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BAUTISMO DE JESÚS

IV. TEXTOS JUDÍOS EXTRABÍBLICOS 1 Is 42,1 y Sal 2,7 en la tradición judía

2. Agapetós– Isaac

La tradición targúmica había señalado como único – – a Adán:

— TgN Gn 3,22: “Dijo entonces el Señor Dios: He aquí que el primer hombre que he creado es único en el mundo tal como Yo soy único en los altos cielos”.

En los targumim el título se reserva para Dios, Abraham, Isaac, Israel y los justos.40 Resaltamos este título adámico por la evocación que el título equivalente avgaphto,javgaphto,j 11.

Al judío conocedor de las Escrituras el término avgaphto,j le lleva de forma especial a la figura de Isaac, el único, el muy amado de su padre (Gn 22,2):

— TgNGn 22,10: “Cuando Abraham extendió la mano y cogió el cuchillo para sacrificar a su hijo Isaac, tomó Isaac la palabra y dijo a su padre Abraham: Padre, átame bien para que no te dé patadas y se invalide tu sacrificio y que sea yo empujado al pozo de destrucción en el mundo venidero. Los ojos de Abraham estaban (fijos) en los ojos de Isaac y los ojos de Isaac estaban mirando a los ángeles de lo alto. Abraham no los veía. En aquél mismo momento salió una voz divina de los cielos y dijo: Estáis viendo a dos seres únicos – – en mi mundo: uno sacrifica y otro es sacrificado. El que sacrifica no titubea y el que es sacrificado extiende su cuello.”

La voz del Cielo señala a dos seres únicos (= amados), igual que en la escena de marcana la voz del Cielo señala al amado. También Isaac en la tradición midrásica judía juega el papel del Siervo de Yhwh en su misión sufriente y expiatoria.41 Un detalle de singular importancia para entender la tipología cristiana de Isaac–Jesús es la tradición judía que representa a Isaac experimentando la muerte y la resurrección:

— PRE 31,3: “R. Yehudah decía: Cuando la espada tocó el cuello de Isaac, su alma salió huyendo; cuando el Santo, bendito sea, dejó oir su voz por entre los dos querubines diciendo: No alargues tu mano sobre el muchacho (Gn 22,12), el alma volvió a su cuerpo. Entonces lo desató y se puso en pie. Conoció, pues, Isaac la resurrección de los muertos –desde la Ley: 42 que todos los muertos habrán de resucitar. En aquella hora

comenzó a recitar: «Bendito tú, Yhwh, que resucitas a los muertos».”43

40 Una detenida exposición de la exégesis targúmica, en Pérez Fernández, “Versiones

targúmicas de Gn 3,22-24.”

41 Cf. G. Vermes, Scripture and Tradition in Judaism, esp. cap. 7, “Circumcision and

Exodus IV:24-26. Prelude to the Theology of Baptism” (pp. 178-227); Sabin, pp. 126-27 (quien, por cierto, se equivoca al considerar que el Targum de Job que menciona Vermes es el Targum de Qumrán). Sobre el sentido expiatorio de la ‘Aqedah, cf. Voltaggio, La

preghiera dei Padri e delle Madri, pp. 118-25.

—TgPsJ Gn 22,10: “Y los ángeles de lo alto cogieron a Isaac y lo llevaron a la escuela del gran Sem donde estuvo tres años.”

En la fiesta de la Pascua confluyen las tradiciones Isaac y del Cantar: En Pascua se hacía memoria de la ‘Aqedah (la “atadura” de Isaac), y en Pascua se recitaba el Cantar de los Cantares. La tradición que conecta la ‘Aqedah con la Pascua está atestiguada en Jub 17,15-16, de donde se deduce que el sacrificio de Isaac tuvo lugar el 15 de Nisán. La ‘Aqedah pasó más tarde a celebrarse en Roš ha-Šanah, posiblemente después del 70 d.C., cuando cesó el sacrificio pascual en el Templo. No obstante en la tradición midrásica y targúmica han quedado numerosos testimonios de la antigua conmemoración litúrgica:44

— ExR 15,11: “Este mes será para vosotros el comienzo de los meses; el primero de los meses del año será para vosotros (Ex 12,2) (…) Cuando Dios escogió su mundo, le fijó los principios de los meses y los años, y cuando escogió a Jacob le fijó el comienzo del mes de la liberación, pues en él fueron los israelitas liberados de Egipto y en él serán liberados, conforme a lo que está dicho: Como en los días de tu salida de Egipto le haré ver prodigios (Miq 7,5); y en él nació Isaac y en él fue atado.”

