DAR SILBÓ SUAVEMENTE mientras giraba hacia la calzada y se dirigía hacia la oficina. El sol de la mañana se vertía a través de las ventanas polarizadas, y estaba muy contenta de que ya se había puesto sus lentes de sol. "¿Cómo sientes la espalda?" le preguntó a su compañera.
"Uf." Kerry tenía los ojos cerrados contra el resplandor. "Me gustaría no tener la ropa puesta."
Su compañera hizo un pequeño ruido de risa. "Podría aceptar eso," ella estuvo de acuerdo con solemnidad. "Te dije que no te durmieras antes de cenar ayer."
"Si, si, si." Kerry agitó una mano hacia ella, haciendo una mueca de dolor cuando el movimiento provocó una punzada en sus hombros quemados por el sol. "Eran las cuatro en punto, Dar. Jesús, el sol ya debería haber estado abajo entonces." Ella señaló a su compañera. "Y podrías haberme despertado, ratoncita soplona."
"Cotilla." Dar hizo una mueca, mostrando sus dientes. "Estaba haciendo tus compras, recuerdas?"
"Ermf." Kerry apoyó la barbilla en su puño y observó las palmeras pasar mientras Dar hábilmente negociaba el tráfico de la mañana. "Eh, me divertí de todos modos," admitió. "Lo pasé muy bien en el parque animal."
"Yo también." Dar tamborileó los dedos sobre el volante
ligeramente. "Maldita sea, estoy cansada, sin embargo," admitió. "Larga noche anoche."
"Temprano en la mañana esta mañana," Kerry respondió. "Dos horas de sueño no es mucho para empezar el día." Pinchó a Dar en las costillas. "¿Nos estamos haciendo demasiado viejas para trasnochar?"
Dar giró en el estacionamiento de la oficina, esquivando un camión de reparto y llevando al Lexus a un lugar cerca de la parte delantera del edificio. "Depende de lo que estemos haciendo toda la noche." Ella le dio a Kerry una sonrisa descarada. "Podrías haber dormido en el camino a casa."
Kerry abrió la puerta y se deslizó fuera, encogiéndose de hombros con cuidado en su chaqueta antes de tomar su maletín por el mango y cerrar la puerta. Empujó sus lentes de sol más arriba en su nariz mientras rodeaba la
parte delantera del coche y se unía a Dar para la corta caminata a la entrada del edificio.
Sí, podría haber dormido, estuvo de acuerdo en silencio, cayendo al paso al lado de la mujer más alta. Pero había sido más divertido obligarse a inventar juegos para mantenerlas alerta para el largo, oscuro regreso a casa en las primeras horas de la mañana.
Habían querido salir después de la cena, pero el atractivo de los parques había conseguido lo mejor de ellas y terminaron cerrando el lugar deteniéndose por un helado encima de todo eso. Habían salido después de la medianoche, intercambiando su noche de diversión para ir a trabajar en su mayoría sin ningún descanso.
Pero había valido la pena, Kerry decidió. Y qué si necesitaría seis tazas de café cubano para llegar al almuerzo? Había conseguido el tiempo de juego de calidad con Dar que había anhelado, lo suficiente para sostenerla por un tiempo, de todos modos. "Buenos días, John," saludó al guardia de seguridad en la puerta.
"Buenos días, damas," el guardia respondió cortésmente. "Que tengan un buen día."
"Haremos lo posible," Dar murmuró, quitándose sus lentes de sol.
El aire acondicionado del edificio era bienvenido mientras entraban y se dirigían a los ascensores. Era temprano, y el vestíbulo estaba muy tranquilo mientras se dirigían hacia arriba, solas en la cabina mientras iban al piso catorce. Kerry ahogó un bostezo mientras las puertas se abrieron y dio un paso atrás para dejar a Dar salir primero.
Caminaron por el pasillo en amigable silencio, Dar le dio una palmada en el costado cuando llegaron a la oficina de Kerry. "Tómalo con calma hoy," Dar dijo. "Si sientes que necesitas una siesta, cierra la puerta y dile a Mayte que me reenvíe tus llamadas."
