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Capítulo 3. Los docentes universitarios

3.2 Experiencias escolares

3.2.2 Relacionándose con el aprendizaje

Macotela et al. (2001) retoman las afirmaciones de Knowles y Pajares quienes expusieron que las creencias acerca de la escuela y de la enseñanza se establecen muy temprano en la vida de los individuos por medio de la experiencia misma de la escolarización. Por lo tanto, advierten que son resistentes al cambio aún cuando los maestros hayan estudiado en escuelas formadoras de docentes. Para indagar un poco sobre ese tipo de creencias que los participantes poseen se les invitó a remontarse a la etapa de sus primeros contactos con la enseñanza y el aprendizaje. En la narrativa de cada uno de los entrevistados se describe con entusiasmo, aunque de forma breve, el recuerdo sobre las formas de acercarse al aprendizaje desde ese entonces.

Sara, relata que ella no estudiaba mucho, su aprendizaje fue aparentemente tácito, asistemático y poco reflexivo, escuchaba las clases y eso era suficiente para aprobar las materias. Recalca que a lo largo de sus años de escolaridad, no tuvo formación en estrategias de aprendizaje o en formas de aprender a aprender, sus profesores no hablaban del tema, por lo que no tenía un método específico de estudio. Fue después de sus primeros años en la docencia, al estudiar el

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grado y el posgrado, que modifica su forma de relacionarse con el aprendizaje pues le tiene que dedicar mucho más tiempo y esfuerzo, y aún así ella admite que las calificaciones obtenidas fueron dentro del rango promedio. Destaca que la mayor parte de su aprendizaje se caracterizó por ser individual, pues no le gustaban los trabajos grupales, o la colaboración entre compañeros. Tuvo que reestructurar su forma de organización para el estudio y tomar las riendas de su aprendizaje en una función más metacognitiva para ir cumpliendo con los objetivos esperados en su formación.

Por su parte, Felipe tenía por costumbre hacer muchos ejercicios para practicar y comprender las matemáticas. Se concentraba en lo que los profesores demandaban, se limitaba a realizar lo necesario sin estresarse, lo cual le daba buenos resultados.

Recuerdo que me limitaba a hacer lo que me pedían, o sea; tampoco hacía de más, ni muchas cosas, pero hacia lo que me pedía la maestra y era obediente digamos ¿no? y veía que eso me traía buenos resultados ¡sin buscar los buenos resultados!, o sea; no era que buscaba los buenos resultados ¿no? simplemente hacia lo que me pedían y era como que responsable en lo que me pedían…

I: ¿Y hubo cambio conforme fue avanzando?

F: No, porque me di cuenta que eso me daba buenos resultados, hacer lo que me pedían me hacia también como que buscar el menor esfuerzo ¿no?, o sea; mi maestro quiere que haga eso, pues eso hago,… (FELIPE:45).

Normalmente trabajaba solo pues en ese entonces no se acostumbraba trabajar en equipo. En sus años universitarios se percata que tiene que esforzarse más para lograr resultados óptimos, sintió la necesidad de dedicarle mucho más tiempo al estudio del que estaba acostumbrado por lo que optó por estudiar y practicar matemáticas diariamente, sin rendirse ante las tentaciones que resultarían en mayores distracciones. Su constancia y dedicación le permitieron obtener calificaciones destacadas durante su formación disciplinar.

En el caso de Manuel, él explica que para él fue muy importante realizar ejercicios prácticos y repetitivos para lograr aprender:

Yo aprendí repitiendo y conforme fui avanzando y entendiendo fui desarrollando la capacidad de la abstracción, entonces; ya empecé a entenderle y ya pude ir elaborando ideas ya más complejas, pero no fui de la teoría a la práctica, al contrario; empecé con la práctica (MANUEL:12).

Por otro lado, Rebeca realizaba sus tareas sin apoyo de los padres, era cumplida y responsable desde los primeros años de la escuela, normalmente estudiaba sola aunque reconoce que

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durante el bachillerato el grupo de estudio que formó con otros compañeros le permitió tener experiencias de aprendizaje muy ricas y significativas. Durante sus años universitarios cuenta que le dedicaba varias horas al estudio independiente, se desvelaba, y en su narrativa se identifica la responsabilidad y el compromiso con el que cursó las asignaturas universitarias.

Sebastián nunca se consideró un excelente alumno pues en general, no le dedicaba mucho tiempo a estudiar en los primeros años de su educación básica y media; no obstante, su interés e iniciativa por relacionarse con sus profesores para lograr aprender le despertaron un interés por la biología, la zootécnica, y la química lo que influyó de manera determinante en la elección de la carrera profesional. Era participativo en clase; le gustaba destacarse del resto de los compañeros del grupo, sostiene haber tenido agilidad mental y habilidad para resolver problemas, los dilemas y los conflictos hipotéticos. A lo largo de su formación profesional estudió sistemáticamente todos los días, se desvelaba estudiando con música de los Bee Gees.

