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El blog de campo

In document Antropología de Prácticas Digitales (página 81-87)

Trabajo de campo entre bloggers

3. El blog de campo

Si un aspecto fundamental de mi trabajo de campo es la asistencia a eventos, el otro es la práctica de bloguear. Durante buena parte de los 18 meses de mi trabajo de campo blogueo de manera cotidiana, una aproximación adoptada aunque de maneras muy diversas por distintos etnógrafos y etnógrafas (Mortensen y Walker, 2002; Efimova, 2006; Walker, 2006; Saper, 2006; Saka, 2008; Hopkins, 2009). Mi rutina consiste en asistir a mi centro de investigación en Castelldefels y conectarme por las mañanas para leer algunos de los blogs que sigo con más atención (unos treinta), aunque una vez que comienzo por estos mi lectura se extiende a otros. Comienzo a leer y a leer saltando de unos a otros a través de las referencias que aparecen en cada blog.

15 de febrero de 2006

Me lleva mucho tiempo el trabajo de campo, comienzo a leer por… cualquiera y acabo liándome y leyendo uno tras otro blogs diferentes. Llego a blogs nuevos que están enlazados por un post, leo el post, miro el trackback, y abro alguno.

(D. C. 15/02/2006)14

Tras la lectura suelo escribir en lo que he denominado mi blog de campo, a menudo tratando el mismo tema que alguno de mis corresponsales y referenciando alguno de sus artículos. La lectura de otros blogs se extiende a lo largo del día, consultando de tanto en tanto para comprobar si han vuelto a publicar o qué comentarios han recibido. Y mi blog exige también atención pues he de responder a los comentarios que llegan durante el día. Buena parte de toda esa actividad queda registrada en mi cuaderno de campo, tanto algunos de los artículos de mis corresponsales como de los artículos de otros blogs a los que enlazan. El desarrollo de esta práctica es costoso ya que exige una dedicación diaria que demanda un considerable tiempo tanto de lectura como de escritura y para la respuesta de los comentarios recibidos y el seguimiento de las referencias de otros blogs.

La decisión de elaborar un blog está en gran medida inspirada por mi experiencia previa en un estudio de orientación etnográfica sobre un colectivo de Internet reunido en torno a un portal de noticias llamado Barrapunto (Estalella, 2005a, 2005b, 2005c). Como parte de la observación participante que entonces realicé durante seis meses utilicé una bitácora que el mismo sitio proporcionaba. En aquel caso el colectivo estudiado estaba delimitado con claridad (eran visitantes del portal) y la bitácora me permitió explicitar mi presencia como investigador, aunque mi conclusión a lo largo del trabajo fue que no todos eran plenamente conscientes de mi trabajo como etnógrafo. La decisión de bloguear en mi etnografía de los bloggers apasionados recupera esa experiencia y forma parte del diseño original de la investigación. El resultado de esa práctica es que el blog de campo me permitió dotarme de visibilidad, ganar credibilidad y establecer rapport con quienes fueron mis corresponsales en el campo. En segundo lugar, a través del blog pude interrogar a la tecnología a través de mi propia práctica e incluso desplegar las condiciones para que la tecnología me interrogara a mí mismo; a través del bloguear puede conocer de primera mano lo que significa bloguear intensivamente. Y finalmente, el blog constituyó un recurso

a través del cual articulé las decisiones éticas de mi investigación, pues me permitió explicitar visiblemente mi presencia y dejar constancia pública de mi identidad como investigador, sobre algunos de estos aspectos nos hemos extendido en otro lugar (Estalella y Ardévol, 2011; Estalella y Ardévol, 2007; Beaulieu y Estalella, en prensa). En esta sección discuto las implicaciones del blog para la producción de rapport y eso que he referido como una dimensión reflexiva de la práctica de bloguear. En la sección cuarta me extiendo sobre las problemáticas éticas.

Presentarse con un enlace

A través del blog establezco muchas de mis relaciones y las sostengo a lo largo del tiempo. Más importante aún, el blog de campo se convierte en una estrategia y oportunidad para que otros establezcan relaciones conmigo ya que constituye una forma de presencia mediada en Internet, entre otros blogs, en la Blogosfera:

21 de octubre de 2006

Mi trabajo de campo hubiera sido completamente diferente si no hubiera abierto un blog. Mi relación con algunos bloggers se ha convertido en estrecha, con T, con J, con K, y ello gracias a mi blog. ¿Estarían dispuestos a admitirme y charlar conmigo con tanta facilidad si no hubiera creado vínculos con ellos a través del blog?

