Como antecedentes de comparación de población captada por censos agropecuarios y de población se encuentran los trabajos de Novaro y Segre (1997) y Castro y Reboratti (2007). Novaro y Segre (1997) analizan “la posibilidad de complementar información económica del sector agropecuario con la información social y demográfica que depende de esta actividad” a partir del CNPyV 1991 para las provincias del noreste argentino (Corrientes, Chaco, Formosa y Misiones), siendo el nexo entre los datos del CNA y el CNPyV la actividad económica
desarrollada por las personas79. El propósito del análisis es “complementar solo información de
las condiciones de vida de la población en hogares ligados a las actividades agropecuarias ya que, en general, los censos de población ofrecen limitaciones para complementar otro tipo de información como, por ejemplo, la referida a la producción económica sectorial” (Novaro y
(demográficas y ocupación) están relevadas en el de población- sino que la vinculación de los datos “añade valor analítico al grupo de datos de ambos censos”: “un hogar/explotación agrícola determinado del censo agropecuario estará señalado como la misma unidad en el censo de población, de tal forma que los datos de éste ultimo pueden ser utilizados en las tabulaciones y análisis del primero. Por ejemplo, el tamaño de una explotación podría ser tabulado comparándolo con la composición del hogar, los ingresos u otros datos del censo de población” (FAO, 2006: 46, puntos 6.29 y 6.28). No obstante, se reconoce la complejidad implícita en el proceso estadístico de vinculación de datos referidos a los distintos momentos de recolección de datos, el uso de diferentes unidades estadísticas así como la existencia de hogares con varias explotaciones (FAO, 2006: 46-47, puntos 6.30). A las dificultades posibles se le puede agregar la existencia de varios hogares en una misma explotación.
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Novaro y Segre (1997) afirman que: “El eje de clasificación esencial para detectar a la población relacionada con la actividad agropecuaria, en los Censos de Población y Vivienda, es el ISIC (International Standard Classification of all Economic Activities) y, complementariamente, el ISCO (International Standard Classification of Occupations). Mediante el ISIC, en los censos de población, se clasifica indirectamente a las personas activas: se clasifican las respuestas a la pregunta sobre la actividad del establecimiento o lugar en donde trabajan las personas económicamente activas. A diferencia del ISCO, que clasifica personas, el ISIC tiene como propósito la clasificación de unidades económicas de producción de bienes y servicios” (Novaro y Segre, 1997: 2).
Segre, 1997: 1). Cabe señalar que este trabajo constituye el antecedente principal del planteo de
la presente investigación.80
Luego de señalar diferencias entre los censos, abordan la definición de hogar agropecuario utilizada para “describir y analizar los datos censales relacionados con condiciones de vida de las personas vinculadas a las actividades agropecuarias y a fin de identificar esta población”
(Novaro y Segre, 1997: 3), adoptando dos definiciones -amplia y restringida-.81
Entre los aspectos analizados, se realiza una comparación de la captación de población y trabajadores a partir del CNA y CNPyV. Respecto a la población vinculada a actividades agropecuarias, los datos arrojados por el censo de población son mayores a los del censo agropecuario. Estos resultados se registran al considerar tanto a las personas pertenecientes a hogares agropecuarios de definición amplia como restringida: 849.946 personas (definición amplia), 579.070 personas (definición restringida) y 370.586 residentes en EAPs (Novaro y Segre, 1997: 8, 9).
Si bien se podría considerar como un factor explicativo la ubicación urbana de algunos hogares, las autoras muestran que esta situación se registra incluso en hogares agropecuarios de definición restringida en zonas rurales o de población dispersa. En localidades de menos de 100 habitantes, se captaron 456.901 personas dependientes exclusivamente del sector agropecuario (definición restringida). Luego de presentar estos resultados, las autoras afirman: “esto indicaría que, en esta Región, una proporción relativamente alta de población que depende de la fuerza laboral del sector agrícola, ganadero y forestal, no está directamente vinculada a las explotaciones agropecuarias” (Novaro y Segre, 1997: 9).