Normalmente leía libros de su especialidad, redactaba resúmenes de los textos, realizaban las lecturas de diversos textos y los comentaban en círculos de estudio integrados por compañeros de su profesión. Sobresale el aprendizaje colaborativo en la mayor parte de sus años universitarios. En ese entonces, desarrolló sus habilidades sociales para integrarse al trabajo valorado por dicha academia, lo cual repercutió años después en su trayectoria como docente universitario.

A diferencia de la mayoría de los participantes, Martha se caracterizó desde sus primeros años escolares por estudiar de manera metódica, disciplinada y responsable. Ella cuenta: ―para mí la escuela siempre fue un gusto; siempre fui a la escuela. ¡Me gustaba mucho aprender!‖ Quizá por esa razón normalmente hacía más de lo que le pedían en la escuela. Relata que tenía habilidades tanto para las matemáticas como para la física y la historia y eso le permitía sentirse muy segura y confiada como alumna. Aunque resalta que en el caso de una asignatura, la de dibujo, tenía que hacer mucho esfuerzo para lograr terminar bien sus trabajos. Su estrategia era trabajar con las compañeras que tenían más facilidad para eso. En el aula de bachillerato generalmente realizaba trabajos extras, a sugerencia de sus profesores, para evitar el aburrimiento pues terminaba los ejercicios o las prácticas mucho antes que el resto del grupo. Estudiaba diariamente y buscaba la orientación de sus profesores ya que trataba siempre de acercarse a ellos. Fue hasta su curso de posgrado en el extranjero que admite

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haberse beneficiado del estudio colaborativo, mediante los círculos de estudio a los que se integró como estrategia para lograr las metas del programa de maestría cursado.

El caso de Pedro es bastante diferente a la de los demás, pues relata con mucho detalle cómo fue su paso por la escuela y las experiencias de aprendizaje durante su formación básica y profesional. Inicia contando que en los primeros años de primaria no comprendía la lengua oficial por lo que no tenía una clara conciencia de sus primeros retos escolares. La estrategia de aprendizaje empleada desde los inicios de su educación fue la memorización.

(….)Entonces, ahora sí a memorizar se ha dicho, ¿no? Y luego un muchacho que había estudiado la secundaria me dio un tip: “Mire Pedro te voy a decir cómo te tienes que preparar en esos exámenes, ahí es duro, yo ya lo pasé” Ya había salido de la secundaria y era uno de los más inteligentes de la comunidad allá todo mundo decía “sabe mucho, le va muy bien” y me dice “tienes que estudiar primero en voz alta, luego en voz baja y luego se lee con la vista, aplica esa técnica vas a ver que te va ir bien” lo creí tanto, lo creí tanto, tanto, tan profundo que si él me dijo como era el más inteligente, el que se había preparado en la secundaria. Si me dijo, es porque le sirvió; a mi me va a servir. Lo potencialice tanto que esa fue la técnica desde el 87 hasta el 97, o sea cuando termine la carrera, con la técnica de la memorización [……] Pero, no había razonamiento

I: ¿Pero había comprensión?

P: No, por eso era memorización total. Era muy difícil que un maestro me dijera que la respuesta está mal, si la pregunta salió del libro no podía estar mal mi respuesta porque viene del libro además y del mismo autor, de la misma página con punto y coma por decirlo, no podía estar mal, si me decía que estaba mal, pues íbamos a la fuente y le decía de donde lo saqué….. (PEDRO: 216).

Lo anterior evidencia que el aprendizaje memorístico caracterizaba su forma de aprender y funcionar en el sistema educativo en general. Él mismo reconoce que dicha estrategia fortaleció su forma de actuar en las aulas, predominantemente obediente a las indicaciones del profesor, nunca cuestionándolo ni quejándose. Sus teorías implícitas arraigadas en una tradición cultural en la que aprender era repetir y asumir las verdades establecidas, sobre las que ni el alumno, ni el maestro, podían dudar, mucho menos dialogar ni reconocer la incertidumbre de los conocimientos planteados (Pozo, 2006). Pedro reconoce abiertamente que no lo formaron para ser un estudiante crítico y ejemplifica que rara vez participaba de manera voluntaria, se limitaba a responder ―tal cual‖ venía en el libro de texto o las respuestas que esperaba el maestro de él, únicamente si le pedían su opinión de manera personalizada.

(…)pero me parece que un tiempo fui como maquinita ¿no? O sea, como la computadora. Le preguntas tal cosa, te da lo que sabe la computadora. Ahora, bueno así fue mi cerebro en su momento… “dime esto” y te lo digo tal, hasta donde quieres; pero no te puedo decir más de lo

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que me pidas. No te puedo decir ni es necesario está de más, te digo lo que quieres y punto

¿no? Bueno, no podía estar callado por supuesto ¿no? (PEDRO: 326).

