Introducciones de especies exóticas Intencionales No intencionales
3.2.1 Introducciones intencionales
En primer lugar vamos a considerar las vías de entrada directa de especies invasoras en el medio ambiente.
Plantas introducidas para fines agrícolas
Los fines con los que se introducen plantas exóticas son muy variados. Una gran proporción de cultivos importantes crece en áreas fuera de su distribución natural por razones económicas, para diversificar la agricultura nacional y para repartir los riesgos de brotes de enfermedades por distintos puntos del planeta, asegurando así alimentos para su población. Si se introduce un nuevo cultivo exótico sin sus plagas, esta especie “libre de plagas” puede resultar enormemente productiva y rentable. Pero por otro lado, estas especies foráneas pueden poner en peligro la biodiversidad al naturalizarse y penetrar en áreas de conservación rodeadas de
campos de cultivo. La “tall fescue” (Festuca arundinacea), una hierba nativa de
Europa, ha sido plantada en América del Norte para que sirva de forraje, pero se ha naturalizado y ha invadido las praderas naturales restantes, reemplazando a la variada comunidad herbácea natural.
Para prevenir una invasión futura por parte de un nuevo cultivo, hay que realizar un análisis de riesgos (tratado con más detalle en la sección 3.4). Este análisis evalúa el riesgo de establecimiento, propagación e impacto de la planta en cuestión, y se prepara consultando a las partes interesadas y a expertos técnicos. A continuación, se debería encargar a un panel nacional que sopesase los riesgos y las posibles ventajas y tomase la decisión final de proceder o no a la importación.
Plantas foráneas introducidas para su uso en la silvicultura
La situación en la silvicultura, tanto fomentada por un gobierno, como por un usuario comercial o un programa de ayuda, es similar a la del sector de la agricultura. Muchas especies de árbol utilizadas en la silvicultura, incluidos los árboles de la agro-silvicultura y los árboles con múltiples usos, se han convertido en invasoras. Continuamente se están buscando árboles que crezcan rápidamente y necesiten menos cuidados para mejorar la producción de madera. Plantaciones enteras, a menudo de enormes dimensiones, son pobladas con árboles foráneos. Muchos de estos árboles exóticos acaban estableciéndose y propagándose a hábitats naturales, desplazando a la vegetación nativa. En Sudáfrica, por ejemplo,
el pino (Pinus), la acacia (Acacia) y el eucalipto (Eucalyptus) constituyen la base de una
industria lucrativa, pero también representan una seria amenaza, como plantas exóticas invasoras, para importantes áreas de conservación y para los escasos recursos de agua del país.
Se podría prohibir la importación de especies que sean consideradas invasoras, o se podría minimizar su propagación desde las plantaciones controlando el área circundante desde el momento en que empiecen a aparecer ejemplares. También se debería crear un reglamento que obligue al propietario de la plantación, que se beneficia del negocio, a poner en práctica medidas de control.
Plantas no autóctonas utilizadas para mejorar el suelo
A menudo se utilizan plantas exóticas para mejorar las características del suelo (p. ej. plantas capaces de fijar nitrógeno), o para controlar la erosión o para la estabilización de dunas. En la década de los 30, el Servicio de Conservación del
Suelo de EE.UU. cultivó millones de plántulas de "kudzú" (Pueraria lobata) y se las
vendió a los granjeros para prevenir la erosión del suelo. La “scotch broom” (Cytisus scoparius), nativa de Europa, es otro ejemplo de planta criada y usada para prevenir la erosión y estabilizar dunas en América del Norte. Actualmente cubre más de ocho mil kilómetros cuadrados de pastizales, matorrales y bosques con cubierta de masas abiertas en los estados occidentales. Esta planta foránea es una amenaza para el ser humano, el ganado y las especies de plantas nativas de las áreas invadidas. La “scotch broom” es inflamable y lleva las llamas a las copas de los árboles, donde la temperatura del fuego es mayor y éste es más destructivo. Desplaza la cubierta de plantas nativas, especialmente en suelo caracterizado por una deficiencia de nitrógeno, debido a su simbiosis con bacterias fijadoras de nitrógeno en los nódulos de las raíces.
“Programas de ayuda”
Los programas de ayuda deben consultar a las autoridades de conservación para prevenir la introducción de organismos exóticos, que podrían aportar beneficios a corto plazo pero convertirse en una amenaza para la biodiversidad y acarrear a largo plazo gastos que sobrepasan a los beneficios iniciales (ver también el ejemplo de contaminación de la monografía 3.10 “La introducción de la ‘Parthenium weed’ en Etiopía”).
El Cordia alliodora, un árbol de América Central que fue plantado para producir madera en Vanuatu, es un ejemplo clásico de problema causado por una introducción impulsada por un programa de ayuda. Este árbol fue introducido con las mejores intenciones, pero no dio los resultados esperados por diversas razones, probablemente relacionadas con las diferencias existentes entre el clima de
América Central y el clima de Vanuatu. El C. alliodora se convirtió en una especie
invasora que poco a poco fue penetrando en el matorral nativo. Otro ejemplo muy conocido es el de los "pines" y "eucalypts" introducidos en plantaciones de todo el mundo para producir madera.
