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C IUDADES EN EL C RECIENTE F ÉRTIL

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El Bronce Antiguo

2. C IUDADES EN EL C RECIENTE F ÉRTIL

Aunque la Revolución urbana aparece más o menos simultánea- mente en todo el Creciente Fértil, es en la Baja Mesopotamia donde ad- quiere sus caracteres más típicos y donde las ciudades sumerias, que en- tonces emergen en la historia, constituyen el modelo acabado de la ciudad-estado con una alta civilización. El proceso sigue más o menos las pautas siguientes: la idea de comunidad, que identifica la ciudad na- ciente, aparece proyectada en una divinidad protectora del nuevo Esta- do. A este dios se le rinde culto en un templo, que constituye el centro de la vida urbana. Es el edificio más importante de la ciudad y objeto de continuas mejoras y atenciones, para lo que se realizan obras impor- tantes, por lo general muy costosas, y que emplean mucha mano de obra, no solo del ramo de la construcción, sino también de la artesanía, en la que, además de metalúrgicos y alfareros, trabajan ahora especialis- tas de otras profesiones, como escultores y orfebres. Esta dedicación su- pone necesariamente como base la existencia de una agricultura y gana- dería florecientes, que produzcan continuamente excedentes, así como de una actividad comercial que intercambie productos locales por otros exóticos, pero necesarios para el lujo de la nueva sociedad.

Todo ello quiere decir que la corporación sacerdotal que rige el san- tuario nacional, símbolo del Estado, debe manejar muchas riquezas y que a ella convergen de alguna forma los esfuerzos y rendimientos de to- da la sociedad. Ahora bien, esta concentración de riqueza obliga a una contabilidad, que se inicia en el templo consignando los datos sobre ta-

blillas de arcilla. De hecho, estas son los primeros intentos serios de la humanidad por crear unos símbolos «escritos» que plasmen las ideas del lenguaje, y por reflejar de forma fehaciente las operaciones aritméticas elementales. Así surge la escritura, y con ella todo un mundo complejo de ideas y realizaciones que enseguida vemos desarrollarse con gran ce- leridad en las ciudades sumerias.

En realidad, todo este proceso está ya claramente iniciado en los úl- timos momentos de la etapa anterior, en la fase cultural conocida con el nombre de Uruk, y tiene su momento álgido en esa etapa de transición llamada de Jemdet Nasr, entre el 3100 y el 2800 a.C. Aquí se desarrolla ampliamente aquel modelo de templos que ya habíamos visto en los pe- ríodos inmediatamente anteriores. Por ejemplo, en Eridu hay nada me- nos, que trece fases distintas en la construcción de su templo ya en la época Ubeidiense; en Uruk (Warka), el templo llamado de Anu y otros en sus alrededores continúan y perfeccionan el modelo ya en la época conocida como Uruk, pero algunos de ellos tienen su culminación pre- cisamente en nuestro período de Jemdet Nasr. Ahora la cerámica está hecha a torno (esta circunstancia se dejaba sentir ya en el período in- mediatamente anterior) y se vuelve a la decoración con pintura polícro- ma; hay ahora también muchas vasijas de plata o de cobre, y numerosas obras de arte, tales como esculturas de carácter realista, aumentando mucho la confección de sellos cilíndricos decorados. Igualmente son ahora frecuentes las tablillas de arcilla que contienen una verdadera pro- toescritura.

A este período le sigue el Dinástico Antiguo (2800-2475 a.C.), di- vidido a su vez en tres fases (I-III). Es la época típica de la cultura su- meria, y sus principales yacimientos son las ciudades de Ur, Uruk, Um- ma, Lagash (la actual Girsu), Nippur y Kish, de las que incluso sabemos ya el nombre de algunos de sus reyes (p. ej. Gilgamesh en Uruk, o Ur- Nanshe en Lagash), y, por supuesto, conocemos los dioses y su mitolo- gía, y algunos acontecimientos históricos. La escritura va transformán- dose, dejando de ser simplemente pictográfica y logográfica (signo = palabra), para adquirir un valor fonético (signo = sonido, en realidad una sílaba). Es la época de los grandes monumentos construidos con la- drillos plano-convexos (templos con sus zigurat en forma de pirámide), palacios con torres, como en Kish, manzanas de casas con sus calles rec-

GOLFO PÉRSICO Tepe Gawra Nínive Hassuna Asur Umm Dabaghiyeh Babilonia Kish Nippur Lagash Ur Uruk (Warka) el Ubeid Eridu Jemdet Nasr Susa Montes Zagros R ío T ig ris R ío Éufrate s A C A D S Ú M E R A S I R I A Yacimientos arqueológicos Bagdad Basra

tas..., y de las magníficas obras de arte en esculturas y relieves, de los te- soros de orfebrería del cementerio real de Ur, etc.

Después sobreviene una inesperada derivación política del nuevo sistema creado con la Revolución urbana. Una ciudad en la zona norte de la Baja Mesopotamia, controlada no por sumerios, sino por semitas, la ciudad de Acad, bajo el reinado de Sargón I (2334-2279 a.C.), pone fin a la supremacía que entonces ostentaba la ciudad de Uruk con su rey sumerio Lagalzaggisi, y proclama un Estado «nacional» supraurbano, re- gido desde Acad, que controlará toda Mesopotamia. Uno de los reyes sucesores de Sargón será Naram-Sim (2254-2218 a.C.), famoso por la estela que de él se ha conservado, erigida para conmemorar sus victo- riosas campañas en la región de los Zagros.

Esta situación dura desde el 2334 al 2193 a.C., año en que se pro- duce una invasión «bárbara» de los Guti procedentes de las montañas. Una vez pasada la tormenta, las ciudades sumerias vuelven a resurgir como Es- tados independientes. Es la época llamada Neosumeria, correspondiente a la llamada dinastía III de Ur (2112-2004 a.C.), de la cual procede la ma- yoría de la literatura sumeria conservada, ya con escritura cuneiforme bien formada, época en la que Ur jugó el papel preponderante.

Además de las sumerias y acadias, existieron también otras ciuda- des-estado en todo el Creciente Fértil. Tal es el caso de la ciudad elami- ta de Susa, al otro lado del bajo Tigris, ya en el Irán, o de la ciudad de El llamado «Estandarte de Ur». Representa el ejército sumerio en marcha. Hacia el 2600 a.C. British Museum, Londres.

Asur en el medio Tigris, al sur de la actual Mosul, o de Mari, junto al Éufrates, ya dentro de la Siria actual. También hay que citar, entre otras, Hammath en la actual ciudad de su nombre en Siria, Ugarit (Ras Sam- ra) en la costa mediterránea, así como Biblos en Líbano y, sobre todo, la famosa Ebla (Tell Mardikh), situada al suroeste de Alepo, que ha constituido la revelación en el mundo de la arqueología en estos últimos años, en donde el famoso archivo real (h. 2400 a.C.) ha aportado una documentación de valor incalculable.

En Egipto, tras una fase de transición, el Gerziense, comienza a de- sarrollarse un período floreciente, conocido como Imperio Antiguo (di- nastías I-VI), siendo sus principales ciudades: Tinis, Noph (Menfis), On (Heliópolis) y No Amón (Tebas). Es la época de la unificación del país, de la generalización de la escritura jeroglífica y de la construcción de las grandes pirámides.

Gudea, rey sumerio de Lagash. Hacia el 2120 a.C.

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