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Capítulo Ocho

In document Melissa Good 07 Convergencia Tropical (página 169-186)

KERRY OYÓ EL suave sonido del correo electrónico que llegaba a su bandeja de entrada. Se giró en su silla y rodó su trackball (Bola de desplazamiento), mirando el remitente y el asunto y sofocando una maldición. "Oh, Idiota." Hizo clic en él de todos modos y leyó el texto. "Mierda, mierda, mierda."

Acabando, se echó hacia atrás en la silla de cuero y frunció el ceño a la computadora, colocada inofensivamente en el centro del escritorio de su oficina. "No puedo creer que me haya olvidado de la maldita fiesta de mañana por la noche." Con un suspiro, pulsó el botón del intercomunicador en el teléfono. "Dar?"

Ella soltó el botón y esperó, pero después de un minuto no hubo respuesta. Presionó el botón de nuevo. "Dar?"

Aún sin respuesta. Kerry se levantó y rodeó su escritorio, saliendo de su oficina del segundo piso del condominio y empezó a bajar la escalera. Se asomó, pero la sala estaba vacía, la portátil de Dar colocada silenciosamente sobre la mesa de café girando su protector de pantalla en solitario silencio. "Hm."

Siguió bajando las escaleras hasta el nivel inferior, asomando la cabeza en la oficina de Dar y encontrando un espacio igualmente vacío. "¿Dónde estás, eh?" Se dio la vuelta y se dio cuenta de que Chino tampoco estaba cerca.

"Ah."Se dirigió hacia el patio, y vio una cola rubia de Labrador cerca del columpio para dos personas que habían colgado allí.

"Oye." Kerry abrió la puerta y salió, haciendo una mueca ligeramente ante el contraste entre el aire frío y seco adentro y la cálida, lánguida brisa del mar afuera. "Escucha, estoy muy jodida."

Dar alzó la vista con sorpresa del libro que estaba leyendo. "¿Tú?"

"Yo." Kerry se acercó y se unió a ella en el columpio. "Yo ... um ... nos comprometí a una fiesta mañana por la noche que me olvidé completamente

decirte." Estudió sus pies descalzos por un momento, antes de que mirar de reojo a su compañera. "Jodida."

Dar dejó el libro cerca de su mano y estudió a su compañera de columpio pareciendo arrepentida.

"Hmmm ... qué clase de fiesta? No me digas que es la asociación de condominios de nuevo."

"No."

"Bien. Tendré que azotarte con fideos ramen empapados." Los ojos azules brillaron suavemente. "Déjame adivinar ... la iglesia?"

Kerry asintió, observando cuidadosamente la expresión en el rostro de Dar. "¿Vas a matarme?"

"Nah." Dar mostró la cubierta de su libro. "La conversación ahí tendrá que superar esto. He visto material más seco acerca del cambio por ensayo y error, pero no por mucho."

Aliviada, Kerry apoyó la cabeza en el hombro de Dar. "Recuérdame conseguirte algunos agradables, baratos libros de suspenso para tus descansos de la tarde, cariño. Vas a quedarte ciega leyendo estas cosas." Ella palmeó el libro. "Pero realmente lamento que se me olvidó. Dije que sí justo antes de que comenzáramos a hablar de salir temprano para la exposición comercial y ... bueno ..."

Dar puso su brazo alrededor de Kerry y la empujó contra la barandilla, meciéndolas suavemente con la brisa ligera. Ella no era tan aficionada a las fiestas, pero las de la iglesia eran bastante inofensivas, y le había tomado el gusto a algunos de los miembros más regulares. "Tal vez incluso deje de tener cólicos para entonces. Hijo de puta, lo tengo mal este mes."

"¿Quieres ir a dar un paseo? Tal vez te ayude."

Dar echó el libro abajo y se puso de pie, tomando la mano de Kerry mientras abrían la puerta y bajaban los escalones hacia el pequeño jardín del patio con Chino brincando alegremente en sus talones. Era tarde, y la brisa del mar había comenzado a refrescar un poco el aire, trayendo consigo el olor del agua salada.

