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Expectativas cruzadas, temporalidades sincronizadas

In document Antropología de Prácticas Digitales (página 168-178)

Infraestructuras temporales

4. Expectativas cruzadas, temporalidades sincronizadas

Si se examina el blog de Tíscar, el de Antonio, el de Julen o el de Rosa…. se aprecia lo que significa el desarrollo de una práctica intensiva de bloguear que es sostenida en el tiempo. Un mes cualquiera, diciembre de 2006 por ejemplo. Tíscar ha escrito 34 artículos (sólo en seis días del mes no ha publicado, y en varios ha publicado más de un artículo). El día dos de ese mes escribe sobre la precariedad del periodismo, tres días después lo hace sobre la televisión autonómica de Madrid, y habla sobre cómo sería una Navidad ecológica dos semanas más tarde y sobre la “ciencia 2.0” al día siguiente, en un artículo donde se hace eco de otro que Antonio Lafuente ha publicado en su blog… El ritmo no es muy diferente del que mantiene los meses anteriores ni del que sostiene los meses siguientes, o del que despliegan Julen Iturbe, Marcelino Madrigal o Antonio Lafuente. Hay una temporalidad que los bloggers apasionados mantienen, un ritmo sostenido en el bloguear, que suele tener una modulación semanal o cuasi-semanal; es decir, escriben los días laborables durante las horas de luz para descansar el fin de semana; así ocurre generalmente (Tricas, Ruiz y Merelo, 2003; Duarte et al., 2007) y entre los bloggers apasionados también.

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Al principio del capítulo me he referido a las definiciones que se hacen de los blogs, un objeto con una serie de textos ordenados cronológicamente que resultan de una práctica de actualización frecuente; la definición que la plataforma Blogger hace en sus primeros años de sí misma apuntaba ya en esa dirección: “Blogger te ofrece el poder de la comunicación instantánea permitiéndote publicar tus pensamientos en la web cuandoquiera que tengas la urgencia de ello”. Lo mismo que otra plataforma posterior, Live Journal, que en marzo de 2000 define a los blogs como: “...un cuaderno online que puedes actualizar con breves entradas [artículos] muchas veces al día, o con largas entradas unas pocas veces a la semana...” (citado en Boyd, 2006). La intensidad de bloguear, entendida como escritura frecuente, lo que los bloggers llaman actualización, se convierte en una dimensión normativa; visible en las definiciones de lo que es un blog, en la misma realización material de estos y en la misma práctica de los bloggers. Cuando uno de ellos está unos días sin escribir es habitual que se disculpe por su ausencia: “vuelvo al blog con la intención de recuperar el ritmo de publicación en este nuevo año”, escribe Tíscar a principios de 2005.

Esa práctica intensiva en el tiempo requiere de los individuos una considerable dedicación en la cotidianidad de sus días; no se trata sólo de escribir con mucha asiduidad y con un ritmo sostenido, sino que requiere de una dedicación que se extiende a lo largo del día. Antonio confiesa en una de nuestras entrevistas la inversión temporal que el blog requiere:

sí, yo le dedico mucho tiempo, todo el tiempo, prácticamente todo, porque andando el tiempo he ido configurando mi actividad académica alrededor del blog, y yo siempre me cuento a mí mismo la historia -además esto lo descubrí muy pronto, a los dos meses de estar escribiendo ya lo sabía, y hoy lo puedo confirmar y argumentar- a los dos meses de empezar a escribir ya sabía que un blog o te absorbía todo el tiempo o era una cosas extraña. Un blog que no te ocupa el día no sé que puede ser; y yo me cuento que estoy escribiendo un libro y he empezado por poner las notas ahí, y compartirlas, y lo que intento es que cada post contenga un argumento completo, y alguien que esté muy pendiente puede ver las conexiones

(A.L.E3. 3.11)

Y esa intensidad se convierte en extenuante. Muy a menudo, los bloggers sienten el blog como una pesada carga, lo que recuerda a los jugadores intensivos (power gamers) del juego de Internet World of Warcraft que T. L. Taylor (2006) describe en su etnografía. Para estos, World of Warcraft ha dejado de ser un juego y la diversión se ha transformado: “a la simple idea de ‘diversión’ se le da a vuelta como un calcetín con ejemplos de engaste que se fundamentan en la eficiencia, el aprendizaje (a menudo doloroso), aburridas y tediosas tareas, y pesadas dosis de responsabilidad y focalización intensa” (Taylor, 2006: 88, t. p.). En el caso de los bloggers, en ocasiones, es como si estuvieran encadenados al blog, atados a él, presos; “ahora estoy liberada” (G.F.E1.13.3), confiesa Gemma Ferreres en una entrevista que mantenemos un año después de que haya dejado de escribir su blog; el bloguear era tan intenso que en aquella época agradecía parar de tanto en tanto y dejar de escribir. En un inusual estilo epistolar entre los bloggers (“queridos lectores”), Gemma se despide en septiembre de 2005 en su blog tintachina y hace referencia explícita al cansancio para justificar su abandono:

