LAS MUJERES Y LAS LEYES EN HISPANOAMÉRICA COLONIAL
7.3. EL “COMPLEJO DE BASTARDÍA”
La conquista europea de América significó, como se ha dicho tantas veces, la violación o seducción masiva de las mujeres indias por parte de los ejércitos conquistadores. El mestizaje en América comenzó, pues, como el fruto no deseado de una violación colectiva, hecho que para nuestras gentes y sociedades ha sido difícil de aceptar de manera directa y explícita y también para muchos historiadores de uno y otro bando.
Así como las mujeres fueron universalmente culpadas del pecado original, las indoamericanas cargaron, a su vez, con la culpa histórica del mestizaje. La imagen de la Malinche encarna esta culpabilidad colectiva, a la manera en que Judas encarna universalmente la imagen de la traición. En la realidad fueron ellas las víctimas de la conquista, que a través de un proceso violento de apropiación y sometimiento las convirtió en las procreadoras de una nueva raza, producto de la fusión de blancos e indígenas, que durante los siglos de vida colonial permaneció eternamente devaluada, pero que era, a fin de cuentas, el más profundo mecanismo de enlace y entroncamiento de los europeos con el Nuevo Mundo.
Por esta razón, los mestizos de América Latina, suerte de nuevo género humano, nacerán a la historia con un “complejo de bastardía” que, en adelante, marcaría su psiquis y
Jenny Londoño López Página 84 su comportamiento social. En lo económico buscaban zafarse de la identidad indígena que les obligaba al tributo y al confinamiento. En lo personal, sentían vergüenza de ser hijos de una violación, o, cuando menos, de provenir de una madre seducida, disminuida y despreciada. En lo social, sentían vergüenza de ser, en buena parte, descendientes de los vencidos. Por ello, desarrollarán mecanismos de ocultamiento de su deshonor personal y su vergüenza social, siendo el primero de todos, el desprecio a la madre india y la búsqueda de identidad con el padre blanco y español. Característica implícita en las clases propietarias mestizas, de la época republicana.
Contradictoriamente, es la propia madre indígena la primera que desarrolla y cultiva esta actitud de negación vergonzante de lo indio y de búsqueda arribista de lo blanco; es ella –mujer cautivada por la fuerza, y a la vez madre angustiada por el destino de su hijo– quien se rinde mentalmente ante el poderoso conquistador y busca que su hijo sea reconocido como mestizo, para que así se libere de los duros tributos y obligaciones asignados al indio. Y es ella, la que se convierte en puente de encuentro entre la cultura indígena y la cultura española, puesto que al ser destinada a labores serviles en las casas y haciendas de españoles, será la primera en asimilar la nueva lengua y las costumbres foráneas.
En los mitos del mundo mestizo e indoamericano, que estudia Milagros Palma en "La mujer es puro cuento: Simbólica mítico-religiosa de la feminidad aborigen y mestiza" da cuenta de la encarnación de la divinidad en hombre, a través del cuerpo de la mujer, que es engañada, violada y despojada por el hombre, para hacer posible esa divinización masculina" Pero además, señala como: "en el mundo mestizo , el argumento de la inferioridad de la mujer tiene los mismos fundamentos que en el aborigen. En el mundo mestizo el hombre-macho, el conquistador, perpetúa la aventura arquetípica de los héroes míticos aborígenes".6
Consecuentemente, el mestizo querrá olvidar a su madre india y reivindicar tan sólo su componente blanco. .Pero ello era, no sólo, un rechazo del hijo mestizo a la vergüenza subconsciente de la violación de la madre, al deshonor de tener sangre de vencidos, sino
6 Palma, Milagros, "La mujer es puro cuento: Simbólica mítico-religiosa de la feminidad aborigen y mestiza", Ed. Abya-Yala, Quito, 1992, pp.30-31.
Jenny Londoño López Página 85 también una actitud de escape o de resistencia frente al evidente destino de inferioridad que le esperaba en aquella sociedad. Actitud introyectada en el mestizo desde su más tierna edad.
Ese “complejo de bastardía” se expresa de maneras diferentes en las diferentes regiones de América Latina, quizá de acuerdo a la mayor o menor presencia de raza indígena y a los procesos de mestizaje. Por ejemplo, en México, tiene una presencia muy fuerte y característica, en la medida en que todo lo femenino, empezando por la imagen materna está profundamente devaluado y despreciado por la sociedad y en especial, por los hombres. El simple análisis del lenguaje utilizado, los chistes, las canciones y los insultos más usuales, como por ejemplo, los relacionados con el verbo "chingar", nos dan una imagen del peso del machismo en la sociedad mexicana.
Este fenómeno es también fuerte en otros países, en donde el machismo sigue siendo, aún hoy, la fuente de los múltiples y angustiosos complejos de inferioridad de la raza mestiza, en los pueblos de América Latina y está omnipresente en la sociedad ecuatoriana, heredera de prejuicios coloniales no superados todavía y presentes en el lenguaje cotidiano, en buena parte del folklor, y en los peores insultos que siguen usándose hasta hoy día: indio de mierda, longo, cholo, libertina (derivado de las negras libertas), ladino (eran los indios que se escapaban de su jurisdicción) Esta palabra se convirtió en sinónimo de falso, hipócrita, etc.
El período republicano que siguió a las guerras de independencia, no logró acabar, ni se lo propuso, con la sujeción y discriminación del indio. Y durante todo el siglo XIX se mantuvo el tributo indígena, que venía de la sociedad colonial. Solo con la Revolución liberal, será suprimido ese injusto tributo. Al contrario, la clase terrateniente pasó a ser la sustentadora de esa segregación y asumió como parte de su identidad las características del blanco español, pero su prepotencia se basaba más en su condición económica de dueño de la tierra y de sus peones, que en su pureza racial. Así el acto de calificar peyorativamente al otro, utilizando su color o su raza, se convirtió en el ejercicio de una clase social propietaria sobre el resto de los ecuatorianos. Pero como toda acción crea una reacción, los/as mestizos/as, los/as indígenas, los/as afrodescendientes crearon también sus propios
Jenny Londoño López Página 86 códigos de exclusión de los otros/as, basados en recelos ancestrales. Así "mishu", es el insulto de los indígenas hacia los mestizos.