Plantas ornamentales
Muchas plantas invasoras fueron introducidas originalmente como elementos
decorativos. La Lantana camara sudamericana, una de las malezas tropicales más
extendida en el Viejo Mundo, fue introducida a través de los trópicos en varias formas híbridas para ser utilizada como planta decorativa en los jardines. Aproximadamente la mitad de las 300 plantas más invasoras de América del Norte fueron introducidas como plantas decorativas para jardines y parques. La “Old
man’s beard” (Clematis vitalba), una enredadera europea, fue plantada en jardines
reconocido que es una amenaza para los bosques nativos restantes, ya que asfixia incluso a árboles maduros (ver otro ejemplo en la monografía 3.11 “Propagación
de largo recorrido del Miconia calvescens hasta islas remotas de la Polinesia
Francesa”).
Se podría alegar que estas introducciones, así como comerciar en plantas o especies invasoras relacionadas con malezas, debería estar prohibido, en cuyo caso, para poder importar una especie, los importadores necesitarían demostrar que son aceptables desde el punto de vista medioambiental. La presión de la concienciación general sobre los problemas de la biodiversidad ha llevado a la industria del cultivo de plantas a desarrollar una estrategia para vender especímenes infecundos de plantas invasoras.
El germoplasma
La importación de germoplasma para su posterior propagación fue la vía por la que entraron varios patógenos de plantas en nuevas áreas. A medida que vayan aumentando los cultivos de tejido disponibles, estos problemas irán desapareciendo.
Aves y mamíferos liberados para actividades cinegéticas
A lo largo de la historia, los colonos han introducido aves y mamíferos en sus asentamientos para mantener la tradición de la caza con los animales de siempre. Por esta razón se han transferido varias especies de ciervo a nuevas ubicaciones de todo el mundo. El ciervo altera los hábitats porque solo se alimenta de determinadas especies de plantas. Muchas especies que viven en islas sin grandes mamíferos nativos no pueden adaptarse al daño causado por estos ungulados. Por lo tanto, las futuras introducciones de especies con fines cinegéticos deberían ir precedidas al menos de un proceso de evaluación de riesgos (ver sección 3.4). A veces es posible controlar las especies invasoras ya existentes mediante la caza, y en islas pequeñas pueden ser erradicadas utilizando armas de fuego.
Mamíferos liberados en islas para servir de alimento
En los tiempos en que los barcos de vela recorrían los océanos, era costumbre llevar animales de granja, como cabras, cerdos, etc. a islas deshabitadas y dejarlos en libertad para disponer de alimento en visitas posteriores o para alimento de víctimas de naufragios (monografías 3.7 “Anécdotas sobre vías de entrada” y 5.7 “Erradicación del conejo en la isla Phillip”). Estos animales siguen habitando muchas de estas islas, libres de enemigos naturales. Sus hábitos alimenticios, sobre todo cuando la población es numerosa, ponen en peligro un gran número de especies de plantas.
Control biológico
Las introducciones de organismos para ser utilizados en programas de control biológico han ocasionado daños a especies a las que no estaba previsto que afectaran, sobre todo en el caso de varios proyectos del pasado. La mayoría de
estos ejemplos consistieron en introducir depredadores generalistas, en la mayoría de los casos vertebrados (ver sección 5.4.3). Desde finales del siglo XIX y a lo largo del siglo XX se soltaron pequeñas "mongooses" indias en muchas islas, incluidas las islas hawaianas. En lugar de controlar la población previamente introducida de ratas, les resultó más fácil alimentarse de otras especies y devastaron la fauna aviaria nativa de las islas, sobre todos las aves que construían sus nidos en el suelo. Algo parecido ocurrió con el “cane toad”, introducido con la intención de controlar la plaga de escarabajos que estaba afectando a la caña de azúcar en Australia, pero que prefirió alimentarse de anfibios nativos y un amplio abanico de invertebrados. Los sapos también envenenaron a animales domésticos cuando éstos entraron en contacto con su piel venenosa. Poco después de soltar a los “cane toad”, su población había aumentado enormemente, y desde entonces se han convertido en un problema (monografía 5.39 “Una evaluación preliminar de los riesgos del 'cane toad' en el Parque Nacional de Kakadu”).
Otro ejemplo de efectos no previstos de la introducción de especies exóticas para programas de control biológico es el caracol depredador Euglandina rosea, introducido en muchas islas del Pacífico para controlar al “giant African snail”, que a su vez fue introducido como recurso alimenticio pero se convirtió en una plaga
para la agricultura (monografía 3.1 “El ‘rosy wolfsnail’, Euglandina rosea, extermina
caracoles endémicos en varias islas).
