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EL AURA Y LOS SIETE RAYOS

DÉCIMO MES Ampliación de

EL AURA Y LOS SIETE RAYOS

El aura humana y los siete rayos han sido el tema de innumerables libros a lo largo de los años. Cuando hay tantas posibilidades de elec- ción como en este caso, le aconsejo que se limite a los dos o tres libros recomendados y los lea bien, conociendo el tema. Si es posible, asista también a algunas conferencias.

Los ocultistas sostienen que el aura es un área de luz, usualmente en bandas de diferentes colores, que rodea el cuerpo de todas las criatu- ras vivas en mayor o menor grado. Parece pre- dominar más en el hombre y puede indicar muchas cosas. La salud, tanto mental como físi- ca, el estado de conciencia espiritual, el tipo de rayo y en el caso de ciertos grados tendrá el sello del maestro del plano interior bajo cuya autoridad está trabajando esa persona.

Los artistas de todas las épocas la han repre- sentado como un nimbo de luz alrededor de la cabeza de los sabios y los santos. Sabemos con certeza que todos los seres vivos tienen a su alrededor un campo de fuerza eléctrica, y pa- rece lógico por tanto que pueda verse este campo en colores, pudiendo indicar así ciertas áreas en donde está presente la enfermedad en razón de las fluctuaciones de fuerza y de color.

Es un tema amplio, demasiado para algo más que una mirada a sus aspectos principales, pero es importante que entienda lo que es, lo que hace y cómo puede verse e interpretarse. No todo el mundo puede ver un aura, y cuando lo haga tendrá que procurar no confundirla con lo que W.E. Butler describe como «un aura falsa». Esta puede producirse cuando ha estado mi- rando a alguien durante mucho tiempo, como en una conferencia, pues los músculos oculares

se relajan y el cambio de enfoque produce un momentáneo relámpago de color, o hace que una banda de luz rodee al hablante. Es fácil comprobar que se trata del aura falsa, pues esa banda de luz se producirá siempre en el color complementario al de la persona. Puede resultar impresionante, especialmente porque la luz suele ser de color blanco o dorado pálido. Pero no es un aura.

Pero en alguna ocasión podrá ver un repen- tino relámpago de colores brillantes que surge de la cabeza o el cuerpo de una persona, tratán- dose en ese caso de un aura auténtica, pues una repentina explosión de actividad eléctrica del aura la ha vuelto pasajeramente visible. He visto este fenómeno varias veces y puedo decir que deja sin aliento.

Normalmente, el aura se extiende a unos 10-15 cm. del cuerpo. Cuando la persona tiene mala salud, la distancia puede ser la mitad. Cuanto más espiritualmente consciente es una persona, más ancha será el aura y mayor será su impacto sobre los que están a su lado. En este nivel, la propia persona es físicamente cons- ciente del campo de fuerza que rodea el cuerpo y puede saber si alguien entra en su círculo, especialmente si esa persona está enferma o necesita ayuda. A eso se debe la reacción que tuvo Jesús de Nazaret cuando alguien, en me- dio de la multitud le tocó el dobladillo de su túnica.

Todos tenemos un espacio personal, y cuando alguien penetra en él nos sentimos per- turbados y resentidos. Hay diferencias raciales en cuanto a la cantidad de espacio necesario. Por término medio, los ingleses necesitan mu- cho más espacio que por ejemplo un italiano o un español. Estos últimos tienden hacia una unión que permite que otra persona esté muy cerca de ellos sin sentirse incómodos. No su- cede así con los ingleses. Basta para darse cuenta de ello con observarlos cuando van amontonados en un tren o un autobús, pues es fácil ver que esa estrecha proximidad les hace sentirse extremadamente incómodos. Evitan mirarse a los ojos, y se acercan a una esquina para evitar el contacto. Esa misma situación no molestaría en lo más mínimo a un italiano. Es algo que pertenece al alma de grupo racial y afecta de ese modo al individuo.

Podría afirmarse que todos vivimos dentro del aura cósmica del Creador. La primera lec- ción de un curso SOL da como tema de medita- ción la frase siguiente: «el mar cósmico en el que vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser». Al estar dentro de este campo de fuerza de Dios hace al creador consciente de todo lo

que se mueve dentro de él y causa una reacción al movimiento.

Es posible contactar con otras formas de vida que hay en este planeta tocando su campo áurico, y esto sucede con todo, desde un halcón a un trozo de granito antiguo. Es la base de la psicometría, la capacidad de leer las experien- cias impresas en el campo áurico de un objeto.

Es imposible penetrar en este vasto tema con tan poco espacio. De nuevo tendré que recurrir a pedirles que lean un libro. Como en el caso del recuerdo de las vidas pasadas, en el tema del aura también hay un libro pequeño pero vital en la colección «Parths to Inner Power»,

How to Read The Aura, de W.E. Butler, un

libro simple, directo y lleno de información. Entra en detalles relativos al uso de la visión áurica, la curación etérica, la recarga de lo etéri- co, el flujo vital y las técnicas para el desarrollo de la visión áurica; en realidad todo lo que necesita. Butler tiene una visión áurica perfecta y sabe exactamente lo que ha de decir a los estudiantes y el modo de entrenarlos; lo mejor que puede hacer es seguir sus instrucciones, durante muchos felices años, tal como yo hice.

Conforme vaya profundizando en sus estu- dios ocultos, leerá acerca de los siete rayos. Como en el caso del aura se ha escrito muchos libros sobre ellos, muchos de los cuales son incomprensibles. Trataré de darle el perfil bá- sico del tema, incluyendo los títulos de dos o tres libros que creo le permitirán obtener una amplia información.

