Capítulo II: Contenidos fundamentales del Códice y el paradigma de su elaboración
II.3 Lo natural y lo artificial en la astrología judiciaria
Sería exagerado afirmar que Sahagún abrazó todas las diferencias indianas en ideal aceptación de lo otro; baste leer la exclamación del autor en el CF, capítulo XX del libro II:
Es cosa lamentable y horrible ver que nuestra humana naturaleza haya venido a tanta baxeza y oproprio que los padres, por su gestión del demonio, maten y coman a sus hijos, sin pensar que en ello hacían ofensa ninguna, mas antes con pensar que en ello hacían gran servicio a sus dioses. La culpa desta tan gruel ceguedad que en estos desdichados niños se esecutaba no se debe tanto imputar a la crueldad de los padres, los cuales derramando muchas lágrimas y con gran dolor de sus corazones
318 CF, ap. lib. III, cap. IV, fol. 31v; Historia general de las cosas de Nueva España, ed. cit,. vol. I, 333-334.
319 Aunque ya he explicado las implicaciones del llamado giro historiográfico y del desplazamiento del binomio verdad-falsedad, es importante reconocer que, en efecto, fue ésta la pretensión de Sahagún lo haya o no logrado.
320 Pero inciden aquí dificultades hermenéuticas que motivan inmensidad de discusiones al respecto de la obra sahaguntina. ¿Es Sahagún quien habla o, en efecto, deja que hable el indio? ¿Se trata de una interpretación del fraile o es en realidad el relato del orbe indiano?
98 la exercitaban, cuanto al cruelísimo odio de nuestro antiquísimo enemigo Satanás, el cual con malignísima astucia los persuadió a tan infernal hazaña.321
Ya en el apartado III.4 ahondaremos en las aspiraciones de Sahagún y cómo lo llevaron a ser ambivalente en muchos casos. Sin embargo, lo interesante ahora está en la diferencia que atisba Sahagún entre lo que les viene de ley natural, lo que, proveniendo del estudio de la naturaleza se ordena a partir del reflejo de Dios en el mundo (en clara sintonía con el pensamiento franciscano), y aquello que es artificioso y, por ende, atribuible, según piensa, a la astucia de Satanás.
El libro cuarto versa sobre lo que llamará Sahagún Astrología judiciaria322. En él aparecen cuestiones interesantes que tomaremos en cuenta para nuestro análisis del texto. En primer lugar, es necesario notar la distinción que hace el fraile en torno a la adivinanza fundada en la influencia que ejercen naturalmente los astros en el mundo y en el hombre323 y una segunda manera que no se ‘funda en la influencia de las estrellas, ni en cosa ninguna natural’324, siendo la primera lícita y la segunda no. De esta manera considera y llama lícitas las costumbres de los genethliaci325e ilícitas las adivinaciones de los tonalpouhque, llamándolas incluso pacto o fábrica del demonio.326
De aquí me gustaría resaltar que la noción de hombre en Sahagún bebe de influencias nominalistas para venir a ser muy peculiar327. Sin embargo, no sólo en nociones antropológicas recibe el fraile esta influencia. Este asunto lo desarrollaré con mayor precisión más adelante.
En este libro IV vemos cómo los astrólogos que fundan su adivinanza en el comportamiento de los cuerpos naturales y, en general, en la observación de los fenómenos de la naturaleza, no deben ser desarraigados e incluso, en el apéndice, explica las tres maneras de contar que usaban los naturales, que quienes compusieron las ruedas con que cuentan sus ‘días, semanas, meses,
321 CF, lib. II, cap. XX, fol. 17v; Historia general de las cosas de Nueva España, ed. cit., vol. I, 179.
322 ‘Astrología’ es la denominación sahaguntina a pesar de que reconoce que se trata más de cosas de nigromancia que de astrología. De esta denominación deducimos la adaptación que a veces hace el fraile de los hechos indianos hacia categorías comprensibles para el occidental, pero notamos también que no deja de
preocuparse por no forzar la adaptación, y por ello lo hace analógicamente. Este que apuntamos es sólo un ejemplo.
Lo llama ‘astrología’, pero aclara la distinción entre occidente y el Nuevo mundo: el libro cuarto se titula De la astrología judiciaria o arte de adivinar que estos mexicanos usaban para saber cuáles días eran bien afortunados y cuáles mal afortunados y qué condiciones tendrían los que nacían en los días atribuidos a los caracteres o signos que aquí se ponen, y parece cosa de nigromancia que no de astrología.
323 Aun en el renacimiento europeo fue muy común la creencia en la influencia de los astros en la sensualidad humana.
324 CF, prol. lib. IV; Historia general de las cosas de Nueva España, ed. cit., vol. I, 345.
325 Astrólogos que basan sus adivinanzas en la posición de los planetas y los astros, considerando con ello el signo en que nacen los hombres y alertándolos de las inclinaciones que de ahí se derivan.
