monten en una como si nunca la hubieran soltado, sin que se note la falta de práctica, sin tener que volver a aprender. Esta habilidad ha permanecido guardada ahí durante todos estos años. Esta destreza puede volver a realizarse fácilmente porque es muy sencilla, cíclica y rítmica con las manos y los pies fijos en el mismo lugar. Aparte del equilibrio y de maniobrar el manillar, no hay mucho más que pulir y esto tampoco lleva mucho tiempo porque el tiempo que pasamos practicando de niños ha dejado una fuerte y poderosa huella en el sistema nervioso. La ranura neural en el LP de montar en bicicleta es muy profunda. La aguja del tocadiscos no salta nunca y es una canción mucho más fácil de tocar.
La natación no se parece en nada a montar en bicicleta. Tampo- co el tenis. Y aunque aparentemente estos dos deportes no tienen nada que ver, tienen mucho más en común de lo que creen la ma- yoría de los atletas y de los entrenadores. La forma más fácil de en- tender cómo el cuerpo aprende una técnica y por qué el sistema de entrenamiento de Total Immersiones tan eficaz en la aceleración del proceso de aprendizaje es observar a alguien que esté aprendiendo a jugar al tenis con un buen entrenador.
Primero, vayamos a lo más básico tanto el tenis como la nata- ción son deportes que requieren el aprendizaje de competencias mo- toras, pero también necesitan fuerza y resistencia para realizarlos con éxito. En la natación, se combinan técnica y resistencia para des- plazarle por la piscina más rápida, más lejos y más fácilmente. En el tenis, la técnica le permite golpear la pelota justo donde quiere y la resistencia le permite devolver la pelota y mantener alejada la fati- ga que deteriora la fuerza de sus golpes.
Esto podría hacernos pensar que tanto nadadores como tenistas podrían aprender técnicas de entrenamiento útiles unos de otros, pe- ro no es así. Podríamos pensar que sus formas de entrenar son pa- recidas o deberían serlo, pero no es así. Los nadadores intentan me- jorar nadando más, pero no lo hacen.
Los jugadores de tenis son más espabilados. Algunos empiezan a jugar al tenis simplemente “jugando”, se forjan un estilo que no está mal y golpean la pelota de arriba abajo. Sin embargo de este modo no consiguen llegar demasiado lejos. Especialmente al prin- cipio, se pasan más tiempo corriendo detrás de la pelota que jugan- do una volea. Pronto se dan cuenta de que no van a mejorar mucho a menos que consigan mantener la pelota en el juego.
A continuación se apuntan a lecciones de tenis con un profesio- nal. Un “Pro”, una palabra con unas connotaciones tan... profe- sionales. “Entrenador”, como el caso de un entrenador de natación, significa alguien que dice cómo se debe sudar. Con demasiada fre- cuencia, las dos implicaciones son correctas, para gran ventaja del jugador de tenis.
El profesional del tenis comprende que lo más importante es en- señar y no entrenar a sus alumnos. Necesitan aprender las técnicas que les harán más competitivos en la pista y el profesional del tenis necesita enseñar a sus alumnos a aprender más rápido y con el mí- nimo de errores. Esto significa empezar por los movimientos más sencillos: pequeños segmentos de los golpes más básicos. En la lec- ción para aprender el golpe de derecho, por ejemplo, el alumno per- manece de pie con los pies fijos en un mismo sitio con la raqueta hacia atrás. El profesor lanza la pelota de modo que ésta rebote sua- vemente a la altura de la cintura y prácticamente en las mismas cuer- das de la raqueta. Queda garantizada la devolución con éxito de la pelota.
Aun así, las primeras diez o veinte son torpes, mecánicas y errá- ticas. Poco a poco van suavizándose, se hacen con mayor precisión y son más consistentes. Ha empezado el aprendizaje y los músculos y nervios empiezan a catalogar y a memorizar la diferencia entre los
swingsque funcionan y los que no. Si una bola se sale de los lími- tes, el alumno “borra” ese swing de la memoria muscular. Si la pe- lota va hacia donde el alumno la ha enviado, volverá a realizar el
mismo swing una y otra vez. El alumno no sólo ve los éxitos y los fracasos, sino que además es capaz de sentirlos. Las vibraciones del sonido de un golpe mal dado suben por su antebrazo, mientras que el sonido preciso de golpear con el “punto dulce” de la raqueta se siente y suena con un timbre sólido y certero. Cada vez que da un golpe como éste, esta experiencia se “guarda en el disco” del sistema nervioso, donde, finalmente, cientos y miles de “experiencias” de movimientos empiezan a construir una base de datos de experien- cias neuromusculares. Tan sólo una o dos de esas experiencias se corresponden con golpear una buena pelota y gradualmente, los músculos del alumno empiezan a distinguir cómo se hacen estos mo- vimientos. Éste es el momento en el que el entrenador comienza a distinguir algo muy gratificante. Las devoluciones empiezan a con- vertirse en prácticamente automáticas. Se ha completado el primer paso. El golpe de derecho básico se ha codificado en la memoria muscular.
El aprendizaje de cualquier competencia motora nueva plantea un ejercicio similar de tanteo y de resolución de un problema, de probar con algo, equivocarse y corregir. Pero si se cometen dema- siados errores podría resultar un ejercicio desalentador que hace des- vanecerse el entusiasmo y con ello la oportunidad de mejorar. El se- creto es practicar algo que pueda hacer y no algo que no pueda hacer. Una técnica básica que se ha aprendido fácilmente se convierte en el trampolín para una más avanzada, y así sucesivamente. Verá los resultados a cada paso.
