• No se han encontrado resultados

JUAN BAUTISTA Y JESÚS

III. TEXTOS FUENTE Y CONTEXTUALES DEL AT 1 Is 40,3; Ex 23,20; Mal 3,

6. Confesión y perdón de los pecados

La confesión de los pecados como requisito para el perdón es el motivo de numerosos Salmos:

—Sal 32,5: Te dí a conocer mi pecado y no oculté mi falta. Dije: «Confesaré – – contra mí mis delitos, oh Yhwh», y perdonaste tú de mi pecado la culpa. —Sal 38,19: Pues mi culpa declaro y estoy inquieto por mi pecado

—Sal 41,5: Yo digo: «Yhwh, tenme piedad, sálvame, pues contra ti he pecado». —Sal 51,4-6: Lávame – – cabalmente de mis culpas y de mi pecado purifícame

– –, pues mis crímenes yo reconozco y mi pecado está ante mí siempre. Contra ti no más que pecar hice y lo malo a tus ojos cometí.

El motivo subyacente a muchos salmos es el pecado de David que denuncia Natán y el rey confiesa:

—2 Sm 12,13: Entonces David dijo a Natán: «He pecado contra Yhwh». Natán contestó a David: «Yhwh ha perdonado tu pecado».

Ejemplos individuales de confesión en la Biblia tenemos también el de Akán:

—Jos 7,19-20: Josué dijo entonces a Akán: «Hijo mío, da gloria a Yhwh, Dios de Israel y confiésate ante él –we-ten lo todah–; declárame, por favor, qué has hecho, no me lo ocultes». Y respondió Akán a Josué y dijo: «En verdad he pecado contra Yhwh, Dios de Israel, y he hecho esto y esto».

El de Saúl:

— 1Sm 15,24-25: Entonces Saúl dijo a Samuel: «He pecado, porque he transgredido el mandato de Yhwh y tus órdenes; pues he temido al pueblo y atendido su vos. Pero ahora te ruego perdones mi pecado y vuélvete conmigo para prosternarme ante Yhwh».

También los líderes confiesan los pecados del pueblo para obtener el perdón: Moisés (Ex 32,31), el Sumo Sacerdote (Lv 16); Esdras (Esd 9), Nehemías (Neh 1,6-7; 9,2.33- 35). La confesión de los pecados es una forma estándar de oración; así en la impresionante plegaria de Daniel:

—Dn 9,4-19: Rogué a Yhwh mi Dios e hice mi confesión y dije: «¡Ay, Señor, Dios grande y terrible (…) hemos pecado y prevaricado, hemos sido impíos y nos hemos rebelado …».

También en Baruc:

—Bar 2,12: Hemos pecado, hemos cometido impiedad e injusticia, Señor Dios nuestro, contra todas tus ordenanzas.

De forma similar, en el libro de Tobías:

—Tob 3,3-5: (3) Y ahora, Señor, acuérdate de mí, mírame y no tomes venganza de mí por mis pecados, por mis ignorancias y las de mis padres, pecados con los que pecaron ante Ti. (4) También yo desobedecí a tus preceptos; pero nos entregaste al saqueo, a la deportación y a la muerte, y como escarmiento, habladuría y mofa de todos los pueblos en los que nos has dispersado. (5) Pues bien, grandes y sinceros son tus juicios para ejercer castigo sobre mí por mis pecados, porque no cumplimos tus preceptos y no caminamos con verdad ante Ti.

La Biblia Hebrea dice explícitamente que todo daño causado al prójimo exige la confesión del pecado, es decir, el reconocimiento del mismo, y además la reparación y/o restitución:

—Nm 5,5-8: Habló Yhwh a Moisés diciendo: Di a los hijos de Israel: Si uno, hombre o mujer, comete uno de esos pecados que perjudican al prójimo, prevaricando contra Yhwh y haciéndose culpable, confesarán – – su pecado y restituirá enteramente el daño añadiendo un quinto; restituirá a aquél a quien perjudicó, y si no hubiere ya nadie a quien pertenezca la restitución, la hará a Yhwh y será entregada al sacerdote, además del carnero expiatorio con que se hará la expiación del culpable.

La confesión y el sacrificio no eran, pues, considerados meras formalidades. También el Levítico precisa que la expiación ofrecida por los pecados de inadvertencia debe ir acompañada de la confesión, una vez que han sido advertidos:

—Lv 5,5: El que de uno de estos modos incurriere en culpa, por la culpa de uno de estos modos contraída, confesará – – aquello en que ha pecado.

—Lv 16,21 prescribe para Aarón en el Día de la Expiación: Aarón apoyará sus dos manos sobre la cabeza del macho y se confesará – – sobre él de todas las faltas de los hijos de Israel, así como de todas sus transgresiones y todos sus pecados.

La confesión del pecado suele expresarse con verbos de (re)conocimiento y, sobre todo, con el verbo (< ),55 que expresa la acción de gracias – – y la alabanza – –; su variedad semántica, proviene del reconocimiento del propio pecado como reconocimiento del Dios ofendido y perdonador; la confesión del pecado es al mismo tiempo alabanza y acción de gracias a Dios; así se aprecia con toda evidencia en Jos 7,19-20.

7. El más fuerte

¿Cabe entender en el adjetivo ivscuro,tero,j (Mc 1,7) alguna referencia más allá de la simple superioridad del que ha de venir? La superioridad, según el contexto, se manifiesta en que el Bautista bautiza con agua y el que ha de venir bautizará en Espíritu. Numerosos autores han visto en el adjetivo la referencia al Dios poderoso, ivscuro,j: LXX Dt 10,17; Jue : LXX Dt 10,17; Jue 32; Ben Sira 15,18; 2 Mac 1,24.56 Opinión contraria sostienen Pesch, Meier y Trocmé, entre otros (cf. supra notas 22 y 23). Realmente es difícil imaginar que, en el texto de Mc, el Bautista se refiera a Dios mismo, pero es posible que él (o el redactor) quiera referirse a Jesús con una terminología que

evoca a Dios: “The use of ku,rioj and ivscuro,tero,j even suggest to the reader that claims made only for the God of Israel –Lord and the Mighty One– are being shifted to the one who is to come” (Moloney, p. 35). En todo, caso el antropomorfismo de soltar la correa de sus sandalias no es símil adecuado para Dios y sí para Jesús.