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Prioridades de la gestión

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EVALUACIÓN Y GESTIÓN

5.2 Prioridades de la gestión

En esta guía, la cuestión del establecimiento de prioridades se enfoca desde el punto de vista del valor del ecosistema y las especies. No obstante, los directores de los programas de gestión deben ser conscientes de que el apoyo político y el apoyo del público, así como la disponibilidad de ayuda externa podrían impulsar la implementación de un proyecto concreto de lucha contra plagas que desde el punto de vista del valor de su ecosistema o de sus especies no tendría prioridad.

Las prioridades se establecen con la esperanza de minimizar el trabajo total a largo plazo y, por lo tanto, el coste de la operación en cuanto a dinero, recursos y oportunidades. Por lo tanto, deberíamos tomar medidas para prevenir nuevas infestaciones y dar prioridad a las infestaciones existentes que sean las que más rápidamente se estén propagando, las más perjudiciales y las que afecten a las áreas de mayor valor del lugar que se va a gestionar. Considerando lo difícil que es mantener un control satisfactorio, también se debería dar prioridad a las infestaciones que sean más fáciles de controlar con la tecnología y los recursos disponibles.

A continuación hay que dar prioridad a unas especies sobre otras y a unas infestaciones sobre otras. En Handbook for Ranking Exotic Plants for Management and Control (Hiebert, R.D.; Stubbendieck, J., Denver, CO: Departamento del Interior de EE.UU., Servicio de Parques Nacionales, 1993) se presenta con más detalle otro sistema para dar prioridad a unas malezas sobre otras. Para ver un ejemplo de ámbito nacional, consulte las monografías 2.8 “Creación de una estrategia para mejorar la protección de Hawai frente a especies exóticas dañinas”, 2.11 “Resumen de la estrategia nacional contra malezas de Australia” y 2.12 “El proceso para determinar malezas de trascendencia nacional en Australia”.

El proceso para establecer prioridades puede resultar difícil, en parte porque hay que considerar muchos factores. La experiencia ha demostrado que resulta más fácil si se agrupan estos factores en cuatro categorías, como si fueran filtros diseñados para separar a las peores plagas del resto:

1. extensión actual y posible de la especie en el lugar que se va a gestionar o cerca de él

2. impactos actuales y posibles de la especie

3. valor de los hábitats o áreas que la especie está infestando o podría infestar 4. dificultad para controlarla

Las categorías se pueden utilizar en cualquier orden, pero creemos que la categoría

de la extensión actual de la especie es muy importante y sugerimos que sea la

primera que se utilice. A largo plazo, suele ser más eficiente utilizar recursos para prevenir nuevos problemas y para hacer frente inmediatamente a infestaciones incipientes. Haga caso omiso de las categorías que no sean relevantes en el lugar que va a gestionar.

A continuación le sugerimos cómo se podría clasificar a las especies dentro de las cuatro categorías. Si una especie coincide con más de uno de los criterios de una determinada categoría, asígnele la máxima prioridad. Puede asignar prioridades mediante un sistema de puntos (1, 2, 3, , n) o de clases (p. ej. A = peores plagas, B= plagas moderadas, C = plagas menos nocivas).

I.Extensión actual y posible de la especie: En esta categoría se asignan prioridades

a las especies para prevenir el establecimiento de nuevas plagas, para eliminar infestaciones pequeñas que se están desarrollando rápidamente, para prevenir la expansión de grandes infestaciones y para reducir o eliminar grandes infestaciones. Para ello, hay que asignar prioridades en el siguiente orden:

1. Especies que todavía no han llegado hasta el lugar que se va a gestionar pero están cerca, preste mucha atención a las especies que se han convertido en plagas en otros puntos de su misma región.

2. Especies que estén presentes en el lugar que va a gestionar como nuevas poblaciones o como pequeños núcleos que forman parte de otras infestaciones de gran tamaño, sobre todo si se están expandiendo rápidamente.

