EL HOMBRE Y EL MUNDO
59. Los siete firmamentos
Rabbí Yehudá empezó a hablar así: Dijo Dios: sea el firmamento en medio de las aguas (Gen. 1:6). Tened presente que desde la creación del mundo, el Santo, bendito sea, creó siete firmamentos Arriba y siete Tierras Abajo, siete mares,
Es decir, el Mesías (ha-Masialu el "Ungido"), que en la Biblia era la forma de entronizar al Rey y al Sumo Sacerdote y que tenía que ser descendiente de la casa de David. Los profetas se refieren a él como el futuro rey justo de Israel (Is. 9:5-6; 1 1 : 1 - 1 0 ) . Durante el Segundo Templo se desarrolló el concepto del Mesías escatológico, una combinación de profeta, rey y juez que ha de venir al final de los tiempos ¡unto con el profeta Elias para instaurar un período de paz universal. Con el transcurrir del tiempo, la esperanza mesiánica se fue cargando de nuevos valores y es uno de los puntos principales de la fe judaica. Cf. Newman-Siván: Judaísmo , págs. 149-150.
126 El concepto de la Jerusalén Celestial surgió de la esperanza de
reconstrucción del Templo y de la Ciudad destruida por los romanos en el año 70 d.C. Según la tradición, la Sekinah residía en el Sanctus Sanctorum, el Habitáculo del Templo o lugar destinado al Arca de la Alianza, con lo cual se establece un vínculo directo con Ha-Maqom, el lugar de residencia de Dios en los cielos. En § 26 se expone que Dios fundó una Jerusalén Arriba a imagen de la Terrenal, en la cual habita el Rey y a la que sólo los justos podrán llegar. Ver también § 82.
siete ríos, siete días, siete semanas, siete años, siete veces siete años y los siete mil años de la duración del mundo. En cada scíena se encuentra e¡ Santo, bendito sea'"'.
Hay siete firmamentos Arriba, cada uno ornamentado con estrellas, astros y soles, cada uno de ellos provisto de carros dispuestos en escalafones jerárquicos para recibir las órdenes del Maestro. En cada firmamento hay carros y sirvientes diferentes los unos de los otros. Unos tienen seis alas, otros cuatro, los hay con cuatro rostros y de dos, e incluso de un único rostro. Unos están hechos de fuego ardiente, otros de agua y los hay también de aire, tal como está escrito: Quien hace a sus ángeles de aire, a sus siervos de fuego ardiente (Sal. 104:4).
Todos los firmamentos están dispuestos como el interior de una cebolla, unos sobre los otros. Cada firmamento se mueve por el temor al Maestro. Por orden suya se mueven y bajo sus órdenes permanecen inmóviles. Por encima de todos está el Santo, bendito sea, que los pone en movimiento por su poderosa fuerza.
(III, 10a)
60. Las Hayyoí
Una tradición nos enseña que el Santo, bendito sea, ha sformado los siete firmamentos disponiendo en cada uno de ellos estrellas móviles. Por encima de cada uno de ellos se
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Pues el siete representa no sólo la semana de la creación, sino también las siete sefirot inferiores a través de las que Dios actúa en el mundo
extiende lAravoti2S. La longitud de cada firmamento es
equivalente a cien años de marcha y su altura es de quinientos años de marcha, la misma distancia que separa un. firmamento de otro. La longitud de LAravot es de mil quinientos años de
marcha y su anchura equivale igualmente a mil quinientos años. Su luz ilumina todos los firmamentos inferiores a ella. Otra tradición nos enseña asimismo que por encima de
cAravot se encuentra el firmamento de las Hayyotm. La
pezuña de las sagradas Hayyot es de una altura igual a la de todos los firmamentos y sus metatarsos de una altura igual a todos los precedentes. También sus jarretes son de una altura igual a los precedentes. Las piernas son de una altura igual a los precedentes, y también los muslos y las ancas son tan largos como los precedentes. Asimismo, el tronco es de igual altura que los precedentes. Las alas son iguales en altura que los precedentes e incluso el cuello de las Hayyot es tan alto como los precedentes.