Queridos lectores,

Ha llegado el día. Hoy me despido. Quiero hacer miles de cosas y eso me obliga a cerrar tintachina. Al día son sólo unos minutos de dedicación pero me doy cuenta de que casi 5 años como blogger es suficiente. Aunque sigo leyendo las noticias y la chispa en el cerebro se sigue encendiendo, a la hora de sentarme frente al PC me fallan las fuerzas. Quiero dedicarme a proyectos más libres y creativos, que me permitan experimentar más y saltarme las fronteras de la escritura lineal y la imagen.

(Q.121.3)

Las confesiones públicas en los mismos blogs abundan en las que un blogger no sabe si escribe para él o ha comenzado a escribir ya para los otros, explorando los temas que le piden antes que los de su interés personal. Antonio habla del cansancio cuando ha pasado el tiempo, y Tíscar se refiere a la responsabilidad de bloguear. En ocasiones, el bloguear se convierte en un bloguear para los otros, para el colectivo, bloguear es sostener un colectivo difuso que hay más allá de la pantalla. Un colectivo lábil que se descompone fácilmente cuando el blogger abandona su práctica. Así que para sostenerlo es necesario estar pendiente del blog a lo largo del día. Consultando el blog propio y los ajenos recurrentemente, respondiendo a comentarios o siguiendo los enlaces que llegan. Gemma me contaba en una entrevista cómo años atrás “había que entrar a todas horas [a los blogs que leía], una y otra vez durante el día, para ver cuándo habían publicado [un artículo nuevo]” (G.F.E1.13.4). Pero cuando aparecen los agregadores ya no es necesario. A través de esta tecnología, quienes la utilizan se suscriben a un blog y cuando abren el agregador este dialoga automáticamente con el blog para comprobar si hay algún nuevo artículo, si es así lo descarga29. A través del agregador es posible leer todos los blogs sencillamente, sin

necesidad de ir visitando blog por blog30; lo que resulta especialmente útil para los bloggers intensivos que leen un número elevado de blogs, decenas de ellos. Pero lo que me interesa es la temporalidad que los agregadores performan. A través de esos mecanismos las acciones de unos (bloggers) y otros (lectores) se sincronizan en interacciones que acontecen de manera instantánea. De manera que un agregador es, antes que nada, un mecanismo que sincroniza temporalmente las diversas temporalidades de bloggers y lectores. El último texto en la parte superior del blog, esa jerarquía temporal inquebrantable que suscitaba las protestas de quienes aprendían a bloguear sitúa “lo actual, lo nuevo, siempre está ahí predominando, tiene el mejor sitio... genera un pacto... de frecuencia”, decía Tíscar (T.L.E2. 1.14). Ese diseño material promueve una cultura de la velocidad, como decía Antonio Fumero, no sólo de escritura sino también de lectura. Una velocidad que lleva a esa urgencia por entrar a todas horas que Gemma confiesa y que queda inscrita materialmente en los agregadores.

29 El desarrollo de esta tecnología se basa en dos formatos de publicación llamados RSS (siglas de Really

Simple Sindication) y Atom, creados ambos por bloggers y para su uso en los blogs pero que sin embargo se extienden ampliamente en Internet hasta ser incorporados como parte de la infraestructura, tal y como lo describen en la Wikipedia.

30 Esa ventaja se logra a costa de perder estética: en el agregador los artículos aparecen con un formato

austero, el título y el texto; el diseño del blog al que pertenecen se ha desvanecido y tampoco están presentes los comentarios dejados por otros y que acompañan al artículo. Sin embargo, la virtud de los agregadores es, para muchos bloggers, la posibilidad de leer varias decenas de blogs

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Pero la cultura de la velocidad de la que habla Antonio Fumero es el efecto de una expectativa agónica ante lo nuevo que ha de llegar. La infraestructura material que establece una ordenación cronológica de los textos es la responsable de esa expectación, como señalaba Meg Hourihan, desarrolladora de la plataforma Blogger: “la información nueva en la parte superior (junto con marcas de tiempo y la sensación de inmediatez) fija la expectativa de actualizaciones, una expectativa reforzada por nuestras visitas de regreso para ver si hay algo nuevo. Los weblogs demuestran que el tiempo es importante por la misma naturaleza en la cual ellos mismos presentan la información. Y como lectores de weblogs, respondemos con visitas frecuentes que son recompensadas con contenidos fresco” (Q.32.56 t. p.). Así pues bloguear es ante todo hacer esperar a quienes quedan más allá de la pantalla; hacer esperar un nuevo artículo cada día, una nueva historia, una continuación de un relato que no tiene fin. Mantenerse en el bloguear es, ante todo, sostener la expectación continua de los otros. Así que la jerarquía cronológica de los textos de un blog no ordena únicamente estos, sino que toma parte en la performación de las expectativas y las temporalidades cotidianas de aquellos que se reúnen en torno al blog.