Se dirigieron hacia la playa y se giraron para caminar a lo largo de ella mientras la marea entrante perseguía sus pasos. Chino encontró un trozo de madera flotante y se abalanzó sobre él, levantándolo y regresando a sus dueñas con un aire de excitado triunfo.

"¿Qué tienes?" Dar se acercó y tomó el palo, examinándolo antes de arrojarlo delante de ellas. "¡Buena chica!"

Chino corrió tras él, haciendo honor a su raza mientras recogía el palo y volvía hacia ellas. Kerry estaba contenta con mirar, su mano aún metida en la de Dar mientras caminaban por la playa casi desierta. Recibieron una mirada o dos, pero la mayoría de los residentes las conocían y ellas devolvieron las sonrisas y las medias agitaciones de mano de los pocos que todavía estaban acostados en las tumbonas perfectamente con toallas, tomando el sol.

Dar se desvió un poco, llevándolas hacia el oleaje hasta sus pantorrillas. Chino se arrojó al agua, ladrando mientras el oleaje la hacia retroceder.

"Chino, perro tonto," Kerry regañó a su mascota.

El labrador se acercó a ella y se sacudió vigorosamente, mojándolas a las dos con agua fresca del mar. "¡Gruff!"

"Bah." Dar protegió la cara con su mano libre. "Chino, pequeña ..."

"¿Perra?" Kerry suministró, con una risita. "Sí, lo es, ¿verdad? Vamos, Chi ... coge el palo!" Señaló a la orilla. "¡Consíguelo!"

Chino se alejó para recuperar su premio, dejando a sus dueñas salir de las olas en paz.

"Ella es tan linda." Kerry suspiró. "Se sale con la suya con todo, y lo sabe," añadió. "Ella nos ha envuelto alrededor de su pequeña pata."

Dar rió suavemente.

"Caminar ayudo en algo?"

"No."Dar logró una sonrisa irónica. "Pero las dos están manteniendo mi mente ocupada en otra cosa, por lo que el resultado final está bien," le dijo a su compañera. "Me siento mejor."

"Mm .. bueno, eso es para lo que tu familia esta. Para hacerte sentir mejor cuando te sientas mal." Kerry apretó su mano ligeramente alrededor de la de Dar. "Así que me alegro de que estemos haciendo nuestro trabajo."

Dar no respondió, pero su rostro se iluminó visiblemente ante las palabras, y su paso se hizo más fanfarrón mientras disfrutaban del sol de la tarde. Pasaron por el club de playa, intercambiando perezosas agitaciones de mano con unas pocas personas sentadas afuera y continuaron a lo largo del lado sur de la isla.

Era más tranquilo en este extremo. Se pusieron de frente a la terminal de la isla donde los buques de carga cargados con contenedores con destino a América del Sur y más allá. Dar protegió sus ojos y luego señaló a un lado de la zona de carga, un gran espacio abierto con varias grúas de pie y a la espera para el trabajo. "Creo que ahí es donde él estaba hablando."

Kerry revisó el lugar. "Dar, es muy retorcido que estas malditas cosas van a estar casi a la vista de nuestro dormitorio."

Su compañera rió suavemente. "Recuérdame que señale eso en voz alta si nos cruzamos con nuestros amigas durante el proceso."

Observaron como un crucero de carga se alejaba rígidamente del muelle, traqueteando fuera del canal hacia la salida, guiado por dos diligentes remolcadores.

"Creo que ..." Kerry pensó, mientras continuaban su caminata, dirigiéndose alrededor de la parte trasera de la isla.

"Creo que deberíamos hacer una gran fiesta. Invitar a todos nuestros competidores para romper el hielo, un poco, ya que somos las ... um ... anfitrionas ... por así decirlo."

"Uh huh."

"Realmente quieres decir, invitar a Shari y Michelle a nuestro condominio para que puedan babear por todas partes y estar celosas de nuestra vida hogareña y de buen gusto?"

"Uh huh."

Dar revolvió el pelo a Kerry con su mano libre, palpando alrededor en la coronilla de la cabeza. "Cuidado, Yanqui, tus cuernos están mostrándose," bromeó. "Michelle tiene algo de clase. Estoy segura de que vive en un lugar agradable."