Hoy en día, las medidas de seguridad relativas al control biológico son mucho más rigurosas y están reguladas por leyes y reglamentos, como el Código de conducta para la importación y liberación de agentes exóticos de control biológico” de la Convención Internacional de Protección Fitosanitaria. Todos los proyectos de control biológico deberían tener una base científica y antes de presentar una solicitud de importación se debería realizar un análisis de riesgos (ver sección 3.4). En la mayoría de los casos, la necesidad de utilizar agentes específicos de un determinado hospedante excluye la utilización de vertebrados. Todas las partes interesadas deben tomar parte en el proceso de toma de decisiones. Los agentes de control biológico también suelen ser puestos en cuarentena una vez importados, para eliminar a los contaminantes que puedan llevar consigo, como parásitos y enfermedades, y para comprobar la pureza del material. En cualquier caso, no debemos olvidar nunca que una introducción es una decisión permanente, y que un agente de control biológico que tenga éxito se propagará, quizá por áreas no previstas (monografía 3.8 “Propagación de un agente de control biológico, el
Cactoblastis cactorum, en la cuenca del Caribe").
Liberaciones de especies acuáticas
Además de introducir especies exóticas de peces en recintos cerrados del sector de la acuicultura, a menudo se sueltan especies de peces para actividades de pesca recreativa (monografía 3.9 "Liberación de peces exóticos por parte de aficionados a los acuarios: experiencia de EE.UU.”). Con frecuencia la “brown trout” europea ha sido introducida en América del Norte y en ríos y arroyos de tierras altas de los trópicos para practicar la pesca recreativa. Se sospecha que esta trucha ha
contribuido a la disminución de los números de especies nativas de peces por ser competidoras directas. Como consecuencia, hace falta un reglamento que controle qué peces se sueltan y cómo, con el fin de prevenir problemas con otras especies invasoras de peces.
Animales de compañía liberados y el comercio de los acuarios
Los animales domésticos y las especies de acuario, si por cualquier razón ya no son deseados, suelen ser liberados con buenas intenciones (monografía 3.9 “Liberación de peces exóticos por parte de aficionados a los acuarios: experiencia de EE.UU.”). Las tortugas de agua dulce, los cocodrilos, los peces y la flora de acuarios que se echan directamente en estanques o se tiran al retrete, se abren paso fácilmente hasta el sistema local de suministro de agua. La educación del público es la mejor herramienta para reducir al mínimo estas liberaciones. El propietario tiene que ser informado de que las especies son exóticas y por lo tanto no pueden sobrevivir en el nuevo entorno, o sobrevivirán pero supondrán un riesgo para las especies nativas. Asimismo, se debería obligar a las organizaciones dedicadas al comercio de estas especies a aceptarlas si el cliente las quiere devolver. En el caso de las especies de animales domésticos que todavía no estén presentes en un país, se deberían aplicar rigurosas reglas de importación basadas en evaluaciones de riesgos (ver sección 3.4), igual que para las demás introducciones.
Reintroducciones
Bajo este encabezado podemos incluir casos de introducciones de especies muy relacionadas entre sí, ya que las definiciones de especie y subespecie a veces no están muy claras. El caso del “beaver” es un ejemplo de reintroducción fallida de un mamífero poco común en su hábitat natural en Europa. Pero los animales que se soltaron eran originarios de América del Norte, donde eran bastante comunes, y ahora se ha reconocido que pertenecen a una especie diferente a la del “European beaver”. Otro ejemplo es la introducción del “American crayfish” en Europa después de que la población del “European crayfish”, con el que está muy relacionado, fuera víctima del brote de una enfermedad que ataca concretamente a esta especie. Solo los especímenes de los que se sepa que proceden de la misma población o de una población cercana deben ser considerados para programas de reintroducción en hábitats naturales. Cualquier posible dificultad taxonómica tiene que ser resuelta de antemano. Las subespecies de otra parte distinta de la gama pueden ser consideradas si la subespecie nativa se ha extinguido. Ahora bien, si la subespecie nativa es poco común, pero todavía no se ha extinguido, lo más probable es que su material genético específico, adaptado a esa ubicación, se extinga al mezclarse la población autóctona restante con los especímenes exóticos que se suelten.
Especies que se sueltan para “enriquecer” la flora y fauna nativas
Muchas introducciones intencionales fueron puramente sentimentales. Cuando los colonos llegaban a un nuevo territorio intentaban adaptarlo para que no les resultase tan extraño e incómodo; entre otras cosas soltaban especies populares y atractivas, como flores y aves, procedentes de su país natal. Los estorninos y los
gorriones, entre otras especies, proceden de Europa y han sido introducidos en muchos países, lo que ha llevado a la desaparición de poblaciones de pájaros cantores nativos por ser competidores directos cuando se trata de buscar alimento o un sitio donde construir el nido. En muchos países hace falta promulgar leyes o aplicar reglamentos internacionales sobre especies exóticas, y en los países donde ya se han promulgado, hace falta imponerlos para impedir introducciones ilegales. El número de estas introducciones intencionales inútiles es tan elevado que justifica un cambio de política, desde el enfoque conservador de las listas negras a otro más riguroso basado en el principio de que “el sospechoso es culpable hasta que no se demuestre lo contrario”. El público valora las especies de flores y aves exóticas introducidas desde un punto de vista estético, y a menudo se oponen a los programas de erradicación de estas especies (monografía 3.21 “Dos puntos de vista sobre el ‘rainbow lorikeet’ en Nueva Zelanda”).