Kerry le dio a su jefa una mirada cariñosa. "Sólo si prometes hacer lo mismo," respondió. "Tú fuiste la que manejó toda la noche." Se deslizó dentro de la puerta exterior de su oficina y le hizo un guiño a Dar antes de que desapareciera.
"Mmph." Dar miró la madera pulida con una sonrisa burlona, antes de continuar por el pasillo hacia su propia oficina en la esquina. "Buenos días, María," saludó a su asistente, que ya trabajaba detrás de su escritorio.
María levantó la vista con ligera sorpresa. "Buenos días, Dar," respondió. "No te esperaba aquí hoy!"
Dar se detuvo en su camino hacia la puerta interior."No lo
esperabas?"Ella frunció el ceño."Dije que estaría de regreso después de la exposición, ¿verdad?"
"Sí, sí," María estuvo de acuerdo. "Pero tengo aquí el aviso de que tus billetes de avión fueron cancelados. Pensé que tú y Kerrisita se quedarían más
tiempo." Ella levantó el papel. "Sé que ha Kerrisita le gusta mucho el mundo de Disney."
"Oh."Dar se relajó. "Sí, tenemos ..." Sus fosas nasales se abrieron ligeramente. "Es decir, decidimos conducir en lugar de volar. Regresamos ayer por la noche." Se dio la vuelta y abrió la puerta. "Realmente muy tarde anoche."
"¿Quieres un poco de cafecito, Dar?" Maria dijo detrás de ella a sabiendas. "Un cubo de el." Dar se dejó caer en su silla. "Tal vez si meto mi cabeza y hago gárgaras, duraré a través de la conferencia de ventas a las diez." Ella encendió la máquina debajo de su escritorio y se inclinó hacia atrás esperando para proceder.
Contrariamente a sus peticiones por el café, realmente no se sentía tan mal. Dar pensó, mientras sacaba una carpeta de su maletín y la abrió sobre su escritorio. Dentro estaba la propuesta de la oferta. Era un documento relativamente fuerte, y ahora abrió la primera página, plegándola hacia atrás para mantenerla abierta y revisar la portada.
Su PC surgió y baló por su atención. Dar tiró de su teclado e inicio sesión, introduciendo su contraseña de treinta y dos caracteres sin dudar. La máquina obediente se conectó, pero Dar tamborileó con los dedos sobre el escritorio, recordando las conversaciones que había tenido en la exposición en materia de seguridad.
Ella pulsó un botón en su teléfono. Después de dos timbrazos, respondieron.
"Centro de Cómputo, M ... oh, hola jefa." La voz de Mark llegó a través del teléfono sobre el siempre presente ruido de llaves. "¿Qué pasa? Cuándo regresaste?"
"Hace un par de horas," Dar contestó. "Dime otra vez por qué no tenemos seguridad biométrica todavía?" preguntó, abriendo su programa de correo electrónico y escudriñando las líneas oscuras mientras comenzaban a aparecer.
"Uh ..."
"Se me ocurrió mientras estaba sentada aquí escribiendo completamente malgastando en escribir mi contraseña que si me emborracho y se la doy a alguien podría volar toda la compañía," Dar dijo. "Arréglalo."
"Uh."
"Adiós." Dar colgó el teléfono y apoyó la cabeza en su puño. Casi todo el mundo sabía que ella había estado en la exposición, pero tenía un buzón lleno de notas de todos modos e hizo clic en su columna marcada para clasificarlos por urgencia.
Luego seleccionó todos los marcados urgentes y los eliminó. "Si eres lo suficientemente estúpido como para enviar un correo urgente a alguien que tiene una notificación fuera de la oficina, eres demasiado estúpido para que yo te responda." Dar anunció a la pantalla. "¿Siguiente?" Hizo clic en la primera nota no marcada y la abrió, luego volvió su atención a la página de apertura en el formulario de ofertas.
Escaneado las primeras líneas, abrió el cajón de su escritorio y sacó la comida para peces, abriéndola y pellizcando algunas hojuelas, luego rociándolas a sus peces luchadores en la pecera en el otro extremo del escritorio. "¿Cómo están chicos, ¿eh?" Dio a los peces un vistazo, mientras devoraban su desayuno. "Me pregunto cómo sería nadar en una pecera llena de ustedes?"
