Mantra, mudra y movimiento
LA ASTROLOGÍA NATAL EN EL TEMPLO
Son tan numerosos los libros que se han escrito sobre astrología que basta decir aquí que un mago competente debe conocer al me- nos los rudimentos necesarios para hacer una carta, y después los elementos básicos de la interpretación. Al mismo tiempo, no debe permitir nunca que las «estrellas» rijan su vida. Indican tendencias, o el posible resultado de determinada situación, pero no son aconteci- mientos irreversibles. Pida que le haga una
carta un astrólogo competente, y si puede per- mitirse el gasto siga su progreso durante un período de tres años, pues tendrá así una base amplia sobre la cual trazar sus planes. Incluyo algunos nombres en el sumario. Eso no significa que crea que son los únicos buenos astrólogos de por aquí, sólo que tengo experiencia perso- nal de su trabajo y considero que es excelente.
Pregúntele por la declinación de los planetas en su carta, pues así sabrá lo que hay por arriba y por abajo del horizonte. Puede utilizar esa información para un tipo de meditación o ritual distintos de los que ha hecho hasta ahora.
«Conócete a ti mismo», tal es la máxima con respecto a la cual se esfuerzan por vivir todos los ocultistas, sean magos o místicos. Tal es el objetivo del gran ritual cabalístico cuya inten- ción viene dada por su nombre: «El conoci- miento y la conversación del santo ángel custo- dio»; en otras tradiciones tiene otros nombres, pero éste es el mejor conocido. Ese ritual exige más conocimiento y experiencia de los que ha podido obtener en un año. Pero puede empezar por utilizar esa intención en un cierto tipo de meditación. Le exigirá toda su capacidad de imaginación creativa, y hasta el último gramo de concentración que posea.
Deberá hacerlo por fases. Prepárese con los ejercicios habituales de respiración y relajación, y empiece después la visualización. Imagine que se halla de pie en el espacio profundo; al prin- cipio sólo puede ver unas débiles estrellas, des- pués aparece gradualmente a su alrededor un gran anillo brillante, y luego otro exterior a él. Cuando este doble anillo sea perfectamente claro, debe rodearle a la altura de la cintura, pero parecerá estar a alguna distancia de usted, dando la impresión de tener un gran tamaño. Cuando todo esto esté claro, empezará a ver líneas de fuerza que emanan de su cuerpo (ver figura 36a).
Esas líneas de fuerza fluyen hacia afuera, hasta el doble círculo, dividiéndolo en doce secciones. Por el momento es el punto máximo al que puede llegar en la meditación. Perma- nezca un rato mirando el círculo seccionado, y vuelva después al estado plenamente conscien- te. Practique esta combinación de meditación y trabajo de sendero hasta que haya recibido su carta astral; cuando conozca su carta y la posi- ción de los planetas, podrá pasar a la fase si- guiente.
Construya la escena como antes. El aro se forma primero como un solo círculo, formando después a su alrededor el anillo exterior, Forme ahora las divisiones, contándolas conforme van apareciendo las líneas de fuerza que emanan de
No reno mes
su cuerpo. No hay «dirección» en el espacio, pero el punto hacia donde está mirando le llamaremos horizonte. Recuerde el signo zodia- cal de su primera casa, y si no conoce el mo- mento de su nacimiento ponga en ella el signo solar.
Ahora dé la vuelta lentamente, poniéndose de cara, por turno, a cada dirección, y visuali- zando el signo apropiado de esa casa de acuerdo con su carta astral. Tómese el tiempo necesario y fórmelo tan claramente como pueda; puede tener en la carta un signo interceptado, si es así colóquelo exactamente en el lugar que ocupa en la carta. Si su visión creativa es lo bastante buena puede tratar de alinear las líneas de fuerza en el grado exacto de las casas, pero no se preocupe si no puede conseguirlo; deje sim- plemente que se forme la «carta», dando 30 grados a cada sección. Mantenga fijamente esa imagen y medite sobre ella. Así era el zodíaco cuando usted nació. Mire cada casa, girando al hacerlo, piense en lo que sabe de cada signo y
cada casa. Eso basta por ahora, recupere el estado de plena conciencia y escriba las cosas que ha entendido sobre su zodíaco.