Se dice que los siete rayos emanan de las siete estrellas de la osa mayor. Cada rayo es una expresión de una cualidad, un tipo de enseñan- za, si así lo prefiere, y cada uno está regido por un maestre. Esos rayos son canalizados por medio del logos solar y luego pasan a los siete señores planetarios, quienes a su vez los pasan a aquellos que están trabajando en la línea de cada rayo particular.

La mayoría de las personas tienen una conti- nuación de tipos de rayo en su estructura, algu- nas sólo tienen uno y cuando empiezan a traba- jar en la naturaleza oculta su tipo de rayo determina el tipo de trabajo que elegirán. Aun- que son siete, normalmente se habla sólo de tres, el rayo azul o hermético, el rayo verde o creativo, y el rayo violeta o amoroso. Sus otros títulos son la sabiduría, el poder y el amor. La mayoría de las escuelas de los misterios tratan de traspasar su más alto oficio del hombre a la mujer, y de un rayo a otro, para que todo esté lo más equilibrado posible. El rayo predomi- nante en este sistema solar es el rayo violeta del amor, y los otros son inferiores a éste.

Cada uno de los siete rayos está asociado con una nota musical, un color y una joya; hay otras correspondencias, pero por ahora éstas son su- ficientes. Debe decirse que no todo el mundo ve los tres rayos principales en el mismo color o con los mismos atributos, y tendrá que decidir qué dirección tomará con las informaciones si- guientes. ¿Recuerda que escribió en el libro las palabras discreción y discriminación? Ahora es el momento de utilizar la primera. Deberá em- pezar a escuchar, leer y estudiar para elegir después lo que considera mejor. Al hacerlo de este modo estará activando su propio rayo de color. Cuando se es un estudiante que aprende del profesor, hace preguntas, escucha algo más y lo archiva todo. Pero llega el momento en que el estudioso se convierte en el sacerdote, y ha de elegir su propio camino. No debe aceptar nunca nada sin cuestionarlo, no tenga nunca miedo a preguntar el por qué. o a pedir una comprobación.

Por tanto, al leer los libros, le recomiendo que recuerde que los colores y atributos se pueden establecer de un modo distinto. Esto no resta nada a lo que dicen esos libros, ni significa que yo no sepa de qué estoy hablando; lo único que pasa es que todos hemos aprendido de modo diferente. En el ocultismo, no hay nada que sea absolutamente sencillo.

Incluiré a continuación alguna información más sobre los rayos y sus atributos; es un tema que exige mucho estudio y pensamiento. Pero como todos los estudios ocultos, da sus frutos y forma parte de la vasta expansión de conoci- miento que deberá tener a su disposición.

Primer rayo: Voluntad

Virtudes: Fuerza. Valor. Firmeza. Veracidad.

Capacidad de manejar a las personas.

Vicios: Orgullo. Ambición. Dureza. Arrogancia.

Cólera.

Cuarto rayo:Armonía a través del conflicto

Virtudes: Afecto. Simpatía. Devoción al deber.

Valor. Inteligencia rápida.

Vicios: Egoísmo. Preocupación. Fuertes pasio-

nes. Indolencia.

Quinto rayo: Mente inferior

Virtudes: Precisión. Justicia sin piedad. Tenaci-

dad. Independencia. Sentido común. Vicios: Estrechez mental. Arrogancia. Incapacidad de perdonar. Falta de simpatía e irreverencia.

Sexto rayo: Devoción

Virtudes: Devoción al deber. Amor. Ternura.

Intuición leal. Firmeza.

Vicios: Envidia. Parcialidad. Autoengaño. Cóle-

ra. Prejuicios.

Séptimo rayo: Magia ceremonial

Virtudes: Fuerza. Perseverancia. Atención a los

detalles. Valor. Cortesía. Confianza en sí mis- mo.

Vicios: Excesivo formalismo. Fanatismo. Estre-

chez. Orgullo. Terquedad. Excesiva indulgen- cia. Superficialidad.

Recuerde que son pocas las personas que sólo tienen un rayo; se suelen tener dos o tres, y pocas pueden juzgar con precisión cuál es el suyo. Los dos libros que he considerado más útiles, pues dan informaciones diferentes, son

The Seven Rays. del doctor D. Baker (Aquarian

Press) y The seven Rays de E. Wood (Theosop- hical Publishing House). Se necesita un estudio detallado para profundizar, pero este estudio podrá conducirle a un área de pensamiento mucho más amplia.

Segundo rayo: Amor

Virtudes: Fuerza tranquila. Paciencia. Aguante. Fidelidad. Inteligencia. Temperamento sereno.

Vicios: Frialdad. Indiferencia. Desprecio de la

limitación mental.

Tercer rayo: Mente superior

Virtudes: Visión amplia de lo abstracto. Sinceri-

dad. Intelecto. Concentración. Paciencia.

Vicios: Orgullo intelectual. Frialdad. Aislamien-

to. Obstinación. Egoísmo. Críticas a los demás.

INVOCACIONES

Los cantos y las invocaciones forman parte integrante del trabajo ritual y deberá aprender a escribir las suyas, aunque hay algunas invoca- ciones muy antiguas que todo mago debe cono- cer para ocasiones especiales. Encontrará una colección de éstas en la colección de rituales de los «SOL Knowledge Papapers», titulado sim- plemente «Chants and Invocations» que puede obtener en la dirección de Jersey de SOL. Pero hay una que me enseñó mi maestro W.E. Bu- tler. Me dijo que había sido hecha por un grupo con el que trabajó en Glastonbury en 1926. Se consiguió un contacto muy poderoso

con lo que él llamaba «los maestros de Brita- nia», y con el reino elemental. Es algo más que un canto; es un poderoso trabajo de sendero y ritual.