El pez rojo sopló una burbuja hacia ella. Dar le dio una sonrisa indulgente, y luego volvió a sus papeles.
No era el pez original, por supuesto. Había pasado a través de dos cambios de ellos desde la primera visita a la tienda de mascotas cuando se había permitido ser obligada a darles un hogar en su escritorio. Pero se había acostumbrado a ellos y ahora disfrutaba tenerlos allí para darle algo que mirar entre los deberes.
De hecho se había detenido para mirar a una serpiente la última vez que habían estado en PetSmart, intrigada por sus colores. Sin embargo, antes de que pudiera considerar añadirlo a sus chucherías de escritorio, Kerry la había arrastrado rápidamente afuera.
Ah bueno.Dar miró la pantalla y borró el primer mensaje, pasando al
segundo antes de continuar leyendo la oferta. Tal vez debería empezar con algo pequeño, con una salamanquesa. Tiró de su teclado y pulsó responder, mirando su pantalla mientras escribía una respuesta al correo continuó revisando el contrato de la oferta.
Las condiciones eran bastante claras. Dar pulsó enviar, y luego estudió el siguiente correo por un segundo, antes de simplemente eliminarlo. "Estúpido cretino." Alzó la vista cuando la puerta se abrió, su nariz crispada en el aroma del café cubano reciente. "Ah."
María trajo la bandeja pequeña, plateada y la puso abajo, luego colocó la pequeña taza de porcelana frente a Dar. También dejó un platillo en el borde del escritorio, y equilibró una pequeña cafetera encima de él. "Traje el extra, Dar. Ellos no tenían los cubos."
"Gracias." Dar alzó la taza y bebió. Miró la bandeja, que también tenía un plato lleno de delicados, hojaldrados pasteles. "Esos son para mí también?"
"Si, por supuesto." Los ojos de María brillaron. "¿Te divertiste, Dar? Vi a Kerrisita abajo y creo que lo hizo."
Ahora que, Dar se preguntó, que quería decir con eso? Se echó hacia atrás en su silla y tomó un sorbo de café para darse un momento para considerar, estudiando el rostro de María mientras lo hacía. La expresión de su asistente era abierta y cálida, sin embargo. "Por supuesto," Dar respondió. "Tuvimos una exposición decente, y Kerry y yo pasamos algún tiempo en los parques. ¿Qué tan malo podría haber sido?"
María deslizó el plato de pasteles. "Todo el mundo aquí estaba hablando de las entrevistas sobre ti."
Dar indicó la silla frente a su escritorio. "¿Estuvieron? Sé que pateé algunos traseros ese primer día," admitió, con una sonrisa. "Pero creo que todo salió bien ... nos veíamos bien en la televisión?"
Su asistente sonrió y sacó un sobre de debajo de un brazo, extendiéndolo hacia Dar.
"Esto es del programa de televisión que fue de allí. Lo vi con mi familia. Estamos muy orgullosos de ti y de Kerrisita, Dar. Estuviste maravillosa."
Dar dejó su taza y se levantó, estirando la mano y recuperando el sobre. Lo abrió y sacó una foto de 8 por 10, colocándola sobre el escritorio para examinarla."Huh."
Era una foto de su puesto, Kerry sentada en la consola dando su presentación y atrapada en el acto de mirar directamente a la cámara con una intensidad atractivamente dulce. Dar estaba posada detrás de ella, y en la foto, también estaba mirando directamente a la lente, con los brazos cruzados y su actitud de intimidante protección. "No me veo aterradora," reflexionó.
"No, Dar, te ves muy guapa!" María objetó.
"Estaba tratando de dar miedo." Dar levantó la vista de la foto. "Había un par de personas allí que no eran amigas." Estaba un poco sorprendida de que María no lo había escuchado. "La empresa que ha estado avanzando sobre nosotros en el sudeste ... Telegenics?"
"Ah."María frunció el ceño. "He oído el nombre, sí."
"Está dirigida por Michelle Graver, y ... um ..." Dar exhaló, "Shari."
