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El heraldo – –, mensajero de buenas nuevas

EL PROGRAMA DE JESÚS

III. TEXTOS FUENTE

1. El heraldo – –, mensajero de buenas nuevas

Jesús viene presentado como el anunciador de la buena nueva8 de Dios. Se escucha el eco del heraldo de Sión y de Jerusalén que anuncia la presencia ya del Señor:

—Is 40,9-11: ( 9) Súbete a un alto monte, heraldo de Sión; levanta con fuerza tu voz, heraldo de Jerusalén; levántala, no temas. Di a las ciudades de Judá: Aquí está vuestro Dios. (10) He aquí, el Señor Yhwh vendrá con poder, y con su brazo gobernará. He aquí, con Él está su galardón, y delante de Él su recompensa. (11) Como pastor apacentará su rebaño, en su brazo recogerá los corderos, y en su seno los llevará; guiará con cuidado a las recién paridas.

El heraldo se anuncia para un futuro, pero entretanto aparecen falsos intérpretes:

—Is 41,27-29: (27) Dije primero a Sión: «Mira, aquí están», y a Jerusalén: «Os daré un mensajero de buenas nuevas». (28) Pero cuando miro, no hay nadie, y entre ellos no hay consejeros a quienes, si les pregunto, puedan responder. (29) He aquí, todos ellos son falsos; sus obras inútiles, viento y vacuidad sus imágenes fundidas.9 El texto más significativo por la similitud con el texto de Mc es:

a la mezcla de fuentes: “Los vv. 14b.15 han sido añadidos por el último redactor marcano por influjo del Mt intermedio” (Boismard, II, pp. 80s).

7 La expresión “el evangelio de Dios” no se encuentra en los Evangelios fuera de este

lugar; pertenece al lenguaje paulino: Rom 1,1; 15,16; 2 Cor 11,7; 1 Tes 2,2.8.9; también en 1 Pe 4,17. “Reino de Dios” procede de la tradición palestina (53 x en los Evangelios; 6 x en Hech, 8 x en Pablo; “Reino de los Cielos”, 32 x, sólo en Mt). La asociación fe y evangelio (“creed en el evangelio”) la encontramos en Hch 15,7; es propia del pensamiento paulino: Rom 1,17; 10,16-17; Flp 1,27 (“luchando por la fe del evangelio”); Col 1,23; 1 Tes 3,2

8 Sobre el término “evangelio” cf. nuestro comentario a Mc 1,1: pp. 24.26-30.

9 Cf. Comentario de Alonso Schökel – Sicre a Profetas (I, pp. 286s), donde este texto se

entiende como un pleito que entabla Yhwh con los falsos dioses: entre ellos no está el heraldo que anuncia.

—Is 52,7-10: (7) ¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del que trae buenas nuevas, del que anuncia la paz,10 del que trae las buenas nuevas de gozo, del que anuncia la salvación, y dice a Sion: Tu Dios reina! (8) ¡Una voz! Tus centinelas alzan la voz, a una gritan de júbilo porque verán con sus propios ojos cuando Yhwh restaure a Sion. (9) Prorrumpid a una en gritos de júbilo, lugares desolados de Jerusalén, porque Yhwh ha consolado a su pueblo, ha redimido a Jerusalén. (10) Yhwh ha desnudado su santo brazo a la vista de todas las naciones, y todos los confines de la tierra verán la salvación de nuestro Dios.

El heraldo, portador de la buena noticia, (LXX, euvaggelizo,menoj), anuncia la salvación con la aclamación “Tu Dios reina”, (LXX,basileu,sei sou o` qeo,j); el poder de Dios hará que todos los pueblos vean la salvación de nuestro Dios. Todo el mensaje de salvación se sintetiza en la aclamación ¡Tu Dios reina!, que es la síntesis de la buena nueva de Jesús: Está cerca el Reino de Dios.

El heraldo se autoidentifica como ungido de Yhwh:

—Is 61,1: El espíritu del Señor Yhwh está sobre mí, porque Yhwh me ha ungido; para anunciar la buena noticia – – a los pobres me ha enviado, para vendar a los de corazón quebrantado, para proclamar la liberación a los cautivos ....

2. Elkairo.j –

—Am 8,1-2: (1) Esto me mostró el Señor Yhwh: He aquí una canasta de fruta de verano – –, (2) y Él dijo: ¿Qué ves, Amós? Y respondí: Una canasta de fruta de verano. Entonces Yhwh me dijo: Ha llegado el fin – – para mi pueblo Israel.

Con el juego de palabras – , “verano, tiempo de maduración, tiempo final”, se anuncia la llegada del tiempo decisivo para Israel: “el pueblo está maduro para el castigo, el fin se acerca puntualmente” (Comentario a Profetas, de Alonso Schökel – Sicre, II, 987)11. El como el tiempo del castigo que Dios inflige a su pueblo es habitual: Ez 7; 21,30.34; 35,5; Lam 4,18 etc.

10 Este verso se ha incorporado en Nah 2,1 al poema del asalto de Nínive.

Probablemente a Nah 2,1 se hace referencia en Mc 1,21 con la mención de Cafarnaúm – , “villa de Nahum”–, donde comienza la acción salvadora de Jesús (cf. mi comentario a Mc 1,21-28, pp. 290s).

11 LXX usa aquí, y en otros pasajes significativos, el términope,raj, “tiempo final o

límite” (cf. Ez 7,2.7.10.12 etc.).

—Dn 7,22: Hasta que vino el Anciano de Días y se hizo justicia a favor de los santos del Altísimo, y llegó el tiempo –arameo, ; LXX, o` kairo.j e;fqasen– cuando los santos tomaron posesión del reino – –.

En este caso el tiempo final coincide con la posesión del Reino.

El término es propio de la literatura apocalíptica, con específica connotación al tiempo mesiánico (probablemente Dn 9,26, Después de las sesenta y dos semanas un ungido será muerto y no tendrá nada, y el pueblo del príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario. Su fin vendrá con inundación; aun hasta el fin habrá guerra; las desolaciones están determinadas): Dn 8,17.19; 9,26; 11,27.35;

12,4.6.9.13. designa el tiempo determinado aún por venir, (Dn 11,27), que es desconocido: Pero tú, Daniel, guarda en secreto estas palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá 12, y el conocimiento aumentará (Dn 12,4).

—Lam 4,18: Nuestro fin está cerca –LXX,h;ggiken o` kairo.j h`mw/n–13, se

cumplieron nuestros días –evplhrw,qhsan ai` h`me,rai h`mw/n–, nuestro fin ha llegado –pa,restin o` kairo.j h`mw/n–.

Nótense tres términos – evplhrw,qhsan, h;ggiken, kairo.j– recogidos también en Mc 1,15: Peplh,rwtai o` kairo.j kai. h;ggiken h` basilei,a tou/ qeou/.

Una terminología similar tenemos en la pieza apocalíptica que cierra el libro de Tobías; Tob 14,5, tanto en la recensión Vaticana y Alejandrina (BA) como en la Sinaítica (S), lleva el retorno de todos los desterrados y la reconstrucción del templo al momento en que se cumpla el kairós: BA, e[wj plhrwqw/sin kairoi. tou/ aivw/noj; S, e[wj tou/ cro,nou ou- a'n plhrwqh/| o` cro,noj tw/n kairw/n.