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PROFESORES, ENSEÑANZA Y AULA

1.4. EL AULA

Capítulo 1. Profesores, enseñanza y aula

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rectangular delimitada por paredes, difícil de adaptar. Mientras que el equipamiento incluye los objetos disponibles en ese espacio que requiere su uso (libros, mobiliario, etc.), es decir, “lo que hay” en ese recinto.

- Colocación: hace referencia al resultado e incluso a la acción de poner en un determinado sitio aquello que esté a disposición en la “instalación”, adoptando algún orden, pero respondiendo a las interacciones que se producen entre “lo que hay” y quienes allí están. Esto hace que cada aula sea algo único, diferente a otro, pues se tiene en cuenta la diferenciación y delimitación del espacio; la distribución de los objetos y las personas; delimitación de las vías y condiciones a través de las que va a producirse el tránsito de personas y objetos; y la visibilidad estética. La colocación de los alumnos y profesores es fundamental, ya que puede incrementar o no su implicación en la tarea, así como también la conducta interactiva. Por tanto, podría denominarse también como “situación”.

Además, el aula como espacio físico ha de ser entendida como sentido, haciendo referencia a los significados y sentimientos ligados a todo ello. Nos referimos pues a “lo que piensan y sienten”, es decir, las percepciones, representaciones y sentimientos sobre “lo que hay” y “lo que hacen”, e incluso de lo que persiguen.

Y, en segundo lugar, para Gil et al. (2013) el aula es entendida como espacio social dada su capacidad de interrelación que tiene éste como agente educativo con los miembros que asisten a ella (profesores y alumnos). En este sentido, se trata de un espacio en el que tanto profesor como alumno se han de sentir pertenecientes a él.

Como establece Doyle (2006), en el aula encontramos un número de personas que interactúan y acceden a diferentes recursos, aunque éstos sean limitados. En ese espacio social, existen determinados aspectos que caracterizan y acompañan a lo que el profesor hace en el aula (Jackson, 1992), como:

- Multidimensionalidad: se realizan distintas tareas en el aula.

- Simultaneidad: suceden muchas cosas al mismo tiempo dentro del aula.

- Inmediatez: se desarrollan rápidamente experiencias en el aula.

- Imprevisibilidad: suceden en el aula eventos que no están previstos.

- Publicidad: se conciben el aula como lugar público.

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- Historia: se va produciendo un cúmulo de experiencias, rutinas y normas en función del tiempo compartido.

Asimismo, el aula ha de ser considerado un elemento que todo profesor ha de tener en cuenta a la hora de planificar el proceso de enseñanza-aprendizaje, ya que puede ayudar al profesor a definir el proceso de enseñanza y a crear un ambiente propicio para el desarrollo de las capacidades del alumno (Laorden y Pérez López, 2002).

Algunos de los principios que estos autores resaltan sobre el contexto aula son: que éste ha de ser un lugar de encuentro y de acciones, un lugar abierto al mundo que le rodea y un lugar en el que se identifiquen los alumnos y profesores.

Igualmente, el aula es considerada como una variable contextual del proceso de enseñanza dada su influencia en el proceso de enseñanza y aprendizaje. Se trata pues de una realidad social en la que se producen una serie de hechos o acontecimientos, a veces de manera simultánea, que condicionan el comportamiento de los profesores (Crahay, 1988). Hechos o acontecimientos que el profesor no puede prever dentro de su plan de trabajo (planificación) y que suelen provocar en él una presión constante al tener que tomar decisiones y actuar de manera rápida y directa ante sus alumnos. Para este autor, detenerse a pensar sobre qué conducta es la más adecuada para hacer frente una determinada situación ocurrida en el aula no es recomendable, ya que podría surgir nuevas dificultades. Fuera del aula sí que podría reflexionar sobre las distintas alternativas, al tener más tiempo y menos presión, pero dentro de ella no sería lo ideal.

Una de las cuestiones centrales en la formación del profesorado gira en torno a la gestión y control del aula, especialmente a la hora de decidir qué contenidos seleccionar para ser incorporados y tratados en el currículo de formación docente.

Los estudios realizados sobre el contexto del aula se centran en la comprensión de las propiedades específicas de éste y en la relación que se establece entre el medio y la conducta que en él se produce. Para Doyle (1985), el contexto del aula es un entorno complejo y multidimensional, en el que se desarrolla una serie de acontecimientos inmediatos y simultáneamente. Se trata pues, para este autor, de un entorno con su propia historia, con su calendario lectivo, en el que profesor y alumnos interactúan bajo una serie de normas de conducta, sobre diferentes temas (académicos o cotidianos), así como también sobre las expectativas de futuro que tienen los alumnos.

