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TERCER MES Guardianes y puertas

Empecé en la fecha ... Terminé en la fecha... Empieza ahora el tercer y último mes del

trabajo preparatorio. El trabajo se ha tenido que condensar, pero tienen que tener en cuenta que en este libro los cuatro años formales de trabajo se han reducido a doce breves meses, Sin embargo, usted se halla ya en el camino y en este mes verá casi completado el espacio, y tras el trabajo de consolidación del primer mes estará dispuesto para la consagración del tem- plo.

TOQUES FINALES

Este mes, el trabajo principal del templo consistirá en fabricar los candelabros de los puntos cardinales, pero antes de empezar pen- semos en algunos toques finales del templo. No todos los rituales exigen que los oficiantes estén de pie, pero permanecer sentado puede ser igual de incómodo si la silla es dura. Es una buena idea hacer cojines para las sillas de los puntos cardinales con cubiertas que puedan quitarse. Un relleno de espuma resistente al fuego para el cojín básico es mucho mejor qtie el Capoc. También puede pensar en conseguir algunos escabeles pequeños. Si se sienta a me- ditar durante largos períodos le será útil tener los pies a cinco u ocho centímetro del suelo. Cubra los cojines y escabeles con los colores de los puntos cardinales.

Es una buena idea contar con un apagavelas sujeto sobre un palo. En los establecimientos de artículos religiosos los tienen con una mecha de encendido por un lado y el apagador por el otro. En caso contrario, en una tienda de anti-

güedades podrá encontrar un viejo apagador que sólo necesite limpieza.

Si sólo pretende trabajar en la línea cabalís- tica quizá quiera incluir en los suministro del altar los sillares. Un par de piedras, usualmente de mármol, aunque pueden ser de cualquier piedra que pueda pulirse, los sillares simbolizan el alma no regenerada del hombre, la piedra áspera y sin pulir, y el alma perfeccionada del hombre, la piedra pulida y con tenacillas (rema- tada con un aro para poder levantarla). Cual- quier albañil podrá hacérselo, pero será caro; los suministradores de objetos masónicos se lo proporcionarán a menos precio. Sin embargo, a menos que trate de reducirse exclusivamente a esa tradición, no son estrictamente necesarios.

Un pequeño jarrón de cristal para una sola flor es útil. Un ritual puede mejorar teniendo en el altar una rosa o cualquier otra flor. Una pequeña fuente plana, en la que colocar el pan y una jarrita de cristal para el vino, a modo de cáliz. Recuerde que dentro del altar debe tener cerillas para encender la luz central. Las cerillas utilizadas pueden ponerse sobre el carbón ar- diendo, para que no queden restos. Necesitará dos frascos pequeños para la sal y el agua, que sobre el altar representan a la tierra y el espí- ritu. A veces utilizo conchas para este fin, pero tengo también unos pequeños saleros de cristal grueso, antiguos, que no gotean y ocupan poco espacio.

Podrá encontrar en las tiendas de antigüeda- des un reposa-libros de madera grabado, siendo de gran utilidad en el altar para sujetar los rituales, etc., pudienclo tener así las dos manos

libres. La mayoría de ellos pueden cerrarse para guardarlos. También debe tener una biblia y quizá algunos de los otros libros sagrados del mundo, guardándolos todos en el armario del altar. Cuando no utilice el templo, dabería te- ner un cuenco con flores frescas en el altar; no tienen por qué ser caras, en realidad las flores silvestres son las mejores, pues el aroma y la fuerza vital que exhudan ayudan a formar y mantener la atmósfera del templo.

LOS CANDELABROS DE LOS PUNTOS CARDINALES

Si no anda escaso de dinero, podrá comprar algunos realmente bellos. Tienen una altura aproximada de metro y medio y una parte superior ligeramente cóncava con un clavo de bronce en donde fijar la vela. Pero también puede hacerlos usted mismo con un poco tiempo y esfuerzo y muy poco dinero.

Si ha leído mi librito, Building a Temple, sabrá que en aquella ocasión le aconsejé utilizar sólo tres luces en el templo, explicando que el norte se mantenía oscuro porque era el lugar del ser planetario, que debía ir detrás de la humanidad en cuanto a su evolución. Quiero recordarle ahora que todo el mundo va hacién- dose más sabio, y que en un momento u otro cambia de opinión y de ideas. No soy una excepción, y desde que escribí aquellas pala- bras, en 1974, he ganado mucha más experien- cia y por suerte he crecido en conocimiento y sabiduría. Una de las cosas que he aprendido es que la luz es más necesaria en el norte que en cualquier otro punto cardinal, pues allí es donde necesitamos ver más claramente los des- trozos que perpetra la humanidad en la madre tierra.

Teniendo esto en cuenta, necesitará cuatro candelabros, y no tres. Puede colgarlos de las paredes o ponerlos de pie. Si se decide por las luces de pared, necesitará cuatro maceteros de alambre de los que pueden comprarse en las tiendas de semillas (ver figura 15). Suelen tener una pequeña base de plástico en la que poner la vela, pero asegúrese de ablandarla por el fondo y fijarla firmemente a la base de plástico. Es el modo más rápido y fácil de solucionar el pro- blema de las luces de los puntos cardinales. Pero la iluminación de un templo puede con- vertirse en una parte muy hermosa y significa- tiva de sus rituales futuros, por lo que con un poco más de tiempo y esfuerzo puede hacer cuatro candelabros como los de la figura 16.

Necesitará cuatro mangos de escoba cortados

a 75 cm. de altura. Para cada base necesitará tres planchas de madera de 20, 15 y 10 cm2 respectivamente. Procure que los dos extremos de los mangos de escoba sean planos y lisos, y clave las piezas más pequeñas de madera al fondo de los candelabros. Fije ahora los cua- drados de 15 cm. al primero con un adhesivo fuerte, y cuando esté firmemente sujeto haga lo mismo con los cuadrados de 20 cm. Ya tiene preparadas las bases. Para la parte superior, necesitará cuatro bandejitas metálicas, todas del mismo tipo y con un fondo bastante profundo, pues caerá en ella la cera fundida y así no gotearán sobre la alfombra. Las velas se pueden fundir con gran rapidez, por lo que cuanto más profunda sea la bandeja mejor será para el suelo.

Figura 15 Las velas de los puntos cardinales

Se enfrenta ahora a dos elecciones. 1) Cortar los fondos de cuatro botellas de plástico (de unos 8 cm.), pasar un clavo por las bandejas para hacer un agujero, y poner después la «taza» de plástico encima de la bandeja fijando ambas a la base con un tornillo de 5 cm. 2) Pa- sar un clavo de 5 cm. por las bandejas con la punta hacia arriba; fijarlo después a la base con un buen adhesivo. Luego se puede clavar la vela en el clavo para qiae se mantenga fija.

Para terminar, consiga cuentas de madera o plástico suficientes para hacer cuatro tiras para cada candelero, sujetándolas con firmeza. Pín- telo o rocíelo todo con pintura dorada o pla- teada. El producto terminado constituirá el ele- gante añadido al templo.

El clavo traspasa la base y la bandeja y se une después a la vela.

Llegar a la base. X

figura 16 Candelabros para los puntos cardinales.