del IVST en el estrato muy bajo perdió un 3,2% y el bajo un 1,5%. Es interesante destacar que las personas de este último estrato mejoraron ostensiblemente entre 2005 y 2006 (13%), pero que esa mejora neutralizó el -6 y -7% que empe- oraron en el bienio anterior y posterior, respec- tivamente. Por su parte, el índice que se man- tuvo estable en el estrato medio alto hasta 2006 mejoró hacia 2007, pero empeoró en la misma medida en el año siguiente. Si bien estas varia- ciones no son significativas, permiten observar que tanto el estrato bajo como el medio alto tienen actualmente el mismo valor que en 2004. Desagregando la población por sus caracte- rísticas personales se observa que, en general,
las mujeres son más proclives a la vida social
que los varones57, aunque ambos se equipararon
en 2008 porque el valor del IVST disminuyó un 5% entre ellas durante el último bienio. Otras características esperables son que el índice au- menta con el mayor nivel educativo y disminuye a medida que aumenta la edad. Es decir, que son los más jóvenes hasta 34 años y los más edu- cados quienes tienen condiciones más favora- bles para desarrollar su vida social.
VIDA SOCIAL Y TIEMPO LIBRE
Fuente: EDSA, Observatorio de la Deuda Social. UCA.
1 El puntaje del índice se obtuvo mediante el método de escalamiento óptimo por componentes principales categóricas (CATPCA). 2 Los resultados no incluyen las ciudades de Paraná y Rosario.
3 Los resultados incluyen las ciudades de Paraná y Rosario.
(c) Categoría de referencia para la Diferencia de Medias (DM). La diferencia de medias se calcula como la diferencia absoluta entre la categoría seleccionada y la categoría de referencia de cada variable de corte. * La diferencia de medias y la variación relativa es estadísticamente significativa (p-value<=0,05).
Calificaciones anuales 2004-2008 por conglomerado urbano y estrato socio-económico. Puntuación entre 0 y 10 (valores promedio) 1 Umbral normativo = 10 Año 2004 Año 2005 Año 2006 Año 2007 Año 2008 Año 2007 Año 2008 Var. 04-05 Var. 05-06 Var.
06-07 07-08Var. 04-08Var. 07-08Var. Var. relativas interanuales
(en %) Var. relativa respecto al año base Var. relativas II. Muestra ampliada 3 I. Muestra comparable 2
Figura 6.3 CONGLOMERADO URBANO
Gran Buenos Aires (c) 4,9 4,9 4,9 4,9 4,8 1,3 -1,6 1,4 -2,6 -1,6 4,2 4,2 -0,4 Ciudades del interior 4,8 4,7 5,3 4,9 4,8 -1,1 12,7 -8,4 -0,7 1,3 4,2 4,2 -0,7 DM Ciudades del Interior 0,1 0,2 -0,5 * 0,1 0,0 0,0 0,0 ESTRATO SOCIO-ECONÓMICO Muy Bajo 4,4 4,4 4,0 4,4 4,2 -0,3 -7,5 8,3 -3,1 -3,2 3,6 3,6 -1,4 Bajo 4,6 4,3 4,9 4,5 4,6 -6,0 13,1 -6,8 1,5 0,5 3,8 4,0 6,4 Medio Bajo 4,8 5,2 5,3 4,9 4,8 8,1 1,6 -7,2 -3,4 -1,5 4,2 4,2 -0,6 Medio Alto (c) 5,6 5,7 5,7 5,8 5,6 0,9 -0,5 3,2 -3,4 0,1 5,2 5,0 -4,6 DM Muy bajo 1,3 * 1,3 * 1,6 * 1,5 * 1,4 * 1,6 * 1,4 *
57 Existe evidencia empírica sobre esta mayor predisposición de las mujeres para mantener activas relaciones de apoyo emocional, amistades, ayudas compartidas y participación en organizaciones de la comunidad (Lépore S., 2006).
