por abuso sexual incestuoso
B. Familia de origen
5. Presentación y discusión de resultados
Las observaciones relativas a las características estructurales y de funciona- miento de las familias nucleares de los abusadores entrevistados arrojan los si- guientes resultados:
Las familias abarcan diversas tipologías familiares (multinuclear (1), binuclear (1), nuclear ampliada (2) y nuclear (1)) y se caracterizan tanto por una tendencia a la aglutinación (3) como al desligamiento (2).
En tres de ellas se observa difusión de límites jerárquicos y en dos rigidización de los mismos, con distanciamiento notorio entre el padre y la hija abusada.
Los límites externos de los sistemas familiares presentan mayoritariamente tendencia a la apertura excesiva y a la invasión del medio (4 familias). En un solo caso se evidencia cierre y rigidización de las fronteras externas.
Respecto de la repetición transgeneracional de patrones estructurales, en tres familias se observa este fenómeno, mientras en dos de ellas la configuración fami- liar nuclear representa el inverso de la organización de origen, en cuanto a límites intra y extrasistémicos.
En lo que concierne a los patrones conyugales representados en estos siste- mas, tres de ellos reflejan relaciones intensamente conflictivas, de características simétricas, en las cuales existe violencia psicológica, física y sexualidad extramarital. En todas ellas el sujeto pierde la posición de dominio y control de la relación, en forma progresiva o secuencial, y experimenta sentimientos de abandono o inferiorización masculina por parte de la pareja. Estos sentimientos son contem- poráneos al acto abusivo-incestuoso.
Un patrón conyugal refleja una relación de dominio abusivo sobre una pareja disminuida y controlada por parte del esposo y otro patrón se caracteriza por el aislamiento físico y emocional entre los miembros de la pareja, la negación de la conflictividad y la orientación de la catexia psicológica hacia miembros de las generaciones anteriores.
El nivel de satisfacción conyugal de los tres primeros sujetos es bajo y se refleja en descalificación extrema de sus parejas. En los dos últimos casos, los sujetos refieren satisfacción y conformidad a las expectativas de rol de sus mu- jeres.
El análisis de los patrones parentales exhibidos por los abusadores muestra que tres sujetos en conflicto simétrico con su pareja, y con crecientes sentimientos de abandono y pérdida del control de la relación, abusan sexualmente de sus hijas o hijastras y afirman obtener de ellas la gratificación afectiva, el cuidado y el interés de que los privan sus parejas.
En uno de estos casos de triangulación, la hija abusada sirve tanto de objeto compensatorio de las carencias afectivas del padre, como de instrumento agresi-
vo de la madre. Se sitúa en coaliciones alternantes entre la pareja parental, regu- lando la agresividad y el equilibrio de poder entre la pareja.
Un sujeto, de rasgos dominantes y totalitarios, abusa de sus hijas sin conside- ración de sus características infantiles y humanas, “cosificándolas”, sin resonancia emocional, de acuerdo a su impulsividad sexual trastornada.
Un sujeto no presenta lazos de familiaridad con la hijastra, sexualiza tempra- namente su cuerpo y vive la relación paterna como una relación extramarital. En la pareja conyugal existe distanciamiento emocional y los conflictos son negados. La hija contribuye a llenar los vacíos emocionales del abusador.
Por otra parte, los tres padres que utilizan a sus hijas/astras como objeto de compensación de carencias afectivas, muestran una pauta desligada o rechazante de los hijos. Mientras los padres que muestran distanciamiento o usurpación vio- lenta de los cuerpos de sus hijas valoran en mayor medida a sus hijos varones. Uno de ellos presenta un buen desempeño del rol parental con sus otros descen- dientes.
En cuanto a los patrones de comportamiento sexual, se observa que en todos los sujetos estudiados hay evidencias de alteraciones de la sexualidad. Estas pueden expresarse tanto en una genitalidad exacerbada y algunas veces asociada a trastor- nos en la elección de objeto (3 casos), como en una disminución de la potencia sexual (2 casos). Las tendencias pedofílicas resultan evidentes en tres sujetos de la muestra. El resto “adultifica” a las menores en sus argumentos explicativos (2 casos). En relación a las variables estudiadas en la familia de origen, se constata que la mayoría de los sujetos (4) no presenta antecedentes de abuso sexual durante la infancia. Sólo en uno de ellos cabe hipotetizar la existencia de abusos de esta naturaleza, por las características del ambiente familiar en que se desarrolló y por su tendencia a la repetición de patrones idénticos en otros ámbitos familiares.
El maltrato físico y psicológico se encuentra como una experiencia mayor- mente extendida en las familias de origen. Tres de los sujetos refieren haber sido objeto de violencia, mientras dos reportan la pauta contraria de evitación de cas- tigos y exoneración de culpas.
A pesar de que mayoritariamente no se constataron pautas sexualmente abusivas en las historias de vida, en tres de los sujetos se observó una relación simbiótica con la madre, que en distintos grados implicó una sexualización del vínculo y una fantasía de suplantación de la figura paterna. Este patrón ha sido designado como “ambiente incestuoso”.
En contraste con el hallazgo generalizado de ausencia de experiencias sexualmente abusivas en las familias de origen de los abusadores, se aprecia una significativa incidencia de abusos sexuales infantiles en las historias de vida de las esposas o convivientes de los sujetos. En la muestra investigada, tres madres habían sido objeto de abusos incestuosos; una presentó un embarazo
adolescente (que posteriormente fue atribuido al conviviente) y de otra no se poseen antecedentes.
En relación a las carencias afectivas vividas por los sujetos, producto de la ausencia o deficiencia en recursos maternales, esta realidad se constata en tres de los casos estudiados. En uno de ellos, la madre tuvo una presencia significativa en la infancia del sujeto, sin embargo, se invirtieron las funciones de los agentes gratificadores y el niño debió cumplir el rol de compensador de las carencias afectivas maternas.
En los otros dos casos investigados, las madres no sólo estuvieron dispuestas a satisfacer las necesidades emocionales de los sujetos, sino que los convirtieron en hijos predilectos y sobreprotegidos.
Una constante en las experiencias vitales de los sujetos entrevistados es la alteración del vínculo con la figura paterna. Éste se caracterizó por ausencia, instalación tardía o distanciamiento (dos de los casos); conflictividad, ambivalencia y descalificación (en un caso); violencia y abuso grave (en un caso) y coexistencia de modelos con rasgos polares agresivos y protectores (en un caso). Independien- te de la cualidad específica del vínculo con la figura paterna y del estilo parental que posteriormente desarrollaron los sujetos, en todos los casos se observó ausen- cia de internalización de la prohibición incestuosa.
Finalmente, los antecedentes referidos a las experiencias de socialización sexual de los sujetos permiten afirmar que ninguno de ellos tuvo acceso a información deliberada y explícita por parte de los padres. Sin embargo, en al menos tres casos se puede inferir una socialización “implícita”, adquirida en el ambiente incestuoso con la madre o en el clima de violencia abusiva creado por el padre. Los restantes sujetos vieron limitadas sus posibilidades de acceso a información sexual y tuvieron un inicio tardío en las relaciones de pareja.