42 Quiérese decir que la resurrección de los muertos está testimoniada en la Torah. 43 Segunda de la Dieciocho Bendiciones. Según GnR 56,1, cuando en el día tercero

Abraham levantó sus ojos (Gn 22,4) para ir al monte Moria tuvo la visión de la resurrección: en un par de días nos dará la vida y al tercero nos resucitará y

reviviremos en su presencia (Os 6,2). En PRE 33,1, Isaac es el primer ejemplo del

poder de la limosna en orden a la resurrección. Aunque estos testimonios sean tardíos, la tradición es conocida en el NT: Heb 11,17-19 afirma que Abraham ofreció a su hijo Isaac pensando que poderoso es Dios aún para resucitar de entre los muertos; por donde lo recobró en parábola –evn parabolh/|, es decir, como figura de Jesús. Cf. J. Swetnam,

Jesus and Isaac, Rome 1991, cap. IV. Sobre la tradición rabínica de la resurrección al

tercer día, cf. Remaud, Évangile et tradition rabbinique, pp. 125-30; Rodríguez Carmona, Tárgum y resurrección, p. 151

44 Cf. Le Déaut, La nuit pascale, esp. cap. III; Manns, “The Binding of Isaac in Jewish

Liturgy”, pp. 59-67.

— Mek a Ex 12,13: “Y veré la sangre (Ex 12,13). Yo veo la sangre de la ‘aqedah 45 de Isaac, según está dicho: Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar «Yhwh verá» (Gn 22,14). Y más adelante dice (la Escritura): Y cuando iba a exterminarla, Yhwh vió y se compadeció (1 Cr 21,15). ¿Qué vió ? Vio la sangre de la atadura de Isaac, según está dicho: Dios proveerá el cordero (Gn 22,8).” —TgN Ex 12,42: El poema targúmico pascual de las cuatro noches incluye en la segunda noche el sacrificio de Isaac: “Isaac tenía treinta y siete años cuando fue ofrecido sobre el altar. Los cielos descendieron y bajaron e Isaac vio sus perfecciones y quedaron nublados sus ojos por sus perfecciones. Y la llamó segunda noche.”

El Cantar de los Cantares es también lectura de la fiesta pascual, pues se entendía como canto de la liberación que habría de ocurrir en la Pascua. Así se aprecia

especialmente en la exégesis de Cant 2,8-9, donde en el amado se veía al liberador:

— Mek a Ex 12,13: Y pasaré de largo por vosotros (Ex 12,13). R. Yosiyyah decía: No leas pasaré de largo – –, sino saltaré – –, porque el Omnipresente saltaba por encima de las casas de sus hijos en Egipto, como está dicho: La voz de mi amado, helo aquí que viene saltando por los montes (Cnt 2,8), y continúa: helo aquí de pie tras nuestro muro (Cant 2,9).”

—CantR 2,8.1.2. “La voz de mi amado, helo aquí que viene (Cant 2,8) (…) Puesto que él tiene gusto en vuestra liberación no se fija en vuestras cuentas, sino que viene saltando sobre los montes, brincando sobre los collados (ibid.). Los montes y los collados que aquí se nombran no son otra cosa que los plazos y cálculos. Pero en este mes seréis liberados, pues está escrito: Este mes será para vosotros (Ex 12,2).”46

—TgCant 2,9: “Mira por las ventanas, atisba por las celosías (Cant 2,9) (…) Vio la sangre del sacrificio pascual y la sangre de la circuncisión aplicadas a nuestras puertas …”