ejemplo, no es posible de manera autónoma desde el sistema global, sino a través de los Estados y sus ejércitos. La Fuerza de Paz de Naciones Unidas, no se constituye en menos que un grupo de soldados que tiene como “misión mantener la paz”, por lo que no es una fuerza para la guerra, sino que en procesos de paz busca desde la neutralidad garantizar las condiciones de paz y velar por el cumplimiento de los derechos humanos de la población civil involucrada. Esto, no sólo deja a los Estados poderosos las decisiones de garantizar la paz por vía de la fuerza, sino que también, deslegitima el papel de la ONU en la sociedad global.
Por otra parte, la velocidad está lejos de ser una característica de la ONU, los procesos que demandan decisiones importantes toman mucho más tiempo que el requerido en una estructura Estatal. El no-gobierno que toma decisiones requiere de tiempos largos para lograr acuerdos, y los Estados requieren períodos aún más extensos para ratificarlos y positivizarlos.
2.3. El liberalismo político y las formas
analítica los acuerdos definidos, y ejercer los contrapesos que permitirían llegar a nuevos acuerdos.
Partiendo de la posibilidad de que exista un consenso entrecruzado llamado Carta ONU, haciendo que el sistema global cuente con un mecanismo de equilibrio reflexivo, se plantean tres puntos de debate:
1. La posibilidad del equilibrio reflexivo supone una sociedad concreta y no abstracta, en la actualidad no se ha construido el ideal de una sociedad civil que ejerza contrapeso al actual sistema de Naciones Unidas, en materia de voz y voto en la toma de decisiones;
2. Las posiciones del ejecutivo de cada Estado, en la asamblea a la ONU no hacen parte aún de la agenda política de los candidatos al ejecutivo en cada gobierno, ni tampoco constituyen una exigencia política por parte de los ciudadanos electores y;
3. El único mecanismo con que contaría la ONU que puede ser equipa- rable con un equilibrio reflexivo sería el Consejo de Seguridad, con los graves problemas expuestos anteriormente, lo que sería entonces una tautología política, donde quien toma las decisiones, es quien tiene derecho a vetarlas.
La pregunta sería: ¿Qué tan cerca está el Consejo de Seguridad de ser la Corte Constitucional de la ONU?
Schmitter (2005: 292) hace una serie de críticas al liberalismo político, y plantea lo que él llama democracia postliberal. Este modelo plantea una serie de reformas al sistema liberal, entre las que se destaca la ampliación del papel del ciudadano en la democracia, a manera de incluir a más personas que residen legalmente en un territorio dado. De esta perspectiva, amerita reflexionar sobre el papel de la ciudadanía, en los procesos globales, am- pliamente excluida a nivel decisional. Sin embargo, más adelante, desde el discurso democrático es posible que se pueda explicitar mejor esta discusión.
En relación con la propuesta de Schmitter, sobre la necesaria transición ha- cia un modelo democrático postliberal que pretende darles un mayor poder a los ciudadanos, más allá de todas las posibles limitaciones en el orden
nacional, se encuentra con grandes limitaciones en el orden internacional.
La principal limitación se encuentra en el tipo de reformas propuestas, que emerge un modelo corporativo en el cual se transa y monetariza el ejercicio mismo de la participación ciudadana, pero que más allá de esto, restringe la participación a un territorio dado, que para el escenario global es una limitación para el análisis.
Este tipo de reformas requerirían entonces, una democracia amplia que llegue a todos los ciudadanos del mundo y que, desde la perspectiva de la oposición al no-gobierno, podría plantear importantes alternativas para su materialización. Como sería, por ejemplo, el uso de tecnologías de in- formación para socializar propuestas y realizar votaciones exclusivas que designen representantes de diversos actores para distintos escenarios de discusión de la ONU.
Si bien, algunas de las reformas del postliberalismo3, en contextos locales de corrupción y clientelismo podrían significar la perpetuación y profun- dización de las debilidades del modelo liberal, no es posible pensar que en la forma en que está planteada la actual Asamblea de la ONU, el ciudadano comprenda, asuma y ponga su fe en los procesos deliberativos que ahí se materializan, a la vez que no necesariamente se siente representado por los delegados estatales. Entonces surge la pregunta ¿Qué tan cerca está la ONU de un Parlamento Legislativo?4
Es valioso retomar, desde el planteamiento de Schmitter, en referencia al liberalismo político, la preferencia por sistemas complejos de contrapesos institucionales que denota una excesiva fe puesta en estos sistemas, según se evidencia en la creación de instituciones como la Corte Suprema de Jus- ticia de los Estados de Derecho. Esta condición jurídica de la democracia, sumada a la invisibilización del ciudadano como actor principal de los procesos de debate al interior de la sociedad global en torno a lo justo, es la que soporta la discusión de una oposición al no-gobierno.
3 En este punto se hace referencia a mecanismos como pago por votar, ciudadanía universal, pagarés asociativos, entre otros.
4 Para conocer acerca del debate de la creación del Parlamento de Nacionas Unidas revisar la propuesta en http://es.unpacampaign.org/about/index.php.