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El concepto de planificación

In document Animacion Sociocultural Libro (página 120-125)

1 1. Actividades implicadas en la planificación. 1.2. Definiciones de planificación.

1.3. Tendencias actuales en la planificación. 1.3.1. Como proceso y como resultado.

1.3.2. Hacia un concepto integral de planificación. , 1.4. Concepto de planificación de la acción sociocultural. 2. Niveles de concreción en la planificación sociocultural. 3. El desarrollo operativo de la planificación.

3.1. El proceso general.

3.1.1. Decisiones y diseño de la fundamentación, finalidad objetivos.

3.1.2. Decisiones y diseño de la organización y programación de las diferentes fases, factores y agentes del proceso planificador: organización, programación y evaluación de la acción.

3.1.3. Decisiones sobre la ejecución y el informe final. 3.1.4. Componentes o elementos de la planificación. Resumen

Actividades

INTRODUCCIÓN

La insistencia en la necesidad de planificar la acción sociocultural durante las dos última décadas del siglo xx originó un falso debate sobre el tema en ámbitos concretos de acción sociocultural. Este debate se hizo explícito de manera ostensible en la Animación Sociocultural. Los dos ejes sobre los que se planteaba el debate fueron:

a) El primero defiende que la planificación no es necesaria. Se basa en la creencia de que la acción sociocultural es una práctica social y como tal ha de ejecutarse mediante actividades creativas y novedosas sin normas ni cauces que la coarten o regulen. Los defensores de este eje argumentan que el afán por el rigor científico y tecnológico en busca de eficacia puede desvirtuar la naturaleza práctica de la acción sociocultural, puesto que ello origina un obstáculo para el contacto directo y vivo con la propia realidad. Dinámica, que, según ellos, frena la creatividad y agilidad en la búsqueda y desarrollo de respuestas a las necesidades y aspiraciones sociales. b) El segundo eje sostiene que la acción sociocultural ha de estar planificada en

proyectos rigurosos. Fundamentan la exigencia de planificación en la caducidad y poca eficacia de las prácticas socioculturales. Defienden que la planificación es inherente a la acción sociocultural, argumentando que la tarea sociocultural no es intuitiva sino racional y planificada, y que requiere formación teórico-tecnológica adecuada y entrenamiento en los profesionales que la lleven a cabo. En este contexto, adquirió fuerza la exigencia de planificar la acción sociocultural en programas y proyectos coherentes y tecnológicamente bien diseñados, con el fin de dar unidad de acción a la dispersión existente en la práctica.

El debate anterior constituye un pseudodebate, puesto que la ciencia y la tecnología no dificultan el contacto directo con la propia realidad, sino que lo hacen más objetivo y eficaz,. Cada vez es más frecuente escuchar y leer que la ciencia y la tecnología potencian la creatividad al tiempo que son garantía de autenticidad y eficacia de una acción objetiva y rigurosa.

En el marco de este contexto argumental, el presente tema enfrenta el proceso de planificación de la acción sociocultural desde una perspectiva global, ofreciendo las bases conceptuales e ideológicas y las matrices tecnológicas generales que cada alumno/a, de manera individual o en grupo, habrá de concretar operativamente, mediante el desarrollo práctico y el suficiente entrenamiento realizado en los otros temas de la presente Unidad Didáctica.

La idea y el hecho de planificar está presente consciente o inconscientemente en toda actividad humana, puesto que la actividad humana es intencional. Esto nos distingue de otros animales. No en vano, desde la más remota antigüedad, se afirma en la reflexión antropológico- filosófica que el hombre es un ser racional. Como tal, busca el máximo de eficacia en la consecución de los objetivos y metas que pretende. Busca consecuentemente cauces y estrategias de racionalización y organización de los recursos y actividades necesarias para garantizar el logro de los mismos. En este contexto, y para dicha finalidad, se promueve y desarrolla la planificación.

En el cuadro número 1 se sistematiza esta idea. Para ello, se relaciona planificación con necesidades humanas. El esfuerzo del hombre para satisfacer las propias necesidades (biológicas, sociales, culturales...), originadas en su contacto con la realidad social en la que vive, genera aspiraciones, deseos, nuevas necesidades, proyectos, etc.. La búsqueda de cauces, estrategias y estructuras dirigidas a disponer de mayor garantía y eficacia en orden a satisfacer dichas necesidades y aspiraciones, unido a la penuria de recursos existentes, hace que la planificación de la acción, acción sociocultural en nuestro caso, se convierta en una exigencia necesaria de la acción humana.

