3. Las formas de organizacion y comercializacion de la
4.2. TEXTURA
4.2.1. Elementos constitutivos
4.2.1.3. Nudo
distinto dentro de una coloración diferente a la predominante de los nudos, combinación que, por tanto, no queda justifi cada con la primera explica- ción– es la consideración de que son marcas de taller o artesano. Como ni la urdimbre ni la trama se hacen visibles en la cara de la alfombra, los tejedo- res tenían la posibilidad de utilizarlas como discreto elemento identifi cador del taller y de la población; el agrupamiento de materiales y coloraciones similares podría individualizar obradores y esto, si un hallazgo documental proporcionara un código de interpretación de las marcas, permitiría la iden- tifi cación del taller y la localidad de fabricación de cada pieza. Cuando en 1984 escribía mi inicial estudio sobre las alfombras antiguas de la provin- cia de Albacete no poseía ninguna referencia documental que posibilitase interpretar algo en el aspecto que acabamos de exponer; hoy, casi treinta años después, con un volumen mucho mayor de documentación consultada y disponiendo de más datos al respecto publicados por investigadores e instituciones, se sigue en la misma situación; nada ha permitido avanzar en la identifi cación de alfombreros, talleres y poblaciones, pero tampoco he visto ningún dato que desvirtúe la hipótesis de que puedan ser marcas, por lo que la sigo formulando.
Fig. 14. Esquema de dos de los anudamientos fundamentales de las alfombras (basa- dos en Lewis May). De arriba a abajo: nudos turco y persa.
El nudo persa también se realiza sobre dos hilos de la urdimbre; ro- dea enteramente uno de ellos y pasa por detrás del otro (fi gs. 14, abajo, y 15, centro). No conozco noticias de que pudiera haber sido utilizado en Es- paña, con la excepción, muy dudosa, de unos fragmentos de posible diseño hispano-musulmán que se guardan, respectivamente, en el Museo Arqueo- lógico de Granada y en el Instituto “Valencia de Don Juan” de Madrid.
El que caracterizó las alfombras de Alcaraz y Liétor fue el tercero.
Este anudamiento consiste en abrazar completamente una urdimbre con un hilo de forma que los dos extremos queden en el anverso del tejido (fi gs.
12 y 15, derecha). Ofrece, pues, la particularidad de anudar únicamente sobre un hilo de la urdimbre. En una pasada o carrera se realiza el nudo, más propiamente lazo, en los hilos pares y se dejan libres los impares; en la carrera siguiente se anuda en los impares y se dejan libres los pares, y así sucesivamente.
Fig. 15. De izquierda a derecha. Esquemas del nudo turco, persa y sencillo o español (según Franses).
Por esta razón, los nudos se presentan en zig-zag y las líneas de la de- coración que siguen la dirección de la urdimbre presentan una endentadura rítmica en lugar de una línea pura (fot. 7), lo que sí es posible en las técni- cas persa y turca, ya que en éstas no alternan nunca los hilos de la urdim- bre en el anudamiento y todos ellos quedan enlazados. Este efecto aparece ampliado cuando la trama múltiple es de mayor grosor que la urdimbre, lo que es casi constante en las alfombras que se estudian; esta diferencia hace que todos los perfi les en pendiente de los dibujos tiendan a ascender más escarpadamente que en los formados por las técnicas de anudamiento en las dos urdimbres. Estos perfi les más empinados alternando con otros más planos le dan a la ornamentación de estas alfombras unos trazos muy carac- terísticos, en los que este sistema permite reproducir líneas más delgadas que los otros dos, lo que también constituye otra nota distintiva evidente en sus dibujos.
Si se analiza el reverso de alfombras confeccionadas con las tres téc- nicas y se trazan esquemas de los mismos puede apreciarse claramente la diferencia indicada; con la técnica del nudo sobre una sola urdimbre el reverso presenta fi las diagonales de nudos y sobre cada urdimbre anuda- da aparece dos veces la hebra del mismo anudamiento. Como explicación global de la técnica últimamente citada se ha elaborado un gráfi co (fi g. 16) en el que aparece con detalle la estructura del tejido y se han fotografi ado tres detalles de fragmentos de alfombras que se guardan en el Centre de Documentació Museu Tèxtil de Terrasa.
