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Principales problemáticas: reto de los comercios alternativos

ÍNDICE DE FIGURAS

CAPÍTULO 2: RUTAS DEL COMERCIO EN LA ACTUALIDAD

2.6. Principales problemáticas: reto de los comercios alternativos

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“dramatiza la necesidad de domesticar el librecambio y esto es posible en estala relevante pero restringida, cuando el intercambio tiene como base una comunidad capaz de ponerse de acuerdo sobre el valor de las cosas tomando el precio como referencia, pero manteniendo el valor de uso como criterio primordial y en este caso lo que pondera no es solo el valor de uso inmanente, sino también los valores sociales que animan a la sociedad de productores y la comunidad de consumidores” (Fabre, 2004)

Este tipo de actividades, hace que se reflexione sobre el nivel de justicia de esta actividad, por lo cual analizaremos, que tipo de justicia social impera dentro de este sistema comercial en desarrollo.

114 en las tiendas de comercio justo y local, este precio pierde una percepción de valor y deja de consumirse.

El encontrar consumidores dispuestos a pagar más que los precios del mercado tradicional, En esenciase puede esperar que sea entre los consumidores con alto poder adquisitivo, o que al menos tengan sus necesidades fundamentales satisfechas e ingresos relativamente elevados. Eso genera una cuestión ¿dónde encontrar productores dispuestos a aceptar por sus productos precios considerados a los que pueden vender en el mercado? No basta que los consumidores tengan alto poder adquisitivo para que decidan comprar a precios justos; sino que es necesario que se difunda información y se generen patrones de consumo en comunidades, puesto que la cantidad de operaciones de compra-ventas será proporcional a la ética, esto es, a la solidaridad que se logre integrar en las relaciones comerciales y de intercambio.

Ningún orden social, decía Saint-Simón, puede cambiar si las grandes líneas de lo nuevo no se encuentren ya latentes en el presente. Las revoluciones no son rupturas totales, pero son capaces de dar un giro radical a las cosas. (Harvey, El derecho a la ciudad, 2008); es justo en este momento en el sistema económico donde se conoce la problemática comercial, pero es el momento de gestarse la idea de un patrón nuevo de consumo, es aquí donde resurgen los saberes locales con la organización civil, el concepto de comunidades de práctica8, la organización social se vuelve el principal difusor de información y principal formador de la propia sociedad, profundizando su conocimiento, adquieren experiencia, ofreciendo y produciendo aprendizaje, así mismo incorporan el conocimiento como parte integral de sus actividades e interacciones (Sanz, 2003) que permite ideas de consumo se alberguen en la vida cotidiana.

8 De acuerdo a Etienne Wenger, Comunidades de práctica, se entiende como los grupos de personas que participan en un sistema de aprendizaje social: Comparten enfoques, problemas, aspiraciones, situaciones y necesidades, sobre temas establecidos. Reflexionan sobre cuestiones comunes, exploran ideas y sondean nuevos procesos.

115 Para comprar a precio justo los bienes y servicios producidos en la economía popular, los compradores deberán integrar a su decisión de compra los criterios éticos que les motiven a pagar un precio mayor al que encuentran como alternativa en el mercado. Las entidades de intermediación pueden facilitar mucho el proceso, operando con la máxima eficiencia posible para la reducción de costos entre el productor y el consumidor final. La intermediación comercial tiene costos, que pueden ser mayores o menores en relación a los resultados de su actividad. La solidaridad efectiva de estas entidades de intermediación se demuestra en la eficiencia con que operen, en función del objetivo de maximizar el beneficio real que obtengan los productores pobres. Ello, como hemos visto, es resultado no solamente de un trabajo comercial riguroso, sino también y fundamentalmente de su capacidad de incorporar la mayor y mejor solidaridad posible en los circuitos comerciales solidarios y en el operar de todos sus participantes: productores, consumidores e intermediarios.

Conclusiones

Las relaciones de comercio internacional, se basan en principios y reglas poco favorecedoras para los pequeños productores y productoras del Sur y este hecho provoca situaciones de pobreza y exclusión entre la población campesina y artesana, en especial aquella localiza en países en vías de desarrollo; situación que ha sido provocada por un modelo de desarrollo que incentiva pautas de consumo individual y colectivo poco sostenibles social y ambientalmente.

El cambio de modelo económico es necesario para garantizar la sostenibilidad a largo plazo de nuestras formas de producir y consumir, tendiendo a equilibrarlas con las posibilidades ecológicas del planeta y permitiendo a las futuras generaciones niveles de bienestar aceptables. El consumo responsable es una forma de consumo consciente y consecuente, que tiene en cuenta el impacto social y ambiental del consumo al objeto de minimizarlo, para hacer un uso racional y razonable de los recursos naturales, que no ponga en peligro el bienestar de las futuras generaciones; hoy en día el consumo responsable se ha identificado como una herramienta eficaz y coherente que ayuda a la sociedad a afrontar los nuevos desafíos del S. XXI, como la lucha contra el Cambio Climático o la erradicación de la

116 pobreza; en definitiva, el consumo responsable se une a todas aquellas iniciativas que persiguen promover un desarrollo sostenible.