(D. C. 21/10/2006)

Enlazar a otros blogs constituye una estrategia para señalar a otros bloggers mi presencia. Mis enlaces son normalmente visualizados por los bloggers, que en ocasiones tras tener noticia de ellos llegan a mi blog y dejan un comentario. Usar enlaces es una estrategia más indirecta y común en el contexto del bloguear que enviar por ejemplo un correo electrónico. En el post de mi blog, que reproduzco más abajo, queda ilustrada esa estrategia. Previendo mi asistencia a un evento que el PSOE celebra en Huesca escribo sobre el mismo tema que uno de los organizadores y enlazo a su blog; al cabo de unas horas este me responde, como otros de los enlazados. Los blogs tienen incorporados unos sistemas que indican cuando desde otro blog alguien incluye un enlace al tuyo. Es una forma de presentarme de una manera sutil y facilitar mi posterior encuentro, de hecho César se me adelanta en el comentario: “de tomarnos una cerveza no te escapas”, me responde. Es una forma de presentación menos directa que enviando un correo electrónico, una estrategia sobre la que Christine Hine ha señalado las dificultades que plantea (Hine 2000: 74).

Pero además, a través del blog puedo mantener una cierta simetría en mis relaciones en el campo proporcionando las condiciones para una relación de reciprocidad, o como Yuwei Lin (2006) lo ha denominado: “mutualidad”, ya que no soy únicamente yo quien observa a los bloggers sino que ellos pueden observarme a mí; pueden interpelarme en los términos en los que convencionalmente ellos se interpelan entre sí. El blog se convierte en el destino de aquellos a quienes he conocido cara a cara previamente, por ejemplo: “hoy ha llegado Carmen a mi blog y ha dejado un comentario. Es un comentario que ha dejado después de que nos reuniéramos la semana pasada en una Beers&Blog” (Q.56.34.,). Si mi presencia se articulara a través de una página web o de un correo electrónico eso reduciría

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las opciones de diálogo. El blog es pues un modo de articular de manera permanente cierta forma de lo que Anne Beauliue denomina co-presencia mediada en el campo (Beaulieu, 2010). Pero además, con el paso de los meses el blog se convierte en un elemento fundamental para el desarrollo de mis relaciones con otros bloggers. Mucho más que una estrategia metodológica, se torna en un modo de implicación que me ayuda a orientar decisivamente mi trabajo de campo, como queda constancia en algunas de las anotaciones en mi diario:

12 de noviembre de 2006

El blog me ayuda a pensar y a organizar mi dinámica en el campo. El blog me obliga a leer otros blogs.

El blog me ha permitido elaborar vínculos, por ejemplo con Jordi Abad.

(D. C. 12/11/2006)

Hay varios aspectos que quiero señalar respecto a mi bloguear a partir del post de mi blog que reproduzco a continuación. Es un artículo publicado en marzo de 2007 en el que hablo del live blogging al hilo de otro artículo sobre el mismo tema escrito por César Calderón en su blog. Como ya he dicho, el blog no pretende ser un espacio académico ni un cuaderno de campo público; es un espacio de relación con los bloggers y con esa intención mi estilo de escritura es conscientemente informal. La elección de la temática pretende interpelar de manera sutil a César, como ocurre finalmente (comentario 13). Lo hago enlazando el artículo que ha escrito con el título de ‘Ponga un blogger en su congreso’. Otros de los enlazados, como Luis Rull o Marcelino Madrigal, también se sienten interpelados a través de los enlaces que incluyo y dejan sus comentarios.

Hay un aspecto más que quiero señalar y que en el Anexo1, donde reproduzco el post en extenso, es más evidente. Es la temporalidad de los comentarios que siguen a la publicación del artículo, que hacen explícito las exigencias temporales y la atención que el blog requiere. Este es publicado a las 11.01, a las 12.09 recibo el primer comentario de Marcelino Madrigal, uno de mis corresponsales en el campo al que me referiré en extenso en mi relato. Veinte minutos más tarde es Luis Rull quien deja su comentario (algunos comentarios los he omitido por mor de brevedad). Yo comentaré en una ocasión y al día siguiente. En total 13 comentarios en el día, y en los dos días siguientes habrá cuatro más. Pero además, mi blog convierte en el espacio de discusión entre otros bloggers pues Marcelino se enzarza en un debate con Luis y con Víctor R. Ruíz en mi propio blog, y no será ni la primera ni la única vez.

Live Blogging: eventos que explotan en Internet

8 March 2007

Me pirro por el ‘live blogging’ (que por cierto, no aparece en la Wikipedia. Lo seguí en vivo y en directo en el Evento Blog España en Sevilla, y me quedé bastante alucinado. Me parece una especie de flash mob a través de Internet. De repente, decenas de personas se ponen a postear, a hacer fotos subirlas y colgarlas en Flickr, o incluso video (en eso Rosa es una experta).