Se había observado que el índice descendió sólo 1,1 punto desde 2004. ¿Quiénes perdieron? No todos. Algunos mejoraron. La situación mejoró entre las personas que estaban en la peor situación con calificación hasta 2,5 puntos, porque disminuyeron 6,5 puntos porcentuales. También favo- reció la baja del índice que hubo menos proporción de gente con puntajes altos, es decir, entre 7,5 y 10. En este caso significa que algunas personas empeoraron porque perdieron su puntaje y ese sector disminuyó en 4,5 puntos porcentuales.
En el segundo gráfico (6.A2) se presenta la proporción de personas que no tuvo ningún déficit en cada uno de los años, es decir, los que sacaron 10 puntos, que es el adoptado como valor normativo. La tendencia observada reproduce el aumento del índice de vida social y tiempo libre en 2006 y el retroceso en 2008 a valores más bajos que los de 2004, ya que sólo un 13% obtuvo el máximo puntaje y cumple el mínimo normativo.
DISTRIBUCIÓN DE LAS CALIFICACIONES DEL ÍNDICE DE VIDA SOCIAL Y TIEMPO LIBRE
6.A
Las calificaciones del índice han sido categorizadas en cuatro niveles as- cendentes de desarrollo de la vida social basados en el puntaje de 0 a 10. Esto permite analizar las diferencias que esconde el índice al sintetizar en un solo número el valor que se adjudica a cada individuo en función de sus respuestas. En el gráfico siguiente se agrupa la población según los pun- tajes obtenidos en los años 2004 y 2008. Se observa que en el último año más de la mitad de las personas exhibe entre 5 y 7,5 puntos, indicando un desarrollo regular en esta dimensión del desarrollo humano y social. Casi un 15% de las personas supera esos valores y el 33% restante se distribuye entre las peores calificaciones, con menos de 5 puntos.
VIDA SOCIAL Y TIEMPO LIBRE
Fuente: EDSA, Observatorio de la Deuda Social. UCA. Figura 6.A1
Distribución de las calificaciones del índice 2004-2008 (En porcentaje) 7,5 - 10 5 - 7,5 2,5 - 5 0 - 2,5 12,7 41,6 26,6 19,2 13,4 14,7 20,1 51,8 2004 2008
VIDA SOCIAL Y TIEMPO LIBRE
Fuente: EDSA, Observatorio de la Deuda Social. UCA. Figura 6.A2
Personas sin déficit en vida social y tiempo libre 2004-2008
(En porcentaje) sin déficit 2004 2005 2006 2007 2008 13,0 14,3 16,8 14,2 14,2
La brecha existente entre las calificaciones del índice de vida social y tiempo libre entre el estrato más alto y el más bajo de la clasificación socio- económica usada en esta investigación permite analizar la equidad con que se distribuye esta faceta del desarrollo humano. Lo que se observa en la fi- gura siguiente es que la brecha permanece aproximadamente constante en todo el período analizado. Las personas del estrato muy bajo exhiben una calificación del IVST de 1,3 a 1,6 puntos menos que las del estrato medio alto.
Para precisar esta observación, se calculó un coeficiente conocido como ín- dice de pendiente de la desigualdad (IDP) (SITEAL, s/f). A diferencia del aná- lisis anterior, que realiza comparaciones entre los extremos de la escala so- cial, este índice considera la totalidad de la estructura socio-económica. Se calcula cuánto se incrementa el nivel de desarrollo de la vida social a me- dida que se asciende en la estratificación. Esta relación está dada por la pendiente de la recta de regresión estimada para la nube de puntos que se presenta en la figura siguiente. Cada punto de la nube representa la califi- cación promedio del IVST para los percentiles de la distribución socio-eco- nómica. Cuanto mayor es la pendiente, mayor es la desigualdad entre los grupos sociales. En otras palabras, mayor será la desigualdad existente entre los estratos.
En el caso que analizamos, se observa que durante 2004 el paso de un per- centil al siguiente suponía un incremento de las calificaciones del índice de 0,015 puntos. Esto significa que, en promedio, el percentil más alto tenía una calificación de 1,5 punto mayor en el desarrollo de la vida social que el más bajo. En 2008, la calificación del índice se incrementa en 0,017 puntos cada vez que se pasa de un percentil al otro. En este caso, en promedio, el percentil más alto tiene una calificación de 1,7 puntos más que el percentil inferior. En síntesis, se ratifica que a pesar del elevado crecimiento econó- mico de los últimos años, no se observan cambios importantes en las desi- gualdades sociales en estos cinco años, persistiendo entre los distintos grupos de la sociedad las diferencias para desarrollar su vida social en el tiempo libre y, por ende, lograr una mayor integración social.
