Mantra, mudra y movimiento
EL RITUAL CABALÍSTICO DEL INVIERNO
Llegamos ahora al último de los rituales esta- cionales, el del invierno. La marea del invierno recibe a veces el nombre de «marea limpiado- ra», pues los ocultistas esperan que se lleve las cosas que ya no les son útiles. Esta es una de las razones que la tradición de la resolución de Año Nuevo. Hay que esperar, por tanto, que un ritual para esta marea sea una oportunidad para liberarse de todo lo que pensamos que ya no necesitamos, como la mala costumbre de morderse las uñas, de fumar, o la pereza. O el coche o la casa que lleva tiempo queriendo vender. Utilice la marea de la limpieza para «que se lleve» todo eso. Una palabra de adver- tencia, no lo utilice con seres vivos, pues podría incurrir en un gran karma y encontrarse con más problemas de los que sería capaz de mane- jar.
El primer ritual es de tipo cabalístico y para un solo mago. Necesitará la luz habitual del altar, un cuenco de agua consagrada y unas ramitas de hisopo, y si no las encuentra puede utilizar tomillo. Tenga encendido el incensario, e incienso de Saturno a mano. Un papel ple- gado con el tiempo que desea ver que se lleva la marea del invierno. En los cuatro candeleras de los puntos cardinales coloque velas de color azul, rojo, verde y oro.
Tome un baño utilizando sal o un saquito preparado para baño ritual; póngase la túnica, permaneciendo descalzo y salga sin el ceñidor, pues para este ritual necesitará estar fuera del tiempo y el espacio. Cuando todo esté dis- puesto entre en el templo y adopte la posición de reposo ante el altar. Medite sobre lo que desea alejar de usted: ¿es correcto hacerlo, está seguro de que ya no le es útil? Aprenda a poner en cuestión siempre sus motivos.
Mire en su ser más profundo: ¿cómo ha sido el año para usted? ¿Le ha dado algo nuevo a su vida? ¿O siente que ha perdido algo? Piense en su año como en una serie de cuentas, con los débitos y los créditos. ¿Cómo ha sido para las otras personas, podría haberles ayudado más, ha sido de una ayuda excesiva, privando a otros del derecho a descubrir las cosas por sí mis- mos? Tómese el tiempo necesario para sopesar los últimos doce meses. Cuando lo haya hecho, piense en lo que se ha de ir con la marea. 145
Examine la cuestión para asegurarse de que su posición es correcta. Después levántese y ocupe su lugar ante el altar.
(Ponga el incienso en el quemador y con un cirio encienda las velas de los puntos cardina- les. Abra el templo en el nombre de Adonai con la apertura cabalística usual. Con el pa- pel plegado vaya al este, sosteniéndolo entre las manos, y diga):
Adonai, señor del cielo, contempla a tu hijo- hija que se presenta ante ti buscando ilumina- ción. He elegido esta marea de invierno para apartar de mi vida esto que sostengo en mis manos. Que se vaya de mí sin restricciones, amargura ni daño para ninguna otra criatura. Que se vaya a los cuatro vientos del cielo. Amén. (Tome la vela del candelero y selle el papel con una gota de su cera; vuelva a poner la vela en su sitio y vaya al sur.)
Adonai, señor de los fuegos interiores de la tierra y del hombre, contempla a tu hijo / hija que se presenta ante ti buscando valor para el año que le espera. Que esta marea del invierno queme lo que tengo en las manos. Que se vaya de mí sin quemarme el corazón. Que encuentre su lugar en los fuegos de la tierra. Amén.
(Tome la vela del candelero y selle el papel con una gota de cera; deje la vela en su sitio y vaya al oeste):
Adonai. Señor de las grandes mareas de la vida que cruzan los mares estelares, contempla a tu hijo / hija que se presenta ante ti buscando la comprensión de la vida que surge en el interior con toda su complejidad. Que esta marea del invierno se lleve lo que sostengo en mis manos. Que en las olas estelares se vaya lejos, a la orilla de un lugar desconocido. Amén.
(Tome la vela del candelero y selle el papel por tercera vez; deje la vela y vaya al norte): Adonai. señor de la fructífera y paciente tierra, contempla a tu hijo / hija que viene ante ti buscando el cumplimiento de la vida y la cosecha que viene cuando el trabajo se ha completado. Que la dulce tierra se lleve lo que tengo yo en mis manos y lo transmute en su propia sustancia. Así sea.
(Tome la vela y haga el cuarto sello con su cera, deje la vela y vuelva al altar. Tome el
agua y el hisopo y circunde el templo ro- ciando las cuatro direcciones):
Asi limpio los puntos cardinales sagrados que han sido sellados, así limpio el este, así limpio el sur, así limpio el oeste, así limpio el norte. (Volver al altar y reponer el incienso, tomar el papel y echarlo sobre el carbón encendi- do.)
