6. LAS PLAZAS MEDIEVALES
6.2. La plaza vieja
Por contraposición a la plaza nueva ya dijimos que existía la plaza vieja, mucho más antigua que ninguna de las existentes en el siglo XV. Los primeros datos de esta plaza, calificada como vieja en 1437, nos los proporciona de forma indirecta la adjudicación de la carnicería conce- jil; además de este establecimiento, en su perímetro se encuentran otros edificios públicos como son la tercia, la iglesia vieja y el hospital de San Julián, que dio nombre a la plaza durante siglos97.
95 Referencias a este paraje en el libro de cuentas de 1496. AHP AB. Caja 452.
96 SANTAMARÍA CONDE, Alfonso: “A propósito de la demolición del “rollo” de Albacete”. Albasit 16. Albacete. IEA. 1985. pp. 197-199. El autor nos dice que ocupaba mucho espacio pues en 1553 se ordenó que se quitase de la plaza, orden que no se hizo efectiva hasta el año 1566 en que se derribó por las razones urbanísticas comentadas, su piedra se subastó.
97 El 11 de abril de 1545, se había desplomado la techumbre de la iglesia de San Juan por ello el concejo acuerda trasladar el culto a la cercana iglesia del Hospital de San Julián, urgiendo a la conclusión del templo principal pues según reza el documento la de enfrente “es iglesia pequeña donde no cabe gente”. Datos extraídos de GARCÍA- SAUCO, Luis Guillermo. La catedral de San Juan Bautista de Albacete. Albacete.
Era y es una plaza abierta en uno de sus lados colindante con el cerri- llo de San Juan por donde cruza la calle que viene de la Feria y desem- boca en el Altozano, otros dos ángulos quedaban cerrados en esquina y abierta la unión con el tercero, donde se colocó una barrera en 1451 para bloquear los accesos desde el campo a la villa, a pesar de su proximidad al núcleo de la Villa Nueva, la plaza estaba poco habitada por las razo- nes que veremos más adelante. Un portalillo o callejón bordeaba y comu- nicaba el hospital e iglesia de la plaza con la calle que baja al Altozano, que resultaba peligroso en tiempos de inestabilidad social, por ello contó con vigilancia en determinadas ocasiones como en el año 1450 cuando, según recoge el libro de cuentas, se pagó cierta cantidad a los guardianes de la barrera de la Feria y el portalillo de detrás de la iglesia vieja98.
IEA. 1979, p. 50.
98 AHP AB. Caja 452.
Figura 24. La plaza Vieja con sus edificios medievales más característicos: la carnicería, con el número 15 y el hospital con el 7.
Plano Francisco Coello.
1876. Bilioteca Nacional.
Figura 25. Casa del cura Domínguez en una fotografía de principios del siglo XX.
Ubicada en la calle que desde el Altozano desemboca en la plaza vieja. Tras ella se abría el callejón que bordeaba el Hospital de San Julián.
MATEOS ARCÁNGEL, Alberto: Del Albacete antiguo:
imágenes y recuerdos.
Albacete. IEA. 1983.
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Sobre el aspecto de la plaza podemos decir que contaba con sopor- tales pues el 29 de septiembre de 1442 según el citado libro de cuentas se pagaron ocho maravedís por una viga que se compró “para adobar el portal de la plaça vieja”.
6.2.2. La carnicería y la tercia
La carnicería concejil es el primer edificio municipal que ubicamos en la plaza vieja, su instalación debía ser anterior a 1437 -fecha en que se adjudicaron a tres vecinos la gestión del abastecimiento de la carne- así se deduce de las constantes obras de retejado, limpieza de la botica u obrador y reparación en general que tienen lugar desde 1442 hasta principios del siglo XVI. Las carnicerías (así llamadas, en plural) fun- cionan no sólo como despacho de carne sino también como matadero, circunstancia insalubre que provocaba, a juzgar por la documentación, que la plaza vieja estuviera poco habitada, sin embargo a mitad del siglo XVI la población había crecido tanto que este lugar y sus alrededores ya contaban con casas. Un acuerdo municipal del año 1541 razona la acu- ciante necesidad de su traslado con estas palabras: “La carne se mata en ella çerca de la iglesia y entre las casas de los vecinos y donde la gente conversa de donde se sigue perjuicio a la salud del dicho pueblo” por ello se notifica a los oficiales y se da un plazo de seis días para proveer otra ubicación.
