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Introducción

1.1.4.2 Paradigmas y actores

Durante los años ochenta las políticas de cooperación al desarrollo fueron criticadas desde varios puntos de vista. En síntesis, se pueden identificar dos vertientes principales. La primera, surgió del paradigma neoliberal, según el cual la cooperación internacional interfería con el libre mercado44 y desperdiciaba tiempo y recursos en actividades “poco efectivas” (como los proyectos en salud, educación y otras políticas sociales). Según este

42 La caída del Muro de Berlín se dio el 9 de noviembre de 1989, mientras que la Unión Soviética terminó de existir sólo en 1991.

43 Son los casos de Nicaragua (1979), Perú (1980), Honduras (1982), Argentina (1983), Uruguay (1984), Guatemala (1986) Paraguay (1989) y Chile (1990).

44 Por ejemplo, apoyando emprendimientos y producciones que hubieran desaparecido si no contaban con la ayuda al desarrollo.

enfoque, la cooperación tenía que dedicarse a fomentar la adopción de las políticas neoliberales y apoyar una reforma del Estado coherente con las mismas, condicionando la ayuda a la efectiva implementación de los planes de ajuste estructural en los países en desarrollo.

En el caso de América Latina, todo esto se plasmó en un documento de- nominado el “Consenso de Washington45” (1989) que sintetizaba en diez puntos las medidas económicas necesarias para estos países: disciplina fiscal rigurosa; reordenamiento de las prioridades del gasto público; refor- ma fiscal; liberalización de los tipos de interés; tipo de cambio competitivo;

liberalización del comercio internacional y de las inversiones extranjeras;

privatización; desregulación; fortalecimiento de la defensa de los derechos de propiedad.

El trabajo de las ONG y los análisis del Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) sobre la OCDE, convergieron de hecho en varios puntos y generaron otra crítica, de tipo “democrático y participativo, a la cooperación internacional”.

Esta se fundamentó en los siguientes temas: la excesiva orientación a los Estados nacionales y el carácter vertical de la cooperación, la falta de diálo- go y la escasa participación de los actores de la sociedad civil y, por ende, la falta de apropiación de las actividades de cooperación por parte de los actores locales, la aplicación mecánica en los países del Sur de los modelos de desarrollo que fueron exitosos en los países del Norte, los altos costos de transacción de la cooperación, la falta de coherencia entre políticas económicas y políticas de desarrollo.

Además, el CAD planteó la necesidad de que los donantes coordinen mejor la ayuda (entre ellos y con los países receptores), que esta ayuda no sea atomizada sino enfocada hacia la implementación de políticas integradas (cuyas priori- dades sean negociadas con los países receptores), y que se empleen mayores

45 Este fue elaborado como documento preparatorio de una conferencia organizada por el Institute for International Economics, con el título “What Washington Means by Policy Reform”. La idea de su autor, John Williamson, era que sus contenidos podían contar con el consenso del complejo político-econó- mico-intelectual que tiene sede en Washington. Entre ellos el Banco Mundial, el FMI, el gobierno y el Congreso de los Estados Unidos, y la Reserva Federal.

esfuerzos para lograr una mejor valoración y selección de los proyectos de cooperación y la plena participación de sus beneficiarios en todas las fases de su identificación, formulación, realización, monitoreo y evaluación.

En este contexto, se establecieron las primeras mesas de donantes y grupos de consulta, apoyados entre otros por la Comisión Europea (CE), el Banco Mundial (BM) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), y se empezaron a tomar otras medidas para aumentar la efectividad de la ayuda al desarrollo.

Hay que tener en cuenta también otros dos elementos. El primero es que la crisis económica contribuyó a mermar los montos de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD46), que en este periodo aumentó levemente en términos absolutos y disminuyó en relación con el PIB de los donantes (ver Figura 1.2).

El segundo elemento está relacionado con el debilitamiento del bloque socialista y la progresiva desaparición de la Unión Soviética como super- potencia mundial. Lo anterior, disminuyó el precedente equilibrio bipolar y abrió las puertas a múltiples crisis y conflictos armados “entre” y “al interior” de muchos países en distintos continentes. Por ende, empezaron a aumentar los recursos destinados a la ayuda humanitaria de emergencia a la población civil en los contextos de los conflictos armados o de las ca- tástrofes naturales, disminuyendo todavía más la cantidad de los recursos disponibles para apoyar los procesos de desarrollo.

A pesar de las múltiples desilusiones y dificultades anteriormente eviden- ciadas, este fue un periodo de gran efervescencia, en el cual la sociedad civil fue cada vez más protagonista de la cooperación internacional. En los años ochenta, las ONG de desarrollo47 aumentaron su prestigio, así como sus enfoques novedosos e innovadores se fueron consolidando día tras día.

46 Se entiende como AOD todos los desembolsos netos de créditos y donaciones realizados según los crite- rios de la OCDE. Esto es, en condiciones financieras favorables y que tengan como objetivo primordial el desarrollo económico y social del país receptor.

47 Integradas por ciudadanas y ciudadanos asociados a partir de ciertas convicciones y motivaciones compartidas a favor de la cooperación y la solidaridad internacional.

Figura 1.2. Evolución de la AOD 1960-2010

* A precios de 2008 y con ajuste de paridad de cambio.

Fuente: Stats OECD, 2011. http://webnet.oecd.org/dcdgraphs/ODAhistory/

Entre ellos, se destacan el partenariado48, formado entre actores del Norte y del Sur, una concepción participativa del desarrollo, con la prioridad asig- nada a la formación y la creación de capacidades en las organizaciones de base de los países en desarrollo. Además, en comparación con las agencias gubernamentales, las ONG suelen presentar ciertas ventajas asociadas a su autonomía institucional, su funcionamiento flexible y poco burocrático, su capacidad de captar recursos (tanto públicos como privados) y su respaldo social.

1.1.5. Años noventa: el desarrollo humano y los nuevos actores