No obstante, en el transcurso de la licenciatura, en ciertas materias como las de Derecho, empezó a vislumbrar otra forma de aprender ya que iniciaba a tomar conciencia de la importancia de opinar en clase; y sus intentos fueron buenos. A manera de autoevaluar su desempeño de ese entonces, él cuenta anécdotas que ejemplifican su esfuerzo por responder con argumentos analíticos a las preguntas de sus profesores, relata cómo empezó a dar pasos para expresar sus opiniones y brindar respuestas más personales y razonadas. Fue hasta sus cursos de grado y posgrado donde relata que su forma de aprender cambia, pero no detalla en qué consistió la manera diferente de relacionarse con el aprendizaje.

En el caso de Miranda, ella por lo general estudiaba diariamente y de forma individual para prepararse para los exámenes pues aclara que sentía que no tenía ningún provecho estudiar con los otros compañeros si no le aportaban algo sustancioso a su aprendizaje. Generalmente, ella era la que tenía que explicar y asesorar a sus compañeros. Sin embargo, en sus estudios de posgrado se percata que necesita de la ayuda de ellos para comprender asignaturas novedosas para ella. Entonces redoblaba esfuerzos, le dedicaba más tiempo y voluntad pues no confiaba en su desempeño y aprendizaje por su carácter un tanto inseguro en ese entonces y porque su formación disciplinar fue diferente al programa de posgrado. Reconoce que en diversas ocasiones ella se sentía dudosa de sus conocimientos, sobre todo en los exámenes, a pesar de saber muy bien que su desempeño era mejor que el de sus compañeros. Practicaba constantemente e invertía tiempo para estudiar sistemáticamente las asignaturas nuevas.

Por su parte, Luis realizaba sus tareas regularmente sin problema y leía cotidianamente desde pequeño. Acostumbraba visitar las bibliotecas por lo que estuvo en contacto con la lectura desde los primeros años de su formación escolar. No reconoce un estilo específico para aprender, menciona a la lectura como algo que realizaba en cualquier momento, en cualquier lugar y espacio de tiempo que tenía, y que le permite identificarla como la forma y el estilo de aprendizaje personal. En el campo laboral relata que seleccionaba temas de interés para investigar, utilizando las fuentes de información relevantes para poder escribir sobre ello;

buscaba lo novedoso o polémico en el ámbito del periodismo. Se destaca porque en su

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discurso narra cómo en su trayectoria escolar se dedicaba a cuestionar a los profesores, a contrastar o desechar teorías, y a la investigación de temas de su interés.

De manera breve hemos presentado una pequeña parte sobre la vida escolar de nuestros participantes en las entrevistas. Como ya se mencionó anteriormente, es importante tomar en cuenta las formas en que los profesores se relacionaron con el aprendizaje, las experiencias escolares que fueron significativas para ellos y los procesos que llevaban a cabo cuando aplicaban las estrategias que favorecían un estilo de aprendizaje ya que hay evidencia de la relación de éstas con las formas propias de enseñar. Por ejemplo, en el caso de la formación de profesionales para la docencia, Estepa (en Monereo y Pozo, 2003:21) subraya que los alumnos aprenden de forma vicaria los métodos con los que han sido enseñados y tienden a reproducirlos en su futura actuación docente. Por ello, en el caso de la preparación al magisterio, buscan la forma de que los métodos con los que los estudiantes de profesor aprenden no actúen de currículo oculto, buscando que estos formadores de formadores actúen con coherencia entre la teoría y la práctica con la finalidad de poder servirles de referente para su futuro profesional.

Más ese no es el caso generalizado de la situación de un docente universitario, pues al no contar con una formación exprofesa para impartir la enseñanza su práctica probablemente es influenciada por las diversas experiencias educativas anteriores o durante el periodo de su labor como docente. En ese sentido, se rescata de la mayoría de los relatos sobre sus vivencias escolares un eje transversal que se caracteriza por: la dedicación al estudio, la responsabilidad ante las tareas y demandas académicas, el gusto por la escuela, el interés por destacar entre los demás, el esfuerzo en caso de ser necesario, y la motivación para realizar actividades extra- curriculares como son el deporte, la poesía, el estudio independiente y la lectura, entre otras.

Encontramos también una cierta relación entre el hábito lector y los docentes quienes han manifestado en su discurso sucesos y actitudes más críticas hacia los profesores que tuvieron en su momento. Ese es el caso de Martha y Luis quienes relataron que fueron asiduos lectores desde la infancia, que leían una serie de textos tanto de la literatura universal como los académicos y que a lo largo de su escolaridad cuestionaban a los profesores e indagaban más allá de lo solicitado por ellos. Sin embargo, la mayoría de estos docentes a pesar de ser

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dedicados y haber obtenido buenas calificaciones en todo el trayecto escolar describen haberse relacionado con un tipo de aprendizaje receptivo, no constructivo.