de evaluación en adolescentes
4. Los aportes de Theodore Millon
Otro test de aplicación más reciente es el Inventario Clínico para Adolescentes de Millon: MACI (1993), que se desarrolla a partir de una teoría integradora y psicosocial de la personalidad, que permite no sólo diagnosticar estilos de persona- lidad en la adolescencia, sino comprender el desarrollo de desajustes en la adapta- ción al entorno y explorar preocupaciones o motivaciones propias de la etapa de la adolescencia. Desde esta teoría, la personalidad adolescente es susceptible de ser evaluada, ya que los estilos básicos o patrones de personalidad se han consolidado a través de las experiencias familiares y de aprendizaje en su entorno social durante las etapas previas del desarrollo y comienzan a estabilizarse durante la adolescencia. Millon define personalidad como “un patrón complejo de características psi- cológicas profundamente arraigadas, que son en su mayor parte inconscientes y difíciles de cambiar, se expresan automáticamente en casi todas las áreas del fun- cionamiento del individuo. Estos rasgos intrínsecos y generales surgen de una complicada matriz de determinantes biológicos y aprendizajes y comprenden el modo idiosincrático de percibir, sentir, pensar, afrontar y comportarse de un in- dividuo” (Millon y Davis, 1998; p. 4).
La teoría de personalidad desarrollada por Millon (1969; 1990) sustenta una perspectiva integradora e innovadora para comprender la personalidad en múlti- ples dimensiones:
(a) Posesiona las experiencias psicológicas humanas en un paradigma ecosistémico que abarca a todas las ciencias y que permite observar la personali- dad como expresión de principios básicos más universales. Estos principios rigen el proceso de la evolución y sobrevivencia de las especies en la naturaleza.
(b) Postula un desarrollo psicológico continuo de las variables o constantes de la personalidad. Estas aparecen como estilos de funcionamiento adaptativos, re- gulados por los siguientes principios: propósitos de la existencia, modos de adap- tación, estrategias de replicación y abstracción, que se interrelacionan con cam- bios y estabilidades del entorno natural.
(c) Integra los postulados de la psicología evolutiva, asumiendo una interacción recíproca y circular entre el organismo y el entorno natural. El individuo es un ser activo, creativo y sensible en interrelación con los ambientes. Los conceptos de período crítico, estimulación y aprendizajes tempranos se integran en la psicogénesis de la personalidad.
(d) La génesis de la psicopatología se desprende de estilos de funcionamiento que pierden su función adaptativa, debido a deficiencias, desequilibrios o conflic- tos en la capacidad de la especie para relacionarse con el entorno. Esto implica una concepción continua entre normalidad y anormalidad donde se van acen- tuando los patrones de la personalidad.
En síntesis, el modelo de personalidad descrito recoge la perspectiva de multidimensionalidad e interaccionalidad descrita como un desafío emergente en la evaluación psicológica para contextos forenses, siendo de especial impor- tancia como se comporta este inventario en jóvenes chilenos con conductas delictivas.
Las investigaciones internacionales con el MACI desde el ámbito clínico pose- sionan a este instrumento como una sólida herramienta empírica y teórica para ser usada en evaluación psicológica de adolescentes.
Los estudios muestran que el MACI permite una adecuada descripción del funcionamiento psicológico y conductual (McCann, 1997; Grilo, Sanislow, Fehon, Martino y McGlushan, 1999; Hiatt y Cornell, 1999; Romm, Bockian y Harvey, 1999). Además, permite la diferenciación de trastornos específicos, como la de- presión (Hiatt y Cornell, 1999), y trastornos por uso de alcohol y drogas (Grilo, Dwain, Fehon, Walker & Martino, 1996). Estas diferenciaciones se dan, preferen- temente, al asociar determinadas escalas de patrones de personalidad con escalas de síndromes clínicos (Hiatt y Cornel, 1999).
Un área de creciente interés y actual aplicación del MACI es el contexto judi- cial forense, especialmente en adolescentes con conductas antisociales o privados de libertad. Un estudio con jóvenes encarcelados que cometieron delitos violen- tos mostró que las escalas transgresor, tendencia al abuso de sustancias y discor- dia familiar correlacionaron positivamente con baja empatía, motivación instru- mental y escasos sentimientos de culpa (Loper, Hoffschmidt y Ash, 2001).
En esta línea, Murrie y Cornell (2000) estudiaron la capacidad del MACI para evaluar psicopatía, medida con la PCL-R, en jóvenes privados de libertad y se observó una correlación altamente significativa con las escalas tendencia al abuso de sustancias, transgresor y sumiso. Actualmente se busca derivar una escala de Psicopatía de los ítems del MACI.
Otro hallazgo interesante es la capacidad de discriminación mostrada por el
MACI para diferenciar entre adolescentes abusadores sexuales y otros responsa- bles de otros tipos de delitos. Se observan puntuaciones elevadas y con diferen- cias significativas entre las escalas desaprobación corporal, disconformidad sexual y abuso de sustancias (Mattingly, 2000).
