5.3.- Los métodos convencionales de medición de la pobreza
D. Medición del trabajo no remunerado. En estas mediciones se inte- gran
– Imputación de un valor monetario al trabajo doméstico. Las propuestas son: aplicar el valor correspondiente al salario de un trabajador sustituto, a la función equivalente en el mercado, al costo de oportunidad o asimilarlo a los salarios medios o mínimos en el mercado (Arriagada, 1990, citado en CEPAL, 2004). También
se ha planteado la posibilidad de incorporar el trabajo doméstico a las cuentas nacionales7.
– Asignación de tiempo al trabajo no remunerado. Se propone una conceptualización del trabajo no remunerado que comprenda: el trabajo de subsistencia (autoproducción de alimentos, fabricación de vestimenta y servicios); el trabajo doméstico (cocinar, lavar, planchar, limpiar, etc.); cuidado de niños y personas adultas o an- cianas y trabajo voluntario o para la comunidad (Aguirre, 2003). La asignación de tiempo permite calcular la Carga Global de Trabajo, concepto que integra el trabajo no remunerado y remunerado, que se mide a través de la Encuesta de Uso del Tiempo (EUT).
– La medición de la violencia. Existen propuestas de medición de los costos de la violencia, algunas de las cuales permiten observar la estrecha relación entre este fenómeno y la pobreza. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) plantea un cálculo del costo total de la violencia en América Latina y el Caribe8, que comprende la medición de los costos directos, no monetarios, económicos multiplicadores, y sociales multiplicadores.
– La medición de la propiedad de la tierra por género. Un aspecto sobre el que existen pocas investigaciones es la magnitud de la brecha de género en la propiedad de los recursos, en particular, de la tierra. León y Deere (2003) indican que los censos agrícolas asumen que el propietario de una finca propia debe ser el jefe del hogar, del mismo modo, se asume que las mujeres que se declaran agricultoras principales de una finca propia son, de hecho, las propietarias, pero que no existen cifras que permitan ratificar es- tos supuestos. Por otra parte, se debe tener en cuenta los distintos
7 Otros argumentos indican que tampoco se valorizan las transferencias no monetarias que realiza el Estado. Es necesario precisar que el trabajo doméstico no es comparable con dichas transferencias ya que se trata de una transferencia desde fuera del hogar, en cambio el trabajo doméstico es una transfe- rencia dentro del hogar; y la medición de ingresos es por hogar.
8 Entre otros trabajos: Rubio, Mauricio. Los costos de la violencia en América Latina. Una crítica al enfoque económico en boga, Colombia, 1998; En Bobadilla et al. Medición de los costos de la violencia (OPS, 1995);
La violencia en El Salvador en los noventa. Magnitud, costos y factores posibilitadotes, (1997) Informe de Investigación presentado al BID- Red de Centros de Investigación.
regímenes matrimoniales que determinan las normas relativas a la propiedad que se adquiere antes y después del matrimonio (Deere y León, 2003).
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Este libro se escribe en un año de múltiples acontecimientos entre sombras y luces, entre males globalizados y bienes en proceso de mundialización.
Las tantas sombras, como la crisis euro-norteamericana, hacen temer la profecía de los Mayas. Pero las luces hacen creer que el mundo llegará por lo menos al 2015, fecha de examen sobre los ODM. De la misma manera como el pesimismo ha rodeado a los creyentes de la profecía Maya en el mundo, muchos contradictores de la cooperación internacional consideran no sólo que los ODM no superarán el examen del 2015, sino que comprobará el fracaso de la ayuda al desarrollo dirigida a los países más pobres del planeta.
Esta visión pesimista y reduccionista, no deja ver avances parciales, ni entrega posibilidades alternativas de solución, más allá del fin del sistema de cooperación internacional. Tal punto de vista no tiene presente los continuos cambios que han ocurrido en pro de la mejora del sistema de ayuda desde la promulgación en el año 2000 de la Declaración del Milenio, como son los logros conseguidos en temas como educación, salud infantil y fortalecimiento de la democracia, entre otros; la incursión de nuevos ac- tores, la consolidación de indicadores de control y seguimiento y la enorme preocupación por la constitución de una ayuda más efectiva. Estos logros se han conseguido muy a pesar de los condicionamientos a los receptores, los incumplimientos en la entrega de la ayuda pactada y la posición ventajosa de negociación que poseen los donantes.
Sin duda, será necesario implementar más cambios para mejorar el sistema internacional de ayuda. En este sentido, la Escuela Latinoamericana de