Así todo son cenizas y se alejan de mí, los fuegos de la tierra, el humo del cielo, limpiado por la dulce agua y recibido en la tierra: todo se ha cumplido.
(Rocíe un poco de agua sobre su cabeza y manos; cierre el templo extinguiendo cada vela de los puntos cardinales. Dejé encen- dida la luz del altar una hora más. Que el incienso arda toda la noche; por la mañana lleve las cenizas y espárzalas en algún lugar que le guste.)
EL RITUAL CELTA DEL INVIERNO
El ritual siguiente es celta y de estilo un poco más ligero. Es para cinco personas, que inter- pretan los papeles del rey supremo, el guerrero, la señora, Arawn rey de Annwn y la vieja. El rey debe llegar una vara o cetro, el guerrero una espada, la dama el cáliz, Arawn un collar. La vieja lleva un manto negro con capucha y debajo una túnica blanca. El altar tiene su luz usual aumentada por una vela más a cada lado. Ponga una vela sin encender en cada punto cardinal, y cada persona tendrá una caja de cerillas. El cáliz contendrá vino tinto, o hidro- miel si es posible.
Este ritual funciona mejor si se sabe de me- moria, pero si esto no es posible también puede leerlo. Los cuatro puntos cardinales van pri- mero y la vieja después, colocándose entre el norte y el este. El rey supremo habla:
La marea del invierno es rápida y fría, hace tiempo el año era joven y estaba lleno de prome- sas, ahora las hojas se caen del árbol y el mundo se hace más oscuro.
El guerrero:
Una vez luché sobre el césped iluminado por el sol y medí mis fuerzas en poderosos hechos, pero ahora la tierra ha girado y el frío del invierno desciende sobre ella.
La señora:
U na vez los hombres jóvenes venían a competir 146
ante mí para ir a Maying fiero ahora no hay flores que recoger, los prados están desnudos y los jóvenes no vienen.
Arawn:
Hace tiempo enrié a una joven doncella a deam- bular por los dulces campos de la tierra, se llevó con ella mi corazón, pero la humanidad la nece- sitaba y dejé que se fuera. Ahora mi corazón le pide que vuelva conmigo y deje la tierra al frío del invierno.
(La vieja se adelanta, deteniéndose a la dere- cha del rey.)
Hace tiempo viví en una tierra en donde el tiempo estaba quieto y todo el mundo era joven y bello. Pero quise conocer el mundo de los hombres y le pedí al señor que me dejara ir. Me amaba y me suplicó que me quedara, pero mis ojos estaban asombrados por las flores y los pájaros cantores. Ahora mi juventud se ha ido y debo volver a mi tierra o moriré para siempre.
(El rey supremo enciende su vela, la vieja hace como si fuera a pasarle y él la detiene): Tú eras la joven doncella que trajo consigo la primavera, te recuerdo, aunque tu belleza conoce ahora el toque del invierno. Tu risa me dio placer, tu canto hacía ligeros los trabajos pesa- dos, por eso es mucho lo que te debo. Quédate conmigo que yo haré que te traten con gentileza y cuidado.
(La vieja sacude la cabeza:)
No puedo quedarme, aunque suaves sean tus palabras y amoroso el pensamiento que las im- pulsa, déjame pasar y volveré de nuevo.
Rey supremo:
No pases y te daré pieles y sedas suaves, y doncellas que te cuiden. Quédate y te daré un castillo, y poder sobre sus gentes.
Vieja:
Pasajero es el poder, y un castillo acaba vencido por la mano del tiempo, para las jóvenes son las pieles y las sedas: yo debo seguir mi camino tu amor por el poder: así gobernaras con justicia perfecta.
(Va al sur. El guerrero enciende la vela y la detiene al pasar.)
Guerrero:
Tú eras la doncella cuyo favor mostraba yo en mi brazo, a ti te di la corona de Tourney. Me hiciste caballero de los caballeros y por eso es mucho lo
que te debo. Quédate conmigo y te trataré como a mi honrada madre. Suaves camas y roces gentiles serán tu destino, mi espada te guardará con tanta cortesía como cuando eras joven y bella. Vieja:
No puedo quedarme, aunque bien recuerdo tus hermosas palabras, y en muy alta estima las tengo. Déjame pasar que volveré.
Guerrero:
No pases y te daré un caballero que batalle por ti y te traiga riquezas y tierras debidas al derecho de conquista.
Vieja:
Miedo y odio traen las conquistas, y mi caballero pondría sobre su cabeza un precio de sangre sólo por mi placer y mi riqueza. Para las jóvenes de tersas mejillas, que desconocen las reglas de caba- llería, son estas cosas. Déjame pasar y te conce- deré la paz de mente, quitándote las pesadillas que asolan tus sueños.
