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El acondicionamiento de las calles. Ordenanzas de limpieza

8. LAS CALLES MEDIEVALES Y SU EVOLUCIÓN

8.3. El acondicionamiento de las calles. Ordenanzas de limpieza

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8.3. El acondicionamiento de las calles. Ordenanzas de limpieza

atajarán con palos -a modo de los modernos bolardos-, elementos que suponen un estorbo para los carreteros y se burlará la norma, arrancán- dolos, hecho, a su vez, castigado mediante otra ordenanza.

En 1524 se aprueban unas normas sobre los albollones de las calles empedradas prohibiendo taxativamente verter por ellos, al tiempo que se ordena que aquéllas se mantengan limpias, medida que se debía in- cumplir pues a final de año se repite “que todas las calles empedradas las raigan y limpien y lo saquen fuera de la dicha calle cada uno”. La limpieza fue una preocupación para el concejo, sabemos que desde 1522 se pagó alguna vez por esta tarea, así sabemos de un libramiento a Juan Cortijo por limpiar la calle do casa de Cristóbal de Rada para que el agua corra libremente. El saneamiento, en otras ordenanzas sin fecha -por el tipo de letra de mitad del siglo XVI-, se seguía imponiendo a la fuerza obligando a todos los vecinos a barrer su acera en las calles empedradas todos los sábados y en las calles que no lo estaban el primer sábado de cada mes so pena de la correspondiente sanción.

En algunos casos el vertido era más fétido, como ocurría con la car- nicería, donde a veces se mataban hasta bueyes131. El 25 de abril de 1526 el concejo había atajado un callejón que estaba a las espaldas de las car- nicerías junto a una placeta donde se encerraba el ganado que se había de matar en ellas, causando un problema a otro vecino, cuya casa debía

131 11 de noviembre de 1444, en la carnicería se vende un buey, éste y su cuero reportan al ayuntamiento 400 maravedís. AHP AB. Caja 452.

Figura 40. Plaza del Altozano, desemboca en ella el río piojo pero la cruza soterrado, obsérvese las líneas paralelas punteadas que la atraviesan. Plano de 1767.

Museo Provincial.

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soportar el paso del agua sucia y otros desechos provenientes del mata- dero132. La suma de tantos factores: ausencia de alcantarillado, vertidos a diario de todo tipo de líquidos, cerdos sueltos, corrales de ganados entre las casas, animales muertos arrojados a las calles, barrizales y charcos en tiempos de lluvias contribuían a crear un panorama propicio para todo tipo de infecciones133.

Sabemos que existía una alcantarilla “madre” que cruzaba el Alto- zano proveniente del Val General y desembocaba en el bosque de Vi- llanueva, en 1523 se anota el gasto de cuatro clavos para los maderos del albollón del Altozano y en septiembre de 1524 se concede licencia a Pedro de Segovia, zapatero, para que pueda canalizar el desagüe “desde un hoyo que está en el altozano hasta lo empedrado que está en la madre que es al albollón que la va con siguiendo la corriente”134.

El 11 de enero 1525 se prohíbe que funcione una tenería que hay en el centro por su mal olor y porque estropea la calle empedrada que va de la esquina de los herederos de Pedro Sánchez Felipe a la de Pedro Sanchez Leardo135.

El 1 de abril se acuerda “adobar” las casas del bachiller Iniesta que están fuera de la barrera de la Feria y junto a la huerta de Pedro el Ce- rrillo y eliminar el charco que está allí y quitar la basura en otras calles, así como en los caminos de entrada y salida. El 9 de abril mandaron al mayordomo que ciegue dos barrancos, uno “en cabo” San Sebastián y el otro “en cabo” la casa de Juan de Valdemoro porque tienen agua y hacen mal al pueblo. A la par que los poderes municipales desarrollaban una preocupación urbanística desconocida anteriormente, ponían en el aspecto ofrecido por su ciudad un interés que demostraba el grado de eficacia de la propia organización política, y, si se quiere, de la propia capacidad económica del cabildo. La pavimentación se convirtió así en un motivo de prestigio urbano. Dato esencial en las descripciones y cró-

132 AHP AB. Caja 4.504.

133 Ordenanzas, mitad del siglo XVI sobre los animales muertos depositados en las calles. CARRILERO MARTÍNEZ, Ramón: Aproximación histórica Albacete en el siglo XVI según su ordenamiento municipal. Albacete. IEA. 1997, pp. 132-136.

134 AHP AB. Caja 92.

135 El curtido de la piel de los animales, lleva un laborioso proceso en el que se procede a la limpieza de las pieles, hasta aislar la dermis, y posteriormente se sumerge en agua para que se hinche y esté en condiciones de absorber los materiales curtientes.

El agua empleada en este proceso y los desperdicios de la limpieza de la piel, eran los causantes de los problemas al común de los vecinos.

nicas de las ciudades italianas de los siglos XIII y XIV es remarcar con satisfacción el hecho de que las calles estuvieran pavimentadas con su correspondiente sistema de canalización de las aguas pluviales y resi- duales; en centros urbanos como Siena, Florencia o San Gimignano, la pavimentación asumía incluso el decisivo papel de servir de marco a la imagen de los edificios públicos y principales, alineados en calles y plazas, cuyas fachadas no podían ser entendidas sin el consiguiente buen estado de los suelos situados delante136.

Así pues, razones económicas, higiénicas y de prestigio o decoro ur- bano llevaron a las ciudades europeas a intensificar su preocupación por el tema del pavimento durante los últimos siglos de la Edad Media. En los centros urbanos de la Península Ibérica no será hasta finales del siglo XV cuando se emprenda de forma sistemática la pavimentación comple- ta de las principales zonas urbanas, de aquellas donde radican los cen- tros comerciales o del poder político de la ciudad, puesto que las calles marginales permanecen sin pavimento durante muchos siglos más137.