• No se han encontrado resultados

j) Iglesias adventistas

In document Para Comprender El Ecumenismo (página 73-75)

Las Iglesias adventistas son el resultado de una peculiar interpretación de la idea escatológica que, a m ediados del siglo X IX , tienen hombres y muje­ res de los Estados Unidos. Las comunidades adven­ tistas han seguido un cam ino m uy particular en la historia cristiana y sus relaciones con las demás

Iglesias protestantes -c o n las que se sienten vincu­ ladas- no han sido nunca demasiado estrechas 20. Su c o o p e ra c ió n al m o v im ie n to ecu m én ico, p o r ejem plo, es m uy reducida.

Aunque a lo largo de la historia fueron muy nu­ merosos los grupos que sintieron inminente la se­ gunda venida de Cristo a la tierra - y con razón p o ­ drían ser calificados de «adventistas»-, se reconoce a W illiam M iller (1782-1849) com o el iniciador del adventism o contem poráneo. M iem bro de una co ­ m unidad bautista y especialm ente inclinado a la lectura de difíciles textos bíblicos, llega a la conclu­ sión, después de m eticulosos cálculos en los libros de Daniel y el A pocalipsis, de que el retorno de Cristo a la tierra debe ocurrir en 1843. Tras una aparatosa decepción, rehace su lectura y anuncia una nueva fecha: 22 de octubre de 1844. Ante el nuevo fracaso, es expulsado de su Iglesia bautista. Funda entonces una com unidad estrictamente ad­ ventista sin demasiadas precisiones sobre la fecha del retorno del Señor.

El m ovim iento adventista recibirá un poderoso im pulso gracias a una m ujer de gran talento: Ellen Gould H arm on (1827-1915), del Estado de Maine, más conocida com o la señora W hite por su m atri­ m onio con el predicador adventista James W hite. Ella misma se había sentido impresionada por las ideas escatológias de W illiam Miller.

En 1846, año de su m atrim onio, funda «T h e Ad- vent R eview and Sabbath H erald», con gran difu­ sión. Su celebridad se debe, sin embargo, a la vasta producción literaria que todavía leen hoy los adven­ tistas con especial interés: E l c o n flicto de los si­ glos 21; La gran controversia; Historia de los apósto­ les; E l cam ino hacia Cristo, etc. La señora W hite no se aventura en precisiones de ningún género, pero reinterpreta los fracasados intentos de M iller. R e­ tiene la fecha de 1844 afirm ando que Cristo pasa

20 P. Dam boriena, Fe C atólica e Iglesias y Sectas de la Reform a,

o. c., 809-857; R. Saladrigas, Iglesia Cristiana Adventista del Sépti­ m o Día, en Las C onfesiones n o ca tólicas en España. Península,

Barcelona 1971, 151-173; M a n ifiesto de la Iglesia Cristiana A d ­

ventista del S é p tim o D ía. Imp. Izaguirre, M adrid 1965.

21 E. G. White, E l C o n flic to de los Siglos. Publicaciones Intera- mericanas, M ountain V ie w (C a.) 1968.

76

PARA COMPRENDER EL ECUMENISMO

del lugar santo al santuario celeste del que habla Daniel (8, 14). En este santuario se celebra el ju icio de los muertos y, una vez concluido, tocará el turno a los que todavía viven en la tierra. E l final, eviden­ temente, está muy cercano.

Ciertas cuestiones -m arginales para otras tradi­ ciones eclesiales- fueron m uy debatidas en am bien­ tes adventistas: ¿es un estado de consciencia o in­ consciencia el de los muertos mientras esperan la resurrección?; ¿afecta la resurrección sólo a los jus­ tos o tam bién a los pecadores?; el destino de los pe­ cadores ¿es el castigo eterno o la aniquilación?; el santuario del que habla Daniel ¿se refiere a un lu­ gar del cielo o a la tierra misma?; el día del Señor ¿debe celebrarse el dom in go o el sábado?

Toda esta tem ática provoca grandes divisiones en el seno del p rim itiv o a d ven tism o: la A d ven t Christian Church (Salem , 1860), la Church o f God (Filadelfia, 1888), y la P rim itive Advent Christian Church. La asociación más influyente es, sin em ­ bargo, la que, a partir de 1860, adopta el nom bre de Seventh-Day Adventist Church y que adquiere gran expansión debido a las publicaciones y viajes de la señora White. Su In stituto para la reforma sanitaria ayuda a extender el credo adventista por todos los continentes.

