Se considera que la maleza “Chromolaena” o “Siam” (Chromolaena odorata) es una de las peores malezas del mundo y podría propagarse por todo el norte y la costa este de Australia. Si se estableciese en Australia, esta maleza degradaría gravemente grandes áreas de pastizales de la sabana tropical tanto seca como húmeda, y áreas de conservación. También representa una amenaza para la producción agrícola y hortícola así como las plantaciones de caña de azúcar y forestales.
En 1994 se descubrieron varias infestaciones de Chromolaena odoratade pequeño tamaño en el distrito del río Tully del extremo norte de Queensland. El 15 de julio de 1994, se observó la presencia de varias plantas en flor que estaban creciendo junto a la carretera, cerca del pueblo costero de Bingil Bay. Se recogieron muestras que fueron comparadas con especímenes de herbario existentes en el Department of Primary Industries.
La probable llegada de la Chromolaena odorata a las áreas tropicales de Australia había sido reconocida y predicha unos años antes. El personal de la Northern Australia Quarantine Strategy (NAQS) había estudiado la chromolaena odorata en puntos remotos del norte de Australia (p. ej. en las islas del estrecho Torres) y en la vecina Papúa-Nueva Guinea. Gracias a los estudios realizados por la NAQS en Papúa-Nueva Guinea se conocía bastante bien esta especie y el descubridor pudo reconocerla y avisar a las autoridades inmediatamente.
Ya en el momento del descubrimiento estaba claro que las plantas observadas no eran las primeras de la infestación, sino que se habían propagado hasta allí desde otro punto del distrito. Posteriormente se puso en marcha un programa intensivo de reconocimiento en colaboración con personal del Queensland Department of Lands y el Queensland Department of Primary Industries que determinó hasta dónde habían llegado las infestaciones. La infestación original fue descubierta en tierras de pastoreo cerca del Echo Creek, un afluente del río Tully, y también se encontraron varias infestaciones secundarias.
Según las declaraciones de varios propietarios de granjas ubicadas a lo largo del río Tully, se deduce que había habido plantas de esta especie en las orillas del río, varios kilómetros corriente abajo desde la desembocadura del Echo Creek, desde hacía al menos 7 años. Eso quiere decir que la infestación original de las orillas del Echo Creek más arriba de su desembocadura llevaba allí más de 10 años. En esa área se han detectado plantas senescentes con tallos basales de un diámetro de entre 7 y 10 centímetros. Se calcula que la infestación de
Chromolaena odorata cerca de Bingil Bay lleva allí aproximadamente cinco años.
Con el paso del tiempo las pistas para deducir el medio inicial de introducción de la
Chromolaena odorata son más difíciles de interpretar, pero lo más probable es que llegase mezclada con las semillas de pastos procedentes del continente asiático. Otro medio alternativo es la maquinaria agrícola contaminada o viajeros que regresaron a Australia desde el continente asiático.
Fuente: http://www.dnr.qld.gov.au/resourcenet/fact, la página Web del Departamento de Recursos Naturales (DNR son sus siglas en inglés) sobre la maleza Chromolaena odorata, donde se pueden consultar informes del DNR que no han sido publicados
MONOGRAFÍA 4.6 Concienciación del público y detección
temprana del Miconia calvescens
en la Polinesia Francesa
Después de que las autoridades locales (Gobierno de la Polinesia Francesa y Alto comisionado de Francia) reconocieran la gravedad de la invasión del Miconia calvescens en las islas Tahití y Moorea (Polinesia Francesa) (ver monografía 2.6), en 1988 se puso en marcha un programa de investigación y control.
El Departamento del Medio Ambiente publicó tres pósteres informativos y educativos (“Le Cancer Vert” en 1989, “Danger Miconia” en 1991 y “Halte au Miconia” en 1993) y los distribuyó por las 35 islas volcánicas de la Polinesia Francesa que corrían peligro de ser invadidas. Todos los años, una serie de investigadores expuso un panel informativo sobre el programa de lucha contra el M. calvescensen acontecimientos populares celebrados en la ciudad de Papeete, Tahití (“El Día del Medio Ambiente” en junio, “Feria Agrícola” en julio y “Festival Científico” en octubre).
