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El análisis de los Marcadores Discursivos desde la perspectiva relevantista

CAPÍTULO II: ESTADO DE LA CUESTIÓN SOBRE EL CONCEPTO DE MARCADOR DEL DISCURSO

137 Generalmente, en la comunicación verbal el oyente se ve llevado a aceptar un

3.3.2. El análisis de los Marcadores Discursivos desde la perspectiva relevantista

Los conectores han sido objeto de estudios teóricos desde los desarrollos más recientes de la Teoría de Relevancia. Los principios de la teoría se aplican directamente al análisis de los conectores en los trabajos de D. Bockway (1982) y D. Blakemore (1987, 1992 y 1996) y de forma ecléctica, por los lingüistas integradores de la Escuela de Ginebra97.

En la TR, los conectores forman un grupo de palabras que guían los procesos inferenciales que llevan a la interpretación del mensaje lingüístico, al restringir el número de posibles interpretaciones (Blakemore, 1987). Constituyen pistas ostensivas y, por lo tanto, relevantes a los que el hablante recurre para cooperar con su interlocutor dirigiendo su proceso interpretativo, es decir, permiten al interlocutor interpretar de forma correcta los enunciados y extraer del entorno contextual las implicaturas necesarias y los elementos que resultan relevantes para la situación comunicativa correspondiente.

Blakemore (especialmente, 1987, 1988, 1989ª, 1989b, 1992 y 1993) considera que la función esencial de elementos tales como después de todo, porque, asimismo, en

consecuencia, y similares, consiste en guiar el proceso de interpretación del

interlocutor mediante la especificación de ciertas propiedades del contexto y de los efectos contextuales; lo que más correctamente llevan a cabo estos elementos conectivos es imponer restricciones respecto a cuál debe ser el contexto en el que el enunciado que los contiene debe interpretarse y, en consecuencia, guían la trayectoria para acceder a dicho contexto, a través del reforzamiento de unas inferencias o la eliminación de otras que equívocamente pudieran suponerse. En otras palabras, los conectores y otras partículas se conciben como instrucciones metapragmáticas para procesar la información nueva en el contexto cognitivo adecuado (Portolés, 1998, 109-110).

En términos relevantistas, igual que los adverbios y otras partículas, la utilización del conector resulta pragmáticamente adecuada cuando su valor instruccional facilita el acceso a un contexto posible y adecuado para interpretar perfectamente la relación de las cláusulas conectadas.

97 Lingüistas como Luscher J. M. (1989) y Moeschler J. (1989), aplican la integración del enfoque

instruccional de la TA con el enfoque inferencial de la TR (enfoque inferencia-instruccional) al estudio de los conctores discursivos. En el siguiente apartado sobre “la Escuela de Ginebra” nos ocuparemos de describir más detalles.

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(3) Estados Unidos habla mucho del peligro del programa nuclear iraní, por tanto, es muy probable una nueva guerra.

La relación argumentativa de las dos cláusulas resulta relevante y, por tanto, interpretable perfectamente para todos cuantos compartimos el mismo contexto cognitivo. El recuerdo de la guerra de Irak y de sus motivos es lo que permite formular la expectativa sobre un posible futuro para el conflicto sobre el programa nuclear iraní. Este conocimiento enciclopédico almacenado en la memoria es lo que permite entender la presencia del conector por tanto en esta oración. El valor instruccional de por tanto consiste en presentar “una nueva guerra” como confirmando una inferencia deducible posiblemente de “hablar del peligro del programa nuclear iraní”.

Los modelos lingüísticos textuales basados en la coherencia y la cohesión no pueden explicar vínculos que establecen los conectores entre elementos textuales y otros implícitos, porque consideran como uno de los procedimientos de la cohesión la conexión discursiva que se establece entre elementos explícitos del texto98. Desde

la perspectiva relevantista, es posible explicar este caso porque se da cuenta del contexto cognitivo que le permite al interlocutor acceder a implicaturas e inferencias y usar el principio cognitivo de relevancia para llegar a la interpretación correcta.

