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Siglo XVII

In document ALFOMBRAS DE ALCARAZ Y LIÉTOR (página 86-91)

1. Introduccion ,

2.2. ALCARAZ

2.2.3. Siglo XVII

Del primer tercio del siglo XVII conozco bastantes noticias de alfom- bras confeccionadas en los obradores de Alcaraz, pero varias se hallan en inventarios y como en algunas ocasiones se dice que las piezas son viejas y deterioradas, es probable que en ellos fi guren alfombras que se tejieron antes de esta centuria.

De 1600 se conserva un descargo del tesorero Baltasar Ortiz en el que aparece un apartado importante para las alfombras: “...mas ocho mill y ciento y nobenta rreales de sesenta y ocho alfonbras y un cuarto de alfon- bra que Luis Muñoz tiene en su poder de la mitad de ciento y treinta y seis alfonbras y media que conpraron de conpañia y las bendio a once ducados rreducidos todas de a beinte...”157.

Firmado en 1605 fue el testamento del Marqués de Poza, D. Francis- co de Rojas158; en el inventario que en el mismo se incluye aparecen citadas entre las piezas de tapicería las alfombras de A1caraz. En la tasación de los bienes de Dª. Francisca Ruiz de Castejón, hecha en 1610, se mencionan tres alfombrillas y una alfombra de A1caraz159. En el Inventario de los muebles y efectos de la casa Real del Pardo realizado el 16 de marzo de 1623 se ci- tan, en la Capilla del Rey, “Una alhonbra vieja de Alcaraz para la peana”

y, en la Capilla del cuarto del Alcaide y del común, “Una alhombra para debaxo del altar que es de Alcaraz vieja y rota”160. El Inventario del Duque de Pastrana, de 1626, se incluyen “...dos alhombras grandes de Alcaraz que sirven en el retrete de su Excelençia...”161.

En la “Tassa de los precios a que se han de vender las mercadurías...”162 de 1628, entre docenas de artículos, las únicas alfombras que aparecen mencionadas son las de A1caraz. Cuando el documento relaciona paños indica numerosas procedencias: Priego, La Parrilla, Jadraque y Brihuega, Izcara, Molina de Aragón y otros lugares, Soria, Almodóvar, Cifuentes, Pedraza y Cáceres. Cuando se refi ere a las sedas lo hace a las de Toledo, Granada, Valencia, Murcia e Italia. Nada de esto ocurre con las al fombras, lo que indica, además de su gran reconocimiento:

157 Ibidem. Leg. 129. Exp. 2º. 9 de Junio de 1600.

158 Ibidem. Pág. 111.

159 Ibidem. Pág. 276

160 Cit. FERRANDIS.– Catálogo... Op. cit. Pág. 71

161 Ibidem. Pág. 279.

162 Cit. GIL AYUSO.-Noticia bibliográfi ca de textos y disposiciones legales de los reinos de Castilla impre sos en los siglos XVI y XVII. Patronato de la Biblioteca Nacional.

Madrid. 1935. Págs. 232 y 233.

• La poca incidencia que aún tenían las otras peninsulares.

• La utilización de esta denominación para todas las de la zona.

• El deseo de la administración de la época del control de su pro- ducción y precios.

La Tasación de los bienes del Marqués de A1calá, D. Pedro Girón de Ribera, efectuada en 1633, menciona dos alfombras de dicha ciudad163 y... a poco que se siguiera buscando en inventarios y tasaciones de nobles –es seguro que la inmensa mayoría poseía alfombras con esta denomina- ción de procedencia– se podría hacer una lista muy larga.

A fi nales del primer tercio del siglo la decadencia de la calidad de la producción en esta industria, que, como se ha visto, ya había comenzado bien entrada la segunda mitad del siglo XVI, se va acentuando por el deseo de abaratar los costos de los productos y por el progresivo descenso polí- tico, económico y poblacional que Alcaraz venía sufriendo desde tiempo atrás. En 1610, con la expulsión, fue eliminada la aljama morisca y con su salida ocurrió un nuevo descenso de vecinos que agravó más el panorama de la ciudad. Aproximada mente164 fueron expulsadas 131 familias con un número de unas 565 personas, lo que representaba un tanto por ciento ele- vado de la población. Lapeyre165 indica que en enero de 1611 salieron de España por Cartagena 290 moriscos alcaraceños.

A estos hechos se unió la enorme crisis española del siglo XVII y con la disminu ción de la riqueza en todo el estado, mayor difi cultad de la problemática interna. He intentado ver la incidencia de la crisis en la fabricación de alfombras a fi nales del primer tercio de siglo y para ello he consultado los protocolos notariales de 1630 que se guardan en el Archivo Histórico Provincial de Albacete166.