Respecto al registro de trabajadores las autoras señalan que, teniendo en cuenta posibles diferencias dadas por las características de ambos censos y las distintas fechas de realización, se tendería a pensar que los datos sobre trabajadores del CNA podrían ser comparables con las zonas de población rural dispersa -considerando que en estas áreas el peso relativo de los trabajadores de servicios ligados al sector agropecuario debería ser menor- (Novaro y Segre, 1997: 9). El CNA 1988 registraba 208.043 trabajadores permanentes mayores de 14 años en la región NEA mientras que el CNPyV 1991, según la definición restringida, 201.093 trabajadores agropecuarios en áreas rurales (238.406 en total -urbano y rural-) y, según la definición amplia,
244.415 trabajadores agropecuarios en zonas rurales (309.953 trabajadores en total).82
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Se ha tomado como punto de partida la siguiente afirmación de las autoras, quienes al marcar las diferencias entre los censos señalan que: “en la medida que las normas de registro se quiebran y los censistas identifican una vivienda del medio rural como una explotación, independientemente de que la vivienda reúna por sí misma las características de una explotación, la captación de la población residente en el medio rural tiende a ser similar a la de los Censos de Población y Vivienda. El problema, en estos casos, se presenta en la identificación y registro de las grandes explotaciones a las que corresponden varias unidades de vivienda” (Novaro y Segre, 1997: 2).
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La definición restringida de hogar agropecuario designa a “Hogares donde todos sus miembros ocupados trabajan en actividades agropecuarias. Estos son hogares que, según la actividad principal de sus miembros, dependen totalmente de la actividad agropecuaria”. Por otra parte, la definición amplia remite a “Hogares donde al menos un miembro ocupado trabaja en actividades agropecuarias. Estos son hogares que, según la actividad principal de sus miembros, dependen total o parcialmente de la actividad agropecuaria” (Novaro y Segre, 1997: 4). Por otra parte, las variables básicas consideradas en el análisis son dos: ubicación geográfica de los hogares y la rama de actividad de los trabajadores. Respecto a la primera, utilizan una clasificación de localidades según tamaño: Menos de 100 habitantes, De 100 a 1.999, De 2.000 a 19.999, De 20.000 a 49.999, De 50.000 a 99.999, 100.000 y más. Las categorías de la rama de actividad de los hogares se diferencia en la definición amplia y restringida; mientras la primera abarca: Actividades agropecuarias; Actividades forestales; Pesca; Minería; Industria manufacturera; Comercio, transporte, almacenamiento y comunicaciones; Resto de actividades, la definición restringida incluye las dos primeras categorías (Novaro y Segre, 1997: 6).
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Se consideran trabajadores de 14 años y más, cuya actividad principal es la agropecuaria, censados en hogares particulares. No se incluyen las personas censadas en hogares colectivos.
Las autoras señalan que “si bien el orden de magnitud de los totales obtenidos se asemejan, se observan diferencias en la cantidad de trabajadores totales y de zonas rurales”. Asimismo, se registraron diferencias notorias en el caso de la Provincia del Chaco, donde el CNPyV arroja una cantidad muy superior al censo agropecuario. Según señalan las autoras, estas diferencias difícilmente se pueden explicar por las características distintivas de ambos censos. No obstante, seguidamente, señalan: “cabe recordar que la recolección de datos del CNA se realizó entre septiembre y noviembre de 1988, mientras que el CNPyV se realizó el 15 de mayo de 1991 y que los datos del CNA se refieren a trabajadores permanentes, mientras que los del CNPyV se refieren a personas que trabajaron, durante al semana anterior a la fecha censal, en tareas agropecuarias, incluyendo tanto a los permanentes como a los transitorios” (Novaro y Segre, 1997: 9).
Por su parte, Castro y Reboratti (2007) realizan una comparación acerca de la población rural dispersa captada por el CNPHyV 2001 y los residentes en EAPs del CNA 2002. A nivel nacional encuentran que la población registrada por el censo de población es alrededor del doble (2,1), valor al que se acercan trece provincias argentinas. Por encima de esta relación se encuentran
seis provincias, entre ellas la de Formosa (2,4).83 La explicación esbozada para este último caso
señala, además de divergencias metodológicas entre ambos censos, que: “la diferencia podría deberse a que son las que tienen mayor cantidad de población aborigen residiendo en el área rural: como esta población no es captada totalmente por el CNA, es evidente que la diferencia
“normal” entre uno y otro será sobrepasada” (Castro y Reboratti, 2007: 15).84
En los dos trabajos reseñados se observa mayor registro en el censo de población. A nivel más general se encuentra el ejercicio de Castro y Reboratti (2007), quienes comparan población rural dispersa (CNPHyV) y población residente en EAPs (CNA). Novaro y Segre (1997) realizan la comparación a partir de la categoría hogar agropecuario, que involucra la actividad económica de las personas. No obstante, el resultado es similar al obtenido por Castro y Reboratti, la población captada por el CNPHyV de la definición restringida es 1,6 veces mayor que los residentes en EAPs y la definición amplia 2,3 veces mayor.