Las operaciones de control manual y químico dieron comienzo en 1991 en la recientemente invadida isla de Raiatea, donde el Servicio de Desarrollo Rural había descubierto pequeñas áreas infectadas en 1989. Desde entonces hasta ahora, se han organizado 6 campañas anuales en Raiatea con la ayuda de cientos de escolares, grupos de protección de la naturaleza y el Ejército francés. Las campañas de 5 días de duración incluyeron publicidad en los periódicos locales, en la radio y sobre todo en el canal de televisión local (RFO 1, que tiene una audiencia repartida por todas las islas habitadas de la Polinesia Francesa) durante los telediarios tanto en francés como en los distintos idiomas de la región.
Como resultado directo, en 1995 un cazador de jabalíes encontró una pequeña población de M calvescens en un valle remoto de la isla de Tahaa e informó a las autoridades; y varios habitantes de la isla de Huahine descubrieron plántulas de M. calvescens. En junio de 1997, durante una exploración botánica en las islas Marquesas dirigida por el Departamento de Investigación y el Jardín Botánico Tropical Nacional de Hawai, se descubrió y destruyó una pequeña población en Nuku Hiva. Una vez más, se publicó un artículo en los periódicos locales y se anunció en las emisoras de radio locales.
Durante los 4 días de la primera Conferencia Regional sobre control del Miconia calvescens
celebrada en Papeete, Tahití en agosto de 1997, las cadenas de televisión, los periódicos y las emisoras de radio locales volvieron a participar plenamente. Como resultado, se encontraron más plantas aisladas en las islas remotas de Rurutu y Rapa (archipiélago Austral), y en Fatu Hiva (archipiélago de las Marquesas), tras lo que se avisó al Departamento de Agricultura que procedió a destruirlas.
Preparada por Jean-Yves Meyer, Délégation à la Recherche, B.P. 20981 Papeete, Tahití, Polinesia Francesa; correo electrónico [email protected]
MONOGRAFÍA 4.7 Detección temprana de ratas
en Tiritiri Matangi
La “Pacific rat” (Rattus exulans) fue erradicada de la isla Tritiri Matangi de 200 hectáreas de superficie y próxima a Nueva Zelanda en 1993. Ahora la isla está cubierta de plántulas autóctonas que se están regenerando. Para la detección temprana de la reaparición de estas ratas se han establecido 100 estaciones de cebo para roedores a lo largo de la costa. Las estaciones son examinadas cada mes, y el cebo se cambia cada tres.
Preparada por Dick Veitch, Papakura, Nueva Zelanda Ver http://www.doc.govt.nz/
http://www.doc.govt.nz/
Ver también monografía 5.34 “El ecoturismo como fuente de financiación para el control de especies invasoras”.
MONOGRAFÍA 4.8 Plan para la detección temprana de la
“hibiscus mealybug” en las Bahamas
La “hibiscus mealybug” (Maconellicoccus hirsutus) es un insecto asiático que fue encontrado en la isla caribeña de Granada a principios de los años 90. Tiene una gran variedad de hospedantes y en Granada causó graves daños a plantas ornamentales (sobre todo al “hibiscus”), a cultivos agrícolas (como el “cacao”, “okra”, “mango”, “plums”, “sorrel” y ”soursop”), y a árboles (p. ej. “samaan”, “teak” y “blue mahoe”). Empezó a propagarse y ya había llegado a las islas Vírgenes cuando las autoridades de Bahamas, en colaboración con CAB Internacional, prepararon el siguiente plan de detección temprana:
Vigilar la aparición de nuevas infestaciones en puntos de entrada de alto riesgo. Teniendo en cuenta la distribución actual de este insecto, los puntos de alto riesgo son los aeropuertos y los puertos de mar de Nassau y Freeport, así como los puertos de mar de Inagua y Exuma.
Inspeccionar los alrededores del vertedero que se usa para las basuras de los barcos de crucero.
Colocar plantas que sirvan de cebo, como el “hibiscus”, en los alrededores de estas áreas si no están ya presentes y utilizarlas como base de un programa regular de supervisión. Organizar un programa de concienciación del público que sirva para avisarle de los riesgos e implicaciones de la llegada de este insecto a las Bahamas.