(4) (A) comparte el piso con (B). Un día (B) saca un cigarro y lo enciende.(A) reacciona diciendo:

(A) – Pero si tenemos acordado desde el primer día que ninguno tiene derecho a fumar dentro del piso.

El marcador discursivo pero si une una secuencia textual explícita (“tenemos acordado desde el primer día que ninguno tiene derecho a fumar dentro del piso.”) con una información implícita ostensiva y relevante (sacar el cigarro para fumarlo).

Pero si es la pieza léxica que guía al interlocutor en el proceso inferencial para

extraer las suposiciones implícitas necesarias del contexto cognitivo, con el fin de interpretar correctamente el enunciado: (antes de comenzar nuestra convivencia nos hemos puesto de acuerdo en establecer unas normas de convivencia, entre ellas prohibir fumar dentro del piso)

98 Como certeramente apunta Blass (1990), lo que falta en los enfoques textuales basados en la

coherencia y la cohesión es una adecuada noción de contexto, como de la relación entre texto y contexto (Portolés, 1998, 107).

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A continuación vamos a analizar los marcadores del discurso aplicando la Teoría de Relevancia, tal como se realiza en sus desarrollos más recientes.

(5) Estados Unidos impone más sanciones a Irán con el fin de parar su actividad nuclear; además, afirma que para ello prefiere que no se agote la vía diplomática. (6) Es centrocampista, aunque funciona bien cuando se pone de delantero. (7) (A) - ¿Qué tal el fin de semana?

(B) – El Madrid parecía un equipo de tercera y ¿tú?

(A) – Yo también, igual que el Barça, me destrozó la quiniela. (8) (A) – ¿Cómo se encuentra tu amigo ahora?

(B) – Bueno, anda cojeando demasiado. (A) – O sea, no tiene rota la pierna.

En (5), además introduce el enunciado (“afirma que para ello prefiere que no se agote la vía diplomática.”) como un segundo argumento que refuerza el argumento que le precede (“Estados Unidos impone más sanciones a Irán con el fin de parar su actividad nuclear”), para que se extraiga, entre las posibles inferencias, la adecuada conclusión: “Estados Unidos no descarta usar la fuerza militar”. El hablante utiliza el conector para restringir la interpretación y, así, permitir a su interlocutor acceder al contexto cognitivo mutuo para constituir la interpretación más relevante.

En (6) supongamos que el hablante es un director deportivo de un club de fútbol que, en una reunión, está discutiendo sobre el fichaje de un delantero. El conector aunque codifica una instrucción sobre cómo procesar los enunciados que une: eliminar las inferencias que equivocadamente pudieran deducirse a través del primer enunciado: “no se puede aprovechar como delantero fijo” o “no funcionaría bien al ponerle de delantero de vez en cuando”. El conector aunque suprime ambas inferencias introduciendo la proposición “funciona bien cuando se pone de delantero.” Con esta instrucción de procesamiento, el conector funciona de guía en el proceso de interpretación del interlocutor especificando el camino inferencial que debe seguir.

En (7), el adverbio también conlleva la instrucción de procesamiento de mantener las implicaciones contextuales que genera lo comunicado en el enunciado precedente. Así, las inferencias que se deducen de la respuesta de (A): (“yo estoy igualmente enfadado”, “igual que tú, lo pasé con mal humor”) son las mismas

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inferencias sugeridas por la respuesta de (B): “estoy enfadado”, “lo pasé con mal humor”.

En (8), (A) manifiesta la relevancia de su comunicado utilizando la secuencia reformulativa o sea, con el fin de que su interlocutor interprete su reformulación como un intento por su parte de averiguar si es correcta la interpretación inferencial que ha llevado a cabo a partir de “Bueno, anda cojeando demasiado”. También su objetivo podría ser manifestar a (B) que en su opinión, la reformulación que ha realizado es la interpretación más relevante de su respuesta que, de hecho, no atañe directamente al contenido de la pregunta de (A). Con su reformulación relevante, (A) también demuestra que lo que le interesa es que el amigo de (B) finalmente no tuvo ruptura muscular.

