ORGANIGRAMA DEL CONSEJO ECUMENICO DE LAS IGLESIAS
61 A Matabosch, L a unidad de los cristian os cada vez m ás le
particularm ente entre los delegados ortodoxos, de que un cierto sincretismo envuelve cada vez más el trabajo y el espíritu del m ism o Consejo Ecuménico.
Por ello, los delegados ortodoxos, a punto de fi nalizar la asamblea de Canberra, hacen público un breve pero duro documento titulado Reflexiones que d irigen los p a rticip a n te s o rto d o x o s a la séptim a asamblea. Tras expresar su reconocim iento p o r la la b or llevada a cabo durante muchos años «p ara superar la desunión cristiana» a través de la co m i sión «F e y C onstitución» y de otras comisiones, ex ponen una serie de preocupaciones motivadas «p o r su sincera inquietud ante el futuro del m ovim iento ecum énico y p o r el destino de sus metas e ideales tal com o fueron form ulados p o r sus fundadores».
H e aquí, en síntesis, las preocupaciones e in quietudes del docum ento ortodoxo:
- El objetivo principal del CEI «d ebe ser la res tauración de la unidad de la Iglesia». Sólo la unidad de los cristianos «contribuirá a hacer más eficaz la unidad de la humanidad y del m undo».
- «Se está produciendo una desviación creciente de la base del CEI..., pero con esa desviación se co rre el peligro de dejar de ser un instrumento des tinado a la restauración de la unidad cristiana... y convertirse en un fo ro para un intercam bio de opi niones, sin ninguna base teológica específicam ente cristiana».
- «Echam os de menos en muchos documentos del Consejo la afirm ación de que Jesucristo es el salvador del mundo. Y percibim os una desviación cada vez m ayor de conceptos cristianos de base bíbli ca tales com o son los siguientes: el Dios trinitario, la salvación, la 'buena nueva' del propio evangelio, la. creación de los seres humanos a im agen y seme janza de Dios, y la Iglesia. P o r eso esperamos que la labor de «F e y Constitución» ocupe un lugar más destacado en las distintas form as de expresión del C EI...».
- «L o s ortodoxos siguen con interés, pero tam bién con cierta inquietud, la evolución del C E I ten dente a la am pliación de sus objetivos en lo que se refiere a sus relaciones con otras religiones... Cuan do ese diálogo tiene lugar, los cristianos están lla m ados a dar testim onio de la integridad de su fe...».
- «L o s ortodoxos han escuchado con preocupa ción algunas de las exposiciones que se han hecho sobre el tema en la asamblea... Tenem os que preca vernos contra la tendencia a reemplazar, p o r un es p íritu privado', el espíritu del m undo u otros espíri tus, al Espíritu Santo que procede del Padre y per m anece en el Hijo. Nuestra tradición es sumamente respetuosa con las culturas locales y nacionales, pe ro es para nosotros im posible invocar a los espíri tus 'de la tierra, del aire, del agua y del m ar’. La pneum atología es inseparable de la cristología o de la doctrina de la Santa Trinidad, confesadas por la Iglesia sobre la base de la revelación divina».
- Los ortodoxos lamentan que su posición sobre la eucaristía no sea siempre bien entendida en el m arco del CEI y que les achaquen su posición co m o «injustificada en la abstinencia de la com un ión eu ca rística ». «Para los ortodoxos, la eucaristía es la suprema expresión de la unidad, no un simple m e dio para llegar a ésta. La situación actual en el m o vim ie n to es para nosotros una experiencia de la cruz de la división de los cristianos. En este senti do, también hay que entender dentro de un contex to teológico y eclesiológico la cuestión de la ordena ción de las mujeres al sacerdocio y al episcopado». - Preocupa tam bién la «evolu ción del proceso de adopción de decisiones en el C E I». Ciertos cam bios que se producen actualmente tienen a reducir la posibilidad de un testim onio ortodoxo en «una o rgan iza ción internacion al que es por lo dem ás protestante»,
- Tales presupuestos han llegado a poner «en tela de ju icio la propia naturaleza e identidad del consejo, tal como se describen en la declaración de T o ro n to » 62.
Hem os reseñado el docum ento ortodoxo porque nos parece importante para una comprensión, no solo de la asamblea de Canberra, sino tam bién del m ism o Consejo Ecum énico de las Iglesias. Para los ortodoxos -casi la única expresión «católica » den tro del CEI-, la asamblea de Canberra «parece ser un punto crucial en la historia del m ovim iento ecu m én ico». Y es preocupante que, al final del docu
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mentó, los delegados ortodoxos se pregunten: «¿H a llegado el m om ento de que las Iglesias ortodoxas y otras Iglesias m iem bros revisen sus relaciones con el Consejo Ecum énico de las Iglesias?» 63.
Varias declaraciones y llamamientos, hechos pú blicos al final de la asamblea, se centran en la gue rra del G olfo Pérsico, en los pueblos indígenas y sus derechos a la tierra -co n una invitación a declarar el año 1992 com o «año de lucha contra el racis m o »-, así com o en las denuncias ante la situación en Suráfrica, el Pacífico, Sri Lanka y El Salvador.
b) Consejo P o n tificio
para la P ro m o ció n de la Unidad
La incorporación oficial de la Iglesia católica al m ovim iento ecum énico es tardía si tom am os com o referencia la m ayoría de las Iglesias protestantes y anglicanas. Hem os recordado en el apartado ante rio r cóm o desde 1910 diversas Iglesias venían tra bajando p o r la unidad de los cristianos y cóm o a p a rtir de 1948 llegan a fo rm a r una «com u n id ad ecum énica».
El papa Juan X X III crea, el 5 de junio de 1960, el Secretariado Rom ano para la Unidad de los Cris tianos (Secretariatus ad Christianorum Unitatem Fo- vendam ), com o organism o preparatorio del C onci lio Vaticano I I 64. Su estructura definitiva le vendrá dada p o r la constitución apostólica de Pablo V I, Re- g im in i Bcclesiae Universae, el 15 del agosto de 1967.
Las competencias del Secretariado, según el d o cum ento citado, son varias: m antener inform ado al papa de los asuntos de su competencia; fom entar la relación con los hermanos de otras comunidades; ofrecer una exacta interpretación y aplicación de los principios católicos del ecumenismo; fom entar y coordinar grupos de teólogos católicos, naciona les e internacionales, que prom uevan desde su área la unidad cristiana; establecer conversaciones sobre los problem as y actividades ecuménicas con otras Iglesias; designar observadores católicos para las reuniones de esas Iglesias e invitar a sus observado-
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