César, de NeoRatón, lo explica magistralmente en un post, originalmente publicado originalmente en su blog: Ponga un blogger en su congreso y replicado hace unos días en el sitio de Jornadas Ciudad Digital.

[…]

Yo supongo que cuando Luis Rull and Co. habilitaron en su momento el wifi para el Evento Blog España eran muy conscientes de que live blogging haberlo lo habría:

[…]

This entry was posted on 8 March 2007 at 11:01 am and is filed under Blogs, Cuaderno.

18 Responses to “Live Blogging: eventos que explotan en Internet” 1. mmadrigal <http://garfio2003hotmail.com> Says:

8 March 2007 at 12:09 pm Buenas.

Por alusiones.

Sinceramente cada vez siento más que esto de bloguear por bloguear, con el único objetivo que alguien te lea y poder mantener una conversación […]

3. Luis Rull <http://luisrull.blogestudio.com> Says: 8 March 2007 at 12:29 pm

Gracias por lo que me toca (Para lo que no lo sepan, la Co. de la que habla son mis dos compañeros de la organización de Evento Blog: Benito Castro y José Luis Antúnez.

Lo del “live blogging” depende de los objetivos que se planteen en el mismo. […]

4. mmadrigal <http://mmadrigal.spaces.live.com> Says: 8 March 2007 at 1:23 pm

Adolfo que los blogs son poder es claro. Estamos de acuerdo.

Pero la parte que siempre se omite es que el poder es responsabilidad. […]

13. César Calderón <http://cesar.lasideas.es> Says: 8 March 2007 at 8:54 pm

Adolfo,

La idea del taller de ciber-activismo es articularlo como un foro de internet, es decir, con discusión abierta y aportaciones de todos los participantes.

De tomarnos una cerveza no te escapas. Nos vemos en Huesca.

La experiencia de la tecnología

A medida que pasaba el tiempo el número de lectores de mi blog aumentaba suavemente. Solía consultar las estadísticas de visitas con cierta asiduidad, lo que me permitía conocer el número de personas que habían leído el blog hasta ese momento del día. La tendencia era ascendente a lo largo del tiempo y si pasaba varios días sin bloguear entonces comenzaba a decaer la línea de lectores. Un día ocurrió algo. El número de

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visitantes comenzó a crecer de manera repentina. Ese día estaba de viaje camino de Madrid, a media mañana tenía tantos visitantes como el total de los días previos; a principios de la tarde se había disparado en vertical la gráfica. No podía evitar la emoción que me producía su ascenso. Cuando consulté de nuevo las estadísticas al final del día habían triplicado el número de visitas de un día normal. Me había enlazado un gran blog, un blog con muchos lectores, y había experimentado en propia carne lo que los bloggers llaman el “efecto Microsiervos”, que toma la forma de un ascenso en el número de lectores provenientes de ese blog. Esa emoción puede ser narrada por los bloggers, pero el bloguear proporciona una experiencia de primera mano de lo que significa un acontecimiento de ese tipo: la expectación a lo largo del día, la atención sobre la gráfica, la sensación placentera de presenciar cómo aumenta la atención recibida….

En su etnografía de Internet David Hakken ya se ha referido al “conocimiento encarnado” de estas tecnologías (Hakken, 1999: 39) como fuente de conocimiento etnográfico. Pero no se trata de bloguear simplemente, sino articular una práctica similar a la de aquellos a quienes se investiga, en mi caso un bloguear intensivo. A ello se ha referido Chrisitine Hine (2000: 10) al señalar la necesidad de buscar cierta simetría como una forma de acceso a la experiencia de los otros; desplegando las mismas prácticas que aquellos a quienes se intenta comprender. Constituye una estrategia para acceder a través de la propia experiencia a ese particular modo de articular la relación del blogger con su blog. Esto abre además la posibilidad para que el etnógrafo articule su presencia en el campo hacia el establecimiento de “relaciones igualitarias” (Velasco y Díaz de Rada, 1997: 25). De la misma manera que experimenté la emoción del efecto Microsiervos, en sucesivas ocasiones experimenté también las dificultades para mantener el ritmo de bloguear, un cansancio similar al que mis corresponsales comentaban a menudo. Y experimenté la exposición como resultado de mi bloguear, a la que me refiero más abajo.

Pero hay un segundo aspecto relevante que resulta de mi práctica de bloguear; si como dice Theodore Schatzki los objetos son “entendimientos materializados” (1996: 114), el bloguear es una estrategia para acceder al conocimiento inscrito en los blogs. Desarrollar el ritmo de escritura que desplegué en el trabajo de campo, buscar el momento para ello, combinar el uso de diferentes tecnologías… todo ello requirió de un aprendizaje de varios meses. Si he señalado el blog como una estrategia instrumental para establecer y mantener relaciones, mi práctica de bloguear es además una instancia para la producción de conocimiento etnográfico en sí misma; conocimiento que resulta de la implicación misma en el bloguear. Implicarse con el blog implica interrogar directamente a la tecnología y establecer las condiciones para que la tecnología me interrogue a mí mismo; implica explorar los límites de lo que se puede hacer con la tecnología y lo que esta me hace hacer como resultado de mi implicación con ella. La infraestructura que movilizo en mi práctica de bloguear constituye por lo tanto el objeto sobre el que se vuelca mi reflexión.