Kerry sacó solemnemente la lengua. "No es tan bonito como el nuestro," dijo. "Busqué la dirección sólo para demostrar mi educación WASP terriblemente cuidadosa." Sus ojos verdes brillaban ligeramente. "Pero hablaba en serio, Dar. Si vamos a hacer esto, no quiero pasar dos semanas siendo miserables como estábamos en Orlando. Vamos a hacer lo correcto, y las dejaremos ser idiotas si quieren serlo."

Dar reflexionó en silencio mientras doblaron la curva y comenzaron a subir el extremo norte de la isla, el cual limitaba con la salida. Las embarcaciones se movían a través del canal, incluyendo a dos temerarios pilotos de motos acuáticas jugando con fuego mientras pasaban a través de un desfile de veleros. Chino trotaba detrás de ellas, y ahora que el sol comenzaba una inclinación seria hacia el horizonte una brisa refrescante surgió e hizo el paseo mucho más agradable.

"Bueno, vamos a ver qué pasa" Dar finalmente concluyó. "Después de

todo, ellas podrían no venir aquí. Supongo que la mayoría de los ofertantes

enviará un equipo de ingenieros, no ejecutivos en seda y zapatillas."

Kerry aceptó la victoria tácita con una sonrisa suave. "Te apuesto diez dólares que van a estar aquí," ella respondió. "Porque saben que tú estarás."

"Estaremos," Dar la corrigió. "Creo que Michelle te respeta."

La cara de Kerry se arrugó en una expresión de disgusto. "Sabes una cosa, me gustó en cierto modo hace tiempo. Me pareció que estaba muy bien, la forma en que hizo esa elección la primera vez, e incluso después cuando tuvo un lio con esos panoramas y llegó a la oficina, parecía bastante honesta."

"Mm." Dar pasó por encima de un trozo de madera. Sus cólicos parecían estar disminuyendo después de todo, y estaba encontrando el paseo cada vez más agradable. "Sí, no tuve ningún problema con ella aquella primera vez. No enloquecí porque envió esas fotos a Alastair, pero me imaginé que estaba bastante ardida cuando la mande a volar esa noche en su hotel."

Una sonrisa se dibujó alrededor de los labios de Kerry. "La noche que viniste a mi apartamento," murmuró. "Ah, sí. Recuerdo esa noche. Me sorprende que no manchara esa alfombra beige de verde. Estaba tan terriblemente celosa."

Dar la miró, atrapada en medio de continuar su pensamiento original. "¿Lo estabas?"

"Dar." Kerry se rió, poniendo los ojos en blanco. "Oh, Jesús, por favor. Dime que no lo viste escrito por toda mi cara."

"Um." Dar se aclaró la garganta suavemente. "En realidad, no. Estaba demasiado ocupada mirando lujuriosamente a la mujer medio desnuda, hermosa, sudorosa en la alfombra para notar de qué color estaba."

Kerry la miró, ambas cejas alzándose. Dar respondió con una sonrisa atractiva, provocando un rubor caliente mucho más raro que rápidamente coloreó la cara de Kerry. "Euhr ... dices las cosas más agradables a veces, cariño." Kerry se frotó la mejilla con una mano, y luego levantó la vista. "¿De verdad?"

"De verdad," Dar contestó. "Fue un sentimiento - después de estar siendo ligada toda la noche por alguien que no me atrae." Metió la mano de Kerry en el pliegue del codo. "Es curioso cómo solía gustarme jugar ese juego. Estaba en una reunión el mes pasado con una media docena de nuevos representantes de esa empresa de consultoría que integramos ... no me conocía, no sabía sobre nosotros ... empecé a husmear sobre la mierda y pedí poner fin y salí y puse esto." Ella levantó la mano derecha, mostrando su anillo. "Fin de ese problema."

Sorprendida de tener su pregunta no formulada respondida de una manera tan inesperada, Kerry simplemente se quedó en silencio durante unos pocos pasos. Entonces liberó una pequeña bocanada de aire, casi una risa. "Así que por eso," reflexionó. "Recuerdo que me dijiste una vez cómo sentías que las personas formaban ciertas ideas acerca de otras personas basándose en si tenían un anillo o no."

