1.1. Definición de plan, programa y proyecto.
1.2. El proyecto como unidad de intervención sociocultural. 2. Elaboración de proyectos en Animación Sociocultural.
2.1. Propuesta para el diseño de proyectos en Animación Sociocultural. 2.2. Elementos configuradores del proyecto.
3. Proceso de elaboración.
3.1. Diagnóstico y planificación.
3.2. Aplicación-ejecución y Evaluación. 4. Dificultades, retos y prospectiva.
Resumen Actividades
Ejercicios de autoevaluación Glosario
INTRODUCCIÓN
Una de las características diferenciales de la educación no formal es la carencia de ajustes propios y formalismos de los sistemas oficiales, por lo que se convierte en un sistema de educación abierto a la sociedad y atento a sus necesidades. Esto hace posible una mayor flexibilidad para integrar en su funcionamiento aspectos, elementos, técnicas y medios novedosos. De este modo, el modelo de acción social admite gran variedad de enfoques y adaptaciones a los diferentes objetivos que se pretenden conseguir. La elaboración de programas y proyectos en Animación Sociocultural es un requisito imprescindible para orientar la praxis en esta materia.
El trabajo en el ámbito de la Educación Social precisa de la intervención para la transformación de la realidad. El animador sociocultural debe desarrollar competencias que le capaciten para incidir en diferentes contextos. Por ello, necesita adquirir destrezas técnicas como la elaboración de programas y proyectos socioculturales. Existen situaciones y ámbitos plurales en los que ha de intervenir. Por consiguiente, requiere una preparación metodológica adecuada para no caer en la rutina al realizar intervenciones sin una finalidad concreta.
Planificar sistemáticamente las acciones implica, poseer gran variedad de recursos que van a permitir dar respuesta a las situaciones más variadas y, por consiguiente, no improvisar. El animador sociocultural necesita las herramientas adecuadas que le ayuden a realizar su labor con carácter profesional. Éstas las pone en práctica al diseñar y ejecutar el proyecto sociocultural. De este modo el educador social puede contribuir a cualificar la intervención social.
1. CLARIFICACIÓN DE CONCEPTOS
En el ámbito sociocultural se utilizan a menudo términos susceptibles de interpretaciones diversas que pueden generar cierta confusión. Por ello conviene delimitar el significado de los mismos en el ámbito social. Se incluyen a continuación los que consideramos más significativos en el tema que nos ocupa.
1.1. Definición de plan, programa y proyecto
Plan: Por plan se entiende la secuencia ordenada de operaciones que conducen a un objetivo. Declara lo que se quiere conseguir y fija una serie de acciones generales, el plan de acción, así como las estrategias y recursos para alcanzar las metas previstas a largo plazo.
Programa: Documento en el que se explicita el proceso a seguir para lograr objetivos y concretar una línea de acción, diseñando secuencias lógicas para conseguir objetivos a medio plazo. Entre sus rasgos podemos destacar los siguientes:
• Carácter anticipatorio.
• Tiene en cuenta diversos factores que intervienen en la acción socioeducativa. • Implica sucesión sistemática de tareas.
Proyecto: Unidad operativa donde se especifica qué se va a hacer, cómo y cuando, con el fin de conseguir objetivos en un plazo de tiempo establecido. Como rasgos significativos del proyecto podemos señalar:
• Concreta elementos para conseguir objetivos • Orienta, guía y prepara el camino.
• Implica descripción de lo que se quiere conseguir, adaptándose a las características del entorno, recursos y temporalización precisa.
En síntesis, el plan presenta un carácter global, diseña objetivos y metas globales. El programa por su parte es más específico ya que fija objetivos y metas más concretas. El proyecto es la unidad más concreta y específica de acción.
PLAN Objetivos y metas con carácter global. Previsión a largo plazo
PROGRAMA Objetivos y metas concretas. Sucesión sistemática de tareas.
Carácter anticipatorio.
PROYECTO Objetivos y metas definidas y concretas. Describe que se va a hacer, como y cuando.
1.2. El proyecto como unidad de intervención sociocultural
En Educación Social nos encontramos con frecuencia con la necesidad de elaborar proyectos con el fin de mejorar la realidad en la que estamos insertos. Los proyectos pueden ser muy diversos y variados, tanto en sus objetivos como en su metodología; ahora bien, todos ellos tienen algo en común que los identifica como proyectos.
Podríamos afirmar, en líneas generales, que el proyecto es un avance anticipado de las acciones a realizar para conseguir unos determinados objetivos. Conviene tener presente, desde el primer momento, que un proyecto debe presentar una unidad en sí mismo, en la medida en que persigue determinados objetivos para cuyo logro efectivo requiere una estructura interna para conseguir el fin propuesto.
Proyectar racionalmente implica partir de una realidad actual para llegar, o al menos acercarse, a otra realidad que, por el momento, sólo es potencialmente posible. La doble perspectiva de lo que se parte y hacia lo que se tiende está continuamente presente en la elaboración de un proyecto.
El proyecto sociocultural tiene siempre la intención de alcanzar aquello que se pretende con la mayor eficacia y calidad. En este sentido conviene describir con todo detalle el proceso a seguir, tener capacidad para poder prever los pasos en el desarrollo del mismo, las acciones a realizar, los mecanismos a poner en juego, la evaluación de los resultados, así como los posibles desajustes en el desarrollo del proyecto. Todos estos aspectos convienen tenerlos previstos, en la medida de lo posible, con el fin de poder evitar consecuencias posteriores que siempre son más difíciles de solventar. El proyecto sociocultural implica siempre:
• Reflexión seria y rigurosa sobre aquel problema concreto que pretendemos mejorar. • Tomar conciencia de las múltiples necesidades existentes y de las situaciones
problemáticas.
• Seleccionar un problema concreto que presente una solución viable, aunque sea difícil y costosa.
• Elaborar un diseño lo más completo posible, sistemático y reflexivo. Es decir, científico.
• Apertura y flexibilidad en su aplicación.
necesidades concretas.
• Partir siempre de la práctica, desde la óptica de quién vive el problema, cómo lo vive y qué posibilidades vislumbra de solución del mismo.
La elaboración de proyectos para mejorar la realidad en la que se trabaja, se ha revelado como uno de los aspectos con mayor repercusión para la dinamización y el cambio social, al mismo tiempo que conlleva una labor de investigación vinculada a la mejora de la realidad.