En la Teoría de la Relevancia, los elementos conectivos susceptibles de ser considerados como marcadores discursivos tienen en común la característica semántica – pragmática de carecer de significado conceptual (o representacional), es decir sus conceptos correspondientes tienen una entrada enciclopédica vacía. El significado que presentan es procedimental (o computacional), porque, como hemos señalado y comprobado en los ejemplos, lo que codifican es una única instrucción de procesamiento de las secuencias lingüísticas que conectan, sirviendo de guías en el proceso de la interpretación inferencial99.

Blakemore es quien extiende esta distinción al análisis de los conectores discursivos como codificadores de instrucciones que imponen restricciones sobre la selección de la información contextual necesaria para construir una interpretación óptimamente relevante de las secuencias que conectan.

“Blakemore (1987: 143-144) sostiene que elementos como en consecuencia, ya que,

incluso o semejantes, además de no tener un significado de tipo representacional –no

presentan conceptos-, sino computacional, no contribuyen a las condiciones de verdad de los enunciados que los contienen, y, por lo tanto, no forman parte de una semántica lógica o conceptual” (Portolés, 1998, 114).

99 La TR propone que los enunciados codificarían dos tipos de información: conceptual (o

representacional) y computacional (o procedimental). El significado conceptual se refiere a la información léxica acerca del contenido proposicional del enunciado, formado por conceptos que tienen propiedades lógicas (entablan relaciones de implicación, contradicción, etc.) y veritativo- condicionales (describen estados de cosas y contribuyen a las condiciones de verdad de las emisiones). La información computacional consiste en la información pragmática formada por instrucciones sobre el modo de manipular dichas representaciones conceptuales del enunciado para restringir adecuadamente la fase inferencial de la comprensión o interpretación y servir de guías en la construcción del contexto (Wilson y Sperber, 1993).

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Como hemos visto, depende de las diversas situaciones, la instrucción de procesamiento adquiere diferentes valores que surgen en la interpretación de la proposición. El principio de relevancia y el significado de base determinan el valor correspondiente de la instrucción computacional del marcador discursivo.

En su última versión, Wilson y Sperber (1993) señalan que en la lengua existen expresiones que aunque tienen significado conceptual, no contribuyen a las condiciones de verdad de las emisiones. De esta forma demuestran que la doble distinción entre, por un lado, los significados condicional-veritativo y no condicional-veritativo, y, por otro, los significados conceptual y procesual, no deben establecerse como un paralelismo estricto. Es el caso de muchas expresiones consideradas como marcadores discursivos en español100: las conjunciones consecutivas (‘en consecuencia’ recoge el significado conceptual de base del sustantivo ‘consecuencia’), ilativas (‘por consiguiente’ alude a la idea de que algo sigue algo) y los adverbios y secuencias modalizadoras de carácter supraoracional que modifican la oración en su totalidad (evidentemente, francamente, sinceramente,

entre tú y yo...).

A diferencia de los marcadores discursivos que hemos analizado en los ejemplos anteriores, como representantes de significado estrictamente computacional (guías en el proceso inferencial de interpretación), estas partículas discursivas tienen significado conceptual, “de modo que, o se cambia la idea de que los conectores sólo poseen un significado procedimental o se retira el estatuto de conectores para las formas del segundo grupo. La TR opta por la última opción” (Pons Bordería, S., 2004, 54). Su funcionamiento en el proceso de interpretación consiste en restringir las explicaturas de alto nivel del enunciado (Ifantidou- Trouki, 1993a, 1993b, Blakemore, 1996)101.

En suma, como los propios Sperber y Wilson corroboran en el epílogo de la segunda edición de Relevance (1995: 258), una parte de las partículas discursivas contribuye a la recuperación de las explicaturas más que a la de las implicaturas, si bien se ha optado por generalizar la noción de Blakemore de que se trata de elementos que constriñen las inferencias, asumiendo que el significado

100 Portolés, J. (1993) y Zorraquino, M. (1994) incluyen este tipo de partículas en el grupo de los

marcadores del discurso.

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