Dar asintió. "Sí," estuvo de acuerdo. "Jodidamente bien quería que pensaran eso de mí." Echó un vistazo a la mano de Kerry metida en la de ella, su anillo brillando suavemente en la luz del sol, y luego se encontró con los ojos de Kerry.

"Sí."

"Me preguntaba," Kerry admitió. "Me estaba vistiendo una mañana y estaba a punto de poner mi collar y me detuve sólo para mirar mi anillo ... es tan bonito." Ella bajó la mirada hacia sus manos. "Decidí ponerlo en mi mano en cambio. No muy segura de por qué, pero luego vi que tenías el tuyo puesto."

"Pensé que lo hiciste porque yo tenía el mío puesto." Dar se aclaró la garganta.

"No, sólo terminamos haciéndolo el mismo día," Kerry dijo. "Un poco extraño, pero de una manera agradable. Realmente no estoy segura en absoluto por qué lo hice."

"Tal vez es una cosa evolutiva," Dar sugirió, después de una breve vacilación.

"Tal vez."

Dar pateó una roca con su pie. "De todos modos. Me alegro de que lo hicimos."

"Yo también." La sonrisa en el rostro de Kerry no dejó ninguna duda de sus sentimientos. "Sabes, Dar, deberíamos hacer estos pequeños paseos y hablar más a menudo."

Una risa irónica salió de los labios de Dar. "Seguro que es mejor que los cólicos."Ella buscó."Oye ... oye ... Chino!!!"

"Oh no."Los ojos de Kerry se abrieron. "¡No! Ven aquí, muchacha."

Chino vio un pato y corrió tras él, empujando a sus dueñas en una carrera loca detrás de ella, dejando la risa en el aire detrás de ellas.

"AQUI TIENES." El hombre de pelo corto, rizado detrás de la improvisada

barra le entregó a Kerry una cerveza."Cuidado, es un poco espumosa."

"Gracias." Kerry inhaló algo de la efervescencia de sabor agudo antes de que se derramara sobre su mano y se moviera a un lado fuera del camino de la multitud.

La iglesia estaba casi llena, el zumbido interior acogedor con conversación baja y la caída ocasional de la risa. Kerry esquivó a unos pocos grupos en conversación y se dirigió a los sofás bajos cerca de la pared del fondo, donde Dar estaba descansando dentro de un círculo de personas con las que estaban más familiarizadas.

Al menos la fiesta era casual. Kerry pasó por delante de un hombre en shorts tan cortos que se preguntó por qué él realmente se molestó y tomó el asiento junto a su pareja en el sofá. "¿Qué me perdí?"

"Ah, Lori y yo estábamos informando a Dar en las últimas noticias de la iglesia, ya sabes," una alta pelirroja le dijo. "Esto y aquello ... seguimos tratando de atraerla hacia el coro."

Kerry se acomodó contra el cálido cuerpo de Dar. "Ella sería buena en eso," estuvo de acuerdo, ignorando el burlón ceño fruncido de un par de cercanos ojos azules.

"Deberías verla cantando en la ducha. Es increíble."

"Estoy segura de que nos encantaría. Invítanos." Lori respondió, con una sonrisa maliciosa. "Verdad, Rachel?"

"¡Por supuesto! Kerry, pequeña encantadora! ¡Qué dulzura eres!" Su compañera rió. "¿Cuándo es la muestra?"

Kerry sintió que Dar empezaba a reírse. "Bueno, me metí directamente en esto, ¿verdad?" admitió, brindando con todas con su cerveza. "Lo siento señoras, no comparto." Una sonrisa renuente apareció. "La muestra, o cualquier otra cosa." Golpeó a Dar con el codo. "Y deja de reírte!"

"Ejem." Dar se aclaró la garganta. "Honestamente, mi horario de trabajo simplemente no me permite involucrarme en algo tan regular." Le dijo a Rachel, la pelirroja que era también una de las principales en el coro. "Y no me comprometo con cosas que no puedo garantizar que haré."

