DUODÉCIMO MES Empieza el viaje
DEFENSA PSÍQUICA
Cuando se empieza a practicar la magia, suele llenarse la mente de miedos y preocupaciones que le pueden atacar psíquicamente a uno. Para ser totalmente sincera, un ataque psíquico al ciento por ciento es muy raro. Para eso tendría que representar usted primero una verdadera amenaza a alguien, lo que es bastante improba- ble a menos que se convierta en un mago excepcional y empiece a seguir los pasos mági- cos de otro.
Se necesita mucho tiempo, esfuerzo y poder mental y físico para organizar ese ataque. Y el que reúne esas condiciones ha de ser un mago muy competente. Hay pocos magos de ese cali- bre, y lo que tiene más probabilidad de experi- mentar es la variedad de la forma de pensa- miento, más irritante que peligrosa. Siendo la naturaleza humana como es, hay un momento en que un mago se vuelve loco y lanza una maldición. Todo el mundo lo hace alguna vez, al menos una... pero el contragolpe que se produce suele ser suficiente para que todos eviten repetir la experiencia.
Si ha realizado los trabajos de este libro con una intención seria habrá aprendido que el pen- samiento es creativo. Produce efectos, aconte- cimientos y manifestaciones. Su combustible es la emoción y no se necesita tener un coeficiente de inteligencia de genio para predecir que si alguien empieza a molestarle mucho usted co- menzará a pensar que le gustaría que le suce- diera tal o tal cosa... que necesita una lección. Un mago novicio, puede causar dolor de este modo, lo mismo que un mago más experimen- tado. Tiene usted el conocimiento del poder del pensamiento.
Por suerte, pocos novicios tienen la capaci- dad de concentrarse con verdadera fuerza du- rante el tiempo necesario para producir un daño auténtico; pero los novicios mejoran, por lo que ha llegado el momento de empezar a entrenar sus emociones para que pueda tenerlas bajo un control en todo momento. Si se sor- prende a sí mismo teniendo pensamientos da- ñinos, deténgalos en seguida; haga con ese pen- samiento una bola negra y envíela a través del templo de su cuerpo hacia lo inmanifestado, en donde se dispersará.
La primera lección de la defensa psíquica es ésta: entrénese a no atacar con sus pensamientos a otras personas.
El enfrentarse a las formas de pensamiento de otras personas ya es otro asunto y se pro- duce en tres fases: 1. Ignórelas, y que el que se las envía se canse antes que usted. 2. Rodee los pensamientos con una llama de color escarlata y pida a una de las presencias arcangélicas que se encargue de ellos. 3. Lo más eficaz, ríase, vea una comedia en la televisión, vaya al cine o simplemente pase la noche con unos buenos amigos... pero de todos modos hágale saber al que le envía los pensamientos que usted se está riendo de ellos. Nada desinfla tanto a una forma de pensamiento opresiva, o a quien la envía, como ser considerada como una simple molestia, y eso es lo que es en la mayoría de las ocasiones.
Ser un mago no significa que los otros magos vayan a perseguirle; no se vuelva paranoico a este respecto. Para empezar, considere que los auténticos magos negros son más raros que los dientes de las gallinas. Un mago que trabajó en el camino de la luz sabe que aunque haya algo
equivocado, aunque un ritual o un trabajo de sendero sea ordenado, no se ponga por ello a malas con los adeptos del plan anterior. No será castigado por cometer un error, a menos que sea deliberado, en cuyo caso tendrá que pagar por ello. Por otra parte, el mago que se haya comprometido con los señores de la cara oscura tiene un grave problema, sólo un pequeño error y será castigado. No se atreve a cometer un sólo error, pues sus señores no perdonan. Por eso, cuando un mago recorre ese camino, se convierte en un mago muy bueno simple- mente porque tiene que serlo para poder sobre- vivir. Esos magos no se preocupan de nadie más que los de su propio calibre, y probablemente usted no lo será durante mucho tiempo.
La amenaza más importante a la que se va a enfrentar es primero y ante todo usted mismo. Su inexperiencia y su exceso de entusiasmo. Posteriormente, cuando su confianza y su capa- cidad aumenten su aura del nivel interior se volverá más brilante, y si el progreso continúa se convertirá en algo parecido a un faro sobre los planos interiores. Cuando tal cosa suceda, será observado por los seres que hay al otro lado. Entonces podrá empezar a tomarse en serio la defensa psíquica. Sin embargo, si forma parte de un grupo equilibrado o bien entrenado, o parte de una escuela, contará con ciertas pro- tecciones internas.
