RESUMEN EJECUTIVO
134 ■ BARÓMETRO DE LA DEUDA SOCIAL ARGENTINA
CAPÍTULO 5: CAPACIDADES PSICOLÓGICAS
Los resultados obtenidos en el índice de capacidades psicológicas (ICP) sugieren que, en conjunto, en el período 2007-2008 las personas entrevistadas han reflejado un bajo nivel de malestar psicoló- gico, creencias relativamente positivas acerca del propio accionar y un nivel medio de proyectos fu- turos y de conformidad con las propias capacidades para afrontar la vida.
No obstante, se observan diferencias de importancia entre las calificaciones ICP de los estratos muy bajo y medio alto en las mediciones de 2004 a 2008. Esta diferencia se expresa en una mayor propensión, en las personas del estrato muy bajo, a presentar síntomas de depresión y ansiedad, cre- encias de control negativas, falta de proyectos personales y/o baja conformidad con las propias ca- pacidades. La conjunción de bajos niveles educativos y socio-económicos parece estar más fuerte- mente asociada con el déficit en el bienestar psicológico que otras variables socio-demográficas como el sexo o la edad.
En términos globales, los resultados obtenidos en el lapso 2007-2008 indican que aproximada- mente un 23% de los entrevistados podrían presentar malestar psicológico significativo (moderado o alto). Valores parecidos se hallaron en las evaluaciones anteriores. Los entrevistados que presentan una mayor propensión al malestar psicológico significativo son aquellos en los que se conjugan las siguientes características: sexo femenino, bajo nivel educativo, baja posición social y jefatura de hogar.
Entre los años 2007 y 2008, alrededor de un 31% de los entrevistados presentaron creencias de control externas, que consisten en atribuir los sucesos de la propia vida a fuerzas externas o al en- torno, que contrastan con el 45% registrado en 2004. Aunque los más pobres experimentaron un cambio muy significativo respecto de las creencias de estar sometido al destino, las circunstancias externas u otras personas, persiste una brecha importante entre los extremos de la escala social en todo el período considerado.
En conjunto, la dificultad percibida para proponerse proyectos futuros fue del 25% en 2007- 2008, que revela una clara mejoría respecto del 37% registrado en 2004. Sin embargo, las diferen- cias según estrato socio-económico se mantienen a través del tiempo. Desde 2004, en que la mitad de las personas del estrato muy bajo reconoció la falta de proyectos a futuro hasta 2008, año en el que se registró un 37% de déficit, las diferencias con las clases medias fueron siempre muy signifi- cativas.
Además, los datos sugieren que tener un bajo nivel educativo y residir en un entorno no familiar coadyuva a percibir dificultades para pensar proyectos a futuro.
En 2007-2008, alrededor de un 10% de los entrevistados indicó disconformidad con las propias capacidades para afrontar la vida mientras que, en 2004, fue del 18%. Un 26% de las personas del estrato muy bajo reconoció estos juicios negativos en todas las mediciones, lo cual los diferencia no sólo del estrato medio alto sino de sus próximos en la escala social, quienes fueron mejorando estas percepciones a lo largo de las evaluaciones. Estos resultados indican que, inmersas en la peor situa- ción socio-económica y sin una educación básica, las personas resienten su capacidad de recupera- ción de los juicios positivos acerca de sí mismos tornándose la autoevaluación negativa en un patrón característico de respuesta.
En resumen, los resultados generales indican una evolución positiva de los componentes psicoló- gicos de bienestar hasta 2006, año a partir del cual se estabilizan. No obstante, las personas del es- trato muy bajo, sistemáticamente, se diferenciaron de las clases medias al presentar una mayor pro- pensión a los sentimientos de abatimiento, desesperanza o inquietud; a tener creencias de que la vida se halla gobernada por factores externos, a percibir dificultades para proponerse proyectos fu- turos y a presentar más disconformidad con las propias capacidades para afrontar la vida.
CAPÍTULO 6: VIDA SOCIAL Y TIEMPO LIBRE
El índice de vida social y tiempo libre califica en 2008 a la población de las grandes ciudades ar- gentinas con 4,8 puntos de promedio. En relación con los 10 puntos que representan el mínimo nor- mativo estamos en condiciones de sostener que se está a mitad de camino para lograr un desarrollo de las capacidades de participación y vida social acorde a una sociedad aceptable en términos de co- hesión e integración social.
El índice se mantuvo casi estable desde 2004, mostró una leve mejoría hasta 2006 que no logró afianzarse y descendió desde entonces a un valor inferior que el inicial; disminuyó con mayor fuerza en el último año tal vez por influencia de los problemas internos y externos que aumentaron la sen- sación de inestabilidad e incertidumbre hacia el futuro, que son factores que condicionan el desa- rrollo humano. Específicamente, la disminución del índice de vida social y tiempo libre entre 2004 y 2008 se debe a la menor participación social de la población, ya que los 6 puntos porcentuales que perdió este indicador representan el doble que los 8 puntos que aumentaron los vínculos sociales de apoyo mutuo debido al peso diferente de cada una de estas variables en la conformación del índice.
La desigualdad en la distribución de recursos para el desarrollo de la vida social y el uso del tiempo libre entre la población del estrato socio-económico muy bajo y el medio alto permaneció casi inalterable entre 2004 y 2008, sugiriendo que la dotación de activos socio-económicos condicionan también el desarrollo de las capacidades de relación y la formación de una comunidad más partici- pativa.