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Aravot es uno de los nombres con los que en la Biblia se designa al desierto. Por íAravah, singular del mismo, se conoce el desierto que va desde el
lago de Tiberíades hasta el sur del Mar Muerto, junto a los Montes de Moab Se refiere a los cuatro seres vivientes de la visión de Ezequiel (Ez. 1:5-28), de forma humana, con cuatro caras y cuatro alas cada uno. El presente texto recuerda las tradiciones del Stiir Qomah, las Medidas del Cuerpo (de Dios), que han sido calificadas de antropomórficas Según Schafer, no se pretende que Dios se revele a través de las dimensiones de este gigantesco cuerpo, ni por la semejanza al ser humano, sino solamente a través de los nombres por los que se comunica, a modo de intermediarios entre el hombre y la Divinidad, pues con ellos le será posible entender y mesurar el mundo. Cf. Schafer, P.: Le Dieu caché et revelé , pag. 153.
Scholem, por otro lado, da por sentado el antropomorfismo en los textos del Sfur Qomah, relativos a grupos esotéricos externos a la ortodoxia judía. Por otro lado, en las tradiciones contemporáneas de las Hekalot este cuerpo es identificado con la Gloria de Dios en un intento de evitar el antropomor- fismo. Posteriormente, a principios del siglo II, la Gloria de Dios fue identi- ficada con la Sekmah, la Divina Presencia y bajo esta nueva forma aparece en los escritos de la Merkavah, especialmente /// Henoc, frecuentemente citadas a lo largo del Zohar. Cf. Scholem, G.: Major trenas , págs. 63-67 Las tradiciones relativas al Sfur Qomah han sido recientemente publicadas por Cohén, M.S. (ver bibliografía).
¿Qué significa "de igual altura que los precedentes"? Que cada una de las partes enumeradas de las Hayyot es de una altura igual a la de todos los firmamentos y a la He todas las partes de sus cuerpos juntos. Cada uno de sus miembros representa una longitud equivalente a siete veces la profun- didad del abismo, a siete veces la altura de los siete Palacios Celestes y a siete veces la distancia existente entre la Tierra y el firmamento. Todas estas longitudes juntas representan solamente la veinticinco milésima parte del espacio que el Santo, bendito sea, destinó a los cuerpos celestes, tal y como fueron establecidos.
Por encima de los cuernos de las Hayyot hay aún otro firmamento, tal como está escrito: Y sobre la cabeza de las
Hayyot había un firmamento como de un cristal resplande- ciente de terrible aspecto (Ez. 1:22). Por encima de este
firmamento se encuentran numerosas legiones del lado dere- cho y del lado izquierdo.
(II, 56a)
61. Los gobiernos celestes
Dentro de cada cielo hay una autoridad encargada del go- bierno del mundo y de la Tierra, a excepción de la Tierra Santa, que no está gobernada ni por el cielo ni por otra fuerza externa al Santo, bendito sea, tal como se ha dicho...
Dentro de cada cielo hay una autoridad que gobierna el mundo. El gobernante da su poder al cielo, siendo que todo lo que éste da a la Tierra viene del gobernante. El cielo sirve, pues, de intermediario. Por lo que respecta al gobernante, éste toma de Arriba todo lo que da al mundo a través del cielo; el gobernante que a través del cielo da a la Tierra no es otro que el Santo, bendito sea.
Cada cielo está provisto de un determinado número de puertas y los gobernantes que pueblan los cielos tienen su campo de acción muy bien delimitado, de manera que nin- guno puede interferirse en el dominio de otro ni tan sólo el espesor de un pelo, salvo autorización expresa. Aquí abajo, éste es el caso de un rey que sirve a otro.
En medio de todos los cielos hay una puerta llamada Gabilón y, por encima de ésta, otras setenta puertas custo- diadas por setenta gobernantes que defienden el acceso a sus puertas en un radio de dos mil codos. Además, hay otra puerta por la que se accede al Trono Supremo, llamada Magadún, que es el límite celeste por el que son transmitidos los dones de Dios a la Tierra.
(II, 209a-209b)