Rachel despatarrada en el sillón frente a ellas, balanceando una pierna cubierta de mezclilla sobre el brazo de él. "Sí, sí. Pero todo trabajo y poca diversión ..." Dejó que las palabras salieran sugestivamente. "Los adictos al trabajo están tan fuera de moda en estos días." Ella sacudió su dedo hacia Dar.

Un brillo divertido apareció. "Yo me divierto," Dar respondió con voz sedosa. "Sólo guardo todo mi tiempo de diversión para una persona." Giró la cabeza y miró a Kerry, capturando la rápida sonrisa y devolviéndola.

Su atención fue atraída por un ruido repentino cerca y todas se giraron para ver a dos mujeres enfrentándose una contra la otra, las manos agarrando las camisas de algodón y las caras retorcidas de ira. "Oh mierda." Lori rodó los ojos. "Aquí vamos de nuevo." Ella alzó la voz. "¿Quieren ustedes dos parar esto y madurar?"

"Mantente fuera de esto, perra!" una de las mujeres le gritó a su vez.

"¿A quién llamas perra, feo pedazo de mierda?" Lori se levantó. "Saca tu maldito drama de aquí, ¿si?"

"Lori, siéntate." Rachel la agarró por la parte trasera de sus jeans y tiró de ella hacia abajo en la silla. "Déjalas en paz."

La mujer de pelo corto, oscuro fulminó con la mirada a las dos mujeres que discutían, que ahora la ignoraban, ocupadas con empujarse entre sí alrededor. "Pendejas."

"Hola señoritas." David, uno de los trabajadores de la iglesia se apresuró. Era un hombre de mediana edad con pelo entrecano y barba bien recortada. "Vamos, vamos ahora ... es una fiesta! Seamos festivos!"

Dar deslizó su brazo alrededor de los hombros de Kerry y observó distraídamente el espectáculo que se desarrollaba ante ella. Las dos mujeres estaban de nuevo, otra vez como las compañeras que siempre parecían estar discutiendo sobre algo. Dar sospechaba que ambas tenían algunos problemas reales y se utilizaban entre sí para mantener sus mentes fuera de ellos, pero nunca se había interesado lo suficiente en la situación para averiguarlo.

Eso sonaba tan malditamente insensible, Dar reconoció, pero las dos mujeres eran desagradable para la mayoría, desagradable para el resto, y muy probablemente se merecían entre sí.

"Bésame el culo, marica," la más baja de las dos mujeres le gritó a David. "Sólo déjanos en paz."

"Hey, vamos ahora." David levantó las manos. "No tenemos que ponernos desagradables," advirtió. "Así que cálmate, ¿de acuerdo?"

"Calma esto." La misma mujer le enseñó el dedo medio.

Kerry miró a Dar. Dar miró a Kerry. "¿Queremos involucrarnos en esto?" Kerry preguntó.

"Bueno." Dar puso su botella de YooHoo abajo. "O nos involucramos, o nos

encontramos en una fiesta diferente. No estoy de humor para escuchar toda esta

paso alrededor de la silla de Lori y dirigiéndose hacia el campo de batalla con un suspiro de resignación.

Kerry se levantó y la siguió, tratando de no ver las sonrisas de anticipación en las caras de sus amigas.

Alcanzó a Dar cuando llegaba a las afueras de la perturbación, que ahora había atraído a una pequeña multitud.

Las dos mujeres eran bajas y pesadas, una con el pelo muy corto y la otra con largas trenzas enroscadas con cuentas. La mujer de pelo corto también tenía un anillo en la ceja, y un hermoso tatuaje de un loro en un hombro desnudo.

"Está bien, gente." Dar se detuvo justo cerca de ellas, poniendo sus manos en sus caderas e inclinando ligeramente la cabeza para mirar hacia abajo. "Haz lo que dice el hombre y háblenlo afuera."

David se acercó a ella inmediatamente, más que encantado de encontrar un aliado listo. Kerry se detuvo a un paso por detrás de su compañera, cruzando los brazos sobre el pecho y esperando a ver lo que pasaría a continuación,

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