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Visión general

14. LA PRESENCIA RELIGIOSA RURAL: LAS ERMITAS

14.1. Visión general

Francisco Henares Díaz hablando sobre las ermitas parte de un hecho incuestionable: que la religiosidad popular sigue teniendo en el campo más sitio que en la ciudad. O al menos es más rural en sus manifesta- ciones a lo largo del año. Esto ha traído consigo -desde muchos siglos atrás- una configuración de la geografía y de la naturaleza unida a una raigambre cristiana215. Ocurre, además, a favor de la ermita, que Alba- cete fue durante toda la Edad Media y comienzo de la Edad Moderna, cuando ya superaba los cinco mil habitantes, villa de una sola parroquia, bien Santa María de la Estrella en la Villanueva, bien, posteriormente, San Juan en el cerrillo de su nombre216.

El fenómeno es similar a todo el sureste español, que se ve marcado por estos leves edificios rurales en los que se aúnan la espiritualidad con la vida cotidiana, que parece necesitar en lontananza de la presencia de una ermita. Edificios que, a veces, aparecen asociados a construcciones

215 HENARES DÍAZ, Francisco: “La ermita: una visión multidisciplinar”. Revista Murciana de Antropología. Universidad de Murcia. 2008, p. 115.

216 No será hasta el año 1560 cuando se cree una segunda iglesia, la de la Purísima Concepción, que gracias a los estudios de Alfonso Santamaría y García Saúco, sabemos que fue en su origen (posterior a 1523) una ermita dedicada a la Inmaculada en el barrio de la Cuesta. GARCÍA-SAUCO BELÉNDEZ, Luis Guillermo: Albacete en su Historia. Museo de Albacete. 1991, p. 397.

anexas de interés comunal, como sería el caso de la de Santa Águeda cercana a los molinos de La Alcantarilla, así como a otro tipo de servi- cios como son las fuentes (San Jorge) el agua y los caminos transitados (Santa Cruz y San Pedro), e incluso a la orografía del terreno, caso de las hondonadas de Santa águeda y de San Cristóbal... y otros matices que podríamos considerar políticos, pues San Jorge y San Pedro se ubican en lugares de conflictividad jurisdiccional con Chinchilla.

La separación de las ermitas de la villa tenía un inconveniente, su mismo apartamiento conllevaba que fueran refugio de delitos contra el orden social pues era frecuente que en sus alrededores tuvieran lugar partidas de juegos prohibidos por las ordenanzas municipales o que al- gún forajido se acogiese a sagrado217.

14.1.1. Ermitas del siglo XIV

Las primeras ermitas mencionadas en el documento de amojonamiento de 1415 son rurales: las de Santa Cruz, San Jorge y San Pedro de Mati- llas, todas ellas han sido fechadas como existentes en el siglo XIV por distintos especialistas en historia local Quizá fueran testigos de poblados medievales abandonados de los que sólo permaneció su iglesia, recon- vertida con el paso del tiempo en ermita218. En 1446 ya fue reparada la de Santa Cruz pues se conserva en el libro de cuentas de ese año un apunte del gasto “para cubrir la iglesia de la Santacruz”, se trataría solamente de la techumbre pues se invierten doscientos maravedís, una cantidad pequeña comparada con la obra de ese mismo año en San Cristóbal219.

217 Hay casos de maleantes que se acogieron a sagrado como Juan Serrano, un delincuente habitual y temido en Albacete que había causado heridas de arma blanca y promesa de falso matrimonio en el año de 1555, quien solía refugiarse en la ermita de San Sebastián. Ésta se ubicaba en una de las entradas más importantes de la villa, cuyo nombre se debe al santo protector contra la enfermedad de la peste. AHP AB.

Caja 552, expediente nº 81.

218 De esta opinión es Raquel Torres Jiménez en su tesis doctoral Forma de organización y práctica religiosa en Castilla La Nueva. Siglos XIII-XVI. Madrid. Universidad Complutense. 2002, p.61. En la misma línea, Aurelio Pretel , piensa que las tres pudieron derivar de poblados de colonización propiciados por don Juan Manuel que no sobrevivirían a la crisis demográfica del siglo XIV. En “Iglesia, religión y religiosidad en la Baja Edad Media albacetense”. Albasit, 44. Albacete. IEA. 2000.

219 AHP AB. Caja 452. Gil García, arrendador de la carnicería, entregó mil maravedís por la renta del cornado destinados a la obra de San Cristóbal en 1447. Sesión de 29 de septiembre.

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En 1466 tenemos noticias de un santero que comparten las de San Pedro y Santa María de los Llanos, ubicadas en término de Chinchilla y distantes una de otra unos cien pasos220.

Como decimos, las ermitas de la Santa Cruz y San Jorge fueron las más antiguas, de la primera podemos añadir que su misma advocación nos sugiere su origen, pues, fue a partir de la alta Edad Media cuando llegó a España la reliquia más grande y más antigua de la Santa Cruz, según nos dice Sánchez Herrero, la que se conserva en el Monasterio de Santo Toribio de Liébana (aunque son numerosísimos los santuarios y ermitas que dicen contar con reliquias de trozos o astillas de la Santa Cruz) traída de Jerusalén por el citado santo, a la sazón obispo de Astor- ga quien peregrinó a Tierra Santa en el siglo V. El ensalzamiento de la reliquia dio lugar a dos procesiones, la del 3 de mayo, Invención de la Cruz, y la del 14 de septiembre, Exaltación de la Cruz221. Se encontraba en el camino viejo o vereda de Albacete a La Gineta y La Roda, y su posición, como ya sabemos, se tomó como referencia para trazar dos mojones a ambos lados del camino real en la delimitación de término.