Las estadísticas del blog

Pero hacer esperar a los otros es sólo la mitad de la historia. Tan puntualmente como el blog es escrito es leído por otros. Así que de un lado de la pantalla, en un extremo del blog, se encuentran aquellos que leen el blog. Del otro lado, aquel o aquella que lo escribe. Y para vincular a unos y otros hay toda una serie de mecanismos que informan de los efectos que tiene la escritura del blog y de las acciones que otros desarrollan y en las cuales interviene el blog. Toda una serie de mecanismos que permanecen ocultos a la vista y que pasan muy a menudo desapercibido; los vericuetos de la infraestructura blog, pero que resultan fundamentales en la práctica de los bloggers. Para ilustrarlo regreso un momento a la rutina matutina de Tíscar a la que me he referido antes:

[las estadísticas] las miro todos los días, y a veces más de una vez [antropólogo: no eres la única], no ya lo sé, soy consciente de mis vergüenzas, no adopto ninguna pose […] soy consciente de este tipo de hábitos, lo que te decía: mirar mi correo, mirar mi correo de la universidad, mirar Technorati, mirar estadísticas, me fijo en el número de FeedBurner, y como todo lo hago desde el blog pues es cómodo, ese es un poco mi interfaz de interacción, y tengo el del.icio.us integrado en el navegador, y me quedo con la sensación de que voy controlando un poco lo que se mueve alrededor mío

(T.L.E2. 3.15)

Tíscar explicita claramente en su rutina diaria qué otras entidades forman parte de su bloguear: las estadísticas, Technorati, Feedburner, del.icio.us…. La escritura del blog es sólo el comienzo de un ciclo, porque una vez escrito lo siguiente son las vistas que se reciben, los comentarios que llegan, los enlaces a lo que se ha escrito ese día o en días previos… de manera que forma parte del bloguear toda una trama de prácticas intersticiales y entidades que resultan tan invisibles como la infraestructura pero que están presentes en el bloguear cotidiano de Tíscar y muchas otras. Toda una serie de dispositivos de inscripción que son incorporados por los blogger en sus prácticas cotidianas. A través de ellos tienen constancia de los acontecimientos en los que media su blog. A través de esas

inscripciones en tiempo real, instantáneas, el blogger se involucra en una práctica que se despliega a lo largo de todo el día. Los sistemas de alerta avisan a los bloggers a través de su correo electrónico cuando reciben un comentario, por ejemplo, o cuando alguien busca su blog en Technorati y Google. Si los agregadores inscriben materialmente esa urgencia temporal, otro de los mecanismos principales en el bloguear son las estadísticas, omnipresentes en las prácticas de muchos bloggers. Antes de que las estadísticas sean incorporadas por las plataformas de blogs, Gemma Ferreres recuerda durante una de nuestras entrevistas el servicio de pago que ella usaba por 20 dólares al año, MyBlogLog: “te permitía saber en tiempo real qué enlaces clicaban, qué post eran los más vistos, de dónde llegaban los usuarios, qué términos de búsqueda les traían, etc. […] usar esas métricas era un ejercicio de aprendizaje, te permitían saber qué post tenían un efecto determinado, o qué post antiguos seguían siendo vistos […] se aprende mucho, saber de dónde vienen, el navegador que usan, a qué hora entran, desde qué país” (G.F. E1.13.22).

