EVALUACIÓN Y GESTIÓN
5.8 Colaboración de las partes interesadas
Las partes interesadas son las personas u organizaciones que se verán afectadas, o piensan que se verán afectadas, positiva o negativamente por la especie o el lugar que se pretende gestionar. Puede tratarse de organismos patrocinadores, propietarios de tierras, arrendatarios, organismos de conservación, posibles empleados, organismos gubernamentales, ONG, grupos de presión, miembros del público, etc.
Mientras se preparan los objetivos y los hitos del proyecto, hay que identificar las partes interesadas e integrarlas en el proceso desde el principio (monografía 5.40 “Gestión de malezas con la participación de comunidades de aborígenes en la 'punta' norte de Australia”). Habría que consultar a las partes interesadas sobre los objetivos y las actividades que hay que realizar para alcanzar esos objetivos. El proceso debe ser abierto y se debe prestar la debida atención a todas las preguntas y problemas expresados por las partes interesadas. Cuando haya opiniones distintas y no se pueda llegar a un acuerdo con las partes interesadas o entre ellas no se pongan de acuerdo, habrá que modificar el programa si esto permitirá resolver el conflicto y cooperar eficazmente.
Si las partes interesadas no participan en el proceso desde el principio, podrían quejarse de que no sabían nada del proyecto e incluso pueden ponerle fin. Las personas y organizaciones interesadas no tienen que ser importantes para tener impacto. Varios esfuerzos de erradicación fueron cancelados después de la intervención de organizaciones apenas conocidas, sobre todo cuando se trataba de erradicar mamíferos (bonitos, suaves, que se pueden abrazar y son carismáticos) o árboles atractivos (monografía 5.13 “Controversia sobre los programas de control de mamíferos”).
Cuando se puede dar mala imagen a la especie invasora por los graves daños que causa al medio ambiente, es más fácil obtener apoyo. A menudo es fácil, pero hay
plantas con flores bonitas, como la “old man’s beard” (Clematis vitalba) en Nueva
Zelanda, o con hojas atractivas, como el árbol Miconia calvescens en las islas del
Pacífico, o mamíferos peludos como el “brush-tailed possum” en Nueva Zelanda, por los que los seres humanos sienten un gran afecto. Por eso hace falta un esfuerzo continuo de concienciación del público a través de los medios de comunicación, probablemente durante años, haciendo hincapié en la otra versión
de la historia, en los árboles que mueren víctimas de la Clematis vitalba o de las
“possums”, y en las colinas totalmente cubiertas por el M. calvescens.
La educación y el apoyo del público obtenidos a través de los medios de comunicación son cruciales para el éxito de un programa de gestión de especies invasoras (sección 2.4 y monografía 4.6 “Concienciación del público y detección
temprana del Miconia calvescens en la Polinesia Francesa”, 5.14 “Contención de la
propagación de la maleza Chromolaena odorata en Australia” y 5.36 “El uso de los
medios de comunicación para concienciar al público y obtener su apoyo para la gestión de especies invasoras: la experiencia de las islas Seychelles”).
Si una campaña de concienciación del público a través de los medios de comunicación tiene éxito, el programa recibirá su atención y su respeto. Si el público puede participar activamente en el proyecto, se identificará con él, intentará ayudar a resolver el problema y se sentirá orgulloso de tomar parte en uno que tenga éxito (monografía 5.37 “ Participación de la comunidad en el control
de la Salvinia molesta en Papúa-Nueva Guinea”). Ésa es la base de la colaboración
de voluntarios, que puede ser crucial para un proyecto en el que haga falta mucha mano de obra. Nueva Zelanda ha adoptado un sistema de distribución o redistribución de agentes de control biológico en el que participan los propietarios de las tierras y otras personas interesadas que cuentan con la ayuda de folletos que les explican cómo identificar las especies y trasladar los ejemplares que se encuentren. También se podría informar al público sobre los impactos negativos de las especies invasoras en la biodiversidad nativa y el funcionamiento de los ecosistemas. Las personas participarán arrancando malezas e incluso atropellando “possums” y “cane toads” en las carreteras. Las acciones individuales de este tipo deberían estar reguladas por leyes y reglamentos sobre malezas nocivas, ya que no está permitido dañar a otras especies de fauna y flora silvestres. Otra alternativa es fomentar la caza de ciertas especies invasoras, e incluso ofrecer recompensas por capturarlas o matarlas. En la isla de Zanzíbar (este de África) se llevó a cabo una campaña de erradicación consistente en pagar una recompensa a todo el que matase un cuervo. Este sistema dio buenos resultados como opción de control con la participación de la población local y para algunos de sus miembros fue una fuente de ingresos. Pero algunas personas empezaron a abusar de la situación y se dedicaron a criar cuervos. Esto, naturalmente, era contraproducente, por lo que hubo de cancelar la campaña.
La participación y el apoyo de los medios de comunicación son cruciales para el éxito de los programas de control de las especies exóticas invasoras. Se ha sugerido que el acceso a los medios de comunicación es mucho más fácil en países
en vía de desarrollo ubicados en pequeñas islas, donde las emisoras de radio y las cadenas de televisión necesitan historias que contar en sus programas (monografía
4.6 “Concienciación del público y detección temprana del Miconia calvescens en la
Polinesia Francesa”). Las historias sobre especies invasoras contadas con algo de humor y suspense son noticias excelentes. Los planes para el proyecto se pueden fomentar a través de los medios de comunicación, explicando al público en qué consisten y por qué es necesario hacer algo con respecto a las especies exóticas invasoras. La coordinación de los comunicados de prensa y los acontecimientos públicos puede resultar muy eficaz a la hora de concienciar al público.