Ahora, durante unos días, haga un estudio de su plan natal y del significado de las casas y los signos, y cuando lo haya hecho entregue a la memoria la situación de cada planeta tal como está colocado en su carta, Cuando pueda recor- darlo todo, vuelva a hacer la meditación, empe- zando como siempre en la constitución de los anillos y las líneas de fuerza, y recorriendo todo el zodíaco. Esta vez póngase de cara al signo y la casa en el que tiene lugar su sol natal, piense en la influencia que tiene esto sobre usted, busque el planeta Mercurio y compruebe lo cerca o lo lejos que está del Sol. Busque a Venus y Marte en donde sabe que deberían estar de acuerdo con su carta. Piense siempre en la influencia que tienen sobre usted traba- jando desde ese área. Muévase gradualmente hasta haber situado cada planeta en su signo y casa correctos (ver figura 36b). Eso es suficien-
te, vuelva ahora al estado de plena conciencia y escriba lo que ha aprendido.
Dejando un día entre cada meditación, siga practicando durante el resto del mes. En cada ocasión trate de aprender un poco más sobre el modo en que cada planeta actúa sobre usted desde su casa y signo natales. En los días que no medita estudie su carta y lea un buen libro de astrología para mejorar sus conocimientos. A mitad del mes, busque las declinaciones de los planetas, y en la ocasión siguiente visualícelos no en un nivel unos con otros, sino tal como realmente están, uno bajo el horizonte y otros por encima (ver figura 36c). Ahora empezará a sentir su influencia, ahora empezará a «cono- cerse a sí mismo».
Cuando lo haga realmente bien, puede cons- truir otro zodíaco encima del primero, en el cual «progresaran» los planetas, para que pueda observar cómo están ahora en comparación con su posición en el momento de su nacimiento.
Es una meditación continuada que puede utili- zarse para observar astralmente el estado de su carta en un momento dado. Puede desarrollarse todavía más, covirtiéndose en un ritual en el templo con ayuda de algunos elementos esce- nográficos caseros.
En una cartulina negra, dibuje el perfil del sol, saliendo rayos de él; haga lo mismo en otra cartulina, pero con la forma de una luna cre- ciente. Recorte cuidadosamente las formas uti- lizando una cuchilla afilada. No utilice tijeras, pues estropearía el perfil (ver figura 37).
Ahora haga patrones de los otros signos pla- netarios, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Sa- turno, Urano, Neptuno y Plutón. No deben tener una altura superior a los 15 cm. Doble hacia atrás los lados de la cartulina para que los patrones se sostengan de pie (ver figura 38). Con más cartulina, blanca esta vez, haga 12 cuadrados de aproximadamente 30 x 30 cm, trazando en ellos con un rotulador grueso los
Noreno mes
signos del zodíaco (ver figura 39). Utilizando como ayuda su carta natal, disponga el templo del modo siguiente. Lleve el altar al este, pues no lo necesitará para este trabajo, coloque ahora los signos alrededor del templo en un círculo, tal como estaban trazados en su carta astral, empezando por el signo de su ascendente en el este (no su signo solar, a menos que desconozca el momento exacto de su nacimiento, en cuyo caso tendrá que utilizar su signo solar). En el sur estará su signo de mitad del cielo, en el oeste el signo descendente, y en el norte el nadir. Los otros signos se colocan en medio en la posición que ocupan en su carta. Necesitará nueve velas con candeleras firmes. Colóquelos detrás del signo donde indica su carta que estaban situados en su nacimiento, y ponga delante la tarjeta del planeta apropiado, para que la luz brille a través y pueda ver con
comodidad el planeta y el signo (ver figura 40). Siéntese en un cojín en medio de este círculo, de cara a su signo solar, y medite sobre las influencias que tienen sobre su vida el sol, el signo y la casa. Pase entonces a la segunda casa, y aunque no haya planetas allí, el signo y la casa le seguirán influendo en algún grado, pues recuerde que toda persona recibe el impacto de todos los signos, no sólo de los que tienen un planeta. Siga girando y meditando sobre cada signo hasta que haya hecho el recorrido com- pleto. Hágalo varias veces durante este mes, y al final escriba la suma total de sus descubri- mientos durante las meditaciones. Posterior- mente podrá aumentar el valor de este ejercicio utilizando nuevos patrones y candeleros para indicar la progresión de los planetas y el modo en que afecta a la carta básica.
Ascendente Descendente
S
Mitad -del cielo
Figura 40 Trazado del templo para el ritual de la astrología natal