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CAPÍTULO VEINTINUEVE

In document Gerri Hill - Sueño de Artista (página 151-153)

Estaba sentada en el suelo de su taller, la madera colocada entre sus muslos, cuidadosamente utilizando un cuchillo de palma para tallar alrededor de la cabeza del halcón. Éste tenía su pico abierto y Cassie casi podía oír el grito de los halcones de cola roja elevandose sin esfuerzo por encima de su granja. El trozo de madera era demasiado pequeño para un águila pero tenía el aspecto de un ave de presa y se decidió por un halcón, un halcón de cola roja con la cola extendida y todo. La cola estaba casi terminada, pero la cabeza todavía no era de su agrado. Así fue como su padre la encontró, con las piernas abiertas en el suelo. Ella levantó la vista para mirarlo a los ojos, y luego volvió a su madera. Ellos no había hablado desde la noche anterior cuando finalmente se aventuró a salir para darle una manta y una almohada para el sofá.

"Quería disculparme por lo de ayer," él comenzó. Ella asintió, pero no habló. Ella le dejaría dar su opinión.

"Tienes razón. Siempre me olvido de que ya has crecido, capaz de tomar tus propias decisiones y elecciones ahora."

"Gracias. Espero que lo digas en serio," dijo con sinceridad.

"Sólo para que entiendas que no estoy necesariamente de acuerdo con tus desiciones." "No tienes que hacerlo. Mi vida aquí no es una reflexión sobre ti."

"No, pero todavía hay miembros de la iglesia que te recuerdan y preguntan por ti. Se me hace difícil venir levantando excusas por tu ausencia."

Ella se permitió una pequeña sonrisa. "Quieres decir, les mientes a ellos, reverendo?"

Ella estaba sorprendida que él también sonrió. "Pude haber estirado un poco la verdad," él admitió.

"Seguramente no has dicho que estoy casada con cuatro hijos o algo así."

Él no respondió y ella tenía miedo de saber lo que había estado diciendo a la gente. Pero en realidad no le importaba. Era muy poco probable que alguna vez volvería a ver a alguno de ellos.

"Hay algo que pueda hacer? Preparar el almuerzo?" él ofreció. "No voy a someterte al tofu. Qué tal si nos dirigimos a la ciudad?"

"Tal vez conseguir una hamburguesa?" él preguntó esperanzadamente. "Y tal vez conseguir una hamburguesa," ella agregó. "Dame una media hora."

Cuando él se fue, se dio cuenta de que esto era lo que más habían hablado en años y la primera vez que habían hablado de nada personal. Se preguntó lo que estaba pasando con él. Algo tenía que haber provocado su repentina necesidad de verla. El Acción de Gracias pasado, ni siquiera habían hablado por teléfono, y mucho menos verse.

En el viaje a la ciudad, ella abordó el tema de la cena de Acción de Gracias. Él no había conocido a Lisa y Cassie no podía recordar un momento en que hubiera mencionado su nombre. Y luego estaba Luke. Ella no quería que él pensara que no estaría más que Kim allí. Y honestamente, tenía miedo de que él estuviera planeando una sesión de predicación. "La cena de Acción de Gracias será con Kim," dijo. "Se ha convertido en una tradición desde que me mudé aquí."

"Si te preocupa que voy a causar una escena, puedes estar tranquila. Ella esta lejos de la salvación."

Ella dejó escapar un pesado suspiro, uno que él no se perdió, pero se mordió la lengua. "Kim vive con alguien. Lisa. Y habrá otro amigo allí. Luke." Sólo decir su nombre en voz alta hizo a Cassie ruborizarse. No había permitido que sus pensamientos fueran a Luke mucho y no habían hablado. Ella decidió que iba a llamarla esta noche, después de que estuviera instalada en la cama.

"Luke? Es él alguien que estás viendo?"

Cassie casi se salió del camino y tosió varias veces en pánico. Él? "En realidad, Luke es una amiga. Compró un par de mis piezas hace un tiempo. Ella es de la ciudad y no tenía planes así que la invité a unirse a nosotros," dijo en un apuro.

"Es ella ... como Kim?" él preguntó finalmente. "Como Kim?"

"Sabes perfectamente bien lo que quiero decir," él espetó. Ella asintió. "Sí. Sí lo es. Eso va a ser un problema?"

"Por qué insistes en salir con esa gente, nunca lo sabré. Uña y carne, te digo! Y esperas que cene con ellas?"

"Son sólo personas. Y si piensas que no puedes manejarlo, te recomendaré un buen restaurante de la ciudad. Es posible que prefieras cenar solo en vez de comer con esa gente."

"Cassandra, por qué? No crees que la gente habla? Te ven con ellos, no te parece que asumirán que eres una de ellas, también?"

"Bueno ellos deben preocuparse," dijo, su voz más grave como si fuera a lanzar un sermón dominical. "Es pecado. Completamente pervertido!"

Ella se negó a picar en el anzuelo y entrar en una discusión que no podía ganar. "Old Towne se supone que tiene una gran comida de Acción de Gracias." Cuando ella bajó la voz. "Me niego a dejar que arruines mi Acción de Gracias. Con quién decido pasarlo no es de tu interés. Puedes unirte a nosotras o comer solo," ella amenazó. Pero a pesar de sus valientes palabras, su corazón latía con nerviosismo en su pecho.

"Voy a pensarlo," él dijo, sin ceder fácilmente.

In document Gerri Hill - Sueño de Artista (página 151-153)