Seguramente se conservan todos los que se fi rmaron dicho año en la ciudad, ya que he podido leer los de cinco notarios. En ninguno de ellos aparece un contrato de alfombras, siendo, sin embargo, frecuentes los de paños belloríes y “bendables” (mercaderos) y los de otros tejidos, como las jerguillas, lo que indica que prácticamente había desaparecido su con- fección. Cuando en los protocolos de Liétor aún se registra un número no- table de transacciones de ellas, en los de Alcaraz no fi gura ninguna, lo que

163 Ibidem. Págs. 279 y 280.

164 Cit. por PRETEL MARIN, A. Alcaraz... Op. cit. Pág. 46.

165 Ibidem.

166 Están todos reseñados en el Apéndice Documental.

muy probablemente supone que su manufactura fue desapareciendo de esta población mucho antes que de aquélla. Esto no signifi ca que no se tejiese alguna, tengo el contrato de una alfombra de 1631, pero desde luego se hacían de forma residual y hasta su completa desaparición, en la segunda mitad de la centuria.

La crisis económica debió ser muy agu da en Alcaraz, hasta el punto de que en 1649 Alonso de San Martín en nombre del Concejo, Justicia y Regimiento de la ciudad elevó un Memorial al Rey solicitando la rebaja de las contribuciones de alcabalas, tercias y dos por ciento. En él se explica- ban las razones y se daba una visión de la situación de Alcaraz a mediados del siglo XVII. Por su gran interés, se transcribe la parte esencial del do- cumento:

“Alonso de Sanmartin, en nombre del concejo, justicia y regi- miento de la ciudad de Alcaraz, digo que de veinte años a esta parte, en tiempo que la ciudad tenia mas de mil vecinos, hombres ricos los mas dellos, porque habia mas de 150 manadas de ganados de todos generos y grandes tratos de paños: bayetas, guerguillas y alfombras y otros generos. = Las contribuciones con que nos parte acudia a V. A. son las siguientes: = del servicio ordinario y extraordinario a la dicha ciudad y aldeas le está repartido por cada cuento 790.866 mars. = de las alcabalas y tercias por encabezamiento en cada un año, 2.562.160 mars. = de el derecho de1 2 por 100 en lo bendible por en cabezamiento, 530.400 mars. = de la falta de millones, 1.125.000 mars. = para la jornada última, que Vª. R. persona hizo a Aragón del repartimiento, por los gastos de la reina Nª. Sª. y para sus bodas, en siete tercios que se pa garon en fi n de diciembre de 1648, 163.415 mars. = de plata para compras de juros, 322.198 mars. y habiéndose continuado los servicios referidos, al gunos se pagaron y últimamente se están debiendo de lo procedido dello las cantidades siguientes:

= de el dicho servicio ordinario y extraordinario, 2.372.688 mars.

= de las alcabalas y tercias 3.914.232 mars. = del 2 por 100 hasta fi n de diciembre del cuarenta y ocho 2.268.989 mars. = de falta de millones, 1.794.486. = de el repartimiento de plata y vellon 169.833 mars.= del repartimiento de los gastos de las bodas de la reina Nª.

Sª. 163.415 mars. = del repartimiento de plata para juros, 322.198 mars. = que todos los susodichos débitos montan 11.005.841 mars. = Las cuales dichas canti dades es imposible poder satisfacer mi parte por haber venido su vecindad en tanta disminución que no tiene de presente 400 vecinos y los mas dellos tan pobres que no se pueden sustentar y los tratos de paños alfombras y to do lo demas han cesado

totalmente y en cuanto a los ganados habrá de pre sente 18 manadas de todo género de ganados. La cual dicha disminucion de jente y falta de caudales se ha ocasionado de los grandes servicios de jentes y dinero que mi parte ha hecho a V. A. en las ocasiones que se han ofrecido y particularmente en las lebas de soldados de milicia que en la dicha ciudad hi cieron Don Luis Gudiel y Don Lope de Morales de vuestro consejo y en las montas de soldados de a caballo que hizo Don Antonio de Miranda vuestro alcalde de casa y corte y en otras que se han hecho por diferentes personas en las cuales han salido mas de 800 hombres de la dicha ciudad a los cuales se les ha soco- rrido con mucha suma de dinero como se le ha ordenado; a to do lo cual se ha allegado el haber muerto los años pasados de 1647 y 648 mucha gente y haber valido el trigo a 40 y 50 reales la fanega y con este exce so las demás semillas y últimamente por haber cesado el trato y comercio que mi parte tenia con los reinos de Murcia y Valen- cia por el contagio de peste que han padecido. Atento lo cual a V. A.