Su misma ubicación en el camino real ya hacía de ella un sitio visitable y pasajero, su nombre se hizo extensivo al puente, al molino y a la balsa para abrevar ganados que se encontraban cercanos a ella, todos deno- minados de la Santa Cruz. La distancia que la separó de San Juan es de 1.500 metros, era visible desde cualquier altura, así nos lo muestra una fotografía antigua de la calle de la Cava.

220 SANTAMARÍA CONDE, Alfonso y Luis Guillermo GARCÍA SAúCO: La Virgen de las Nieves de Chinchilla y su ermita de San Pedro de Matilla en Los Llanos.

Albacete. IEA. 1979, pp. 21-23. Y SANTAMARÍA CONDE, Alfonso: “Ermitas y religiosidad popular en Albacete”, 24. Cultural Albacete, 1988, p. 235. Estos autores recogen la leyenda recopilada por Villalba en 1730 en “El Pensil del Ave María” que sitúa el origen de ambas imágenes en el tiempo de la predicación del Cristianismo, en época romana y las relaciona con los apóstoles Pedro y Santiago.

221 SANCHEZ HERRERO, José y Silvia María PÉREZ GONZáLEZ: “La cofradía de la preciosa sangre de Cristo de Sevilla”. Aragón en la Edad Media, nº 14-15.

Zaragoza. Universidad. 1999, p. 1141. A. Santamaría menciona un documento muy importante sobre la devoción a la Cruz, así en una donación que hace doña María de la Torre en 1640 se justifica dicha acción “por quanto la susodicha tiene particular deuoçión a lignum crucis que está en la hermita de Santa Cruz jurisdicción desta villa y extramuros della”, lo que nos habla de la reliquia de la Cruz en aquel templo.

SANTAMARÍA CONDE, Alfonso: “Ermitas y religiosidad popular en Albacete”…, pp. 229-230.

La atalayuela de San Jorge, bajo la jurisdicción de Chinchilla, tam- bién sirvió de emplazamiento para otra ermita con su mismo nombre junto al manantial llamado Ojos de San Jorge, debió contar con cierto movimiento pues en 1495 el concejo le hizo un pago al mayordomo de la ermita quien debía llevar sus cuentas222.

San Pedro, perteneciente a Chinchilla, ubicada junto a Los Llanos, es la única ermita que ha permanecido en pie hasta nuestros días, si bien ya no queda rastro de la antigua construcción medieval, la actual es una obra del siglo XVIII, que tras la Desamortización pasó a manos particulares.

14.1.2. Ermitas del siglo XV

En 1446, ya tenemos noticias de otra, la de San Cristóbal, su nombre aparece en unas ordenanzas sobre la prohibición del ganado “de entrar en los parrales del hondo de San Cristóbal desde el camino que va a los

222 AHP AB. Caja 452.

Figura 55. Vista panorámica de Villacerrada, al fondo el edificio de cervezas

“El Águila”, probable emplazamiento de la ermita de Santa Cruz, cuya visibilidad era tan nítida como importante su referencia en la vida local.

MATEOS ARCÁNGEL, Alberto: Del Albacete Antiguo. Albacete.

IEA. 2001, p. 23.

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cabeçuelos223”. Se debió construir sobre esta fecha pues el 27 y 28 de septiembre de 1447 se toman cuentas a Benito Sánchez y Gil García quienes estaban obligados a rendirlas por la obra de San Cristóbal, obra sufragada con la renta del cornado de la carnicería.

Cerca del molino de La Alcantarilla se construyó otra ermita, la de Santa águeda, a la que el concejo donó varias arrobas de harina en el año de 1499, ubicada cerca de la acequia y, al igual que la de San Cris- tóbal, en una hoya224.

14.1.3. Ermitas del primer cuarto del siglo XVI

Hasta el siglo XVI no aparecerán las ermitas intramuros de la villa, la primera es la de Santa Quiteria, existente en 1513 y unos años después, en 1525, encontramos referencias a la calle de Santa Cruz, en el camino hacia Chinchilla, donde se ubicó la segunda ermita con este nombre225.

En 1512 sabemos de la existencia de la ermita de San Alifonso (San Ildefonso) extramuros, la calle que conducía a ella tomó su nombre que aún perdura226. Alrededor de 1519 se erige la ermita de San Antón Abad por la gran devoción que la gente tiene hacia ese santo en un paraje de huertas en la zona norte. Su terminación se demoró hasta 1539 porque las limosnas venían siendo destinadas a la casa de pobres u hospital fundado también en esta ermita ya que el hospital de San Julián era in- suficiente para acoger a tantos necesitados.

A partir de 1550 aparecerán muchas más que ya no son objeto de este estudio, todo ello ya imbuido de la religiosidad postridentina que propició la proliferación del culto y de las imágenes.

223 AHP AB. Caja 452.

224 AHP AB. Caja 4.574.

225 El 16 de septiembre de 1525 se lleva al pleno municipal una solicitud de los vecinos de la calle de Santa Cruz para que se eche una tapia por los perjuicios que reciben de los muchos carros que pasan, el nombre, por su ambigüedad, puede referirse tanto a la Cruz de Término como a la ermita que varios autores dan como existente en el siglo XVI con el mismo nombre que llevó la que se encontraba el camino real hacia La Gineta. El concejo deniega tal petición porque es ley del reino que las calles estén libres. AHP AB. Caja 92.

226 AHP AB. Caja 330. Cuentas de la obra de reparación del capital del reloj, el santero de “San Alifonso” es uno de los obreros.

14.2. La ermita como estructura social, política y religiosa