Un ejemplo de cómo las estadísticas se encuentran incorporadas en sus prácticas lo representa Pedro; un blogger que pasa de los cincuenta; bien situado económicamente tiempo atrás como ejecutivo de una compañía las cosas le fueron mal y ha terminado viviendo en la calle, sin hogar, que es el título del blog que ha comenzado a escribir. Y gracias a ello está colaborando con una radio nacional, en una tertulia matutina en la que participa los domingos. El blog surge después de que su propuesta de crear una revista para indigentes fuera rechazada por los responsables de asuntos sociales del albergue en el que está alojado. Nos conocimos en una de las Beers and Blogs mensuales que algunos bloggers celebran en Madrid; llegó acompañado por otra blogger que le ayudó a montar el blog y unos días después volvimos a charlar: “les hice una propuesta, les preparé un dossier con un proyecto de marketing sobre lo que se podía hacer y se quedaron alucinados; era una propuesta para una publicación hecha por indigentes y les gustó mucho, pero después me dijeron que no se podía hacer, que era muy caro. Yo les dije que era gratis, pero no me hicieron caso. Pero lo que no aguanto es que me tomen por tonto, así que me dije que lo hacía yo mismo, y me abrí el blog. Y aunque todo el mundo dice que no me lee, yo sé que me leen […] porque hay gente a la que han pillado con fotocopias de lo que yo he escrito en Cáritas, o porque justo después de que yo mencione que van a cerrar un albergue o que el Joni, que tiene ataques de epilepsia, no sabe a dónde va a ir y que no sabe nada de su asistente social, a la semana le han buscado una nueva cama y le han dado un trabajo” (P.E1.16.86). Y mientras charlamos abro mi ordenador y vamos a su blog. Lo primero que hace es examinar las estadísticas de sus visitas: “en el albergue, me preguntan cómo va la página, y les digo que tantas visitas, o que vamos subiendo” y añade: “tengo un tío que me lee desde Yakarta y otro desde Lituania, y una chica desde Tijuana… y desde México y Argentina”; y cuenta con fruición: “el otro día lo hice para probar, no mencioné el nombre del blog en la radio, y nada, pero cuando lo menciono, ala, 2.000 visitas, se nota” (P.E1.16.11).

En otra ocasión, Pau Llop, con la pantalla de su ordenador frente a nosotros dos, explica de una manera muy gráfica el efecto de las estadísticas: “Google Analytics, lo abres y es como en las películas de los malos, cuando sale una de esas pantallas gigantes en la que se ve el mundo [que el malo quiere dominar]. Con esto lo sabes todo, el término de

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búsqueda con el que te llegan, si entran desde un Ministerio, el tiempo que están en la página… yo alguna vez me he quedado mirándolo y me he pasado dos horas enredando. […] Con Google Analytics puedes seguir desglosando hasta el infinito: puedes ver por países, y desglosarlo por comunidades autónomas, y por los pueblos principales… si tienes un amigo en un pueblo que te dice que te visita todos los días, puedes comprobarlo y ver si es verdad” (Q.41.43).

Imagen 6.1. Detalle de las estadísticas de mi blog de campo durante parte del mes de diciembre de 2006 y enero de 2007. Pude verse el ascenso progresivo hasta un máximo cercano a los 470 lectores en el día 19 de enero. Créditos: A. E.

Pero las estadísticas son sólo uno de los diferentes dispositivos a través de los cuales se inscribe y representas los usuarios que leen el blog. WordPress, por ejemplo, informa de los términos de búsqueda a través de los cuales los visitantes han llegado al blog. En ocasiones algunos bloggers los comentan en su blog haciendo chanza de ello, pues a menudo los visitantes dan con el blog buscando temas de lo más peregrino que poco o nada tienen que ver, en opinión de sus autores, con este. Y cuando un blogger enlaza a otro blog, este último recibe también una notificación, lo que se denomina un retroenlace (trackback), que figura públicamente entre los comentarios del blog; de manera que el artículo citado cita de manera automática al primero. Es una manera de establecer una forma de reciprocidad e informar a lectores de otros artículos que explícitamente dialogan con aquel que están leyendo31.

31 En realidad, la producción de inscripciones no es un proceso exclusivo de los blogs, es el

funcionamiento básico de Internet. Pero no todas las tecnologías de Internet producen el mismo tipo de inscripciones ni estas tienen las mismas propiedades. Las interacciones de participantes en juegos multimedia, por ejemplo, son efímeras y sólo producen algunas inscripciones materiales permanentes mientras que en los chat, las inscripciones no son públicas y accesibles por los buscadores. Hay por lo tanto diferencias en las propiedades de esas inscripciones. En realidad, la producción de inscripciones en nuestras interacciones (no sólo con personas, también con máquinas) es un proceso generalizado que ocurre en otras tecnologías digitales también. Los teléfonos móviles, por ejemplo, producen

inscripciones que nos permiten guardar memoria de las llamadas recibidas, enviadas, perdidas,

contestadas… algo que antes no existía en los teléfonos fijos analógicos y que permite articular prácticas radicalmente nuevas, como por ejemplo no memorizar ningún número de teléfono.

El engaste material

A través de las estadísticas es posible conocer los efectos de la escritura en el blog, como queda de manifiesto en el caso de Pedro; y a través de ellas el blogger calcula los efectos de su escritura y toma conciencia de la temporalidad de esta. Y eso tiene singulares consecuencias. Psicobyte describía en una discusión en su blog la manera como las estadísticas están incorporadas en su práctica cotidiana: “yo miro mis estadísticas compulsivamente. Es una de las más viejas tradiciones blogueras. Y, además, me pongo nervioso cuando un post que me ha gustado especialmente o me ha costado más trabajo

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