María parpadeó con honesta sorpresa. "No, Dar, no esa mujer!" jadeó. "No puedo creerlo. ¿Es cierto? Después de este tiempo, tenerla de regreso y molestarte?" Ella juntó las manos. "Nunca me ha desagradado una persona como lo hizo esa mujer."
María se convirtió en su asistente cuando Dar fue ascendida a gerente regional y eligió a la mujer como su asistente. Cuando Shari entró en la vida de Dar por primera vez, María se había llevado la peor parte de los comentarios cáusticos de Shari cuando ella descubrió quién estaba incorporando sus
cuentas."Sí, bueno."Dar se encogió de hombros. "Kerry y yo nos ocupamos de
ellas. Pero se puso feo un par de veces." "Tch."
"Sí."Dar estudió la imagen. "Ella tuvo suerte. Pensé que Kerry iba a golpearla en la cabeza con una silla." Levantó la mirada hacia María. "En cierto modo, casi me sentí bien verla."
María la miró. "Porque ahora eres feliz," aventuró. "Creo que lo eres."
"Mhmm."Dar asintió. "Lo soy. Que me condenen si esto no le ardió." Una sonrisa burlona apareció. "Estamos compitiendo con ellas en esto." Señaló la carpeta que estaba leyendo. "Algo que surgió durante la exposición."
"¿Algo bueno?"
Dar se encogió de hombros. "Puede ser. Probablemente el contrato vale veinte o treinta millones, no uno importante para nosotros, pero es una
oportunidad a algún lugar en el que no estamos ahora." Hojeó las páginas. "¿Me haces un favor? Lanza esto en la fotocopiadora y envía un juego arriba a jurídico, y uno a la oficina de José."
"Si." María se levantó y aceptó la carpeta. "Es bueno tenerte de vuelta aquí, Dar. La gente decía esta semana que las cosas eran demasiado ... cómo dices tú ... demasiado parecido?" aventuró. "Que hiciste las cosas al revés, pero que era algo bueno." Dio a Dar una sonrisa, y salió de la oficina, cerrando la puerta detrás de ella.
Dar se sirvió otra pequeña taza de café y tomó un sorbo de ella. Un dedo se estiró y tocó la foto un par de veces, y se encontró sonriendo ante la imagen que presentaba. "Bien." Finalmente suspiró. "No sé lo bueno que fue, pero supongo que estaremos descubriéndolo."
Sin embargo, recordar cómo se sentía hacer frente al desafío estaba despertando un interés en ella que no había sentido desde que había terminado su proyecto de red. Hacer la segunda generación de la tecnología estaba bien, pero Dar no había encontrado el mismo interés que tenía con el original.
Ahora bien, esto, por otro lado, esto era nuevo.
Dar cogió un pastel y se lo metió en la boca, masticando con entusiasmo pirata y soplando unas migajas en la superficie de su escritorio.
KERRY TERMINÓ DE GARABATEAR su nombre por enésima vez, pasando sus ojos sobre la orden de compra antes de levantarla y arrojarla en su bandeja de salida. Tenía la cabeza apoyada en una mano, y ahora se enderezó un poco, siseando ligeramente mientras su camisa se ponía sobre su espalda quemada por el sol. "Hijo de una galleta."
Su teléfono sonó. Comprobó la pantalla, y luego pulsó el botón fácilmente. "Hola, Col."
"Hola chica," Colleen respondió. "Estás lista para el almuerzo?"
¿Almuerzo? Kerry echó un vistazo a su reloj. "Cielos ... no me había dado cuenta que era tan tarde. Seguro." Empujó el resto del montón de papeles en la bandeja de entrada y se incorporó. "Vayamos abajo. Realmente no quiero ponerme la chaqueta para ir al comedor."
"Funciona para mí," Colleen aceptó. "Nos vemos junto a los ascensores?" "Lo tienes." Kerry colgó y se estiró cuidadosamente, luego rodeó su escritorio y se dirigió a la puerta. Pasó a Mayte ocupada en el trabajo, y tamborileó con los dedos sobre el escritorio de su asistente. "Vamos a almorzar, MT. Protege el fuerte."