(Va al oeste. La dama enciende su vela y detiene a la vieja):
Dama:
Tú eres la amable dama que me ayudó al nacer mi hijo, al que habría perdido de no ser por tu habilidad. Entonces tenías mejillas sonrosadas, me apena ver qué rápidamente ha marchitado tu cara el tiempo. Quédate conmigo, bella dama, y te daré abrigo en tu final, como tú me diste espe- ranza a mí en el principio.
Vieja:
No puedo quedarme, aunque recuerdo aquel día del parto y me regocijo de que tú y el niño vivierais. Pero no puedo quedarme, déjame pasar y volveré
Dama:
No te vayas y te encargaré del cuidado de mi hijo para que crezca en sabiduría y entendimiento, ojalá sus manos curen un día como un día las tuyas me curaron. Quédate y tendrás una alta posición en mi casa, y joyas que poner en tu cuello.
Vieja:
«Tu hijo no necesita sabiduría, ya se la di cuando lo toqué por primera vez, y el entendi- miento lo aprenderá en la vida. Una alta posi- ción no es para mí, que en un tiempo goberné un remo lejos de aquí, y las joyas están mejor sobre una garganta joven y bella. Déjame pasar y haré
que tus hijos te alegren y te quitaré el miedo a la vejez cuando el tiempo ponga su dedo en tu garganta.
(Va al norte. Arawn enciende su vela, le toma en sus manos y se las besa):
Arawn:
Mi señora y mi amor, mucho tiempo te he espe- rado en esta tierra de la juventud permanente. ¿Se ha llenado ya tu corazón de tierra y vienes para volver a ser mi amor?
Vieja:
¡Ay! No soy bella ahora que el tiempo de la tierra me ha tocado con su dedo, pero muchos fueron amables conmigo en el camino y he vuelto a casa a descansar, la única dama vieja en Sidhe. Te daría la cosas que traigo como una gracia del mundo. Ellos me honraban, pero yo deseaba verte una vez mas.
Arawn:
¿Aún no conoces mis poderes? Te dejé ir para que pudieras aprender, y al aprender enseñaras algo bueno al mundo de los hombres Acércate ahora y déjame besarte en los labios.
(La besa, ella deja caer el manto y es de nuevo joven y bella.)
En esta hermosa tierra te llamamos Eithne y ahora has vuelto a mí de nuevo tal como eras. Quédate y deja que sea tu amante y señor, la tierra ya no volverá a oír tu nombre.
Eithne:
No. mi señor, prometí que volvería, déjame que- darme la mitad de cada año contigo y la otra mitad con la humanidad, para que alivie su destino con mis pobres artes.
Arawn:
Se hará como tú quieras, amor mío, cuando la primavera esté cerca volverás allí y yo te esperaré con dolor en el corazón y sin dejar de amarte.
(Todos apagan las velas y salen del templo.)
SUMARIO
Es un buen momento para repasar el día y asegurarse de que no está olvidando las disci-
plinas de la relajación, la respiración y la medi- tación. No abandone estas cosas, pues son la base de la capacidad continuada del mago. Haga una lista de los días nacionales, días de fiesta, antiguos festivales, etc.; podrá encontrar uno para casi todos los días del año. El libro de Marian Green, A Harvest of Festivals, será muy útil e informativo. En cualquier tienda de efec- tos religiosos encontrará un calendario con san- toral, y con éste y un libro de historia local podrá hacerse una buena idea de lo que se puede celebrar cada día y de las «formas» que puede utilizar.
Escriba su carta astrológica. Le recomiendo los siguientes profesionales:
Mr. Pete Clarke, 17, Abbey Gardens, St. Johns Wood, Londres NWS 9AS.
Mr. Tony Willis, 61a Brownhill Rd, Catford, Londres S.E.
Mrs. M. Anderson, 11, Parkwood Rd, Wim- bledon, SW19 7AQ.
Son personas a las que yo misma he pedido consejo, encontrando su trabajo preciso y ex- tremadamente útil. Durante el mes, a intervalos espaciados, realice los trabajos de meditación sobre la carta y trabajo de sendero, asegurán- dose de contar con la información antes de empezar la visualización de la carta. Si el tra- bajo se extiende hasta otro mes no se preocupe, no tiene importancia.
LECTURAS RECOMENDADAS
Ashcroft-Nowicki, Dolores, Los Primeros pasos en el Ritual (EDAF, 1984).
Baker, Dr. D., The Seven Rays (Aquarian Press, 1977).
Butler, W.E., Cómo desarrollar la clarividencia (EDAF, 1987).
Butler, W.E., How to Read the Aura (Aquarian Press, 1979).
Harrison, Jane, Ritual Art And Magic (Butter- worth, 1913).
Morris, Desmond, Manwatching (Cape, 1977). Peach, Emily, Manual Práctico del Tarot (EDAF,
1985).
Willis, Tony, The Runic Workbook (Aquarian
Press, 1986).