El comercio alternativo: justo, ético y solidario constituye una de las pocas alternativas que poseen los pequeños productores rurales de los países en desarrollo para colocar el producto de su trabajo en el mercado internacional, el cual puede representar un sector en expansión con gran potencial de diversificación, que introduce valores y prácticas comerciales diferenciadas y más sensibles a la realidad de los pequeños productores. No obstante, el comercio justo exige de todos sus actores (productores, mediadores y consumidores) un esfuerzo significativo y condiciones para transformar y mejorar no solo cuantitativa y cualitativamente sus productos, sino toda la cadena comercial.

La perspectiva del “comercio, no ayuda” ejerce un cierto atractivo económico y moral. Las preferencias comerciales pueden contribuir a que los países en desarrollo promuevan un desarrollo económico autónomo. Pueden reemplazar las transferencias económicas desde los países desarrollados a los países en desarrollo en forma de ayuda financiera, pero probablemente pueden también aumentarlas. Pero tiene también sus inconvenientes, se puede generar la resistencia de parte de los productores de los países desarrollados al ver sus mercados que pierden sectores de mercado por la competencia. Es importante que no con obtener la certificación del producto en comercio justo, se genera bienestar, es necesario que los dos ejes, productor y consumidor, estén en sincronía al momento del consumo, pues solo estos podrán mantener precios, productos y tiendas de comercio, mientras la relación sea honesta y sostenible.

La tarea principal que enfrena el comercio alternativo, no es la búsqueda de soluciones modernas a los problemas modernos, sino el imaginar soluciones realmente novedosas con base en la práctica de los actores sociales de mayor proyección, concertando la experiencia de comercio justo emprendiéndolo desde la comprensión de los hechos sociales que se viven en las comunidades que participan en los procesos de producción y en la búsqueda de nuevas formas de generar ese comercio donde se incluyan a todos los actores sociales desde el productor artesanal hasta el consumidor final.

117 La fuente de éxito de todos los actores sociales radica en promover y reforzar los lazos de corresponsabilidad entre productores y consumidores. El papel del espectador cambia de ser pasivo a empezar a participar económica y socialmente en sus localidades. El comercio justo se planteó también como una solución verde, a los graves problemas medioambientales, aunque en la práctica esto no signifique necesariamente la sostenibilidad de los ecosistemas.

Muchas veces se ha confundido el comercio justo con la solidaridad, la caridad o la ayuda, podemos observar que las primeras manifestaciones de comercio justo comienzan contemplando estas tres características. Las propuestas son generadas a partir de una visión de países desarrollados y las tiendas donde se venden los productos, las cuales se les consideran solidarias. En varias ocasiones puede observarse en las tiendas la promoción de la solidaridad; lo que se confunde en muchas ocasiones con el concepto de caridad.

Los consumidores de estos productos se reducen a un porcentaje pequeño de la población debido a los altos costos, los precio de los productos justos al sobrepasar los precio de los productos convencionales del mercado, genera la poca capacidad de comprar de la mayoría de la población. Las organizaciones de comercio justo deben comprar las mercancías directamente a los productores, debe pagarse a un precio justo a los productores, este pago tiene que cubrir las necesidades básicas (salud, educación, alimentación y techo) de la familia del productor. Eso no significa que el consumidor tenga que pagar un precio mayor, ya que supuestamente al no existir intermediarios, lo costos bajan, aunque se observa que en la práctica es diferente, los costos de los productos suben, esto se traduce en la poca capacidad de compra de los consumidores, reduciendo a una pequeña parte de la población la que puede tener acceso a estos productos de comercio justo.

El comercio justo sirve como una fuente de transformación en las prácticas comerciales, la cuales a su vez inciden en las prácticas sociales, donde todos los actores son capaces de resolver problemáticas, capaces de incidir en sus comunidades, en la forma de producción y en la socialización del conocimiento. Si estas características no son cumplidas, simplemente las dinámicas y experiencias pueden estar enmarcadas en un ámbito de desconfianza y desventaja con el otro.

118 En las cooperativas actuales se encontró la falta de promoción constante de los nuevos sistemas económicos, principalmente en las contextualización de los principios básicos del comercio justo, ya que cada experiencia responde a ciertas complejidades, mundos de ideas, pautas culturales, económicas y sociales. No se pueden ajustar a los principios que rigen a los países del norte al sur, ni viceversa. La participación de todos los actores que intervienen en el proceso de producción es importante, dese el producto hasta el consumidor.

La adaptabilidad de las pequeñas comunidades a las mejores técnicas y/o comerciales, dependen básicamente de la capacidad de recepción y adecuación de prácticas sociales llevadas a cabo desde generaciones pasadas. No basa con la diversificación e implementar nuevas tendencias del mercado o socialmente responsables, sino a la continuidad en los sistemas de generación de resultados, propuestas y socialización del conocimiento. El capital intelectual de una comunidad es importante en la medida que puede aplicarlo a resolver problemas de la vida cotidiana, relacionados con su entorno ambiental, familiar y social.

Hasta cierto punto el comercio justo puede resolver una parte de la desigualdad social entre las naciones, pero habría que preguntarse qué alcance puede tener este comercio en comunidades cuyas vidas no está alienadas con la justicia o el cooperativismo. También vale la pena preguntarse si vale el gasto millonario en publicidad o el gran impacto medio ambiental proveniente de comercializar productos del sur al norte, viajando miles de kilómetros para llegar a su destino.

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