pido y suplico mande come teer a la persona que fuere servido el que averigüe la relación contenida en esta petición por mayor y por me- nor y particularmente en cuanto a los débi tos del servicio ordinario y extraordinario de las alcabalas y tercias derechos del dos por ciento que son las contribuciones que tocante vuestro consejo y contando ser cierto como lo es lo contenido en ella mande se rebaje y remita la cantidad que pareciere justa y para lo de adelante se reduzcan las di- chas contribuciones con proporción a las fuerzas de mi parte...”167. En este documento se mencionan las causas que a juicio del concejo habían pro vocado la situación: las gravosísimas contribuciones, los gran- des servicios de soldados y dinero que había solicitado el Rey, la mortandad que la peste había producido en 1647 y 1648, el enorme encareci miento del trigo y de los demás productos básicos y la desaparición, por miedo al con tagio de la peste, del comercio con los reinos de Murcia y Valencia. Es decir, un cuadro que refl ejaba fi elmente la situación de muchas ciudades y villas españolas de aquel tiempo.

Tras el progresivo agravamiento de una interminable crisis que se iniciaba preocu pante en los últimos años del primer cuarto del siglo, la España de Felipe IV, goberna da por delegación y dejación real por el Con- de Duque de Olivares, llegaba en 1640 a la crisis suprema. A la situación de empobrecimiento y precariedad creada por el confl ic to exterior de la

167 Cit. MARCO e HIDALGO. Estudios... Tomo XIX. Op. Cit. Pág. 182.

llamada Guerra de los Treinta Años se añadieron los horrores de la guerra civil con las sublevaciones de Cataluña y Portugal. Conforme aumentaba la presión fi scal y se multiplicaban las levas y reclutas de soldados crecían las protestas y descendían los recursos. La tarea de los procuradores en Cortes llegó a quedar reduci da a votar nuevos impuestos. La gran fase infl acionis- ta del siglo XVII iniciaba su pun to álgido en 1641 (en la primera década una fanega de trigo valía en A1caraz 14 reales; en 1649 costaba 50, su precio se había multiplicado por tres y medio) y desencadenaba un proceso que desembocaría en la catástrofe monetaria de 1680. A la despoblación por levas, muertes en las guerras y emigración se sumó la provocada por la incidencia de las pestes que aparecían casi periódicamente de forma que ninguna generación se libraba de sus efectos. No es de extrañar que en un cuarto de siglo la población de Al caraz se redujera casi a la tercera parte y que su base económica se viniera abajo.

Aunque del mismo año del Memorial citado, 1649, hay un acuerdo del Ayuntamiento en el que se encargan “...tres alfonbras para los bancos y estan conzertadas a quarenta rreales ca da bara de treze que an de tener con Sebastian Reguillo veçino desta ciudad que montan quinientos y beinte rreales los quales se libren en el mayordomo de propios desta ciudad”168, las alfombras debieron ir dejándose de tejer totalmente por entonces, ya que todas las noticias posteriores que se conocen son inventarios, que ahora citaré. Estos documentos, que demuestran que las alfombras de Alcaraz se- guían estando siempre presentes entre los bienes de los nobles de la época, no ayudan a saber si las alfombras continuaban fabricándose cuando se hicieron porque registran piezas de distintas épocas, muchas de elaboración bastante anterior a la de la fecha de realización de los listados, como prueba que en la mayoría de ellos se indica que las alfombras estaban ya viejas.

Los inventarios que desde 1630 conozco son los siguientes:

El 17 de febrero de 1630, Andrés del Campo, maestro tapicero, ta- saba las alfombras de D. Jerónimo de Soto; entre ellas “una alfombra de Alcaraz nueba de seis baras de largo y dos y media de ancho” por un valor de 400 reales169.

El 26 de agosto de 1643, Pedro Blaniac, tapicero, tasaba las alfom- bras y tapices de D. Gerardo de Ceindriel; entre ellas había “una alfombra de Alcaraz bieja, de tres baras y quarta” que valora en 66 reales.

El 7 de septiembre de 1645, Andrés Salgado, maestro de alfombras,

168 A. M. A. Libro de Acuerdos. Leg. Nº. 32. 1649.

169 BARRIO MOYA, J. L. “La librería y otros bienes del capitán Don Jerónimo de Soto”.

Analecta Calagurritana nº 53. 1985. Pág. 104.

tasaba las de D. Antonio de Hoces; un asiento dice que hay “una alombra de Alcaraz muy traida, de quatro varas de largo y dos y quarta de ancho”;

la valora en 60 reales170.

En el Inventario y tasación de los bienes de D. Fernando de Valen- zuela de 1677 se relaciona “... un tapete de Alcaraz viejo tasado en treinta reales vellon; estaba en el Retiro”171.

El 3 de noviembre de 1678, Simón González, maestro tapicero, tasa- ba los bienes de Dª. Clara de Montalvo; entre ellos fi gura una alfombra de viuda de Alcaraz, de siete varas de largo y tres de ancho a cuatro ducados la vara172.

In document ALFOMBRAS DE ALCARAZ Y LIÉTOR (página 86-91)