Alentar al público a que notifique cualquier indicio de infestación al Ministerio, quizá mediante un número de teléfono reservado para tal fin.
En el peor de los casos, las Bahamas se enterará de la presencia de este insecto en su territorio cuando alguno de sus socios comerciales intercepte especímenes en un producto procedente de las Bahamas.
Cuando se reciba un aviso de una posible infestación, el personal apropiado del Ministerio tendrá que verificarlo y si efectivamente se trata de la especie Maconellicoccus hirsutus, tendrá que ser identificada por una autoridad competente como paso previo esencial antes de poner en práctica los planes preparados para hacer frente a este problema.
Fuente: un informe no publicado de un taller organizado por el Ministerio de Agricultura y Pesca de las Bahamas y CAB Internacional en julio de 1997
MONOGRAFÍA 4.9 Propagación del pulgón que actúa como
vector del virus de la tristeza de los cítricos
La tristeza de los cítricos (VTC) es una enfermedad de los cítricos causada por un closterovirus que reside en el tejido floemático. Una forma común de esta enfermedad consiste en el declive de las variedades de púas o ramitas injertadas en un portainjerto o patrón de naranjo agrio. Puede ser muy rápido, cuestión de semanas, en cuyo caso se denomina “declive rápido”. El problema puede ser tan grave que en algunos países el naranjo agrio ha sido abandonado como patrón o portainjerto. Incluso cuando el patrón es tolerante, las acanaladuras o picaduras del tallo causadas por el virus de la tristeza hacen que los árboles crezcan raquíticos, pequeños, con poco vigor y fruta inservible.
El vector más eficiente es el pulgón Toxoptera citricidus. Esta especie procedente del Viejo Mundo ha estado presente en América del Sur durante años y llegó a América Central en 1989, desde entonces se ha estado propagando por América Central y el Caribe. Cuando llega a un área, forma rápidamente grandes poblaciones en plantas situadas sobre áreas cubiertas de agua, y en ese momento es muy fácil de detectar porque es de color negro. Gracias a eso, es muy fácil encontrarlo llevando a cabo inspecciones regulares.
La transmisión del virus de la tristeza no es persistente, el pulgón lleva el virus adherido a su estilete, por lo que sólo transmite el virus durante las 24-48 horas siguientes a haber adquirido el virus al alimentarse de un árbol infectado. Los pulgones que se dispersan por una nueva área seguramente no son portadores del virus. Si el virus ya está presente, aunque no muy extendido, como suele ser el caso, los pulgones lo adquieren y los dispersan rápidamente por todos los árboles.
La situación en Venezuela fue especialmente grave. El VTC fue detectado en Venezuela en 1960 en germoplasma de limero mexicano, pero en aquel momento no era un problema grave desde el punto de vista del comercio. En 1976, el pulgón Toxoptera citricidus fue descubierto en Venezuela por primera vez, procedente tanto del sur (Brasil), como del oeste (Colombia). Durante los años siguientes se informó a los cultivadores de cítricos de las serias consecuencias que la presencia del VTC podía tener, pero no reaccionaron con la suficiente celeridad.
En 1980 ocurrió lo inevitable, el primer brote grave de VTC. El veinticuatro por cierto de los árboles examinados en 1980 por ELISA resultaron ser seropositivos. En 1981, el 49% era seropositivo y este porcentaje ascendió a un 64% y a un 72% en los dos años siguientes. En 1991, se habían perdido ya más de cinco millones de árboles. La crisis de la industria de los cítricos provocó un gran cambio, aunque tardío, en los patrones o portainjertos tolerantes. De un 99% de patrones de naranjo agrio en 1970, se pasó a un 10% en 1992.
A pesar del cambio de patrones tolerantes, el VTC sigue siendo un gran problema. También se ha observado un alto índice de "citrus blight" (declive repentino) en patrones tolerantes del VTC. Los viroides y la psorosis limitan la productividad de otros patrones y púas tolerantes del VTC.