Se trata, en última instancia, de buscar procesos racionales y organizados que nos ayuden a optimizar medios y recursos y, como consecuencia, a hacer más eficaz la acción sociocultural, arbitrando estrategias, técnicas y estructuras de intervención rigurosamente articuladas que faciliten y ofrezcan mayor garantía en el logro de los objetivos. Dentro de esta dinámica de acción se articulan los planes, programas, proyectos, actividades y tareas, que componen los diferentes niveles de concreción operativa del proceso planificador.

En este contexto, la planificación de la acción sociocultural es un proceso y estrategia para y no un fin en sí misma, sino un instrumento teórico y tecnológico de la acción sociocultural.

Dentro de este marco conceptual y práctico, el tercer cuarto del siglo xx, sobre todo las décadas de los sesenta y setenta, se caracterizó por la proliferación de macroplanes sociales, económicos, políticos, educativos, cultu rales, etc., que no cuidaron suficientemente su adaptación y ajuste a la realidad concreta en la que se generaron y a la que iban dirigidos. Sus resultados no respondieron a las expectativas despertadas al ser menos eficaces de lo que pensaron sus promotores. ¿Quiere esto decir que la planificación ha fracasado y por lo tanto no ha de dársele la importancia que hoy se le concede? La respuesta es negativa, pues toda acción humana, como acto intencional, busca eficacia y eficiencia. El problema no radica en abandonar la planificación de la acción sociocultural sino en mejorarla para ajustar el proceso y resultado de la misma a cada situación social y cultural concreta. ¿Cómo? Este es el reto personal, científico- técnico e institucional que nos ocupa.

CUADRO 1

Planificación y necesidades humanas. Elaboración propia PLANIFICACIÓN Y NECESIDADES HUMANAS

NECESIDADES HUMANAS ASPIRACIONES DEMANDAS PROYECTOS OTRAS PROPUESTAS DE ACCIÓN SATISFACER ESTAS NECESIDADES GENERA

REALIDAD

SOCIAL

OPTIMIZACIÓN DE MEDIOS Y RECURSOS EXISTENTES INTERVENIR SOBRE LA REALIDAD PLANIFICACIÓN: PLANES PROGRAMAS DE ACCIÓN PROYECTOS

1. EL CONCEPTO DE PLANIFICACIÓN 1.1. Actividades implicadas en la planificación

La planificación es al mismo tiempo proceso y resultado, actitud, tecnología y técnica. Como proceso, implica una actitud permanente de racionalizar la acción, utilizando la tecnología para prever y proyectar la acción, al tiempo que activa y organiza con rigor y eficacia agentes, procesos, cauces, técnicas e instrumentos (teóricos y prácticos) necesarios para garantizar el resultado pretendido.

La tecnología y la técnica de todo proceso planificador, y de manera especial de la planificación sociocultural, por su complejidad y diversidad, contiene una serie de actividades que podemos resumir en:

a) Previsión de la acción:

• Definir la realidad o situación actual • Definir la realidad deseada

• Definir y delimitar el modelo de acción para conseguir la realidad deseada.

b) Provisión y optimización de cauces y procedimientos para la realización de la acción que garanticen la efectividad en articular medios y recursos para

• Analizar procesos complejos y orientar procesos de cambio que la realidad deseada requiere.

• Delimitar y formular objetivos y procesos operativos de acción (programas y proyectos).

1.2. Definiciones de planificación

Las numerosas definiciones de planificación existentes en la bibliografía al respecto, podemos sistematizarlas en tres bloques principales: a) definiciones o descripciones de orientación técnica, b) de orientación didáctica y c) de orientación ideológica y política. El alumno/a puede ampliar este punto en: E. Ander-Egg (1991), S. Froufe (1991), M. Marchioni, (1999), J. V. Merino (2000) y G. Pérez Serrano (1993).

a) Definiciones o descripciones de orientación técnica:

Planificar es la acción consistente en utilizar un conjunto de procedimientos mediante los cuales se introduce una mayor racionalidad y organización en un conjunto de actividades y acciones articuladas entre sí que, previstas anticipadamente, tienen el propósito de influir en el curso de determinados acontecimientos, con el fin de alcanzar una situación elegida como deseable, mediante el uso eficiente de medios y recursos escasos o limitados» (Naciones Unidas, International social development, en REVIEW, 3).

b) Definiciones o descripciones de orientación didáctica:

«Planificar es el proceso de preparar un conjunto de decisiones para la acción futura dirigidas al logro de objetivos por medios preferidos» (Yehes Kel Dror).

c) Definiciones o descripciones de orientación ideológico-política:

La planificación es al mismo tiempo una finalidad de la acción social, una necesidad implícita en ella, un método y un instrumento de trabajo (...) El tema es que la planificación no es otra cosa que una hipótesis de trabajo: una hipótesis que indique objetivos, finalidades, medios, caminos, etc., todo lo necesario para formular hipótesis. Una hipótesis se plantea científicamente y científicamente se evalúa. En base a resultados de esta evaluación, del importe (sic) con la realidad que es mudable y que se modifica también gracias a la intervención, la hipótesis irá variando y la planificación se irá adaptando a las nuevas

exigencias. Fuera de esta visión dinámica y dialéctica la planificación se convierte en un hecho burocrático o tecnocrático. La dimensión espacial e institucional de la planificación no puede ser otra que la comunidad de intervención. (M. Marchioni).

