en riesgo a sus familias.
El consumo de agua segura es una preocupación para el PNSR, es por ello que el programa social busca garantizar que sus beneficiaros tengan acceso a fuentes de agua seguras que garanticen la salud de las familias.
Aunque el agua que se distribuye por la comunidad es tratada por la JASS, es necesario que las personas tengan ciertas prácticas de purificación antes de beberla.
Para garantizar que el agua sea segura para el consumo humano, las familias pueden hervir el recurso, se puede poner dos gotitas de cloro por cada litro de agua, una cucharadita de bicarbonato por cada litro de agua o colocarle cítricos antes de su consumo. Estas recomendaciones proporcionadas por el programa social buscan garantizar que el agua nos sea un agente de enfermedad para los integrantes de la familia.
La investigación logro conocer que los beneficiarios conocen muy bien estas técnicas de purificación del agua. La mayoría hace hervir el agua antes de consumirla para evitar EDAS en su familia.
El Plan de Comunicación y Educación Sanitaria dentro de sus actividades de fortalecimiento de capacidades incluye la enseñaba del manejo adecuado del baño tipo compostera que el programa implemento en las viviendas de la comunidad de La Esperanza.
Los baños tipo compostera cuentan con dos cámaras donde se deposita las excretas de las personas que haces uso de ellas. Esto baños usan un material secante para logras que las excretas se conviertan en compost al paso de un determinado tiempo (uno o dos años).
Los baños para que puedan funcionar de manera adecuada necesitan tener material secante (ceniza, aserrín, cal y otros) al lado del wáter y un balde para depositar los papeles sucios. A pesar de ser un conocimiento nuevo para los beneficiarios; ellos muestra tener un manejo adecuado del cómo hacer un buen usos de su baño tipo compostera. A diferencia de otras opciones tecnológicas usadas por el PNSR, el baño tipo compostera es una de las más complejas en su uso. Aun así, un grupo mayoritario de beneficiarios conocen su uso adecuado.
Las comunidades rurales del país basan su organización social en sistemas de solidaridad mecánica, donde es el colectivismo y la interrelación entre todos sus integrantes la que logra satisfacer las necesidades de las que sufren.
La Esperanza antes de la intervención poseía un sistema de agua artesanal, implementado mediante faena comunal, este sistema proporciona el recurso a las familias dentro de sus hogares, siendo una solución autónoma ante la necesidad que sufrían. Con la intervención del PNSR se ha complementado es articulación colectiva y se ha nutrido de nuevos conocimientos orientados a mejorar la calidad de vida de las familias. Tener acceso a agua segura ayuda a conseguir una vida mucho más digna con mejores posibilidades de desarrollo personal.
Estos resultados son comparables con lo encontrado por Romero, (2019, p. 79) quien afirma que de acuerdo a su investigación existe un coeficiente de 0,428, lo que significa en la escala de Rho de Spearman, que existe una correlación moderada entre saneamiento básico rural y estilo de vida saludable. Por lo que se puede concluir que los impactos en los conocimientos son visibles posterior a la intervención del programa.
El investigador Alfaro, (2014, p. 120) concluye en su investigacion que más de la mitad de las zonas de intervención del PRONASAR son pobres extremos y la otra mitad son pobres no extremos y en menor medida existen no pobres. En ese escenario se nota un avance en la incorporación de una parte importante de la población en diversos niveles de educación formal y escolarizada. La distinción en la calidad de vida de la población del área de intervención trae como consecuencia una diferenciación respecto a las expectativas técnicas de los servicios que otorga PRONASAR.
El desarrollo de las zonas rurales del país dependen en gran mediad de condiciones estructurales que garanticen una vida para las familias en estas zonas. Esta esta brecha que existe en el país es consecuencia de un proceso de postergación histórica de las zonas rurales del país. Mientras que en las ciudades se concentran los servicios esenciales para la vida, en las zonas rurales estos servicios son limitados e inexistentes. Esta realidad expone un escenario de exclusión de un grupo poblacional importante del país.
Lo alcanzado por el PNSR tiene entonces una distinción de acuerdo a la realidad socioeconómica de los beneficiarios. Para algunos puede ser útil y para otros no tanto. En este sentido, los resultados encontrados en La Esperanza son similares a los encontrados en las provincias del sur del país donde investigo Alfaro.