Todo grupo contactado o escuela de los mis- terios tiene una egrégora. Esa egrégora es una protección muy poderosa contra todo mal. Todo estudiante que entra en esa escuela lleva en su aura su sello, puede ser identificado por él en los niveles interiores, y puede actuar como disuasorio ante un oponente menor. Si el oponente es más importante, la egrégora pedirá automáticamente refuerzos angélicos. Desde luego si se merece lo que le va a ocurrir lo sufrirá, pero recibirá ayuda.
La mayoría de las escuelas dan al estudiante un nombre por el que la corte exterior puede llamar al maestro de la orden, y a veces el símbolo o insignia de la escuela actúan del mismo modo. Si piensa que sólo va a ser ata- cado unos días, observe y espere, anote todo lo que piense que pueda ser relevante. Si el ata- que persiste, piense en hacer algo; si no ter- mina, pida ayuda. Pero no se deje atemorizar suponiendo que alguien o algo va a por usted. Puede ser algo bastante simple, como un poco de Karma que se pone en su camino... ¡no puede culpar a nadie por eso!
Hay algunos lugares en los que aconsejo a los estudiantes que adopten precauciones simples. Uno de ellos es una habitación de hotel. Si
piensa en la cantidad de personas que pueden pasar por una habitación de hotel en un año no se sorprenderá de encontrar que esos lugares pueden llegar a ser sumideros psíquicos. En las habitaciones de hotel suceden todo tipo de cosas, algunas inocuas, algunas tristes, algunas atemorizadoras. Para empezar alguien se puede haber suicidado allí. Las paredes son muy ab- sorbentes de las emociones, y la idea de dormir en una habitación en donde alguien ha pasado por el trauma anterior al suicidio no es agrada- ble. Por eso debe limpiar la habitación antes de dormir. Para eso lleve siempre con usted un recipiente con sal. Bendiga el agua y la sal y mézclelas. Rocíe la habitación, ligeramente la cama. Si sabe dónde está el este muy bien, si no elija simplemente una dirección y declare su intención de que sea el este.
Yo... invoco la paz y los poderes curativos de Rafael sobre este lugar. Que irradie esas cualidades sobre todo aquel que pueda dormir aquí, ahora y en el futuro.
(Vaya al sur.)
Yo...
invoco el amor y el valor, los poderes de Miguel, sobre este lugar. Que irradie estas cualidades sobre todos los que puedan dormir aquí, ahora y en el futuro.
(Vaya al oeste.)
Yo... invoco la comprensión y la fuerza mental y los poderes de Gabriel sobre este lugar. Que irradien esas cualidades sobre todo aquel que pueda dor- mir aquí, ahora y en el futuro.
(Vaya al norte.)
Yo... invoco un sueño suave y sueños curativos, los dones de Uriel, sobre este lugar. Que irradien estos dones sobre todos los que puedan dormir aquí, ahora y en el futuro. Que todos los que han traspasado esta puerta sean bendecidos, donde
quiera que estén. Bendecirme a mí ... que voy a dormir aquí esta noche.
Si se encuentra en una situación que es causa de ansiedad, llame a Miguel, o a cualquier forma divina conveniente para la dirección del sur. Piense en el arcángel en la forma de un soldado romano grande, fornido y bien armado. ¡Probablemente eso le dará más confianza que si lo «ve» con sus pies descalzos y su túnica blanca tradicional! Una de las cosas más vitales
que hay que recordar en el trabajo psíquico, con independencia de la tradición que siga, es que los poderes arcangélicos son fuerzas reales al cien por cien. Durante muchos siglos han sido imaginados, construidos, pintados, se les ha hablado y se les ha esculpido como poderes útiles y amorosos. Las emociones intensas de millones de personas se han derramado sobre ellos, y no pueden dejar de ser aquellos para lo que han sido programados: protectores y útiles. Por tanto, utilice esas fuerzas.