Hay una considerable analogía entre algunos de las cuestiones que plantea el uso del blog y otras tecnologías digitales en el trabajo de campo y las que plantea utilización de la cámara a las antropólogas visuales. La etnógrafa misma constituye el principal instrumento para la producción de conocimiento y el acceso a la comprensión del mundo social que investiga, como dice Kirsten Hastrup (1999) o Honorio Velasco y Ángel Díaz de Rada

(1997). Pero si la experiencia del etnógrafo es una fuente importante de conocimiento antropológico, esto significa que los modos particulares a través de los cuales el etnógrafo articula su experiencia en el campo serán determinantes en el conocimiento que produzca. Es decir, la utilización de una cámara en el trabajo de campo no tiene consecuencias únicamente sobre el tipo de registro que la antropóloga elabora, sino sobre sus mismas experiencias de campo y sobre el conocimiento antropológico que elabora a partir de ella. Lo cual implica que en el caso de experiencias de campo mediadas (Beaulieu, 2001; Beaulieu y Estalella, s/d), sea esta mediación resultado de la presencia de una cámara o un blog, resulta imprescindible la reflexión sobre la propia experiencia con la tecnología, como hemos explorado en otro lugar (Estalella y Ardévol, 2010).

Entre la exposición y la transparencia

El blog me permitió desarrollar una forma de co-presencia mediada permanente en Internet, establecer relaciones y sostenerlas a lo largo del tiempo; pero al mismo tiempo tuvo efectos inesperados. Como muchos otros bloggers, mi presencia en los términos en los que era formulada en el blog implicaba cierto grado de exposición que puedo ilustrar con un incidente de mi trabajo de campo. En enero de 2007 Fernando Tricas me invita a participar en un taller sobre blogs en Zaragoza. Asistimos unas 20 personas en la sesión de varias horas que se desarrolla por la tarde en el local de una asociación de vecinos. Expongo algunos datos generales de informes sobre la situación de la Blogosfera. Durante mi presentación señalo los datos de una plataforma llamada MSN Spaces que pertenece a Microsoft, un servicio que algunos bloggers tratan con cierto desdén en mi trabajo de campo. Dicen que es un espacio de adolescentes que escriben blogs abigarrados sin cuidado en su escritura. Uno de los participantes hace una broma que desencadena las risas generalizadas. Ignoramos que uno de los presentes bloguea en esa plataforma y que está grabando la charla. Al día siguiente un corte de la grabación en el que se me escucha dando datos sobre el número de bloggers en MSN Spaces circula por Internet. Algunos bloggers critican los datos que he utilizado por erróneos y además se arma jaleo por los cometarios que se escuchan de algunos de los presentes sobre los Spaces.

Mi malestar como consecuencia del incidente es notable, y también mi preocupación: “un aspecto importante es mi credibilidad. La credibilidad del antropólogo. Estoy al descubierto, cualquier error que cometa no afecta a mi trabajo de campo, sino a mi credibilidad como antropólogo. El problema con este suceso es doble. De repente me encuentro envuelto en una polémica en la que mis palabras constituyen el centro de la discusión” (D. C. 17/01/2007). Me sentía, de alguna manera, como un cazador cazado, un aspecto que ilumina por otro lado la naturaleza para-etnográfica (Holmes y Marcus, 2004) de mi campo, un aspecto sobre el que me extiendo más adelante en el relato etnográfico:

Me he sentido como ‘el cazador cazado’, peor aún, de alguna forma me sentía cuestionado por mis propios informantes e incluso ‘traicionado’, puesto que mis palabras se habían sacado de contexto y reutilizado para alimentar una polémica que constituye una parte muy interesante de mi investigación, pero de la cual yo había intentado mantenerme al margen como investigador ‘neutral’

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El incidente no tuvo mayores consecuencias, mi identidad en el campo no resultó dañada, muy al contrario el incidente me permitió establecer relación con Marcelino Madrigal, que blogueaba en MSN Spaces y quien se convertiría en uno de mis principales informantes. El incidente podría haber tenido otras consecuencias, pero lo que quiero rescatar es que en buena medida mi exposición está directamente relacionado con el hecho de que blogueara. Si hubiera carecido de blog es probable que hubiera podido ignorar las

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