Las diferencias de género reportadas por el MACI, en población de jóvenes privados de libertad, muestra que las escalas de síndromes clínicos disfunciones de la alimentación, afecto depresivo y tendencia suicida presenta puntuaciones significativamente más altas en mujeres, en cambio, en patrones de personalidad sólo hay diferencias significativas en tendencia bordeline, más alta en mujeres y dramatizador, más alta en hombres (Ash, 1998).
Además de haber sido aplicado en población forense, este instrumento está siendo investigado en población latinoamericana, demostrando actualmente ade-
cuados indicadores de confiabilidad y capacidad de discriminación entre pobla- ción normal y clínica (Vinet y et al., 1999).
En Chile, Vinet et al. (1999b), al comparar una muestra de adolescentes consultantes con un grupo normal pareado, encuentran diferencias significativas en la mayoría de las escalas. Al investigar la validez concurrente entre las escalas del
MACI y el MMPI-A, se observa una correlación positiva de la escala de desviación psicopática del MMPI-A, con cuatro escalas del MACI; transgresor, poderoso, oposicionista y tendencia limítrofe, apoyando que estas escalas estarían midiendo un mismo constructo teórico. En el mismo estudio se observa que el patrón confor- mista correlaciona negativamente con la escala de desviación psicopática, demos- trando la tendencia a no cumplir reglas y una baja necesidad de apoyo externo. Finalmente, aquellas escalas que miden patrones de personalidad con baja capaci- dad para experimentar placer como, introversivo, inhibido y autodegradante, correlacionan positivamente con la escala introversión social del MMPI-A.
Finalmente, los resultados del test MACI, en grupos con conductas delictivas en fase de investigación en Chile (Vinet y Alarcón, 2003) resultan alentadores para continuar explorando sus capacidades en poblaciones de riesgo. Un análisis reciente arroja 5 perfiles de personalidad característicos en adolescentes infractores de ley de la IX Región de Chile: (i) transgresores, (ii) oposicionistas- autodestructivos, (iii) inhibidos–evitativos, (iv) ansiosos-inhibidos y (v) un grupo sub-clínico (Alarcón, Vinet y Salvo, 2003).
Este inventario muestra indicadores alentadores para seguir utilizándolo en la evaluación de jóvenes en contextos judiciales, reconociendo sí que comparte las limitaciones típicas de los inventarios de autorreporte, como son su dependencia en motivación y los niveles de escolaridad de los sujetos.
Finalmente, se concluye que la evaluación psicológica de adolescentes en con- textos forenses debe incorporar nuevas estrategias e instrumentos de evaluación que sean previamente investigados con muestras chilenas, generando indicadores válidos para su interpretación y de ese modo se pueda enfrentar el doble desafío en la evaluación de esta población de riesgo: (a) detectar variables estables o de ajuste asociadas a una mayor predisposición individual para involucrarse en con- ductas de inadaptación social y (b) diferenciar bajo qué condiciones de riesgo aumenta la probabilidad que los adolescentes continúen avanzando en la escala- da de desadaptación social (Luengo et al., 1999).
5. Referencias.
Achenbach, T. y Edelbrock, C. (1993). “Diagnóstico, taxonomía y evaluación”, en T. Ollendick y M. Hersen (eds.). Psicopatología infantil. Barcelona, Martínez Roca.
Alarcón, P. (2001). Evaluación Psicológica de adolescentes con desadaptación social. Tesis para optar al grado de Master en Evaluación psicológica Clínica y Forense. Universidad de Salamanca. España.
Alarcón, Vinet y Salvo (2003). “Estilos de Personalidad en adolescentes infractores de ley”, Ponencia en el 29 Congreso Interamericano de Psicología, Lima, Perú.
Andrews, D. y Bonta, J. (1994). The psychology of criminal conduct, Cincinnati, Anderson. Ávila, A.; Jiménez-Gómez, F.; y González, R. (1996). “Aproximación psicométrica a los patro-
nes de personalidad y estilos de afrontamiento del estrés en la adolescencia: Perspectivas teóricas y técnicas de evaluación”, en M. Casullo (comp.), Evaluación psicológica en el campo de
la salud, Barcelona, Paidós.
Ash, E. (1998). “Gender differences in psychopathology among incarcerated adolescents with a history of violence”, The Science & Engineering, 59(2B).
Bajo, M. (1996). “Tratamiento jurídico-penal de los trastornos de personalidad”, Trabajo pre- sentado en Jornadas sobre trastornos de la personalidad. Aspectos clínico médico-forenses. Madrid, Universidad Autónoma.
Butcher, J.; Williams, C.; Graham, J.; Archer, R.; Tellegen, A.; Ben-Porath. y Kaemmer, B. (1992). MMPI-A: Manual for administration, scoring, and interpretation, Minneapolis, University
of Minnesota Press.
Cashel, M.; Rogers, R.; Sewell, K. y Holliman, N. (1998). “Preliminary validation of the MMPI- A for a male delinquent sample: an investigation of clinical correlates and discriminant validity”, Journal or Personality Assessment, 71, 49-69.