3. Especies presentes en el lugar que va a gestionar en grandes infestaciones que continúan expandiéndose.

4. Especies presentes en el lugar que va a gestionar en grandes infestaciones que no se están expandiendo.

Puede que tenga que “aprender a vivir” con ciertas especies o infestaciones que no puede controlar con la tecnología o los recursos disponibles. No obstante, esté pendiente de la aparición de innovaciones que podrían permitirle controlarlas en el futuro.

II. Impactos actuales y posibles de la especie: El orden de prioridades en esta

categoría depende de los objetivos de la gestión del lugar que está considerando. Le sugerimos el siguiente orden:

1. Especies que alteren los procesos de los ecosistemas, como los regímenes de fuego, la sedimentación, el reciclaje de nutrientes u otros. Se trata de especies que “cambian las reglas del juego”, a menudo, alterando las condiciones tan radicalmente que pocas plantas y animales nativos pueden persistir (monografías 5.1 "Problemas causados por el 'water hyacinth' como especie exótica invasora”, 5.2 "El 'paper-bark tree' altera hábitats en Florida” y 5.3 “El 'chestnut blight' cambia un ecosistema forestal”).

2. Especies que matan, son parásitas de, se cruzan con o compiten con las nativas venciéndolas siempre, y que dominan comunidades nativas que de lo contrario no se verían perturbadas (monografía 5.4 “Hibridación”).

3. Especies que no compiten con las nativas dominantes superándolas siempre pero:

impiden o dificultan el “reclutamiento” o la regeneración de las especies

nativas, por ejemplo, la “garlic mustard” (Alliaria petiolata) en el

sotobosque puede dificultar la incorporación de ejemplares jóvenes de las especies dominantes de las copas en la población adulta

reducen o eliminan recursos (p. ej. alimentos, cobertura vegetal, sitios donde construir los nidos...) que normalmente utilizan los animales nativos

facilitan el desarrollo de las poblaciones de animales no autóctonos invasores al proporcionarles recursos que de otra forma no estarían disponibles en esa área, o aumentan considerablemente la distribución de la semillas de plantas no autóctonas o favorecen a las plantas no autóctonas de cualquier otra forma

4. Especies que superan y excluyen a las nativas como consecuencia de desastres naturales, como incendios, inundaciones o huracanes, y alteran la sucesión natural o impiden la restauración de las comunidades naturales. Tenga en cuenta que las especies de este tipo deberían tener una mayor prioridad en áreas sometidas a catástrofes naturales que se repiten.

III. Valor de los hábitats y áreas que la especie está infestando o podría infestar:

Asigne prioridades en el siguiente orden:

1. Infestaciones que aparecen en los hábitats o áreas de mayor valor, especialmente áreas que contienen especies o comunidades poco frecuentes y de gran valor, y áreas que proporcionan recursos vitales.

2. Infestaciones que aparecen en áreas de menor valor. Las áreas que ya estén muy infestadas con otras plagas pueden tener menos prioridad, a no ser que la especie en cuestión empeore considerablemente el problema.

IV. Dificultad de controlar la especie exótica y sustituirla por otras: Asigne

prioridades en el siguiente orden:

1. Especies que probablemente podrán ser controladas o erradicadas con la tecnología y los recursos disponibles, y que probablemente serán sustituidas por especies nativas sin necesidad de intervenir mucho más.

2. Especies que probablemente podrán ser controladas pero no sustituidas por especies nativas deseables sin un programa activo de restauración que requiera considerables recursos.

3. Especies difíciles de controlar con la tecnología y los recursos disponibles y/o cuyo control probablemente perjudicará a otras especies nativas y/o beneficiará a otras especies no autóctonas.

4. Especies que probablemente no se podrán controlar con la tecnología y los recursos disponibles. Por último, especies cuyas poblaciones están decreciendo, especies que solamente colonizan áreas que han sufrido algún tipo de perturbación y no se introducen en hábitats que están prácticamente en perfecto estado, o especies que influyen negativamente en la recuperación de un área afectada por algún tipo de perturbación pueden ser las que menos prioridad tienen.

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