Por estas características, a este nudo se le denomina también sencillo o nudo sobre una sola urdimbre. Ferrandis296, ante el hecho de que esta técnica fue de empleo constante en los ejemplares de más nítido carácter
296 FERRANDIS TORRES, J. Catálogo… Op. cit. Pág. 18.
hispano, le llamó nudo español; así se le conoce generalmente y así es nom- brado en este trabajo, siendo el de Alcaraz y Liétor el núcleo alfombrero castellano más importante con esta técnica.
El tipo de nudo sencillo tiene tal importancia que es el rasgo esencial que distingue a esta artesanía española de la oriental hasta la incorporación del nudo turco. Muy pocos son los tejidos no hispánicos que se han encon- trado con esta técnica de anudamiento. Por esta peculiaridad, al margen de por una decoración igualmente específi ca en algunos aspectos, las alfom- bras españolas –dentro de ellas las que son objeto de este estudio fueron las más importantes durante más de dos siglos– se distinguen de las de cual- quier parte del mundo y forman un grupo defi nido y homogéneo.
La fi nura de las alfombras dependía del material empleado; cuanto más fi no, mayor cantidad de nudos cabían por unidad de superfi cie. Esto, lógicamente, aumentaba el trabajo, también el precio, pero proporcionaba mayor tupido al cuerpo de la alfombra y más delicadeza y matización en el cromatismo, en el dibujo y en el acabado general.
Fot. 7. Detalle de alfombra en el que puede verse la endentadura de las líneas produ- cida por el anudamiento alternativo en una y otra urdimbre. Colección particular.
Además de la fi nura de la decoración, de la suavidad y del cuerpo del tupido que se pueden apreciar en el anverso de las piezas, los reversos también ponen de manifi esto su calidad y perfección técnica. Las de ma- yor cantidad de nudos tienen materiales fi nos y escogidos, su elaboración es muy cuidada y presentan un paralelismo casi perfecto entre las tiradas de trama, que son delgadas como las líneas de las carreras de nudos; la igualdad y equidistancia entre los nudos, muy menudos, es tal que dibujan diagonales prácticamente rectas y forman un tejido muy compacto y apel- mazado. La densidad va decreciendo conforme los materiales empleados son más gruesos y las líneas de las tramas más anchas debido al mayor número de hebras que las constituyen; el tejido es de mayor grosor y está menos apretado. En las alfombras de calidades más inferiores los defectos se agudizan, las líneas de las tramas son mucho más anchas que las de los nudos, se resiente la equidistancia entre ellos y aumenta la irregularidad y desciende la compacidad del tejido (lámina I). Este descenso de densi- dad suele llevar consigo menor calidad en las lanas y en los tintes, menos delicadeza en el colorido, porque hay una inferior matización en la gama cromática, y una reducción en la fi nura de la ornamentación.
Fig. 16. Página anterior: detalles de los reversos de dos fragmentos de alfombras de nudo español; hebras de color pajizo verticales, urdimbre; hebras de color pajizo horizontales, trama; hebras de otro color, nudos. En esta página: arriba: esquema de la disposición de los elementos en una alfombra de nudo sencillo o español. (Elabo- ración propia). Abajo: detalle del anverso de un fragmento de una alfombra de nudo español, está tan desgastada que puede verse en algunas zonas la estructura del teji- do; hebras de color pajizo verticales, urdimbre; hebras de color pajizo horizontales, trama; hebras de otro color, nudos o restos de nudos. (Fots. de los detalles: Museu Tèxtil de Terrassa –Barcelona–).
LÁMINA I
REVERSOS DE ALFOMBRAS CON DIFERENTE DENSIDAD DE ANUDADO
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Nudos por decímetro cuadrado; de arriba a abajo en la página primera: 2.500; 2.116;
870; de arriba a abajo en la página segunda: 810; 600; 600. Reversos de alfombras y fragmentos de alfombras del Museo Nacional de Artes Decorativas de Madrid (1, 2, 4 y 5), de una colección particular (3) y del Museo Parroquial de Liétor (6). (Fots.
J. S. Ferrer).
N í i j á i
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