VIDA SOCIAL Y TIEMPO LIBRE
Fuente: EDSA, Observatorio de la Deuda Social. UCA. Figura 6.B1
Brechas de desigualdad según estratos socio-económicos
2004-2008 0 2 4 6 8 10 2004 2005 2006 2007 2008 1,3 1,3 1,6 1,5 1,4 Muy Bajo Medio Alto
VIDA SOCIAL Y TIEMPO LIBRE
Fuente: EDSA, Observatorio de la Deuda Social. UCA. Figura 6.B2
Calificaciones según percentiles socio-económicos
2004-2008
0
Calificaciones del índice
Percentiles socio-económicos 2 4 6 8 10 0 20 40 60 80 100 2004 2008 Linear (2004) Linear (2008) y = 0,0173x + 3,9358 R2 = 0,2565 y = 0,0149x + 4,1306 R2 = 0,1478
BARÓMETRO DE LA DEUDA SOCIAL ARGENTINA ■111 Si bien el valor del índice aumentó levemente
durante 2007-2008 para las personas entre 35 y 59 años de edad (1,4%), esto no alcanzó para neutralizar la caída observada entre los más jó- venes (-5,5%) y los mayores (-2,5%). En la gente con primaria incompleta el índice bajó -15,5% en el último año, pero con alta volatilidad en el período.
La diferencia de 2008 con respecto a 2004 es que el índice mejoró para los varones adultos y las personas con educación secundaria com- pleta, en cambio disminuyó entre las mujeres, tanto jóvenes como mayores, con menor nivel educativo (figura AE1.3.2).
La disminución de las actividades sociales entre los jóvenes con primaria incompleta man- tendría relación con el mayor déficit que tuvo este grupo en el indicador de autonomía econó- mica, corroborándose que la falta de ingresos es uno de los factores explicativos del aislamiento social. Tanto es así que en 2008 casi siete per- sonas de cada diez del estrato muy bajo y seis del bajo manifestaron haber dejado de salir con los amigos y la familia por problemas econó- micos. Este tema en particular será retomado en un apartado especial.
INDICADORES DE PRIVACIÓN
Un análisis desagregado de los componentes del índice –considerados como indicadores de privación– permitirá profundizar el análisis rea- lizado hasta aquí. En este punto se describirá la prevalencia del déficit de cada indicador en los conglomerados urbanos y en los distintos es- tratos socio-económicos, para analizar las bre-
chas de desigualdad. También se describirán las características asociadas a tales déficits para
completar el diagnóstico58.
La participación es, por definición, un indi- cador de pertenencia. Una sociedad en que las personas participan de los ámbitos sociales y políticos se presume más integrada y, por ende, con mayor cohesión social (Naciones Unidas- CEPAL, 2007). Su incidencia en la población es muy elevada, ocho de cada diez personas de- claró en 2008 no participar en ningún grupo o actividad partidaria o política, religiosa, artís- tica, ecologista, estudiantil, de fomento, coope- radora escolar o de salud, organizaciones solida- rias y afines (figura 6.4). Este déficit se fue pro- fundizando desde 2004.
Lo interesante para destacar con los datos disponibles es la ratificación que la mayoría de la población no participa en las instituciones le- gítimas. Las personas acompañan a los partidos políticos en los actos eleccionarios, pero la ma- yoría no tiene una actividad partidaria; o siendo creyentes de una doctrina religiosa, la confiesan pero la profesan a su manera, sin mantener una participación activa, y así podrían darse muchos otros ejemplos de no involucramiento. Existe una mayor individualización en los comporta- mientos casi anónimos de los residentes en las grandes ciudades, que son característicos de una fase de la modernidad por la cual está tran- sitando una gran parte de nuestra sociedad, como se manifestó anteriormente. Sin em- bargo, se debe destacar la importancia cada vez mayor de los movimientos y organizaciones so-