La calidad de vida en las familias de las zonas rurales del país es indigna. Las enfermedades diezman considerablemente la estabilidad de las poblaciones rurales, los niños son vulnerables desde que nacen y sus probabilidades de ser ciudadanos con capacidad de agencia es limitada.
Las EDAS, enfermedades infecciosas a la piel o la anemia son muchas veces consecuencia de malas prácticas higiénicas en el hogar. Esta realidad nos muestra que las poblaciones rurales tienen grandes vicisitudes para criar un hijo nacido en estas zonas, pues no cuentan con las condiciones mínimas sanitarias para que el niño pueda estar saludable.
La precariedad de la vida en las zonas rurales también pone en riesgo a las familias. Si bien es cierto que los niños son el grupo poblacional más vulnerable, los adultos también están en riesgo de contraer alguna enfermedad infecciosa que rompan con su rutina diaria e impida que se siga cumpliendo su papel de proveedor dentro del hogar.
La práctica sanitaria es un conjunto de conocimientos que se hacen hábito al ser puestas en acción de manera recurrente; estas prácticas buscan que las condiciones de vida en el hogar sean ideales para un desarrollo saludable de sus miembros. Para ello el proceso de enseñanza debe de ser el adecuado, realizándose también, un monitoreo constante de la puesta en práctica de estas recomendaciones sanitarias en el hogar.
El Programa Nacional de Saneamiento Rural del Ministerio de Vivienda Construcción y Saneamiento busca que la problemática de las zonas rurales respecto a las limitaciones que se tiene para el acceso a un sistema de saneamiento básico y conocimientos sobre educación sanitaria, se pueda mitigar con una inversión que garantice una solución sostenible en el tiempo, basándose en un modelo integral.
Para cumplir estos objetivos que el PNSR se plantea en relación a las sostenibilidad de sus proyectos y a los impactos que puedan tener en las comunidades donde intervienen, el programa social implementa el Plan de Comunicación y Educación Sanitaria para fortalecer capacidades en sus beneficiarios; con este plan se pretende proveer de las herramientas necesarias para que las familias puedan mejorar su higiene en el hogar y con ello prevenir enfermedades que diezme su salud y su dignidad.
El plan EDUSA pretende capacitar a los beneficiarios del PNSR en temas fundamentales como: momentos y técnicas adecuadas del lavado de manos, almacenamiento del agua en el hogar, purificación del agua para consumo humano, prácticas de higiene en el hogar y operación y mantenimiento del baño digno (UBS) implementado por el programa.
La investigación logro conocer que respecto a los momentos adecuados del lavado de manos que deben de cumplirse para prevenir enfermedades en los miembros de la familia; la mayoría de beneficiarios conoce y practican estas recomendaciones.
Esta práctica del lavado de manos en los momentos adecuados es fundamental para mejorar la calidad de vida de las familias, ya que por las manos es que se trasmite más rápido muchas enfermedades virales o bacterianas. Lavarse las manos oportunamente ayuda a prevenir enfermedades y con ello mejorar la calidad de vida de las familias.
Esta práctica sanitaria pese a las condiciones precarias de las familias parece haberse asentado como conocimiento en el imaginario de los beneficiarios y como práctica en su cotidianidad diaria.
Aunque el lavado de manos en los momentos adecuados es una práctica necearía, también lo es hacerlo de una manera correcta. Si las manos no se lavan siguiendo ciertas pautas, es muy probable que estas sigan siendo un peligro de contagio para las familias. Para garantizar que las manos estén totalmente limpias, los beneficiarios deben de lavarse las manos con productos desinfectantes, frotarse bien las manos, enjuagarse con el agua necesaria y secarse con una toalla limpia.
La investigación conoció que una mayoría importante de los beneficiarios practican adecuadamente las técnicas del lavado de manos y que lo hacen recurrentemente. Esta práctica aunque se está cumpliendo con los beneficiarios, aún es importante que los miembros restantes de la comunidad de La Esperanza que no participaron en la ejecución del plan EDUSA, puedan aprender y practicarlo.
Una de las limitaciones que tiene la ejecución del plan EDUSA, radica justamente, en que solo se realizan con los beneficiarios inscritos en el programa. Por lo que su cobertura es limitada. Su reproducción a los demás miembros depende en gran medida de los mismos beneficiarios quienes