Por eso, el profesor de tenis espera hasta el paso dos para empe- zar a golpear la pelota por la pista y así, hace como si fuera un ver- dadero partido de tenis. El alumno piensa que es un juego diverti- do hasta que tiene que empezar a adivinar dónde va a caer la pelota antes de poder adivinar dónde va a golpearla con la raqueta. Pense- mos un momento en el mecanismo que hay detrás de llegar a la pe- lota. La mente y los músculos observan la trayectoria y la dirección
de la bola, calculan dónde va a aterrizar, corren hacia ese punto y colocan los pies y el torso en posición de swingantes de que llegue la pelota. Es sólo en este preciso momento cuando emplean el mo- vimiento básico con el que ya se han familiarizado: la devolución de la pelota. Por otra parte, ahora necesitan un programa único para cada tiro según el lugar donde vaya a aterrizar la bola y su velocidad de recorrido. Se necesitarán al menos una docena de lecciones si- milares sólo para adquirir un juego de tenis rudimentario. La única forma de entender la forma en la que se aprenden y desarrollan las destrezas es mediante un sistema de aprendizaje paso a paso y con unas prácticas que estén organizadas para llevar al alumno a través de ellas.
Esto es precisamente de lo que carece la enseñanza de la nata- ción. Los monitores de natación se pasan demasiado tiempo entre- nando y muy poco enseñando. Muy pocos se han parado a pensar alguna vez en cómo descomponer un deporte que es igual de com- plejo en una serie de elementos fundamentales que puedan ense- ñarse paso a paso. En lugar de ello, aconsejan sobre la brazada de forma dispersa y desordenada y no organizan una serie de “leccio- nes de éxito” que pueden aprenderse rápidamente y que son el tra- bajo de base para la técnica siguiente. Sus nadadores pasan dema- siado tiempo trabajando el nado completo y no disponen de oportunidades para obtener la fluidez en todas las partes de la bra- zada.Total Immersion le enseñará como enseña un profesional del tenis.
Sin embargo, hay una diferencia importante. Los jugadores de tenis tienen una ventaja importante sobre los nadadores, ellos pue- den ver los resultados casi de inmediato. La pelota puede ir bien o mal. Los nadadores no disponen de algo tan obvio para guiarlos. A menos que cuenten con alguien fuera de la piscina que le vaya gri- tando como lo hace un entrenador según va nadando, dependerá de lo que siente dentro de su cápsula de agua. Por ello, los ejercicios
para el desarrollo de la técnica deberán diseñarse con un método que “cree estímulos”, para que las terminaciones de los nervios se con- viertan en su entrenador.
Volvamos a la mejora más importante que puede hacer: aprender a cómo equilibrar y mantener el cuerpo estable. Ni es fácil, ni pare- ce natural y es muy raro encontrar nadadores que sean capaces de mantener el equilibrio casi de forma instintiva. A la mayoría de las personas les lleva años y años de intentos entender cómo funciona el equilibrio, si es que lo consiguen. Nuestra serie de ejercicios de técnicas se saltan este paso completamente. Estos ejercicios le mues- tran lo que debe sentir, por lo que avanzará rápidamente por cada uno de los pasos importantes de la secuencia. Por ejemplo, el equi- librio lo puede aprender más o menos en 30 minutos. Ejercicio tras ejercicio van eliminándose hora tras hora de experimentos inútiles y así le facilitamos el proceso de aprendizaje.
En esto consiste la natación del método de Total Immersion. El aprendizaje de las técnicas es mucho más importante que la forma física. A partir de ahora, ya no hará sesiones de entrenamiento, si- no que practicará. Y se repetirá a sí mismo todas las veces que sea necesario: “la forma física se obtiene mientras se practica una bue- na técnica”. También deberá practicar y practicar porque como ya sabe, los vicios son difíciles de erradicar, especialmente cuando se han practicado durante mucho tiempo. Si lleva varios años practi- cando la natación sin ningún tipo de instrucción, probablemente lle- ve muchos años practicando un tipo de natación tan poco eficaz que su cuerpo se ha convertido en un auténtico campeón en ello. Para aprender una forma nueva de nadar, deberá desaprender la forma en la que está atascado, lo cual significa no volver a nadar nunca así. Cada largo que nade con una forma deficiente contribuirá a la difi- cultad de mejorar.
La mejor manera de asegurarse de que ya ha nadado su último largo con una forma deficiente es seguir la misma estrategia paso a
paso que los profesionales del tenis perfeccionaron hace mucho tiempo. No hay razón por la cual los deportes de raqueta tengan que ser mejores que los deportes acuáticos a la hora de ayudar a los atle- tas a desarrollar una buena técnica. Los jugadores de tenis se han espabilado antes, pero con Total Immersion, los nadadores se han puesto también a la misma altura.
El programa de tenis funciona tan bien porque mide una serie de minitécnicas que se pueden aprender fácilmente y que van en- trelazándose gradualmente en un potente juego. Un nado eficaz ahora puede enseñarse en el mismo proceso lógico paso a paso. To- do comienza con el mejor amigo que su sistema nervioso haya te- nido jamás: el ejercicio de técnicas, que convierte lo complejo en sencillo, lo amedrentador en cómodo y lo difícil en fácil. En el ca- pítulo siguiente, la minitécnica llega por fin a la piscina.
Adiós, “entrenador”. Bienvenido a su primera lección con el “pro- fesional de la natación”.