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Dos aspectos a tener en cuenta relacionados con el contexto aula y que van a incidir en la eficacia de la enseñanza son las tareas académicas y la gestión del aula que el profesor ha de ser capaz de desarrollar en su actividad docente (Doyle, 1985).

Tareas académicas

En cuanto a las tareas académicas, es necesario tener en cuenta la relación que se establece entre lo que sucede en el aula (enseñanza, relaciones, etc.) y los resultados en el alumno (rendimiento). Esta tarea va a condicionar la manera de pensar que tiene el alumno sobre la materia o asignatura que está estudiando. Desde esta perspectiva, lo que los alumnos aprenden es el resultado de las tareas que éstos desarrollan en el aula.

En este sentido, la tarea académica ofrece una visión conjunta de todo aquello que ocurre en el aula, relacionado con el rendimiento y la manera de entender el contexto del aula, tal y como lo viven los alumnos. Por tanto, determinan la idea de currículum que tienen los alumnos, así como también lo que ellos aprenden en sus encuentros con las diferentes asignaturas.

Los profesores, como responsables de dirigir el proceso de enseñanza y de aprendizaje, son los encargados de diseñar y desarrollar dichas tareas; mientras que los alumnos son los encargados de realizarlas como sujetos responsables de su aprendizaje.

Diseñar estas actividades va a requerir, para estos autores, una reflexión por parte del profesor sobre qué contenidos trabajar y cómo llevarlos a cabo en el aula con el fin de que sean significativos e interesantes para los alumnos.

Gestión del aula

Por otra parte, la gestión del aula despierta fuertes sentimientos, como el estrés en todos los profesores, especialmente en los profesores nóveles. No sólo se trata de mantener un cierto orden y disciplina en el aula, sino que además ha de lograr la atención de los alumnos, evitando así posibles conductas disruptivas que influyan en proceso de aprendizaje desarrollado en el aula. Partiendo de esta idea, la principal tarea del profesor es conseguir y mantener la cooperación y el respeto de su alumnado en las actividades desarrolladas en el aula (Doyle, 1985). Para este autor, las actividades son una forma de organizar el trabajo y el contenido a enseñar durante un periodo de tiempo determinado, teniendo en cuenta otras dimensiones (duración, espacio,

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recursos, etc.). En palabras de Evertson y Weinstein (2006), la gestión del aula “son acciones que los profesores llevan a cabo para crear un ambiente que apoye y facilite el aprendizaje tanto académico como social” (p.4). Por tanto, para estos autores, la gestión del aula tiene dos propósitos:

- Establecer y mantener un ambiente de modo que los alumnos puedan implicarse en un aprendizaje significativo.

- Fomentar el desarrollo social y moral de los alumnos.

En este sentido, el nivel de gestión de aula que consiga el profesor, dependerá especialmente del establecimiento, desde el primer momento, de una serie de tareas académicas para ser desarrolladas en el aula, teniendo en cuenta las características de su alumnado. A raíz de ese conocimiento, el profesor podrá pensar, elegir y organizar las tareas a desarrollar en el aula de manera cooperativa o individual, en función de varios criterios (tamaño, composición, objetos, ser homogéneos o heterogéneos, etc.).

Por lo tanto, la gestión de aula no es un fin en sí misma, sino más bien un medio para promover el aprendizaje académico, social, moral y emocional. Tiene importancia no solo conseguir un orden en el aula, sino también cómo se llega a conseguir éste. Para Evertson y Weinstein (2006) en ese ambiente ordenado como es la gestión de aula, se han de:

- Desarrollar relaciones de afecto y apoyo con y entre los alumnos.

- Organizar y desarrollar la instrucción de modo que optimice el acceso de los alumnos al aprendizaje.

- Utilizar métodos que fomenten la implicación de los alumnos en las tareas académicas.

- Promover la auto-regulación de los alumnos y sus destrezas sociales.

- Emplear intervenciones apropiadas para ayudar a alumnos con problema de conducta (disciplina).

Por lo tanto, con el fin de prevenir problemas en el aula y reaccionar ante éstos, es necesario crear, mantener y restaurar un ambiente ordenado para lograr el aprendizaje en el alumno. Para ello, se han de crear una serie de tareas, rutinas y reglas que hagan mantener ese ambiente ordenado, en la que el profesor revisara las normas

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y actividades propuestas, reforzando aquellas conductas positivas y restaurando o suprimiendo aquellas negativas. En definitiva, ambos aspectos (tarea académica y gestión de aula), se han de combinar para lograr una eficacia pedagógica por parte del profesor en la vida del aula.