Fuente: Lee, R.F.; Baker, P.S.; Rocha-Peña, M.A., The citrus tristeza virus (CTV), International Institute of Biological Control, Ascot, Reino Unido, 1994
MONOGRAFÍA 4.10 El público supervisa plagas marinas
introducidas en Australia
En las aguas australianas se han descubierto más de 150 especies marinas que no son autóctonas. Ocho son plagas marinas muy dañinas: Asterias amurensis (northern Pacific seastar), Undaria pinnatifida (Japanese seaweed, "wakame"), Sabella spallanzanii (giant fan worm), Carcinus maenas(European green crab) y cuatro especies exóticas de dinoflagelados. No obstante, se sospecha que al menos 14 especies introducidas representan una amenaza para el medio ambiente.
Entre los posibles impactos de estos invasores marinos se incluye el desplazamiento de especies nativas al competir con ellas, alimentarse de ellas y reducir la biodiversidad de los hábitats de la costa y de los estuarios, y también representan una amenaza para las piscifactorías y las explotaciones de acuicultura. Estos impactos pueden ser devastadores para el ser humano, puesto que una gran proporción de la población australiana utiliza la costa para actividades de recreo y, sin duda, para ganarse la vida.
Hasta el momento de la publicación de esta guía no se había creado ninguna técnica de control totalmente eficaz para prevenir la entrada de plagas marinas en el medio ambiente marino de Australia. Aunque los puertos son claramente los principales puntos de entrada de las especies introducidas, dichas especies también pueden colonizar áreas alejadas de los puertos gracias a la dispersión de sus huevos y larvas mediante las corrientes marinas naturales, o mediante las actividades de las embarcaciones que viajan de un punto a otro del país. La supervisión de la llegada y propagación de especies introducidas es crucial para comprender cómo llegan y el impacto que tienen, pero hasta ahora ha resultado imposible hacerlo a lo largo de toda la costa de Australia.
Los habitantes de las comunidades costeras podrían jugar un papel muy importante en este asunto, ya que su amplia distribución geográfica y su familiaridad con las especies naturales significan que a menudo son los primeros en detectar los cambios en los hábitats marinos locales. Environment Australia (EA), organismo del Gobierno Federal, el Centro de Investigación de Plagas Marinas Introducidas (CRIMP son sus siglas en inglés), que forma parte de la Organización de Investigación Científica e Industrial de la Commonwealth (CSIRO), y el Consejo Asesor para la Gestión de Agua de Lastre de Australia (ABWMAC), reconociendo la necesidad de llevar a cabo esa labor de supervisión y lo importante que es la colaboración de las comunidades locales, están financiando un programa piloto de supervisión de plagas marinas introducidas por parte de las comunidades locales.
La coordinación de este programa ha sido asignada al CRIMP, aunque también van a jugar un papel importante las agencias de gestión medioambiental, grupos industriales, autoridades portuarias, agencias de investigación y redes establecidas de supervisión y de actividades marinas, además de las comunidades. Los fines del programa son facilitar la detección temprana de nuevas especies invasoras y ampliar los conocimientos sobre las que ya están presentes en Australia, para lo que se alentará al público y a los demás grupos a vigilar los ecosistemas marinos y costeros. La concienciación y educación del público son factores muy importantes del programa, ya que los participantes querrán comprender el problema de las plagas marinas introducidas antes de plantearse cómo pueden colaborar en el programa de supervisión. Se ha pensado en preparar una base de datos sobre plagas marinas introducidas y un sitio Web a los que tenga acceso el público para obtener información sobre el programa y sobre otros temas relacionados, así como materiales de identificación de especies y educativos. El programa ofrece oportunidades para que participe una amplia gama de grupos, como buceadores, pescadores, navegantes, naturalistas marinos, surfistas, los que buscan conchas y otros restos arrastrados hasta las playas por las olas, y escolares, además de la industria marina y organismos del Gobierno. Uno de los objetivos de este programa de supervisión es mantener un vínculo directo que permita un flujo de información en ambos sentidos sobre las plagas marinas introducidas entre el CRIMP y el público.
Fuente: un artículo titulado "Community monitoring of introduced marine pests in Australia" de Karen Parsons, CSIRO, Australia, publicado en Aliens 6, pág.14