326 Cfr. CF, prol. lib. IV; Historia general de las cosas de Nueva España, ed. cit., vol. I, 345.
327 Toma en cuenta el contexto en que se desarrolla el hombre, su historia e incluso el clima y medio ambiente natural.
99 años, olimpíadas, lustros, indicciones y hebdómadas’328 eran filósofos naturales al modo de Aristóteles y Platón329. Llega más allá en su defensa del calendario cuando afirma que ‘una cosa tan buena, y de tanto primor y verdadera, que estos naturales tuvieron, no es razón de reprobarla, pues sabemos que todo bien y verdad, quienquiera que lo diga, es del Espíritu Santo’330. Aquí, Sahagún nos muestra a un indio, converso o no, capaz de bien y verdad igual que el europeo e incluso muestra la infusión del Espíritu Santo sobre él.
Volvamos, empero, a la aceptación de la astrología natural de los genethliaci como prueba de la influencia nominalista en Bernardino331. Considero que aquí Sahagún interpreta las ruedas calendáricas desde una concepción abierta de la teología. Dios se manifiesta también en lo natural y es lícito al hombre interpretar el universo e incluso ayudarse de las ciencias para ello.
Lo que interesa al fraile al indagar si ‘pluguiere a nuestro Señor que salga a la luz’ tal o cual clase de astrología332, está en establecer la distinción entre ellas y abogar porque no todo lo indiano debe reprimirse por el sólo hecho de ser indiano, sino que debe considerarse también en lo que tenga de bueno y verdadero. Así descubrimos a un fraile que acepta la intervención de las ciencias para crear artificios que ayuden al hombre a indagar ciertas cosas que le eran ajenas, con un uso tan válido como la interpretación de lo natural, al mismo tiempo que hallamos también a un hombre abierto a la diversidad, en los modos de acceso a la verdad333.
Para Sahagún, el hombre puede elaborar interpretaciones desde lo natural, haciendo, además, uso de las ciencias racionales, mas nunca valerse de artificios que no provengan de su razón
328 Cfr. CF, ap. lib. IV, fol. 77r; Historia general de las cosas de Nueva España, ed. cit., vol. I, 423.
329 ‘Por sus ruedas aquí antepuestas, cuentan los indios sus días, semanas, meses, años, olimpíadas, lustros, indicciones y hebdómadas, comenzando su año con el nuestro desde el principio de enero, en la cual se hablan las maneras de contar los tiempos que tuvieron todas las naciones, y según parece los indios que la compusieron y sabían bien ciertamente se mostraron filósofos naturales. Solamente faltaron en el bisiesto, pero también pasó al gran filósofo Aristóteles y su maestro Platón, y otros muchos sabios que no lo alcanzaron; y es de saber que en este calendario no hay cosa de idolatría, y esto se puede alabar por muchas razones; pero bastará decir una, y es: Que en esta tierra no ha muchos años que comenzaron las idolatrías, y este calendario es antiquísimo; y si los nombres de los días, semanas y años, y sus figuras son de animales y de bestias y de otras criaturas, no se deben maravillar, pues si miramos los nuestros también son planetas y de dioses que los gentiles tuvieron’, en CF, ap. lib. IV, fol. 77r; Historia general de las cosas de Nueva España, ed. cit., vol. I, 423-425.
330 CF, ap. lib. IV, fol. 77v; Historia general de las cosas de Nueva España, ed. cit., vol I, 424.
331 Influencia que desde luego es más clara en los primeros parágrafos de la ‘Relación del autor digna de ser notada’, en Bernardino de Sahagún, Historia Universal de las Cosas de Nueva España, Op. cit., entre los libros X y XI.
Cfr. parágrafos 1 al 29.
332 Distingue, como hemos visto la cuenta que no tiene ningún fundamento de astrología natural y la que sí lo tiene, ‘porque el arte de la astrología judiciaria que entre nosotros se usa, tiene fundamento en la astrología natural que es en los signos y planetas del cielo, y en los cursos y aspectos de ellos. Pero esta arte adivinatoria síguese o fundase en unos caracteres y números en que ningún fundamento natural hay, sino solamente artificios fabricados por el mismo diablo, ni es posible que ningún hombre fabricase, ni inventase esta arte, porque no tiene fundamento en ninguna ciencia, ni en ninguna razón natural, más parece cosa de embuste y embatimiento, que no cosa racional ni artificiosa’. Cfr. CF, II part. ap. lib. IV, 7.
333 Es necesario recordar una vez más lo que Sahagún dice al hablar del calendario de estos naturales: ‘una cosa tan buena, y de tanto primor y verdadera, que estos naturales tuvieron, no es razón de reprobarla, pues sabemos que todo bien y verdad, quienquiera que lo diga, es del Espíritu Santo’, en CF, ap. lib. IV, fol. 77v; Historia general de las cosas de Nueva España, ed. cit., vol. I, 424.
100 natural. Insisto en que es importante recordar aquí la influencia nominalista334 del fraile a raíz de sus años de estudio en la Universidad de Salamanca y que, probablemente, recibió por vía de Francisco de Vitoria335, alumno a su vez de John Maior336.
En la obra de Sahagún hemos de notar que ya no se trata de una interpretación puramente cristocéntrica de la historia y el universo337. Que el fraile acepta la intervención de otras ciencias en la interpretación de las claves del mundo lo prueban las citas que ya he apuntado anteriormente, pero también la importancia de la geografía y la historia como claves para entender al hombre.