EL HOMBRE Y EL MUNDO
53. El alma en el cielo
Tened presente que cuando las almas suben a la región de la Vida por su excelencia gozan del esplendor de la luz reverberante, reflejada por la luz de la región superior a todas.
108 A Salomón se le atribuye la composición del Eclesiastés, Qohelet en
hebreo, que vendría a significar "predicador". Aunque su nombre no aparece en toda la obra, se deduce del primer versículo de la misma: Yo Qohelet, hijo de David, rey de Jerusalén (Ec!. 1 : 1 ) . No obstante, tanto la lengua como el marco social parecen situar esta obra hacia el siglo tercero a.C, es decir: unos seis siglos después del Rey Sabio.
Si el alma no hubiera sido revestida en el cielo por otro hábito, no podría acercarse a esa luz ni contemplarla, ya que al igual que ia;> almas son revestidas de un envoltorio durante su estancia en este bajo mundo, asimismo son envueltas por otro envoltorio en el cielo para poder resistir la visión de la luz reflejada por aquélla de la Tierra de los Vivos [del otro mundo].
Recordad que Moisés no pudo ver lo que vio hasta que fue cubierto por otro envoltorio, tal como está escrito: Moisés entró en el interior de la nube y subió a la montaña (Ex. 24:18). Estas palabras son traducidas en el Targum por la paráfrasis siguiente: Moisés se envolvió en la nube (Tg. PsJ. Ex. 24:18)'09, como quien se cubre con una vestimenta. Por
este mismo motivo, las Sagradas Escrituras habían dicho ya: Subió Moisés al monte y la nube cubrió el monte (Ex. 24:15). Por lo tanto, no pudo ver aún la luz celeste, pues estaba cu- bierto por otra envoltura. Las Sagradas Escrituras dicen de él: Moisés entró en el interior de la nube y subió a la montaña. Estuvo Moisés en el monte cuarenta días y cuarenta noches (Ex 24:18). No fue hasta entonces cuando pudo contemplar la luz que le fue permitido ver.
Así pues, las almas de los justos son envueltas en el cielo por un envoltorio, al igual que lo estaban en este bajo mundo, para que puedan contemplar la luz emanente de la Tierra de los vivos [del otro mundo].
(I, 65b-66a)
Por Targum entendemos las diversas traducciones arameas de la Biblia, con un mayor o menor grado de literalidad, pues suelen contener diferentes interpretaciones del texto bíblico e incluso breves explicaciones del mismo. Sobre el tema, ver Diez, A.: El Targum, Barcelona, 1972.
El texto Targum aqui citado corresponde al Pseudo-Jonatán, llamado así por ser erróneamente atribuido a Yonatan ben cUzzieI. Este traduce we-'aal,
de la raíz L.w.L, en lugar de we-'cr/, de la raíz ' l.y. Esta última forma es la
más corriente para designar el verbo "venir", pero al parecer ambas se intercambian. Cf. Jastrow, M: A Dictionary ., pág. 1050, 1081. Con toda certeza, el autor ha buscado otro matiz semántico a esta alternancia para su interpretación.
De la misma manera que aquí abajo el cuerpo está com- puesto por elementos de los cuatro puntos cardinales, y de la misma manera que ia forma del cuerpo esta compuesta por estos elementos, asimismo, el alma está formada en el Paraíso por los cuatro vientos que soplan en él. La envoltura que la cubre está formada por estos cuatro vientos y da al alma la misma forma que tenía el cuerpo sobre la Tierra. Sin estos cuatro vientos que constituyen el aire del Paraíso, el alma no tendría ninguna forma, pues ni siquiera tendría envoltorio alguno.
Estos cuatro vientos se mezclan unos con otros, produ- ciendo la materia del envoltorio del alma, de la misma ma- nera que los cuatro elementos de la Tierra producen la ma- teria del cuerpo. Por esto está escrito: Espíritu, que vienes de los cuatro vientos (Ez. 37:9)"°, que quiere decir los cuatro vientos del Paraíso constituyentes del envoltorio y de la forma del alma.
(II, 13b)
Cuando llega la hora de abandonar este mundo, el espíritu no se va hasta que el Ángel de la Muerte no lo ha despojado del cuerpo de aquí abajo. [Cuando esto ha sucedido], recibe inmediatamente el cuerpo del Paraíso con el que estaba revestido antes de su llegada a este mundo.'"
El espíritu no puede experimentar una verdadera alegría
La expresión hebrea arbct ruhot, literalmente "cuatro vientos" significa, de hecho, los cuatro puntos cardinales. El uso de los nombres de los vientos para indicar la dirección de la cual soplan es corriente en muchas lenguas.
En § 40 se expuso que todas ellas tienen en el cielo la forma del cuerpo al que habrán de animar. Durante su espera, penden del Árbol que el Dios hizo crecer en el mundo de arriba. Antes de bajar a este mundo entran en el Paraíso y al salir son bendecidas y exhortadas por Dios a servir al cuerpo de guía.
hasta que recibe el cuerpo del Paraíso, porque mientras posee el envoltorio del cuerpo terrestre no puede profundizar en los misterios supremos. ¿Quien puede describirelgozo que experimenta el alma nuevamente revestida con su cuerpo paradisíaco?
¿Quién ha proporcionado al alma el gozo de revestirse con el cuerpo del Paraíso? ¿Acaso no es el Ángel Exterminado!", el cual lo ha desnudado previamente del cuerpo terrestre? Por este motivo es llamado "muy bueno"."2
El Santo, bendito sea, ha concedido a los hombres la gracia de no ser despojados de sus cuerpos aquí abajo sin ser provistos otros cuerpos más gloriosos y nobles, a excepción, quizá, de los pecadores muertos sin penitencia; las almas de éstos se van desnudas, tal como vinieron. Cuando un alma no encuentra envoltura, siente vergüenza de las otras almas y en- cuentra sus castigo en el infierno de aquí abajo, calentado por el fuego de Arriba. No obstante, muchas de estas almas son salvadas al cabo de cierto tiempo. Éstas son las de los pecadores que han tomado la determinación de hacer peniten- cia, pero que no la han podido cumplir. Las almas de éstos son castigadas por cierto período de tiempo e inmediatamente después son salvadas. Ved cuan magnífica es la misericordia del Santo, bendito sea, hacia sus criaturas: basta con tener la intención de arrepentirse para que Dios no rechace comple- tamente su alma.
(II, 150a-150b)