No era la primera vez que el concejo había intentado sin éxito -pese al empeño- eliminar la carnicería de la plaza vieja, en 1523 se proyectó una reubicación de varios establecimientos públicos tras el dictamen del visitador apostólico que ordenó clausurar la tercia pues era contrapuesto al servicio de Dios el uso del mismo espacio para recaudación por gra- nos, de un lado, y templo para la oración, por otro99. En el expediente tramitado al efecto se constata como las carnicerías causan gran perjui- cio a la vecindad, por cuyo motivo la plaza está deshabitada, para solu- cionar el problema se toma un doble acuerdo, separar las funciones de venta y matadero, llevar las primeras a la plaza nueva “donde podrá ser visto públicamente el proveimiento de la carniçerías por los ofiçiales” e instalar el matadero en la Cava, fuera del pueblo, para que los perros y otros animales salvajes se llevasen las tripas y desperdicios, limpiando
99 AHP AB. Caja 347.
-al entender de aquella época- de forma práctica el lugar. En el edificio vacante se ubicaría la tercia.
La proyección de la obra era totalmente racional e higienista, tan sólo se necesitaba expropiar el taller de Juan Navarro, zapatero, cuya dueña era Catalina de Requena, viuda de Juan Quesada, antiguo regidor. La titularidad del inmueble era discutible pues solía ser cava de la villa, por tanto, lugar de dominio público, pero la viuda se opone rotundamente a la expropiación, ella no quería una tasación sino una permuta por unas tiendas en la plaza, o mejor aún, por la casa donde habita el boticario, pues, según ella, le había sido incautada anteriormente100. La contienda entre la viuda y el ayuntamiento deja inconclusa la reubicación de lugares, continuando las carnicerías en su lugar hasta el año 1541 cuando se trasla- dará a la calle que tomará su nombre y que perdura en la actualidad101.
Con respecto a la tercia, un acta de 28 de enero de 1525, da cuenta de la subasta de la obra de construcción de las tercias “para quien quisiere hacerlas en lugar seguro” porque hasta ese momento han estado en la iglesia de San Julián. El plano de Albacete del año 1876 de Francisco Coello nos sitúa la Tercia en el lugar que ocupó la carnicería en la plaza vieja102.
6.2.3. El hospital e iglesia de San Julián
La primera noticia del Hospital de San Julián se remonta al año 1475 pero su existencia es anterior, en este año se vende la casa que fue sede del hospital viejo en el Altozano, la venta la realizan los mayordomos de la cofradía de su misma advocación a Juan García, vecino de Albacete y cofrade por precio de cuatrocientos maravedís pagadero según unos plazos y cantidades estipulados103. El documento es un traslado incluido en otro posterior del año 1596 pero nos sirve como referencia para saber tres cosas muy importantes:
100 La documentación del archivo contradice el argumento que ella esgrime pues aquel inmueble fue comprado por el consistorio según el libro de actas de 1496, sesión de 7 de octubre, fecha en que el concejo acordó ofrecer doscientos maravedís a quien le diera una casa al boticario. AHP AB. Caja 452.
101 AHP AB. Caja 4.505.
102 AHP AB. Caja 92.
103 SáNCHEZ IBáñEZ, José María: El hospital de San Julián. Albacete. IEA. 1997.
p. 19.
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1.- Que con anterioridad a 1475 el Hospital se ubicó en el Altozano, como era lo habitual en este tipo de instituciones de caridad dedicadas a dar asilo a los transeúntes pobres de paso por la villa, su emplazamiento extramuros o en los arrabales protegía a la población de la entrada de
“pestilençias” y de personas de dudosa conducta.
2.- Que se debió trasladar a la plaza vieja en los años comprendidos entre 1450 y 1475, ya que en los libros de gastos que se conservan ante- riores a 1450 se habla de obras y limpieza en la plaza vieja o en la iglesia vieja pero no se menciona el hospital, sin embargo con posterioridad esta plaza y esta iglesia ya serán conocidas con el nombre de San Julián.
3.- Que desde sus inicios debió estar regido por la cofradía de carácter religioso de San Julián. Estas casas-hospital se mantenían de caridad, tan- to de cofrades como de particulares o del propio Ayuntamiento que solían colaborar en labores sanitarias, caso del barbero –sangrador que ejercía al- truistamente y al que el concejo le solía recompensar anualmente por tal la- bor, otros dejaban en sus testamentos rentas y bienes para el mantenimiento del mismo a cambio de misas para la salvación de sus almas104.
104 AHP AB. Caja 4.575. Recogido el donativo que el concejo realizaba al barbero- sangrador en los libros de cuentas de los años 1512 y 1513.
Figura 26. A la derecha se aprecia el tejado del hospital de San Julián y la espadaña de su pequeña iglesia. La calle recta que parte de la plaza es la del
Carmen. MATEOS ARCÁNGEL, Alberto: Del Albacete antiguo…, p. 15.
El incremento de las rentas del hospital abocó al concejo a cobrarles impuestos, hecho que indigna a los cofrades quienes acuden a la pro- tección real y así, en 1516, la reina doña Juana condena al ayuntamien- to a devolver lo recaudado por impuestos en las comidas, limosnas y procesiones que éstos llevan a cabo para socorrer a los pobres, bajo el argumento de que estas sociedades no tienen bienes y rentas y la caridad corre por cuenta de los cofrades105.