1.3. Tendencias actuales de la planificación 1.3.1. Como proceso y como resultado

Como proceso se entiende por planificación el conjunto de procesos, agentes y elementos (materiales, procedimentales y técnicos) que articulan y racionalizan la acción. En este sentido, la planificación se inicia desde el momento que tenemos una idea y queremos llevarla a la práctica. Incluye el análisis de la realidad, el diseño de planes/programas/proyectos, la ejecución y la evaluación.

Como resultado se identifica con la técnica de elaborar planes, programas y proyectos, e incluso, en muchos casos, llega a confundirse equivocadamente, en mi opinión, con el contenido de los planes, proyectos y programas. En este sentido, la planificación suele considerarse en el mejor de los casos como la tecnología de diseño de planes/programas/proyectos realizada a partir del análisis de la realidad.

La idea de que proceso y resultado constituyen dos dimensiones de un mismo proceso planificador, en lugar de dos tipos de planificación diferentes o dos conceptos de planificación excluyentes, va adquiriendo cada vez más fuerza teórica y práctica.

1.3.2. Hacia un concepto integral de planificación

Existe el riesgo, no tanto en la teoría cuanto en la práctica, de percibir y ejecutar la planificación como la suma de una serie de procesos técnicos y de ámbitos y factores desconexos. Por el contrario, la planificación, y concretamente la planificación sociocultural, es un proceso complejo e integral dirigido a garantizar y, en su caso, construir teórica, estructural y operativamente racionalidad y eficacia en la acción. No puede considerarse como la suma de planes, programas, proyectos, actividades y tareas. Tampoco como la suma de planes económicos, sociales, educativos, culturales, etc.

El concepto y la praxis de planificación ha de ser integral. Supera los enfoques unilaterales en pro de un proceso total e integrador, de manera que, además de integrar todos los elementos, factores, sectores y niveles que componen el proceso planificador, supone también un planteamiento global de la planificación sociocultural. Ello implica interdisciplinaridad por parte de todos los agentes planificadores. Por ejemplo, en la planificación para el desarrollo, con más frecuencia de lo deseado, suele haber desconexión entre los diferentes elementos de desarrollo, de manera que lo económico va por un lado, lo social por otro, lo cultural por otro, etc. La planificación integral busca resolver esa dispersión y desconexión tratando de que todos se integren en un único proceso planificador. En suma, la planificación sectorial da paso a la integral.

1.4. Concepto de planificación de la acción sociocultural

Se trata de aplicar el proceso planificador a la realidad sociocultural. La clave está aquí en delimitar y definir bien la realidad y la acción sociocultural. Dos direcciones principales presenta hoy el concepto de acción sociocultural. La primera, de matiz más social, viene determinada por todas aquellas acciones dirigidas al desarrollo humano, en el sentido defendido por la agencia de las Naciones Unidas para el desarrollo (UNDP) en el informe «Human

Development Report». En la práctica, coincidiría con el tradicional desarrollo comunitario o animación comunitaria. Sus actividades abarcan desde la promoción de vivienda digna hasta la creación de redes sociales. La segunda, implica un planteamiento más centrado en la cultura, la educación y el tiempo libre; sus actividades van desde los museos y bibliotecas hasta los teatros y centros cívicos. Se concreta de manera especial en el proceso de Animación Sociocultural, tal como se ha desarrollado en su enfoque francófono.

La complejidad de la realidad sociocultural es una y totaliza de hecho ambas direcciones. La acción sociocultural no debe romper dicha unidad. Ello implica que la planificación de la acción sociocultural ha de realizar un esfuerzo de integración para mantener y fomentar dicha unidad. Esta dinámica no significa que los procesos planificadores sectoriales hayan de excluirse, sino que, por el contrario, se requiere un esfuerzo para que éstos se integren en una única planificación global. La planificación no es un proceso macro que enfrenta de manera indiferenciada toda la realidad, sino que al igual que la ciencia, en palabras de Mario Bunge, aborda una parcela de ella como procedimiento para entenderla y controlarla. No se trata de hacer un cajón de sastre, sino de, respetando la diversidad de la realidad sociocultural, no hacer saltar la unidad real en parcelas ficticias y desconexionadas.

In document Animacion Sociocultural Libro (página 120-125)