La Conferencia General del Adventism o del Sép­ tim o Día, cuya sede se halla en W ashington, D. C., actúa por m edio de un com ité ejecutivo, elegido por los delegados de las diferentes Iglesias, y que se reúne cada cuatro años. La congregación local elige sus propios elders, diáconos y demas oficiales de la Iglesia, y está en conexión con las demás congrega­ ciones de la m ism a región. La u nificación de diver­ sos programas ha ayudado m ucho a la unidad in­ terna de los Adventistas del Séptim o Día. Poseen numerosas casas editoriales, cerca de 400 centros de tipo médico y una em isora internacional, «The V o ic e o f Prophecy», que llega aproxim adam ente a cien países.

• Características

- Los Adventistas del Séptim o Día son evangéli­ cam ente conservadores. R econ ocen com o única re­ gla de fe la Sagrada Escritura y profesan casi todas las verdades cristianas dentro del espíritu de la R e­

form a protestante: Trinidad, divinidad de Jesucris­ to, justificación por la fe, pero ofrecen algunas ori­ ginalidades, y no sólo en el terreno de las doctrinas, que les hacen aparecer a algunos especialistas co ­ m o verdadera secta.

- La inm inente vuelta de Jesucristo a la tierra es parte central de la revelación bíblica. La proxim i­ dad de su segunda venida es en realidad la única esperanza del mundo.

- El final de los justos y de los im píos es d ife­ rente. En esta a firm a c ió n co in cid iría n con gran parte del cristianismo. Pero la explicación adventis­ ta difiere sustancialmente. E l alma humana no es inm ortal, sólo los justos reciben la inm ortalidad co ­ m o don, mientras que los im píos serán destruidos. - L a «e x p ia c ió n » y el «m ile n a r io » adquieren una peculiaridad notable. M iller había concluido de la lectura de Dn 8, 14 que Cristo volvería a la tierra el 22 de octubre de 1844. La señora W hite reinter- preta esta opinión afirm ando que Cristo en esa fe ­ cha pasó al «santuario para pu rificarlo», es decir, para borrar los pecados del libro. En ese año se em ­ pieza el «ju icio de investigación» para presentar al Padre a los que, arrepentidos del pecado y llenos de fe, eran dignos de recibir los beneficios de la expia­ ción. Pero la expiación necesita de una víctim a p ro ­ piciatoria que cargara con los pecados del mundo. La víctim a eran Satán, el autor del pecado, sobre quien recaen los pecados de los arrepentidos.

- Después del retorno de Cristo a la tierra, los fieles vivirán con Cristo un reino m ilenario en el cielo, durante el cual la tierra quedará vacía. Sólo al final de este m ilenio, los justos volverán del cielo con Cristo. Entonces los que hubieran muerto en el pecado resucitarán para asistir al ju icio universal. Los justos habitarán en la nueva Jerusalén edifica­ da en la tierra, mientras que los im píos serán d efi­ nitivam ente aniquilados.

- La estricta observancia de los d ie z m an da­ m ientos obliga a los adventistas a celebrar el sabbat bíb lico en el séptim o día de la semana, y no en el dom in go com o se viene haciendo tradicionalm ente en todas las Iglesias cristianas.

- El cuerpo del ser humano es tem plo del Espí­ ritu Santo y parte integrante de la obra salvadora de Jesús. De ahí el interés en una reform a sanitaria

que comporte, entre otras cosas, la alimentación ve­ getariana, la desaprobación del café, te y la carne de cerdo y la prohibición de las bebidas alcohólicas y el tabaco. Las ofrendas y los diezm os son observa­ dos escrupulosamente para sostener el culto y los puestos de misión. La práctica del rito del lavatorio de los pies antes del servicio de com unión y el bau­ tism o p o r inmersión demuestran el deseo de seguir literalm ente los usos bíblicos.

- La cooperación adventista al m ovim iento ecu­ m énico es muy reducida o casi nula. N o pertenecen a ningún organismo relacionado con la búsqueda de unidad visible de todos los cristianos.

In document Para Comprender El Ecumenismo (página 73-75)