Gómez, F.; Johnson, R.; Davis, Q. y Velásquez, R. (2000). “MMPI-A performance of African and Mexican American adolescent first time offenders”, Psychological Reports, 87, 309–314. Grilo, C.; Sanislow, C.; Fehon, D.; Martino, S. y McGlashan, T. (1999). “Psychological and
behavioural functioning in adolescent psychiatric inpatients who report histories of childhood abuse”, American Journal of Psychiatry, 156, 538-544.
Grilo, C., Fehon, D., Walker, M. y Martino, S. (1996). “A comparison of adolescents inpatients with and without substance abuse using the Millon Adolescent Clinical Inventory”, Journal
of Youth and Adolescence, 25, 379-389.
Gumbiner, J.; Arriaga, T. y Stevens, A. (1998). “Comparison of MMPI-A, Mayers and Briggs, and
MMPI-2 norms for juvenile delinquents”, Psychological Reports, 84, 761-766.
Hiatt, M. y Cornell, D. (1999). “Concurrent validity of the Millon Adolescent Clinical Inventory as a measure of depression in hospitalised adolescents”, Journal of Personality Assessment, 73, 64-79.
Hoge, R. D. (1999). “An expanded role for psychological assessments in juvenile justice systems”,
Criminal Justice & Behavior, 26, (2) 251-266.
Hoge, R. D. y Andrews, D. A. (1994). The youth level of service/case management inventory and
manual, Ottawa, Carleton University of Psychology.
Jung, S., y Rawana, E. (1999). “Risk and Need Assessment of Juvenile Offenders”, Criminal
Loper, A. Hoffschmidt, S. Y Ash, E. (2000). “Personality features and characteristics of violent events committed by juvenile offenders”, Behavioral Sciences & the Law, 19 (1), 81-96. Luengo, M. J.; Otero, J.; Romero, E.; Gómez-Fraguela, J. y Tavares-Filho, E. (1999). “Análisis de
ítems para la evaluación de la conducta antisocial: un estudio transcultural”, Ridep 1, 22-36. Matarazzo, J. (1990). “Psychological assessment versus psychological testing”, American Psychologist,
45, (9), 999-1017
Mattingly, M. (2000). “The assessment of social skills in a population of male adolescent offenders”, Science & Engineering, 60 (8-B).
McCann, J. (1997). “The MACI: composition and clinical application”, en T. Millon (ed.), The
Millon Inventories (pp. 363-388), New York, Guilford.
Melton,G., Petrila, J., Poythress, N., Slobogin, C.(1997). Psychological Evaluations for the Courts, London, Guilford Press.
Millon, T. (1969). Modern psychopathology: A biosocial approach to maladaptive learning and functioning, Philadelphia, Saunders.
Millon, T. (1993). Manual of Millon Adolescent Clinical Inventory, Minneapolis, National Computer Systems.
Millon, T. y Davis, R. (1998). Trastornos de la personalidad: Más allá del DSM-IV, Barcelona, Masson.
Mormont, C. y Giovanneli, D. (2001). “Evaluación de la peligrosidad y del riesgo de la reinci- dencia”, en F. Jiménez (coord.). Evaluación Psicológica Forense 1, Salamanca, Amaru Edicio- nes.
Murrie, D. y Cornell, D. (2000). “The Millon adolescent clinical inventory and psychopathy”,
Journal of Personality Assessment, 75, (1), 110-125.
Puig, S. (1991). “La imputabilidad en derecho penal”, en L. Ortega–Monasterio y cols.,
Psicopatología Jurídica y Forense, Barcelona, PPU.
Quist, R., y Matshazi, D. (2000). “The Child and Adolescent Functional assessment scale (CAFAS): A dynamic predictor of juvenile recidivism”, Adolescence, 35(137), 181-92.
Risler, E.; Stuphen, R. y Shields, J. (2000). “Preliminary validation of juvenile first offender risk assessment index”, Research on Social Work Practice, 10, (1) 111 - 126.
Rodríguez, C., y Ávila, A. (2000). Evaluación psicopatológica y tratamiento en psicología forense, Madrid, Fundación Universidad Empresa.
Romm, S., Bockian, N. y Harvey, M. (1999). “Factor-based prototypes of the Millon Adolescent Clinical Inventory in adolescents referred for residential treatment”, Journal of Personality
Assessment, 72, 125-143.
Urra, J. y Clemente, M. (1997). Psicología Jurídica del menor, Madrid, Fundación Universidad- Empresa.
Vinet, E. y cols. (1999). MACI, traducción y adaptación chilena para uso exclusivo en investigación,
Proyecto DIDUFRO 9966, Temuco, Universidad de La Frontera.
Vinet, E y Alarcón, P. (2003). “El inventario clínico para adolescentes de Millon MACI en eva- luación de adolescentes Chilenos”, Psycke, 12,1 ,39-58.
Vinet, E. y Alarcón, P. (enviada a evaluación). “Evaluación Psicométrica del Inventario multifásico de personalidad de Minnesota para adolescentes MMPI-A en muestras Chilenas”, Revista Psi-
coterapia Psicológica, CE.
Wicks-Nelson, R. y Israel, A. (1999). Psicopatología del niño y del adolescente, Madrid, Prentice Hall.