"Eso lo haré seguro," Mayte respondió. "¿Puedo tomar lo que terminaste?" "Eh." Kerry se apoyó en sus nudillos. "No hay mucho. Firmé algunos de las pendientes órdenes de compra, y he revisado el informe de integración. Eres bienvenida a lo que está ahí. Estoy esperando una llamada de la oficina de Los
Ángeles sobre algunos circuitos nuevos, y mantente atenta para Dar. Está en una conferencia telefónica con los grupos de ultramar."
"¿Ella necesitara contactar con usted, Sra. Kerry?" Mayte preguntó.
Los labios de Kerry se movieron ligeramente al expresarse. "Nunca se sabe," dijo. "Si me necesita, probablemente me envíe un SMS, pero podría necesitar algunas de las estadísticas en las que he estado trabajando durante las últimas dos semanas. Están en mi escritorio, en la carpeta de infraestructura. De acuerdo?"
Mayte asintió y sonrió, dando a Kerry una pequeña agitación de sus dedos mientras salía de la oficina.
"HOLA, COL." KERRY vio a su amiga mientras salía del ascensor, uniéndose a ella mientras caminaban por el vestíbulo hacia la cafetería. "¿Cómo te va?"
"Ocupada." Colleen la miró. "Tienes algunas quemaduras de sol, eh?"
"Mm. Me dormí en el sol ayer como un turista," Kerry admitió. "Nos relajamos después de la exposición comercial."
Colleen se echó a reír. "Sí, vimos la grabación de eso, amiga ... chico,
ustedes dos alguna vez son noticia. Que se metió en Dar? Ella ha estado tan
relajada últimamente, que fue una verdadera sorpresa verla salir balanceándose así."
"Mm." Kerry tomó una bandeja y le dio una a su compañera. Sonrió a la empleada, y repasó sus opciones. "Ensalada del chef, por favor, y un gran té helado." Encargándose de eso, se volvió hacia Colleen mientras esperaban sus órdenes. "Creo que Dar aprovecho la oportunidad de poner la marca allí afuera. Ya sabes?" Ella se medio encogió de hombros. "Es para lo que son las exposiciones comerciales, Col."
"Oh, lo sé." Colleen tomó su plato y empujó a Kerry hacia adelante. "Y un
gran trabajo que hizo. Duks estaba elogiándola arriba y abajo por los pasillos, lo
estaba."
Se dirigieron a una mesa en el nivel elevado de la cafetería que estaba prácticamente vacío. Por alguna convención no escrita ese nivel era reservado generalmente para los miembros de los pisos superiores que no les gustaba comer en el comedor de arriba. Kerry dejó la bandeja y se acomodó en una silla, apoyando los codos sobre la mesa con una mueca.
"Te quemaste, ¿eh?" Colleen se rió entre dientes.
"Oh, si." Kerry tomó un sorbo de su té helado, y revisó su ensalada del chef. No era algo que solía imaginarse, pero el clima caluroso hacía que la idea de comida caliente fuera desagradable, y la ensalada era una buena mezcla de verduras y proteínas calculadas para mantenerla alerta durante toda la tarde. "Entre eso, y no conseguir dormir la noche anterior, estoy en gran forma hoy."
"Sabes, Kerry, no hay tal cosa como demasiada información." Su amiga apuntó con el tenedor hacia ella.
"Hm?"
Colleen se rió de ella. "No tienes idea de lo que estoy hablando, ¿verdad?" Kerry pinchó una rebanada de huevo y se lo metió en la boca."No."Ella
sacudió su cabeza."De todos modos, aparte de todo eso, fue un buen viaje. Tal
vez hayamos conseguido algunas pistas sobre algunos nuevos negocios."
"Hey, Ker? ¿Puedo hacerte una pregunta?" La pelirroja bajó la voz. "Sobre algo que oí?"
Dios."Um ... seguro," Kerry respondió. "Si puedo responder a ello, lo haré." Colleen se acercó un poco más. "Alguien dijo que una de esas nuevas compañías rivales causándonos dolor está dirigida por un viejo amor de Dar. ¿Es