Yo no tengo miedo a volar, lo cual está muy bien porque tengo que volar varios miles de millas todos los años. Sin embargo, tengo una serie de normas que nunca varío. Cuando el avión empieza a acelerar envío una petición a cuatro ángeles grandes y fornidos, uno por cada dirección. En mi imaginación, tengo uno bajo cada ala, uno bajo el morro y el otro bajo la cola. Me los imagino felices por la pista levan- tando el avión hacia el cielo. Les doy las gracias y les bendigo, les despido y me preparo para gozar del vuelo. Admito que no será muy orto- doxo, pero me va muy bien.
Aquello a lo que debe tener más miedo es al miedo mismo. Si encuentra algo que no puede manejar, no lo intente. La oración mejor y que actúa más rápidamente es aquella que dice sim- plemente: «AYUDA». Conoce ya el ritual del perro de la defensa, que puede utilizar en cual- quier situación y es muy eficaz. No inicie situa- ciones que que que no va a poder manejar. Deje algunas cosas, como los exorcismos, a los expertos. Para un exorcismo se necesita una persona muy entrenada, aunque sea muy pe- queña. Esas cosas alimentan el miedo, y usted se convertirá en un peligro no sólo para sí mismo sino también para todo aquél que se halle con usted. Es una estupidez pensar que porque tiene un grupo oculto, o trabajo con uno, o incluso porque es estudiante en una escuela de ocultismo, eso le va a cualificar para enfrentarse a todo lo que sea psíquicamente poderoso y malo, o a una verdadera perturba- ción causada por entidades psíquicas. Se necesi- tan años de estudio y entrenamiento, y eso suele ser, aunque no siempre, el terreno de un ministro del señor ordenado.
No se ponga a cazar fantasmas y a dormir en
casas encantadas por reírse, ni vaya buscando cosas que hagan ruidos por las noches. Puede pensar que no ha ocurrido nada y volver a casa riendo al día siguiente. Pero cuando empiecen a suceder las cosas en su propio hogar dejará de reír. Las cosas y entidades de los niveles astrales pueden unirse a usted sin que se dé cuenta e ir de ese modo a su casa. Como las pulgas, pue-
den saltar de aquí para allá buscando nuevos lugares.
Por otra parte, no hay necesidad de que se adorne con cruces y crucifijos, a menos que sea algo que lleve todos los días. Algunas de las cosas que pueden encontrarse son mucho más antiguas que el cristianismo, y una cruz no es siempre el mejor signo.
La posesión es tan rara como el verdadero ataque psíquico, y lo que durante siglos se ha llamado posesiones se considera ahora como una forma de demencia y se trata con terapia y medicinas. Pero existe. Usted cree en las for- mas divinas que invoca, sabe que son buenas, por tanto debe creer con igual fe en la posibili- dad de que haya formas divinas malignas. El mejor modo de evitar cualquier posibilidad de posesión no es meterse en situaciones en donde puedan suceder. No elabore rituales extraños que pueda encontrar sin saber bien de dónde proceden. No duerma dentro de dólmenes, círculos de piedra o lugares prehistóricos a menos que tenga un buen conocimiento de para qué fueron utilizados y de las formas divinas veneradas en ellos. Eso no significa que esos lugares sean malignos, o excepcionalmente pe- ligrosos, sólo que mientras su poder sea débil debe tomar precauciones sensatas. No se duerma ni intente ningún tipo de ritual en un lugar en donde se haya producido violencia. Esos lugares atraen a los habitantes astrales de niveles que no son amigables para los seres humanos, y toda forma de vida, incluso de animales, puede volverse en esos lugares, ex- tremadamente hostil.
Si un lugar le parece desagradablemente frío, o si huele mal, no se quede por allí. Escuche lo que le dice su intuición y tome nota de su consejo. Hay personas que pueden enfrentarse a esas cosas, personas cuyo entrenamiento apunta a dispersarlas. Su trabajo consiste en mantenerse alejado. Si está destinado a seguir el camino del exorcismo, acabará poniéndose en contacto con alguien que le enseñará. Si no es así, hará un trabajo mejor en otra zona.
Hay varios libros sobre el tema, pero los más recientes son los de Murray Hope, Practical
Techniques of Psychic Self Defence, el de Dion
Fortune, Psychic Self Defence, y el de F. Stra- chan, Casting out the Devils. Los recién llegados al ocultismo deben leer cuidadosamente lo que se ha escrito y tomar nota de ello.